Recetas variadas para preparar mole
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Recetas variadas para preparar mole

Por Kiwilimón - October 2011
El término mole (del náhuatl molli o mulli) originalmente hacía referencia a cualquier salsa, y actualmente sirve para nombrar varios platillos de la cocina mexicana, específicamente a un grupo de platillos que tienen algunos elementos en común, como el hecho de prepararse a base de chiles y especias. En la cocina mexicana actual, el mole suele acompañar carnes cocidas. (Fuente Wikipedia) Existen muchas variedades de mole y diversas formas de cocinarlo, combinarlo y degustarlo. Aquí te vamos a dejar algunas recetas de mole para que tengas elijas la que más te guste y la prepares. - Mole PoblanoHuevos con MoleMole Verde con PepitaMole de PistacheMole ColoradoEnchiladas de Mole Rellenas de Platano MachoMole Blanco o Mole de NoviaCrepas con MoleEnchiladas PototsinasComida de Mole Poblano
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Después de una mascarilla de arroz, el rostro se siente súper hidratado, terso y flexible, suave y de tono uniforme, quizá por eso es tan popular entre los remedios caseros de belleza japonesa y si no la has probado aún, aquí te contamos un poco de sus beneficios y cómo hacerla.Algunos de los componentes bioactivos del arroz, como los extractos de ácido ferúlico, PABA y ácido fítico, se utilizan en productos para el cuidado de la piel para aclarar las manchas oscuras, exfoliar la piel y protegerla de los rayos UV, así que ciertamente pueden beneficiarte si haces una mascarilla casera, sin embargo, debes tener en mente que estos ingredientes están más concentrados en extractos que en la propia harina de arroz.El almidón de arroz también se usa en productos cosméticos para absorber la grasa y reducir el brillo, por lo que si deseas hacer una mascarilla casera de harina de arroz, es probable que obtengas mejores resultados combinándola con ingredientes que han demostrado ser beneficiosos para la piel, como el aceite de oliva. Exfoliante de harina de arroz y aceite de olivaLa harina de arroz definitivamente podría eliminar el aceite de la piel y frotar suavemente la piel puede provocar cierta exfoliación, así que prueba con esta receta:Mezcla 3 cucharadas de leche en polvo con 5 cucharadas de harina de arroz integral, luego añade 1 cucharada de aceite de oliva (si tu piel es muy grasa, no lo agregues) y mezcla nuevamente. Por último, agrega agua de rosas gradualmente, hasta obtener una pasta espesa.Aplica la pasta sobre el rostro, luego dejar secar al aire de 10 a 15 minutos. Una vez transcurrido el tiempo, aplica un poco de agua para aflojar la mascarilla y luego simplemente frota suavemente para exfoliar la piel. Enjuaga por completo y listo.Mascarilla de arroz con leche y mielEsta es una de las mascarillas faciales de arroz caseras más nutritivas y ayuda a rejuvenecer la piel, iluminarla y le devuelve su brillo saludable. La miel es uno de los mejores ingredientes naturales, apto para todo tipo de pieles. Hidrata la piel sin engrasarla y tiene efectos antibacterianos, antiinflamatorios, antioxidantes y cicatrizantes, mientras que la leche exfolia y aclara la piel y la vuelve tersa y juvenil.Para hacerla, necesitas los siguientes ingredientes:3 cucharaditas de arroz hervido2 cucharaditas de miel1 cucharada de lecheHierve el arroz hasta que los granos estén completamente blandos, luego cuélalo y tritúralo con un tenedor hasta obtener una pasta homogénea. Entonces agrega la leche, la miel y mezcla bien.Aplica la mascarilla sobre el rostro limpio, preferiblemente después de un exfoliante facial suave. Déjala actuar durante 20 a 30 minutos, luego enjuaga con agua y aplica tu crema facial de inmediato para retener la humedad.*Foto de portada de Luba Ertel en Unsplash.
Partamos de una realidad: no existe una mala hamburguesa. Entre dos panes cualquier ingrediente simple adquiere un poder vehemente, casi sobrenatural. Y aunque las opciones pueden ser infinitas, personalmente prefiero dejar fuera la creatividad cuando se habla de ellas. Sí, las aberraciones también son infinitas. El escritor culinario y amante empedernido de las hamburguesas, –como su servidora– Anthony Bourdain, decía que ya eran perfectas, ¿por qué echarlas a perder?En una entrevista hecha a Bourdain por TechInsider, el también cocinero compartió las ocho reglas de oro para elaborarlas. Lo primero era mantenerlas clásicas, casi académicas: pan, carne, tomate, cebolla, lechuga, pepinillos encurtidos y nada más. Ricardo Campuzano, el chef del restaurante de hamburguesas Margarita, afirma que la hamburguesa perfecta es resultado de la sencillez, pero también de la calidad de los ingredientes.El pan, por supuesto, debe ser el marco que lo engloba todo. Un brioche suave y suficientemente mantequilloso –hay que ser conservadores en las cantidades de nuestra amiga láctea para evitar opacar el sabor de la carne– logra mandar una hamburguesa al infierno de lo común y corriente o al cielo de los elegidos. Joan Bagur, panadero y fundador de Sal y Dulce Artesanos, resume que el pan ideal es un pan estilo brioche de mantequilla con una consistencia que logre sostener el jugo de la carne. Eso sí, que tampoco sea demasiado grueso porque podría esconder el sabor del medallón. “La mantequilla con la que se hace el pan debe ser de calidad para que no nos deje un mal retro gusto”, completa.  Hablemos de la carne. Si partimos de que el origen de la receta podría ser el de las tribus mongolas y turcas del siglo XIV en la que picaban la carne para hacerla si quiera comestible, este ingrediente en versión machacado o molido es irremplazable. Vamos. Si lo quitamos, mejor llamémosle sándwich, bocata, entrepán, torta, emparedado. La decisión de si elaborarla de res, de cerdo o de una combinación salomónica de ambas es decisión de la conciencia, el gusto y el bolsillo. Bourdain afirmaba que incluir sirloin o algún corte demasiado exótico a la mezcla la destruía. En cambio, prefería el brisket o la costilla, algunas de las partes más grasosas. Y es que sí, la parte amarilla, esa que se derrite al calor, es lo que realmente le aporta magia. El chef Campuzano asegura que la combinación perfecta es de 80% carne, 20% grasa, y sólo sazonar con sal. Joan Bagur aconseja que hay que cocinarla a la plancha muy caliente para que se selle, se caramelice y permanezcan los jugos dentro. Recomienda terminarla al grill para que tome ese espectacular gusto asado. El escritor de Kitchen Confidential, Anthony Bourdain, afirmaba que no debía faltar el queso y éste debía derretirse. Panela, requesón, queso fresco, ustedes no juegan. En mi opinión, es a través de la combinación de los quesos, la grasa de la carne y lo mantequilloso del pan que la experiencia llamada “hamburguesa” sucede. Que a nadie se le pasen las salsas. Descansando en el pan va la mayonesa –una ligera crema balanceada en limón y grasa– y la reina de todas, la cátsup (el cátsup o el kétchup, para el resto de América Latina). Ella debe ser jitomatosa y vinagrosa, sutilmente dulce para equilibrar la grasa y aportar acidez. Para Anthony no había discusión en el tocino; siempre era la ocasión. En cambio, le parecía un exceso cuando las hamburguesas llegaba como una torre de Legos a la mesa. El tema es que si es demasiado alta es casi imposible poder reunir todos sus sabores en una mordida. De ahí sólo faltan las papas porque, ¿qué es una hamburguesa sin papas? Citando a Gloria Trevi, definitivamente es una papa sin cátsup. Que sean caseras, cortadas en tiras o en gajos. Que queden crocantes por fuera, pero suaves por dentro. De preferencia, que no nos dejen los dedos con reflejo, que no se apelmacen.Las apariencias engañan. Las hamburguesas pueden parecer un alimento burdo, quizás porque las hemos visto servidas en charolas de plástico, entre plásticos y bolsas de estraza, en cajitas de cartón para disfrutarse en el carro, con o sin juguete. Ello no las hace menos buenas. La hamburguesa es perfecta en sus componentes. Llegar a un balance es un afortunado accidente de la Matrix; es la diferencia de una comida rápida y una comida que apenas se diluye en el recuerdo con el paso del tiempo. Así me pasó hace una semana en el restaurante Nopa, de San Francisco, o cada vez que se me cruza un In and Out en cuyo aderezo naranja se disfraza cualquier imperfección, si la hubiera. Tampoco olvido las de The Spaniard, en Nueva York. En México, hay varias que me guiñen en ojo. Las que me recuerdan a mi adolescencia, como las de las Fuentes de Satélite que llevan piña, o las que solía hacer Joan Bagur en OkDF y que acompañaba con patatas bravas. Recientemente probé la de Margarita, del chef Ricardo Campuzano, en la colonia Narvarte: su combinación de carne + tocino + cheddar me pareció que resaltaba sus buenos ingredientes de forma monchosa. La hamburguesa es más que un sándwich en esteroides. El ritual nos involucra, nos pide permanecer atentos para que la carne no se recorra al fondo, para que los aderezos no terminen en la ropa. Pero quizás la mejor parte de comerla sea que por cuatro, quince o las veinte mordidas que nos sobrevive volvemos a ser niños, niños felices otra vez.
Sería injusto reducir como dieta a lo macrobiótico. Tal como fue concebida, esta filosofía parte de un principio: la conciencia de que lo que nos alimenta puede prolongar la vida, pues según George Ohsawa, el teórico fundador, los alimentos influyen en la salud física, mental, emocional y espiritual.La filosofía macrobiótica camina de la mano con las leyes de vida. “Está basada en lo cero tóxico: tanto en alimentos como en productos de uso personal y del hogar”, apunta Gina Rangel. La médula teórica pasa por reconocer el todo en los alimentos: el ying (energía fría) y el yang (energía caliente) presentes en cada ingrediente. Para lo macrobiótico la armonía se localiza justo al centro de ambas energías. Que no te sorprenda, entonces, que el plato macrobiótico sea campo minado. La base de la alimentación son los cereales, las leguminosas, las frutas y las verduras, pero la lista de restricciones es larga.Para ellos, todo alimento alejado de la constitución de la sangre tardará más tiempo en digerirse. Lo vital es que la proporción alimenticia tenga cinco ying por un yang. De ahí que haya demasiados alimentos que se queden fuera al considerarlos demasiado ying o demasiado yang. Por ejemplo, “están prohibidos los tubérculos, los pimientos, el jitomate, el café, el alcohol, los alimentos procesados y empacados (como cereales, galletas, panes blancos, los refrescos, los productos endulzados, la vainilla, las frutas tropicales como el mango, la piña, la papaya y la sandía, los sazonadores y los picantes”, confirma Gina Rangel.El ying y el yang no sólo está en los ingredientes, sino también en las preparaciones. Por un lado, está la fermentación y maceración que elimina yang, mientras que salar y cocer los alimentos elimina el exceso de ying. Los preceptos generales de esta dieta pasan por comer y beber sólo cuando se tiene hambre, haciéndolo en plena conciencia. Los alimentos deben provenir de un radio lo más próximo posible y deben ser de temporada para asegurar máxima calidad. Asimismo, deben estar mínimamente manipulados y procesados, y deben masticarse lo suficiente para que el proceso de digestión sea afable con el organismo. El pescado y los lácteos se pueden consumir una vez por mes o cuando el cuerpo así lo requiera; el huevo, una vez cada diez días. Se debe moderar el consumo de moras y frutos secos, semillas y nueces, pepino, apio y lechugas. Adicionalmente, “los utensilios que se utilizan para la preparación de alimentos deben estar libres de teflón; deben ser de maderas naturales, de cerámica o de acero inoxidable; eliminar plásticos y sustituirlos por vidrio o acero inoxidable”, complementa Gina.Te preguntarás qué es lo que queda en el plato macrobiótico. Las proporciones van del cincuenta porciento de granos integrales, treinta por ciento de frutas y vegetales y veinte por ciento de leguminosas y algas. Como esta filosofía alimentaria comenzó en Japón, las algas están incluidas. Las algas marinas son un alimento altísimo en vitaminas y minerales, por lo que si estás pensando en llevar una dieta macrobiótica, lo recomendable es no saltártelas. El resultado es una dieta compuesta mayormente por proteína vegetal formulada a través de la interacción de granos y leguminosas. “Es una dieta tan limpia y basada en ingredientes tan naturales que vas a gozar de buena salud. Con ella, dejas las toxinas prácticamente fuera de tu vida. La desventaja de la dieta macrobiótica es que puedes llegar a tener ciertas deficiencias en el cuerpo al no tener casi proteínas de origen animal. Cuida tu índice de masa muscular, el consumo de vitamina B12 y la vitamina D”, concluye Gina.Como en todo, lo recomendable es confiarle tu salud a un experto y comprobar si esta dieta es la óptima para ti. Si te dieron ganas de comenzar con un probadita de la dieta macrobiótica, aquí te incluyo una de mis recetas favoritas.Tortitas de garbanzo y verduras 2 tazas de zanahorias ralladas2 tazas de calabacitas ralladas y escurridas2 tazas de harina de garbanzo2 huevosSal marinaRalladura de limónRalladura de jengibre4 cucharaditas de aceite de aguacateEn un bowl incorpora todos los ingredientes hasta lograr una masa. Forma con ella unas tortitas de unos 8 centímetros y lleva a congelar por al menos 1 hora. Calienta el aceite de aguacate y dora las tortitas por ambos lados. Acompaña con arroz integral y sopa miso.
El pápalo es un quelite mexicano utilizado para condimentar diversos platillos tradicionales como salsas, frijoles, tacos y demás antojitos mexicanos. Sin embargo sus virtudes van más allá de darle un gran sabor a los alimentos, así que no dejes de conocer todos los increíbles beneficios del pápalo. El nombre del pápalo proviene del náhuatl “papalotl” que significa mariposa y “quillitl” o hierba comestible. Por esto, también se le llama mariposa azteca, ya que las hojas de esta plantita tienen forma de alas de mariposa y desde le época prehispánica se utilizaba gracias a sus grandes propiedades. El pápalo es rico en antioxidantes, minerales esenciales y otros compuestos como calcio, potasio y fósforo, hierro y retinol, que ayudan a nuestro a organismo a funcionar mejor, como te mostramos a continuación. Beneficios del pápalo Es un gran aliado del corazón, pues ayuda a regular la presión alta, reduce el colesterol y puede ayudar a limpiar las paredes de las arterias de grasa.Gracias a su alto contenido en fibra, el pápalo ayuda a mejorar la digestión y buenísimo para tratar la diarrea y la disentería.De igual manera puede usarse para tratar enfermedades del hígado, como congestión y cálculos de la vesícula.Si consumes pápalo de manera regular, puede ayudarte a prevenir la osteoporosis gracias a su alto contenido de calcio.El pápalo también protege y refuerza el sistema inmunológico.Puede ser una gran herramienta para prevenir la anemia.¿Cómo aprovechar el pápalo? Así como utilizas el cilantro o el perejil, también puedes utilizar el pápalo para sazonar la comida. Sabe especialmente rico si lo utilizas para preparar salsas como guacamole, ensaladas, tacos, tortas placeras y tus antojitos callejeros favoritos. ¿Listo para aprovechar al máximo los beneficios del pápalo?
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