Dale Más Sabor A Tus Platos Con Una Vinagreta

Por Kiwilimón - March 2012
Las vinagretas son muy fáciles de hacer y aportan mucho sabor a la hora de aderezar ensaladas, pasta, arroces o pescados. Son frescas, sabrosas y de aromas sorprendentes. Son perfectas para dar tu toque maestro a cualquier sencilla receta. Los ingredientes básicos de una vinagreta son el aceite, el vinagre y la sal, pero limitarnos a añadir estingrediente a nuestras verduras y hortalizas puede resultar de lo más aburrido. Hay muchas posibilidades para preparar vinagretas que éstas han llegado a ocupar un lugar destacado en la cocina más actual. Especias, jugos de cítricos, frutos secos, mostaza, miel o yogurth son algunos de esos ingredientes secretos capaces de transformar el aliño básico en una vinagreta espectacular que realce el sabor de los distintos alimentos y que cree platos absolutamente innovadores. Es difícil establecer la proporción correcta que ha de tener este aderezo porque el gusto personal es un factor determinante. Aún así se puede determinar una medida básica de una porción de vinagre por cada tres de aceite, siempre teniendo en cuenta que si te gusta el sabor fuerte y ácido del vinagre podrás optar por una regla de dos por tres. Otro detalle importante en este tipo de recetas es conseguir una adecuada emulsión, es decir, siempre tendrás que batir (con más o menos intensidad) los dos componentes básicos para que queden bien mezclados y ligeramente fusionados. La vinagreta debe ser una salsa con una mayor o menor densidad pero nunca presentarse totalmente líquida. Por último tendrás que tener en cuenta la gran variedad de vinagres y los distintos tipos de aceite que actualmente tienes a tu alcance y elegir siempre el más adecuado para cada una de tus “creaciones”. Hay vinagretas para todos los gustos y para distintos tipos de ensaladas y platos. Aquí te dejamos algunas ideas que podrás mezclar e integrar a tus platos. Toma nota. Vinagreta de Limón Esta vinagreta de limón para ensaladas también lleva un toque de mostaza dijon y echallots. Es rápida de preparar y deliciosa de sabor. Vinagreta de Frutos Rojos Excelente para aderezar cualquier ensalada de fruta. Vinagreta de Miel y Mostaza La vinagreta de miel y mostaza combina bien con todas las lechugas.  
Para más opciones e ideas de cómo combinar vinagretas con ensaladas o algún otro platillo, haz click aquí.
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Conoces ya la importancia de una buena alimentación para el buen funcionamiento del organismo; sin embargo, el ritmo tan vertiginoso de la vida actual a veces nos impide tener buenos hábitos y cuidar de nuestra salud.Por ejemplo, aunque hemos escuchado mucho que el desayuno es la comida más importante, pues venimos de un periodo grande de ayuno y todos los alimentos que ingerimos son aprovechados al máximo, además de que es el que nos llena de energía para poder llevar a cabo todas nuestras actividades, muchos de nosotros solemos saltarlo, o comer alimentos que poco nos benefician.Sin embargo, los licuados podrían ser una buena opción para aquellos que no tienen tiempo de comer un desayuno completo.Incluir licuados en el desayuno es una forma sencilla, práctica y deliciosa de consumir nutrientes a primera hora del día, y si sabes usarlos a tu favor, pueden ayudarte a sanar.Aquí te dejamos algunas recetas de licuados “medicinales”, pues sus ingredientes están destinados a ayudarte con ciertas afecciones, y te pueden aportar nutrición y salud de manera rápida y práctica:Licuado de arándanosEste licuado te puede ayudar a mejorar la digestión, es rico en antioxidantes aminoácidos y grasas que te darán el combustible necesario para arrancar el día.Necesitarás:-Un puñito de arándanos-½ taza de yogurt griego natural-1 cucharada de chía -Endulzante al gusto, proponemos mielLicúa todos los ingredientes y disfruta.Licuado de pepino y linazaSi tienes problemas en el riñón, este licuado te ayudará a eliminar las toxinas, además de que te mantendrá hidratada.-1/2 pepino grande, pelado y en rodajas-1 taza de arándanos congelados frescos-Un chorrito de agua de coco o leche vegetal-1-2 cucharadas de linaza molida o chía-Stevia a gusto (opcional)Licúa todo y bébelo.Licuado de apio y papaya Los ingredientes de este licuado funcionan como diuréticos y antiinflamatorios y ayudan a depurar toxinas que enferman a los órganos.Ingredientes:- El jugo de 1 limón-1 rama de apio-Una taza de papaya -1 vaso de agua Revuelve todo.Licuado antiansiedad Este licuado además de ayudarnos a controlar el estrés y la ansiedad está lleno de vitaminas, minerales, y antioxidantes que protegen la salud.-2 rodajas de papaya sin cáscara.-1 rodaja de piña pelada.-1 taza de leche de coco.No olvides que lo más importante es aprender a escuchar a tu cuerpo y a darle lo que necesita, y eso incluye ir al doctor y tratar seriamente cualquier enfermedad que padezcas.
Hay momentos en los que quisiéramos parar el tiempo, sobre todo en la piel de nuestra cara para que luzca siempre joven y con brillo.Hoy en día hay un sinfín de cremas, mascarillas y tratamientos para tratar combatir las arrugas y mantener la piel luminosa, pero de un tiempo para acá, hay un ingrediente estrella que es el deseo de muchas: el retinol. No obstante, este no es el único, pues ya hay otro ingrediente que empieza a robarle atención: el bakuchiol. Vayámonos por partes. ¿Qué es el retinol? Si aún no conoces qué es el retinol, aquí te lo vamos a explicar. El retinol es un derivado de la vitamina A, un nutriente que ayuda a la regeneración celular, ¿pero cómo se refleja esto en la piel? Pues nada más y nada menos que reduciendo el acné, aclarando el tono, quitando manchas y evitando el envejecimiento por su acción antioxidante, es por esto que muchísimas marcas lo han incorporado a sus productos. ¡Suena increíble! Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas, ya que el retinol se debe usar con precaución. Usarlo en un porcentaje alto o con mucha frecuencia puede causar irritación, picor en la piel, descamación y hasta quemaduras, así que debes de tener cuidado. Además, debemos evitar su uso sobre todo después de situaciones estresantes para piel, como una exfoliación, irritación, exposición al sol, depilación y si se está consumiendo medicamentos para el acné. Hablemos del Bakuchiol El bakuchiol es un activo obtenido de plantas medicinales que, por sus bondades, está haciendo temblar del trono al retinol. A pesar de que el bakuchiol actúa casi idéntico al retinol, podemos agregar que es cicatrizante, antimicrobiano, antiinflamatorio entre otras muchas cosas.Retinol vs. Bakuchiol: similitudes y diferencias Similitudes. Los dos activos ayudan a prevenir y revertir los signos de la edad, disminuyendo las arrugas y líneas de expresión. Además, promueven la renovación celular, estimulan la producción de colágeno y elastina para dar firmeza a la piel, combaten el fotoenvejecimiento y detiene el deterioro de la piel. Diferencias. Entre las principales diferencias entre el retinol y el bakuchiol se encuentra el origen; mientras que el retinol es un derivado de la vitamina A que es de origen animal, el bakuchiol se obtiene de las semillas de plantas medicinales como babchi y la Otholobium pubescens y al ser un extracto vegetal 100% vegetal puede ser utilizado en productos veganos. Otra diferencia entre las dos sustancias son sus efectos secundarios, mientras con el retinol hay que tener cuidado en dosis y frecuencia; con el bakuchiol por sus orígenes es apta para todo tipo de pieles incluso las sensibles, incluso puede usarse en personas con psoriasis. Conociendo estos dos activos y teniéndolos de tu lado, lucirás espectacular, escoge el mejor para ti.
Saber cuáles son las porciones adecuadas de comida para un niño de cierta edad no es tan complicado como parece.Aunque estamos acostumbrados a ver por todos lados porciones enormes de comida y, a veces, cuando llegamos a casa, la hora de comer se puede convertir en una batalla campal, especialmente con niños pequeños, es posible lograrlo. Como papás, es importante incentivar que los niños asocien la comida con momentos placenteros, de compartir y convivir, no con guerras de poder o sentir que tengan que acabar montañas de comida para estar satisfechos. Los niños deben aprender a escuchar su apetito y una gran manera de lograrlo es servir las porciones adecuadas. También hay que tomar en consideración el nivel de actividad y requerimientos especiales de cada pequeño.En casa podemos realizar el ejercicio de medir qué tanto cabe en los platos que usamos siempre y así comprender que el estómago de un chiquito no tiene la misma capacidad que el nuestro. ¿Has medido cuántas tazas de sopa caben en tus soperos? Te sorprenderás al constatarlo.Por ejemplo, en el caso de las frutas, una porción adecuada para un niño es media manzana, o naranja. Si lo vemos en una taza de medir es entre un cuarto a media taza. Te recomendamos estas Ideas de Lunch para NiñosDe la misma manera, hay que cuidar la porción correcta de jugo, que es media taza. Los vasos comunes tienen capacidad de 1 a 1 ½ tazas, a veces más. No es buena idea servirles vasos enormes de jugo, porque pueden quitarles la capacidad para comer alimentos con mayor concentración de proteínas, vitaminas y minerales, los cuales son más necesarios para su desarrollo.Si se trata de granos o cereales, media rebanada de pan es suficiente para niños de hasta 5 años, y la porción adecuada de pasta, arroz o cereal es media taza. Hay que tener cuidado con los tazones enormes de cereales azucarados que no dejan espacio para mucho más. En total, los niños necesitan 4 a 6 porciones al día de granos y cereales. Un sándwich hecho con una rebanada de pan, media taza de pasta en la comida y una tortilla en la cena completarían sus requerimientos de granos y cereales del día. Como ves, no es tanto.En el caso de las proteínas como carnes, pescado o pollo, para chiquitos de hasta 5 años, 60 gramos es más que suficiente por porción, por ejemplo, un huevo durante el desayuno. Al acercarse a los 10 años puede subir hasta 100 gramos, según la actividad.No olvides incluir nueces, almendras o mantequilla de cacahuate, de la cual dos cucharadas equivalen a una porción adecuada. Considera también leguminosas, como lentejas y frijoles, y media taza de ellas es más que suficiente. En total necesitan entre 3 a 4 porciones de ese tamaño al día.Te recomendamos estos Coditos con Chayote, Kale y Quesito Para complementar su dieta, los lácteos son importantes. Calcula unos 100 g de queso en total para todo el día, o tres cuartos de taza de yogurt. Si toman leche, no necesitan más de media taza por porción. Dos porciones al día son suficientes para su desarrollo.Finalmente, las temidas verduras no tienen que ser motivo de pleito. Procura darles varias opciones y piensa que sus porciones no deben ser las mismas que las tuyas. Por ejemplo, en el caso de chícharos, brócoli y otras verduras cocidas, media taza por porción es suficiente. Si es ensalada, calcula una taza. Donde se complica un poco es con las frutas, pues necesitan en total al menos cinco porciones de frutas y verduras por día; lo mejor es si son más verduras que frutas, así que divídelas entre las tres comidas y lunch para que tengan todo lo que necesitan para crecer sanos.
No es ningún secreto que una buena salsa puede transformar una preparación común en una extraordinaria creación culinaria. Y es que la elección correcta de ingredientes puede integrar texturas e intensificar al máximo las mezclas de sabores. Lo bueno es que solo basta con saber preparar ocho tipos diferentes de salsas para poder cocinar todo tipo de platillos. Estas son las salsas que debes aprender a preparar: Bechamel: esta cremosa salsa es una de las protagonistas de platillos tan famosos como los macarrones con queso o la lasaña. Para cocinarla solo tienes que mezclar “roux” (básicamente algún tipo de grasa con harina) con leche o algún otro lácteo. Su sabor es muy neutro, por lo que suele ir acompañada de ingredientes más fuertes.Tomate: un buen plato de pasta siempre debe estar bañado con una deliciosa salsa de tomate casera. El secreto de esta tradicional salsa no está precisamente en sus ingredientes (los cuales son bastante básicos: tomates, cebollas, ajo y aceite de oliva), sino en el tiempo de cocción. Tienes que dejarla a fuego medio por un largo periodo para que se reduzca lentamente hasta tener una consistencia más espesa. Holandesa: si nunca has probado esta exquisita salsa, hay una manera muy simple de describirla. La salsa holandesa es la versión gourmet de la mayonesa que usas para preparar tus sándwiches. Para prepararla solo tienes que mezclar yema de huevo con mantequilla y jugo de limón. Debido a que los huevos no entran precisamente en un proceso de cocción es muy importante que tengas cuidado al momento de conservarla.Velouté: la salsa que te ayudará a sacarle provecho hasta al caldo de tus preparaciones se llama velouté (o terciopelo, en español). Aunque su nombre suene muy sofisticado, su preparación es muy sencilla. Lo único que debes hacer es combinar mantequilla, aceite o la grasa que tú elijas con un poco de harina y el caldo de la carne, pescado o pollo que hayas cocinado. Española: otra salsa clásica es la “espagnole”. Esta salsa es de un tono café tostado y se hace mezclando zanahorias, apio y cebolla  con caldo de carne. Algunas personas añaden especias, como hojas de laurel, e incluso una copita de jerez. Barbecue: la reina de las salsas en las carnes asadas es, sin duda, la barbecue. Usualmente se usa para bañar alitas o costillas, pero en realidad puede usarse en una gran variedad de platillos. Si no tienes ni idea de cómo prepararla, aquí te decimos paso a paso cómo puedes hacer una salsa barbecue casera.Agridulce: este tipo de salsa es típica de la cocina oriental. Por lo general se prepara con un ingrediente dulce, que puede ser miel o jugo de naranja, y otros elementos salados, e incluso picantes. El jengibre, el chile rojo y la salsa de soya también son elementos comunes en estas salsas. Picante: por supuesto que no podíamos terminar esta lista sin hablar de las salsas picantes. Aunque esta variedad de salsas requiere un artículo completo para explicar todas las opciones que hay, podemos englobarlas en verdes, rojas, crudas y cocidas. Si sabes preparar una salsa verde con tomatillo o una roja, ya estás del otro lado.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD