El Huevo como Base de tus Recetas
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El Huevo como Base de tus Recetas

Por Kiwilimón - Marzo 2012
Culturalmente, los huevos de las aves constituyen un alimento habitual en la alimentación de los humanos. Se presentan protegidos por una cáscara y son ricos en proteínas (principalmente albúmina, que es la clara o parte blanca del huevo) y lípidos. Son un alimento de fácil digestión, componente principal de múltiples platos dulces y salados, y son una parte imprescindible en muchos otros debido a sus propiedades aglutinantes. Los más consumidos, con gran diferencia, son los de gallina (Gallus gallus), seguidos por los de pato y oca, también se consumen los huevos de codorniz que son muy pequeños, bien como exquisitez gastronómica o para niños pequeños. Los huevos de avestruz y ñandú son también comestibles y pueden llegar a pesar 1.3 kg. Casi todos ellos proceden de explotación industrial: avicultura. Los huevos empleados en el consumo humano son por regla general y en su gran mayoría no fertilizados (a excepción del balut indonesio). Las huevas (como el caviar) son huevos de pescado y son también comestibles en muchos casos por diversas culturas. A los productos obtenidos del huevo se les denomina ovoproductos. En México, desde los aztecas y aún en nuestros días, se consume la hueva del mosquito, que las hembras colocan en las partes bajas de las lagunas como en el lago de Texcoco y le llaman ahuautle, conocido como caviar mexicano. (Fuente: Wikipedia) Conoce la variedad de recetas que puedes preparar tomando como base el huevo. Toma nota y disfruta. Tapas de Tortilla de Papa Una botana / aperitivo española hecha con papa y huevo. Es muy fácil de preparar y deliciosa. Mini quiché de champignon Una forma fácil de preparar un quiche de champignon sin tener que hacer la masa. En este caso se reemplaza con pan de molde. Soufflé de Queso Un souffle es perfecto para impresionar a tus invitados como primer plato. Este souffle esta preparado con queso gruyere y bechamel. Huevos Benedictinos Los huevos benedictinos son un desayuno clásico francés. Se sirven huevos poche sobre pan y jamón, bañados en una salsa cremosa holandesa. Quiché de Jamón y Queso El famoso "quiche Lorraine" de jamón y queso. Perfecto para un desayuno con invitados. Pan Francés Pan francés capeado con huevo y azúcar. Huevos con salmón y queso crema light con cebollín El salmón y queso crema van perfectos con huevos, queda delicioso. Huevos a la Mexicana Los huevos a la Mexicana son una deliciosa forma de preparar los huevos revueltos, con jitomate, chile y cebolla. Tarta de Poro y Queso de Cabra Una deliciosa receta de tarta de poros y queso de cabra. Aunque requiere bastante tiempo, vale TODA la pena. Los sabores del queso de cabra y los poros hacen de este platillo un exquisito manjar.
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Se acercan las fiestas decembrinas y ya sean posadas, reuniones o cenas navideñas, la comida mexicana siempre es la protagonistas en cada ocasión. Por eso te presentamos las mejores opciones para salir de cualquier apuro y consentir a tus invitados en diciembre. ¡No te pierdas estos platillos mexicanos fáciles! Buñuelos Los buñuelos son un postre representativo de las fiestas decembrinas, especialmente de las posadas. A continuación te mostramos un par de recetas fáciles para que prepares los mejores en casa. Buñuelos de viento Buñuelos con dulce de leche  Buñuelos tricolor  Ponche Navideño ¿Qué sería de los buñuelos sin un buen ponche navideño? Acompáñalos con nuestra receta secreta que calentará el interior de todos tus invitados en esas noches frías de invierno. ¡Ninguna mejor receta para las posadas! Tamales Los tamales son un antojito mexicano ideal para cualquier ocasión, pero hay que aceptarlo, en diciembre saben mucho mejor, ¡cómo de que no! Te compartimos una pequeña lista para que tengas variedad de dónde escoger y sorprender a todos en tus fiestas decembrinas. Tamales divorciados con pollo  Tamales de chocolate de mesa  Tamales veganos con champiñones al pibil  Atole Si el ponche navideño no te convence, entonces estas recetas de atole seguramente serán una opción increíble para acompañar los alimentos de las posadas o reuniones navideñas. Además de tener gran sabor, son calientitas y fáciles de hacer. Atole de nuez  Atole de guayaba y arroz  Atole de mazapán  Tostadas de guisados Lo mejor de las tostadas de guisados es que son recetas mexicanas muy económicas y rendidoras. Sorprende a tus invitados en tus reuniones navideñas con estas deliciosas opciones para preparar tostadas de tinga, de pata y más. Tostadas de tinga  Tostadas de pata Tostadas de chicharrón en salsa roja  Tostadas de cochinita pibil  Gelatina navideña Lo bueno de las gelatinas es que son postres fáciles que no necesitan horno, alcanzan para todos y pueden inundar de espíritu navideño con su delicioso sabor. ¡Prepara estas gelatinas navideñas y endulza las épocas decembrinas como nunca! Gelatina navideña  Gelatina de ponche de frutas  Vasitos de gelatina navideños  ¿Agregarías a la lista alguna otra receta mexicana para fiestas decembrinas?
Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
Los recuerdos son un montón de ladrillos que toman forma de edificación, de castillo de Disney, apenas se les pone unos kilómetros de distancia. En la comida este kilometraje se remonta a la niñez. Los platos que nos marcaron tienen como ambientación un momento de familia, una olla grande y un gesto de cariño dirigido a nosotros. Hay un narrador –mejor si tiene voz de Morgan Freeman–, y por supuesto, una abuela, una madre o alguien con quien pudimos establecer una conexión profunda. Que si aquella comida que recordamos con las vísceras y el corazón sabía rico sólo el universo lo sabe. Aquí es donde la distancia juega su truco. En los platillos entrañables hay algo de engaño que es al mismo tiempo un mantra sanador: sabe a un momento en el que nos sentimos queridos. Nos saben a amor. Nos saben a hogar. La nostalgia parece teñir de sepia y de rosa la memoria y con ello, los sabores y las vivencias pierden su nitidez. Por supuesto, esta emoción tiene la potencia de dejarnos tatuado el nombre de ese platillo que trataremos de replicar, buscar e interpretar en lo que cocinamos, comemos y compartimos. Yo no tengo una receta entrañable y especial. Tengo varias. Está el mole verde de mi abuelita y la sopa de tomate de mi mamá. Pero en el necio ejercicio que es recordar, he descubierto que en el amor a mis platillos favoritos no pesa tanto la complejidad de la receta como el tamaño del recuerdo. El mejor ejemplo que se me ocurre es el sencillo sándwich de frijoles refritos, queso Gouda y chipotle que mi papá asaba cada mañana en una sandwichera para que yo me lo llevara a la escuela. No sonaba la campana del recreo y yo ya me había comido dos de ellos –sí, dos–. El tema es que siempre he gozado de buen apetito y simplemente uno no le alcanzaba a mis ganas. A mi papá le dije una mentira piadosa. Le conté que a mis amigas les gustaba tanto mi sándwich que, mordida a mordida, me dejaban sin comer. La verdad es que yo prefería la culpa al hambre y sinceramente sus sándwiches me sabían a gloria. Él, un padre sumamente protector, comenzó a mandarme dos. Yo simplemente me los devoraba. Si alguien me pedía una mordida, me lo pensaba. Como mi historia, las recetas más especiales tienen la fuerza de hacernos sonreír y evocar cada sabor, cada sensación, como si estuviéramos ahí. Un sabor termina siendo una Polaroid, un puente al pasado y, al mismo tiempo, un gancho que nos conecta al aquí y al ahora. En Kiwilimón queríamos celebrar eso: el hermoso poder que tiene la comida para conectarnos con lo que más queremos. Por eso creamos un concurso, La Receta del Año. Con él queremos conocer las anécdotas detrás de las recetas que amas. Compártenos tu receta favorita y escribe junto a ella el relato de por qué es tan especial para ti. Al final premiaremos las mejores con una hermosa vajilla (con valor de más de 10 mil pesos), para que puedas perpetuar los recuerdos y vivencias. No sólo eso: serás parte de nuestro recetario del año y verás en video tu receta firmada con tu nombre.Para descubrir las bases de este concurso, checa esta nota o este video y si te quedan dudas, escríbenos por favor a chefkiwilimon@gmail.com. Anímate a compartir lo que más te gusta. Estoy segura de que la Receta del Año de Kiwilmón la tienes tú. Sube tu receta y su historia especial con el hashtag #Larecetadelaño desde tu cuenta en Kiwilimón y si aún no tienes, regístrate aquí.
El 2020 se ha visto afectado en su mayor parte por una pandemia que aunque nos ha traído dificultades a todos, definitivamente hay sectores más afectados por el COVID-19, como el de la alimentación, por ejemplo.Es por eso que hoy más que nunca necesitamos ser solidarios y apoyar con lo que podemos, como consumir local, pero también hay otras opciones para poder aportar un poco en este momento de crisis. Proyectos como Leentro buscan recaudar fondos para poder ayudar principalmente a tres sectores: el de la salud, el de la alimentación y el de la educación. De una manera muy única, esta campaña de procuración de fondos consigue su objetivo a través de deportistas, artistas, actores, empresarios, influencers y celebridades que donan experiencias únicas o realizan subastas de algún objeto personal para sus seguidores.Así que una cena en manos del chef Olvera es una de las experiencias que puedes vivir y disfrutar, al tiempo que donas dinero para sus diversos fines, como repartir kits para enfermeras, doctores y personal sanitario, capacitar personal, entregar despensas y otorgar becas, por ejemplo.Enrique Olvera & Mercedes-Benz from Le Entro on Vimeo.En este evento culinario único gracias a Mercedez-Benz, el chef Olvera y el chef Jesús Durón, podrás disfrutar de una cena maridaje al nivel de los restaurantes más altos del mundo para ti y 6 amigos, en la cocina de Casa Teo, un espacio creado por Enrique Olvera con la privacidad y exclusividad que sólo podrías lograr en casa.Consulta aquí todo lo que necesitas para participar en esta experiencia y sé parte de Leentro, donde todo lo recaudado será donado a instituciones como Comedor Santa María, Fundación TecSalud, Fundación Becar IAP y más.
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