Etiqueta de restaurantes
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Etiqueta de restaurantes

Por Kiwilimón - Enero 2014
¿Alguna vez te ha tocado un mal mesero, comida fría o algún tipo de incomodidad en un restaurante? Aquí te damos algunos tips para que sepas cómo comportarte en cada una de las situaciones más usuales.  

¿Comida fría? Si recibes tu platillo a una temperatura inadecuada es perfectamente correcto que llames al mesero y pidas que calienten tu plato. Lo que es cierto es que muchas veces este error es de cocina y no servicio por lo quela queja no debe ir dirigida hacia tu mesero. ¿No hay de lo que pediste? En cualquier restaurante que se precie de tener calidad te deben avisar en el momento que ya no tengan un ingrediente. Hay una creencia de que, que se le acabe un producto a una cocina es malo, en realidad en muchos casos es signo de frescura ya que compran las cosas al día y en lotes pequeños. Lo que sí debes esperar de tu mesero es que te deje saber esta información desde el inicio para que no te crees falsas expectativas. ¿Debo dejar propina? Esto puede variar dependiendo el lugar donde estés. Por ejemplo, en Europa lo salarios para meseros están contados dentro de la cuenta por lo que dejar propina es algo extraño y sólo se hace en caso de una atención excedentemente buena. En México se acostumbra siempre dejar propina que oscile entre el 10 y 15% de la cuenta. Lo que debes saber es que no es obligatoria y por mucho que te digan lo contrario, si no estás satisfecha con el servicio que te dieron entonces puedes, sin ningún remordimiento, ahorrarte la propina. ¿Hay vestimenta para restaurantes? No la hay, puede ser que te sientas más cómoda vistiendo para la ocasión o que la atmósfera del sitio invite a arreglarse un poco más, pero por ley, ningún lugar puede negarte servicio por la forma en la que vas vestida. ¿Alergias? En cada menú tienen el restaurante que tienen pero es una obligación de un buen chef cambiar al menos un poco sus platillos si se le requiere por razones de alergias. Si tu sufres de intoxicación por lácteos, crustáceos o cualquier tipo de fruta entonces díselo a tu mesero y pídele que le haga llegar esa información al chef para que puedas comer rico y segura. Cocinas abiertas Un restaurante con cocina abierta significa que ahí tienen confianza de su producto y técnica. Cualquier lugar que permita que observes su lugar de trabajo invita a comer ahí pues esa confianza que se tienen proviene de un sentido de limpieza y calidad que da confianza. Recuerda que tú eres quien paga cuando sales a comer y por lo mismo el restaurante tiene un compromiso hacia ti. Las cosas deben ser preparadas del modo en que te sientas cómoda y así pasar la mejor velada posible.    

"Conoce deliciosas recetas de cocina aquí."

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La gastronomía de Venezuela es una de las más populares en Latinoamérica y es que está llena de sabores, texturas y aromas imposibles de resistir. De hecho, los antojitos venezolanos son de las comidas más ricas que podemos encontrar y aquí te vamos a contar un poco más de ellos. ¡Descubre 5 antojitos típicos de Venezuela que debes conocer! Arepas Las arepas son un antojito venezolano muy similar a las gorditas mexicanas, pero éstas están hechas a base de masa de maíz seco molido o de harina de maíz precocida, su forma circular y aplanada les permite ir rellenas de diferentes guisados, desde queso hasta carne mechada. ¿Se te antojaron? ¡Aquí tienes una receta para preparar arepas! Cachapas Las cachapas son un antojito típico de Venezuela equivalente a los hot cakes pero hechos con con maíz dulce. Generalmente van rellenos de queso aunque pueden acompañarse con diferentes guisados y comerse durante el desayuno o almuerzo. Tequeños Los tequeños son uno de los antojitos venezolanos favoritos, ya que se trata de unos irresistibles palitos de queso con masa de arepa que se acompañan con aderezo de ajo. Así que si te gustan los dedos de queso, aquí te mostramos una receta de tequeños fácil y deliciosa. Hallacas Las hallacas son unos tamalitos típicos de Venezuela hechos con masa de harina de maíz sazonada con caldo de gallina o de pollo y pigmentada con achiote. Las hallacas generalmente van rellenas de carne de res, cerdo o pollo. Empanadas criollas Los antojitos de Venezuela que nunca pueden faltar son las sabrosas empanadas criollas, hechas con harina de maíz que pueden ir rellenas de carne molida, atún o frijoles y generalmente van fritas. ¡Son una verdadera delicia! Ahora que conoces los antojitos típicos de Venezuela, ¿cuál se te antoja probar primero?
La jericalla es un postre tapatío típico. Su origen se remonta al siglo XVIII, cuando las monjas del Hospicio Cabañas idearon un postre nutritivo y de sabor llamativo para los niños huérfanos que cuidaban. Elaboraron la receta con leche, canela, azúcar, huevo y vainilla, con un sabor similar al de la natilla española pero de consistencia ligera. Actualmente la jericalla es uno de los postres típicos favoritos de los hogares jaliscienses. Sin embargo, muchos podemos llegar a confundir la jericalla con el flan o el crème brûlée, pues comparten los mismos ingredientes y tienen muchas similitudes en su modo de preparación. Por eso te presentamos las diferencias entre estos postres para que puedas identificar la auténtica jericalla jalisciense. Flan y crème brûlée  El flan es un postre muy popular en México y el mundo. Con una rica tradición histórica, el flan llegó a México tras la conquista con una receta que mezclaba leche, huevo, azúcar, vainilla y un baño de caramelo líquido, mientras que el crème brûlée es un clásico de la repostería francesa que consiste en una crema dulce suave, cuya superficie tiene una fina capa de caramelo crujiente. La jericalla Si bien los tres postres se elaboran con una base de huevo, vainilla, azúcar y leche, se diferencian por su preparación y algunos detalles en el uso de ingredientes. Por ejemplo, el flan usa las yemas y las claras de los huevos; mientras que la jericalla sólo utiliza las yemas de huevo; o bien, el crème brûlée tiene una consistencia de la crema parecida a la de la jericalla, pero su técnica es un poco más elaborada para conseguir la capa crujiente del azúcar quemada, que aporta un contraste de textura.Para preparar la jericalla se hierve la leche con la canela y la vainilla. Por otro lado, se baten las yemas con el azúcar y al final se combina con la leche infusionada, para luego colar y hornear a baño María. Al final, en la superficie casi siempre queda una costra dorada y un poco quemada. La textura se parece al flan, pero es mucho más ligera y untuosa. La jericalla se presenta en el mismo recipiente en el que se hornea, para respetar y mostrar su costra, que tiene una consistencia más sólida y añade profundidad al sabor con ese toque de leche quemada.¡Ya sabes qué postre tienes que probar en tu siguiente parada por la Perla Tapatía! Fotografías: Antonio Flores 
Las sopas en lata son perfectas para cuando quieres ahorrarte un poco de tiempo en la cocina, pero si buscas darles un poco de sazón personal, estos trucos te pueden servir mucho.Aunque el valor nutritivo de las sopas envasada varía según el tipo de sopa y la forma en que se prepara, este tipo de alimentos sí contienen algunas vitaminas y algo de fibra. De hecho, si bien el procesamiento puede eliminar algunos de los nutrientes, como las vitaminas solubles en agua, otros nutrientes, como la fibra, pueden volverse más fáciles de digerir y absorber. Así que aprovecha estos trucos y prepara tu sopa así:Sopa de fideos con polloEstas sopas son deliciosas y sencillas, perfectas para los días de frío o de lluvia, y les puedes dar un toque como de ramen o de comida china si le añades un huevo cocido.Sólo calienta la sopa en la estufa hasta que hierva y mientras tanto, bate un par de huevos. Una vez que esté en ebullición, baja el fuego y revuelve la sopa con una cuchara de madera. Sigue revolviendo mientras viertes lentamente los huevos batidos en la olla. Después de echar el huevo, sólo deja que se cuajen con la sopa caliente sin moverlos; si no te gusta la idea del huevo también puedes agregarle champiñones en rodajas y cuando la sirvas, echarle un poco de ajonjolí tostado.Sopa de vegetalesUna sopita de vegetales es reconfortante y además, una forma de cenar ligero cualquier día de la semana. Para darle un sabor diferente y más delicioso, sólo tienes que añadirle un poco de queso rallado encima, pero también puedes añadirle unos cuantos crutones.LentejasPara llevar tu sopa de lentejas de lata al siguiente nivel, lo único que tienes que hacer es dorar un poco de salchicha y añadírsela o también puedes hacerlo con chorizo (puede ser de soya).Pon en práctica estos trucos y cuéntanos cómo le das más sabor a las sopas enlatadas en casa. 
Esa mañana callejoneamos por las áridas calles de la capital de Veracruz. El ambiente ya no olía a mar, o sí, pero de lejos. Erik Guerrero y yo esperamos en la mesita de lámina que por mantel llevaba el logo de una cerveza. La promesa eran los mariscos que, según uno de los chefs más importante del puerto y fundador de Nuestra Pesca, no tenían competencia. “Aquí viene hasta Enrique Olvera”, me aseguró. A los quince minutos, salió de la cocina de Ay Apá un tazón de barro grueso y humeante con arroz a la tumbada. A cada meneada de la cuchara salían las papas y los mariscos suspendidos en esa suerte de océano rojo con aromas a epazote. Recuerdo que, tras la quemada de lengua, el caldo me dio información sobre el sabor del mar, sobre la justicia que le hace a sus frutos una buena preparación. Esa no fue la única vez. Esa sensación vino con los cocteles de pulpo que me presentó Jonatán Gómez Luna en Tulum, o las almejas chinas que el chef Nico Mejía nos dio a probar en la laguna de Cuyutlán, Colima. Años antes también lo sentí frente a la Quebrada en Acapulco. No tenía ni cuatro años cuando supe que los mariscos de México son para hacerles un poema en endecasílabas. Los 1,592.77 km2 que mide el litoral mexicano son espacio suficiente para hacer una fiesta interminable de platos regionales que combinan los frutos del mar de formas únicas. El norteño, el costeño o el chilango sabe que una copa bombacha desbordada en camarones o una mesa de plástico con salcitas vinagrosas al centro, son la antesala de un placer reservado para los no novatos, para los que conocen la gastronomía nacional desde sus profundidades.Hay que sentirse plenamente mexicano y en confianza para jugarse la vida en un puesto de mariscos frente al metro en la Ciudad de México –y aún así es probable el hallazgo sea exitoso–. Y si eso sucede en el centro del país, a kilómetros del mar, el viaje por los dos flancos de las costas mexicanas amerita abrocharse los cinturones para luego desabrocharlos.La primera parada sería en Mazatlán, donde hay que pedirse un burrito de marlín tupido en frijoles frente a un chiringuito playero. En Tampico el viaje se hace corto cuando de por medio hay unas jaibas rellenas de Los Curricanes, que pueden llevarse de souvenir en su versión congelada y debidamente guardada en hielerita.Los aguachiles verdes del norte despiertan el sudor y las ganas de apagarlo a fuerza de cheves tan frías como las corrientes de Humboldt mientras que los negros de Yucatán nos cautivan con los sabores cenizos de su recado. ¿Ceviches, alguien? Hay tanta variedad como cocinas tradicionales. Ya saben, no es lo mismo el ceviche de Nayarit que uno de Jalisco o de Guerrero. ¿Un mole rojo con camarones? Hay que tocar base en el istmo oaxaqueño.De ostiones los de Sonora y mejor que tengan queso Parmesano. A Rosarito hay que llegar por las langostas al vapor que luego van fritas y arropadas en tortillas de harina recién hechas. Frijolitos, salcita y mantequilla, ¡pum! Directo al mar, y también al cielo. De ahí por almejas chocolatas a La Paz o por todo tipo de conchas a la Baja: sobre unas suculentas tostadas, a la Guerrerense; sobre platos con toques Baja-Med y técnicas pulcras a Fauna, Deckman’s o Villa Torél. Erik Guerrero dice que lo más rico del Golfo es su pescado, y del Pacífico, mariscos como el camarón, las conchas, el pulpo, el caracol, los calamares y las langostas. Nos invita a aventuramos fuera del puerto para ir por una recompensa única: los mariscos de Doña Tella en Alvarado. Sospecho que le haré caso. Después de su recomendación de Ay apá le creería que la luna es de Veracruz.Si no puedes viajar este año, no importa. La Cuaresma ya inició, y con ella una temporada gastronómica en la que no deben faltar las preparaciones frescas, las recetas picositas ni los mariscos que te van a llevar a las playas mexicanas en un par de ingredientes. ¿Listo para el tour?
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