Mexicano, avant garde
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Mexicano, avant garde

Por Kiwilimón - January 2014
La gastronomía mexicana encuentra un nuevo límite en este restaurante donde los sabores clásicos se encuentran con técnicas modernas y una presentación más que llamativa.

Live es un lugar que tiene muchas caras. Si uno se acerca un jueves por la noche puede presenciar un happening donde diversas personalidades se relajan al ritmo de música house con coctel en mano, un domingo, el brunch de productos de mar maridados con diversos mezcales llama a los más aventureros y cualquier otro día de la semana puedes simplemente sentarte en el restaurante y dejarte consentir por el chef. Su cocina está llena de colores y sabores mexicanos pero cuando los platillos llegan a la mesa poco tienen que ver con aquellos clásicos que conoces. La estética y preparación lo cambian todo. Esto es producto de la innovación estética del chef que mientras gusta mantener las notas mexicanas en el paladar, juega con las presentaciones para sorprender y antojar al comensal. A la hora del maridaje la experta es la sommelier Sandra Gutiérrez que después de haber pasado por las mejores casas vinícolas de Baja California tiene todas las licencias para emparejar tus platillos con uno de los exclusivos vinos de su cava. Cuando entras a este restaurante estás muy bien cuidado. El chef ejecutivo Josué Rodríguez Maya no sólo invierte su pasión en cada platillo diseñado sino que tiene una escuela que lo ha llevado por varios continentes y bajo la tutela de maestros de renombre. A través de su carrera a trabajado en España con el padre de la cocina moderna Juan Mari Arzak y también con el chef Richard Sandoval con quien puso el restaurante más exitoso en Dubai a la fecha: Toro Toro. En Live ha planeado un menú de sabores mexicanos pero de texturas y estética completamente contemporáneas. Ahora, puede que si vas repetidamente te encuentres con un cambio de carta cada vez pues este restaurante cambia con la estación para mantener sus platillos frescos. Pero eso sí, hay algunos clásico inamovibles como las tostadas de costilla horneada lentamente y los filetes de salmón. Tampoco dejes de probar sus aguachiles picositos y su oferta de mar que les llega fresca y vibrante día a día. Av. Paseo de los Tamarindos 98 Bosques de las Lomas México, D.F. 9177 8400  

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Cada vez crece más la comunidad hispana en Estados Unidos, gracias a lo cual la cultura y tradiciones de los inmigrantes se mantienen más fuertes que nunca, especialmente si hablamos de comida. De hecho, la demanda por la comida hispana se vende como pan caliente, ¡por eso te presentamos los 10 platillos latinos más populares en Estados Unidos! Si bien la lista es mucho más larga y variada, puesto que abarca más allá de la gastronomía mexicana, cubana, salvadoreña, guatemalteca o argentina, seguramente esta corta selección te dará muy buenas ideas. Tacos ¡Los tacos llegaron para quedarse! Este platillo típico mexicano es de los más consumidos en Estados Unidos y es que gracias a su gran versatilidad, cada vez es más fácil encontrar tacos en cualquier rincón del país vecino. Arepas Las arepas, ese plato colombiano y venezolano tan parecido a las gorditas mexicanas, van rellenas de queso, jamón, carne mechada o pollo y los consumidores hispanos y anglos las adoran. Pupusas Para la gastronomía de El Salvador, las pupusas no tienen comparación y parece que lo mismo opinan en Estados Unidos, ya que esta garnachita latina hecha con masa de maíz es todo un éxito. Empanadas Las empanadas son un platillo tradicional en Argentina y el público de Estados Unidos parece amarlas gracias a sus diferentes rellenos deliciosos. Pan de queso El pan de queso, originario de Brasil, es un platillo latino tan rico que incluso ya tiene una cadena de restaurantes dedicados a prepararlo que se ha ido expandiendo en territorio estadounidense rápidamente. ¡Encuéntralos en La Casa do Pao de Queijo! Guacamole El guacamole, esa salsita mexicana hecha a base de aguacate, se ha convertido en la guarnición favorita en Estados Unidos para botanear a gusto. ¡Nunca falta en las mesas! Sancocho Las sopas latinas también han cobrado gran importancia en el menú predilecto americano, por eso es que el sancocho colombiano es un platillo al que pocos se pueden resistir en Norteamérica. Congrí La población cubana ha traído su son y sabor al país americano y con ellos, podemos destacar el congrí, una receta de arroz y frijoles negros que a todos les encanta. Tamales Los tamales son un platillo tradicional que puedes encontrar en muchos países latinos, ya que sus orígenes datan desde la época prehispánica, por eso no pueden faltar entre la comunidad hispana de los Estados Unidos. Ceviche El ceviche peruano es un platillo que ha conquistado tanto a paladares hispanos, como a anglos y poco a poco se ha expandido a nivel mundial porque nadie puede resistirse a esa fresca y deliciosa receta hecha con mariscos. ¿Añadirías otro platillo a esta riquísima lista de comida latina en Estados Unidos?
La noche le da un toque nostálgico al Centro Histórico de la Ciudad de México. A las calles las iluminan los reflectores de las iglesias y las luces amarillas de los puestos trasnochados. En Bolívar, casi esquina con República del Salvador, hay un fulgor más brillante que los otros. Es el de Los Cocuyos, legado culinario del ombligo de México. “Deme dos campechanos”, le digo a mi taquero, tratando de guardar la línea. De tomar pido agua porque traigo un vasito con vino mexicano para acompañar mis tacos de lengua y longaniza. No es que no me guste el Boing de guayaba, es que el vino potencia bien los sabores de la carne frita, el maíz y la salsa roja –mi favorita– de este puesto con poco más de 50 años. Eso de que el vino sólo va en las mesas elegantes es fantasía. El maridaje le da watts a casi cualquier comida (digo “casi” porque no es fácil encontrar el vino ideal para sopas y caldos o guisos a base de jitomate). El chiste de unir el jugo fermentado de la uva con comida es hacer brillar a ambos; sacar a relucir lo bello de uno con lo sabroso de otro, en un bocado. En general las reglas del maridaje entre los antojitos y el vino mexicano son las básicas. Si no quieres complicaciones, lo mejor es elegir un vino blanco para la garnacha sin carne o con pescado (como los tacos estilo Baja), y vino tinto para lo que tenga carne. Las carnes magras disfrútalas junto a tintos jóvenes y las carnes de sabores concentrados, junto a vinos de mayor complejidad. Si lo que buscas es apaciguar el picor y resaltar el guiso de los platillos condimentados como los chiles en nogada o las enchiladas mineras busca un rosado.Otra regla puede ser la del color. Aunque no lo creas, puedes elegir tu vino en base a los colores de tu antojito. ¿Qué tal unas quesadillas fritas –de queso, al estilo “Todos menos CDMX”– con un vinito blanco? Uy, no se pierdan las rosadas carnitas de cerdo o de atún con un rosé, ni la comida oscura, como el mole, con un tinto. Mi regla favorita sin embargo es la de optar por vinos de la misma región que los platillos. Casi nunca va mal; cada ecosistema biológico y social está conectado. No hay mejor amigo de la pizza o la pasta que los vinos italianos, así como de la garnacha y el antojito, lo son los vinos mexicanos. Pero como dicen: en gustos se rompen géneros.Este quince de septiembre te invito a experimentar, a probar con tus propias reglas. Si te da miedito o simplemente quieres gozar sin curiosear te dejo algunos maridajes ganadores entre vinos mexicanos y antojitos, garnachas y comida callejera. Seguro los vas a disfrutar, siempre y cuando los apliques con medida.Tacos al pastor y Vinaltura roséNada acompaña mejor al taco predilecto de chilangolandia que este rosado elaborado con uvas queretanas de tempranillo y syrah. Destacarás el sabor de la carne especiada sin perder acidez ni estructura.Barbacoa dominical y Norte 32 etiqueta blancaLa carne de borrego hecha al hoyo por largas horas merece un acompañamiento con acidez y una estructura que no se pierda tras el fuerte sabor del cordero. Este 100% cabernet le irá al hilo. Taco de chile relleno y Arrebato tintoMe gusta lo que hacen uvas como la syrah, la petit syrah y el cabernet con lo picante del chile. Eso sí, que venga relleno de carne molida para que el vino no sobresalga demasiado.Tacos de lengua y Ala rotaPicadita o entera, los tacos de lengua son textura y sabor asegurados. Junto a esta mezcla expresiva y especiada de cabernet y petit syrah, se convierten en un manjar. Tostadas de tinga de pollo y ForzaEl hit número uno de los quinces de septiembre merece estar bien acompañado. Esta mezcla de merlot y cabernet sauvignon de la bodega Concierto Enológico no opacará su sutil encanto. Huarache de bistec en salsa y Montefiori Cabernet MontepulcianoLa res, la salsa y el maíz ya son una combinación ganadora. Y si además se le añade este cabernet montepulciano ligero y de buena acidez, todos los elementos resaltarán.Pambazos y EntrelíneasLa malbec, la nebbiolo y la syrah de terruños hidrocálidos le dan soporte a la grasa del pan y al chorizo. ¡El resultado será el mejor pambazo que te has comido! Tacos de costillita y Plata .925El carbón es el ingrediente esencial de los tacos de costilla. Junto con la salsa y el limón cantarán al mismo son que los tostados de este tempranillo, grenache y syrah de la familia Plata Chavarría.Cochinita pibil y El Cielo SeleneEl plato insignia de la cocina yucateca se caracteriza por los sabores especiados y cítricos; destácalos con la frutalidad y frescura de este vino rosado hecho con grenache y syrah.
Para cerrar la semana patria hablemos del elefante verde, blanco y rojo del cuarto: la cocina nacional es insuperable. Mientras el taco roba la atención internacional hace falta ser paisano para comprender la complejidad, amplitud y delicia de nuestra gastronomía; los entrañables guisos regionales, las tradiciones patronales, las sazones cocinadas en olla de barro, bajo el calor del pib o en la incandescencia de la brasa. Ya lo dijo la UNESCO hace justamente diez años, la cocina tradicional mexicana es patrimonio del mundo, cultura que vale la pena preservar por los siglos de los siglos. Basta ver al ajonjolí de todos los moles: el mole. Su complejidad resuena en la infinidad de ingredientes que lo componen –algunos de ellos tan improbables como unas galletas de animalitos–, en sus acepciones regionales, en las sutilezas que se modifican de acuerdo con las festividades como Día de Muertos, en su amplitud cromática que abarca casi todos los colores del arcoíris. El mole, salsa densa que nos recubre tanto la memoria como la cucharada de arroz más humilde, debe su honor, más que a sus recetas, a la tradición alrededor de su preparación.Así como en el mole, el mestizaje y la cultura se mezclan como pinturas al óleo en las cocinas tradicionales de México tanto, que hace diez años la UNESCO nombró a su totalidad como un patrimonio de la humanidad. En la declaratoria no había que ser esfinge: había que presentar un caso de estudio, reunir un sinfín de requisitos e información por parte de un grupo multidisciplinario de cocineros, historiadores, antropólogos y hasta ingenieros en alimentos con el fin de perseverar. El resultado fue una condecoración como nunca se le había otorgado a otro país. La cocina tradicional mexicana es nuestra Muralla china, nuestro Machu Picchu cultural. Según el escritor e historiador de cocina mexicana José N. Iturriaga, no es que no se hayan honrado a otras cocinas antes o después. En los últimos años se han protegido otras maravillas culinarias como, por ejemplo, la etiqueta en la cocina francesa, la dieta mediterránea y la tradición japonesa en la cocina, pero no así a un país. A diez años del fallo de la declaratoria en la que se reconocen las prácticas, rituales y elaboraciones vinculadas a nuestra cocina, merece volver a celebrar el mérito. Celebrar que en México no sólo hay 32 estados, sino una infinidad de tradiciones que se preservan en el fuego de los comales, las ollas, las vasijas de barro. Celebrar por supuesto a las cocineras tradicionales que, según Iturriaga, “son el objeto mismo de la declaratoria”, el libro atemporal de los saberes culinarios de cada región. José N. Iturriaga, escritor de libros como 'Saberes y delirios' o 'Confieso que he comido', afirma que parte de la responsabilidad de tener una cocina protegida por la UNESCO es la de rescatar, salvaguardar y promocionar la tradición “más que a un platillo o a un ingrediente; preservar la cocina de nuestros pueblos, la cocina de los mercados, de las abuelas”.Para lograrlo se creó el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, un organismo consultor de la UNESCO que lleva a cabo reuniones nacionales anuales, foros mundiales de gastronomía mexicana, seminarios académicos y hasta encuentros de cocineras tradicionales. “A los platillos y tradiciones hay que estarles dando nuevo vigor. Preservarlos y salvaguardarlos para que no caigan en desuso y se mantengan vivos. El sentido principal de la organización es la conservación de las tradiciones”. Lo que nos toca hoy en casa es aprender y enseñar sobre cocina mexicana a las generaciones venideras. Desempolvar el tortillero y echarle leña al fuego. Poner literalmente las manos en la masa y extender los hilos de la tradición hasta el infinito. Hoy te invito a tomar alguna de nuestras recetas tradicionales y prepararla en familia. Además de cincelar recuerdos harás historia, harás cultura, serás parte de este ritual iniciático que puso a suspirar a los primeros mexicanos.
La noche le da un toque nostálgico al Centro Histórico de la Ciudad de México. A las calles las iluminan los reflectores de las iglesias y las luces amarillas de los puestos trasnochados. En Bolívar, casi esquina con República del Salvador, hay un fulgor más brillante que los otros. Es el de Los Cocuyos, legado culinario del ombligo de México. “Deme dos campechanos”, le digo a mi taquero, tratando de guardar la línea. De tomar pido agua porque traigo un vasito con vino mexicano para acompañar mis tacos de lengua y longaniza. No es que no me guste el Boing de guayaba, es que el vino potencia bien los sabores de la carne frita, el maíz y la salsa roja –mi favorita– de este puesto con poco más de 50 años. Eso de que el vino sólo va en las mesas elegantes es fantasía. El maridaje le da watts a casi cualquier comida (digo “casi” porque no es fácil encontrar el vino ideal para sopas y caldos o guisos a base de jitomate). El chiste de unir el jugo fermentado de la uva con comida es hacer brillar a ambos; sacar a relucir lo bello de uno con lo sabroso de otro, en un bocado. En general las reglas del maridaje entre los antojitos y el vino mexicano son las básicas. Si no quieres complicaciones, lo mejor es elegir un vino blanco para la garnacha sin carne o con pescado (como los tacos estilo Baja), y vino tinto para lo que tenga carne. Las carnes magras disfrútalas junto a tintos jóvenes y las carnes de sabores concentrados, junto a vinos de mayor complejidad. Si lo que buscas es apaciguar el picor y resaltar el guiso de los platillos condimentados como los chiles en nogada o las enchiladas mineras busca un rosado.Otra regla puede ser la del color. Aunque no lo creas, puedes elegir tu vino en base a los colores de tu antojito. ¿Qué tal unas quesadillas fritas –de queso, al estilo “Todos menos CDMX”– con un vinito blanco? Uy, no se pierdan las rosadas carnitas de cerdo o de atún con un rosé, ni la comida oscura, como el mole, con un tinto. Mi regla favorita sin embargo es la de optar por vinos de la misma región que los platillos. Casi nunca va mal; cada ecosistema biológico y social está conectado. No hay mejor amigo de la pizza o la pasta que los vinos italianos, así como de la garnacha y el antojito, lo son los vinos mexicanos. Pero como dicen: en gustos se rompen géneros.Este quince de septiembre te invito a experimentar, a probar con tus propias reglas. Si te da miedito o simplemente quieres gozar sin curiosear te dejo algunos maridajes ganadores entre vinos mexicanos y antojitos, garnachas y comida callejera. Seguro los vas a disfrutar, siempre y cuando los apliques con medida.Tacos al pastor y Vinaltura roséNada acompaña mejor al taco predilecto de chilangolandia que este rosado elaborado con uvas queretanas de tempranillo y syrah. Destacarás el sabor de la carne especiada sin perder acidez ni estructura.Barbacoa dominical y Norte 32 etiqueta blancaLa carne de borrego hecha al hoyo por largas horas merece un acompañamiento con acidez y una estructura que no se pierda tras el fuerte sabor del cordero. Este 100% cabernet le irá al hilo. Taco de chile relleno y Arrebato tintoMe gusta lo que hacen uvas como la syrah, la petit syrah y el cabernet con lo picante del chile. Eso sí, que venga relleno de carne molida para que el vino no sobresalga demasiado.Tacos de lengua y Ala rotaPicadita o entera, los tacos de lengua son textura y sabor asegurados. Junto a esta mezcla expresiva y especiada de cabernet y petit syrah, se convierten en un manjar. Tostadas de tinga de pollo y ForzaEl hit número uno de los quinces de septiembre merece estar bien acompañado. Esta mezcla de merlot y cabernet sauvignon de la bodega Concierto Enológico no opacará su sutil encanto. Huarache de bistec en salsa y Montefiori Cabernet MontepulcianoLa res, la salsa y el maíz ya son una combinación ganadora. Y si además se le añade este cabernet montepulciano ligero y de buena acidez, todos los elementos resaltarán.Pambazos y EntrelíneasLa malbec, la nebbiolo y la syrah de terruños hidrocálidos le dan soporte a la grasa del pan y al chorizo. ¡El resultado será el mejor pambazo que te has comido! Tacos de costillita y Plata .925El carbón es el ingrediente esencial de los tacos de costilla. Junto con la salsa y el limón cantarán al mismo son que los tostados de este tempranillo, grenache y syrah de la familia Plata Chavarría.Cochinita pibil y El Cielo SeleneEl plato insignia de la cocina yucateca se caracteriza por los sabores especiados y cítricos; destácalos con la frutalidad y frescura de este vino rosado hecho con grenache y syrah.
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