Una cena al desnudo
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Una cena al desnudo

Por Kiwilimón - Mayo 2016
Lo más importante cuando uno sale a comer es estar cómodo, con el menú, con el servicio y por supuesto, con uno mismo. Si esto significa que prefieres estar sin ropa en la mesa, ¿quiénes somos nosotros para juzgarte? Un nuevos restaurante en Londres te da la oportunidad de disfrutar una rica cena gourmet “al natural”, ¿te interesa? Aquí te decimos todo al respecto. The Bunyadi es el restaurante en cuestión y sólo abrirá por tres meses a partir de junio de 2016. En el establecimiento se te dará la oportunidad e incluso se te invitará a despojarte de toda tu ropa y consecuentemente disfrutar un delicioso menú. Al llegar al restaurante se llevará a los comensales a un probador donde podrán despojarse de todas sus prendas y se les dará la oportunidad de quitarse la ropa interior ya en la mesa. También se proveen servilletas de manta largas para que puedas protegerte contra derrames y quemaduras en partes del cuerpo que uno no querría sufrir. Así mismo, los meseros vendrán en “ropa mínima” para ir acorde a la ocasión. Ahora, si eres muy tímida puede que te relaje saber que todo el restaurante tendrá adornos de bambú, que también se usarán como persianas para dar cierta sensación de privacidad a los comensales. El lugar tendrá espacio para alrededor de 45 comensales a la vez y la cena costará 80 euros (alrededor de 1,600 pesos mexicanos) por un menú fijo. ¿Lo más sorprendente de todo? The Bunyadi, que significa lo básico o esencial en la cultura India, ya tiene más de 27,000 peticiones de reservación y creciendo. Para recetas que puedes disfrutar completamente vestida, o no, entra aquí y encuentra nuestros mejores platillos.
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En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
La comida venezolana es una fiesta de sabores exóticos, diversas especias e ingredientes deliciosos, resultado de la influencia cultural entre África Occidental, las primeras poblaciones de América y algunos países europeos como Italia, España y Francia. Por eso tienes que conocer estos 7 platillos típicos de la gastronomía de Venezuela. Arepa Las arepas son un antojito clásico en Venezuela y se tratan de unas tortitas con masa de harina de maíz que se pueden rellenar desde cualquier tipo de carne y embutidos hasta frijoles, queso o aguacate. ¡Son deliciosas! Pabellón criollo El pabellón criollo es el plato nacional de Venezuela y es un guisado con carne de res picante desmenuzada sobre arroz caliente, acompañada de frijoles negros. También puede llevar huevos fritos y rebanadas de plátano frito. Tequeños Los tequeños son como la clásica botanita de dedos de queso, pero hechos con masa de harina de trigo frita, rellena de queso gouda, queso blanco o el de tu preferencia. Hallaca La halla es un platillo típico de Venezuela que generalmente se consume en Navidad. Este platillo mitad africano y mitad indígena americano, es un rollo de harina de maíz con plátano, relleno de carne de res, aceitunas, cerdo y alcaparras. Cachapa Las cachapas o arepas de choclo, son unas tortillitas dulces hechas con maíz molido, con queso y papelón, un tipo de azúcar parecido al piloncillo. Generalmente van rellenas de queso. Asado negro Los amantes de la carne amaran el asado negro, un platillo con carne cocida en caldo de caldo de res, sazonado con cebolla, laurel, orégano y zanahorias. ¡Un platillo venezolano imperdible! Bienmesabe Los postres no pueden quedar fuera de la gastronomía venezolana y el bienmesabe es un pastel de coco esponjoso, con capas de crema y merengue que cautivará a cualquiera gracias a su delicioso sabor. ¿Listo para viajar al sur con este rico listado de platillos típicos de Venezuela?
El cine puede sembrarnos ideas sin que siquiera estemos dormidos. Ver Ratatouille, aunque sea una película animada, nos provocó a todos querer saber qué llevaba ese platillo, cómo se hacía y, sobre todo, a qué sabía para tener ese efecto en Anton Ego.Ver películas involucra todos los sentidos y el gusto por supuesto que también se estimula cuando vemos a un personaje comer o tomar una malteada de 5 dólares, por ejemplo. Aquí sólo nombramos 5 platillos que recientemente se quedaron en nuestra cabeza, con la curiosidad de querer probarlos o hacerlos con una receta que tenemos aquí, como la de ratatouille.Pastel de chocolate, en 'Matilda'“¡Bruce, Bruce, Bruce!”, viene a la mente cada que veo pastel de chocolate. El pastel de chocolate de Matilda, el cual Bruce se come completo, animado por todos sus compañeros de escuela, es quizá el más apetitoso que he visto en toda mi vida. Claro que Bruce se lo terminó, ese pastel seguro sabía como se ve en la película: delicioso y a victoria.Chapaguri, en 'Parásitos'La película de Bong Joon-ho nos abrió un panorama a todos, pero no sólo en cuanto a cómo se vive el clasismo en Corea del Sur, sino también uno culinario con esa escena del chapagurie, o JjapaGuri, el plato coreano tradicional que se prepara para el niño cumpleañero, pero que termina comiendo su mamá con muchas ganas. El chapaguri lleva fideos llamados chapaghetti, fideos de ramen, lomo de cerdo en cubos, ajos y aceite de oliva.El ramen, en '#Vivo'Esta es una historia de zombies y aunque podríamos pensar que una película de muertos en vida jamás nos podría antojar comer algo, en #Vivo sucede. Se trata de un ramen empaquetado, pero que el protagonista come con tantas ganas (y, pues, cómo no, si es el fin del mundo), que vas a querer ir por uno cuando la veas.La pizza, en 'Comer, Rezar, Amar'Esa famosa escena de Julia Roberts comiendo pizza resume lo que todos pensamos que sería probar pizza en su país natal: enamorarse como si fuera la primera vez. En general, Comer, Rezar, Amar nos abre el apetito una y otra vez cada que la vemos, pero la pizza se lleva una mención especial.La sopa de Cresson, en 'Las Brujas'Esta quizá no se nos antoja, pero a propósito de que el remake con Anne Hathaway está por estrenarse, vi la película de 1990 y me encantó la escena de la cocina en el hotel. Las brujas están en todas partes y es una la que está preparando la sopa para todo el grupo: la sopa Cresson es una crema de berros, que además es una famosa receta de la chef Julia Child y en la película, es la clave para derrotar a Anjelica Houston.Por ahora, te dejamos con estas ideas sembradas, ya sea para que veas la película o para que busques el platillo en algún restaurante o lo prepares en casa. ¿A ti qué película te hace ‘inception’ para comer?
El tomillo es una hierba mediterránea con usos culinarios, medicinales e incluso ornamentales. Las flores, las hojas y el aceite de tomillo se pueden utilizar como remedio casero para tratar varios síntomas y malestares, pero también puede darle brillo y suavidad a tu cabello.La variedad más común es thymus vulgaris, la cual probablemente reconozcas si tienes un juego de especias, pero es mucho más que un ingrediente secundario. Los antiguos egipcios lo usaban en sus prácticas de embalsamamiento, mientras que los antiguos griegos lo usaban como incienso.Gracias a su sabor distintivo, el tomillo se ha mantenido como un alimento básico hasta el día de hoy. Pero el tomillo también está ganando rápidamente reputación por sus cualidades medicinales, como su capacidad para ayudar a tratar el acné y la presión arterial alta.Para qué sirve el tomilloEl tomillo es una de las hierbas más versátiles que existen. En la cocina, aporta un sabroso sabor a carnes, sopas y guisos. Gracias al potente timol antiséptico natural que se encuentra en las hojas de la planta, esta práctica hierba también se usa para varios remedios naturales, limpiadores domésticos y más. Del tomillo se dice que tiene propiedades antibacterianas, insecticidas y posiblemente antifúngicas. Por mucho tiempo, se utilizó a lo largo de la historia para embalsamar y también como protección de la peste negra. Las formas en las que se usa el tomillo incluyen las hierbas frescas y secas, y el aceite esencial.Sus propiedades antibacterianas provienen del timol, el cual pertenece a una clase de compuestos naturales conocidos como biocidas, sustancias que pueden destruir organismos nocivos, como bacterias infecciosas. Es así que el tomillo, utilizado junto con otros biocidas, tiene fuertes propiedades antimicrobianas.Por otra parte, el aceite esencial de tomillo, que se obtiene de sus hojas, se usa como un remedio natural para la tos. En su presentación de té, , un estudio mostró que una combinación de tomillo y hojas de hiedra ayuda a aliviar la tos y otros síntomas de la bronquitis aguda.Cómo usar tomillo para tener un cabello sedosoEl uso de tomillo y romero para un cabello suave y sedoso es más antiguo de lo que puedas pensar. Así, el tomillo se puede usar como enjuague para promover un cuero cabelludo limpio y saludable. Para hacerlo, combina 1 cucharada de hojas de romero frescas (o 1/2 cucharada de hojas secas) y 1 cucharada de hojas de tomillo frescas (o 1/2 cucharada de hojas secas) en un tazón y vierte 2 tazas de agua hirviendo sobre las hierbas. Déjalas reposar hasta que se enfríe y cuela en un recipiente limpio. Lo único que tienes que hacer es enjuagar tu pelo después de lavarlo con esta infusión de las hierbas y no es necesario que lo enjuagues posteriormente.Tu cabello quedará brilloso y sedoso sin necesidad de aplicar un tratamiento engorroso ni gastar mucho dinero en productos. Usa este remedio casero con tomillo y cuéntanos qué tal te funcionó.
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