Una cena al desnudo
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Una cena al desnudo

Por Kiwilimón - Mayo 2016
Lo más importante cuando uno sale a comer es estar cómodo, con el menú, con el servicio y por supuesto, con uno mismo. Si esto significa que prefieres estar sin ropa en la mesa, ¿quiénes somos nosotros para juzgarte? Un nuevos restaurante en Londres te da la oportunidad de disfrutar una rica cena gourmet “al natural”, ¿te interesa? Aquí te decimos todo al respecto. The Bunyadi es el restaurante en cuestión y sólo abrirá por tres meses a partir de junio de 2016. En el establecimiento se te dará la oportunidad e incluso se te invitará a despojarte de toda tu ropa y consecuentemente disfrutar un delicioso menú. Al llegar al restaurante se llevará a los comensales a un probador donde podrán despojarse de todas sus prendas y se les dará la oportunidad de quitarse la ropa interior ya en la mesa. También se proveen servilletas de manta largas para que puedas protegerte contra derrames y quemaduras en partes del cuerpo que uno no querría sufrir. Así mismo, los meseros vendrán en “ropa mínima” para ir acorde a la ocasión. Ahora, si eres muy tímida puede que te relaje saber que todo el restaurante tendrá adornos de bambú, que también se usarán como persianas para dar cierta sensación de privacidad a los comensales. El lugar tendrá espacio para alrededor de 45 comensales a la vez y la cena costará 80 euros (alrededor de 1,600 pesos mexicanos) por un menú fijo. ¿Lo más sorprendente de todo? The Bunyadi, que significa lo básico o esencial en la cultura India, ya tiene más de 27,000 peticiones de reservación y creciendo. Para recetas que puedes disfrutar completamente vestida, o no, entra aquí y encuentra nuestros mejores platillos.
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¿Cuáles son los platillos más emblemáticos de Chile?
La comida típica de Chile es un reflejo de su identidad mestiza, ya que mezcla la tradición indígena y con el aporte de los sabores coloniales españoles. La gastronomía chilena también causa sensación gracias a su vasta geografía, de donde surgen los ingredientes más diversos y exquisitos de la nación. Si aún no sabes lo que te estás perdiendo, te invitamos a conocer los platillos más emblemáticos de Chile. Humitas Si bien las humitas no son exclusivamente de Chile, sí son consideradas uno de los platillos típicos chilenos más populares. Similares a los tamales mexicanos, las humitas están hechas con masa de maíz tierno, conocido como choclo, que se envuelven en hojas de mazorca y se cocinan al vapor. Porotos Los porotos son un guisado de Chile que se sirve caliente y tiene diversas variantes, pero los más tradicionales son, sin duda, los porotos con riendas. Se trata de un guiso preparado con frijoles, una mezcla de granos de elote, cebolla, zapallo, tomate y ajo. ¡Es un platillo ideal para el invierno! Cazuela Se cree que la cazuela es un platillo introducido por los españoles en Chile, el cual consta de una sopa de verduras con carne de pollo, ternera o cordero, acompañada con arroz. Algunos lo comparan con el sanchocho colombiano. Caldillo El caldillo, platillo que provocó la inspiración del mismísimo Pablo Neruda, es una receta tradicional chilena hecha a base de pescado congrio con cebollas, papas, zanahoria, limones y cilantro, entre otros. Si te gusta la comida del mar, no dudes en probarlo. Curanto de hoyo Lo que bien podría compararse con una barbacoa hidalguense, lo encontramos en este delicioso platillo tradicional de Chile conocido como curanto de hoyo. El curanto se prepara con piedras calientes dentro de un hoyo, en donde posteriormente se agregan en capas diferentes tipos de carnes, pescados, mariscos y papas que se cubren con grandes hojas de nalca y sellan la cocción con más piedras calientes. ¿No se te hizo agua la boca? Carbonada La carbonada chilena es una sopa tradicional que se cocina con papa, zapallo, carne molida, cebolla, zanahoria cortada en trozos y caldo con arroz. La carbonada surge de la región minera de Lota y es uno de los mejores platillos tradicionales de Chile.
CANIRAC: La industria restaurantera premia a los mejores chefs y restaurantes
El pasado 30 de septiembre se llevó a cabo la entrega del Premio al Mérito Empresarial Restaurantero (PMER), un evento organizado por la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC). A pesar de la adversidad, la gastronomía se encuentra de manteles largos, ya que un total de 26 personas y organizaciones recibieron premios y reconocimientos de 11 diferentes categorías. El tan esperado evento se realizó a 18 meses de que se desatara la pandemia de Covid-19, una de las pruebas más difíciles a las que se ha enfrentado la industria restaurantera: la pérdida de alrededor de 400,000 empleos y el cierre de 120,000 restaurantes en todo México. Sin embargo, a pesar de las adversidades, los grandes equipos detrás de cada restaurante han demostrado gran resiliencia, lo que los ha llevado a innovar y a tomar las medidas pertinentes para reactivar el sector gastronómico de nuestro país, el cual genera millones de empleos en todo el país. Así lo señaló Germán González, presidente nacional de la CANIRAC: “Este día es de celebración, de júbilo, porque la industria restaurantera se mantiene de pie, debido a la unidad que mostramos durante estos tiempos adversos, emprendiendo acciones encaminadas en la reactivación de nuestro sector”. Oaxaca y Baja California Sur, los grandes ganadores de la nocheAunque todos los ganadores destacan por sus logros, los estados de Oaxaca y Baja California Sur obtuvieron dos premios cada uno: dos chefs oriundos de Oaxaca y dos restaurantes ubicados en Baja California Sur. Alejandro Ruiz, chef del añoEl chef oriundo de Oaxaca, la mente maestra detrás del restaurante Casa Oaxaca, fue premiado como mejor chef del año por la CANIRAC este 2021. La carrera del chef oaxaqueño comenzó en 1997, cuando abrió su famoso restaurante en la capital del estado, por el cual recibió el Five Star Diamond Award en 2008, 2009 y 2010. Para 2013, Casa Oaxaca se había convertido en el 34° mejor restaurante de Latinoamérica. Además de su larga trayectoria en la cocina, Alejandro Ruiz también incursionó en el mundo de la literatura, con el lanzamiento de su libro “Cocina de Oaxaca”, el cual recibió el premio García Cubas en 2018. Por otro lado, también ha participado en la organización del Primer Festival Gastronómico de Cocina Oaxaqueña Contemporánea de Influencias, Humánitas, en 2007 y el Primer Festival de Gastronomía y Literatura El Saber del Sabor. Además de sus proyectos propios, el chef Alejandro Ruiz ha colaborado restaurantes como Pujol y Los Danzantes. En el ámbito internacional, ha cocinado en restaurantes ubicados en Múnich, Berlín, Verona, Barcelona, Viena y Madrid. Chef Celia Florián, premio a la preservación, rescate y promoción de la gastronomía mexicanaLa chef recibió el premio “Chucho Arroyo”, a la Preservación, Rescate y Promoción de la Gastronomía Mexicana por su trabajo en el icónico restaurante Las Quince Letras, uno de los más celebrados de Oaxaca. Desde 1992, Celia Florián se ha dedicado a preservar la gastronomía de Oaxaca a través del restaurante Las Quince Letras, uno de los más visitados y aclamados de la capital oaxaqueña. El gran trabajo de Florián la ha llevado a presidir la Asociación de Cocineras Tradicionales de Oaxaca desde 2015. A través de los años, los increíbles platillos creados por Celia la han llevado a ganar premios en México y el mundo. El restaurante Las Quince Letras ha sido incluido en La Liste, una selección de los mejores restaurantes del mundo. En nuestro país, la chef ha recibido el premio Guardianas de la Tradición, el cual le fue otorgado por la Asociación de Cocineras Tradicionales de Oaxaca y del Congreso Internacional de Gastronomía, Mujeres y Medio Rural. Por si fuera poco, la chef oaxaqueña también ha incursionado en el mundo de la televisión, pues en 2020 fue la encargada de narrar la serie Street Food Latinoamérica, producida por Netflix. Restaurante ÁrbolEl restaurante Árbol, ubicado dentro del hotel Las Ventanas al Paraíso Rosewood Resort, ubicado en San José del Cabo, recibió el premio “César Balsa” al Restaurante de Hoteles. Este maravilloso restaurante se ha ganado el corazón de turistas y extranjeros con sus platillos a base de mariscos y sus postres con toques de la gastronomía india y mexicana. De acuerdo con la CANIRAC, el “chef Anand Singh se basa en las tradiciones culinarias de India, así como en una gran variedad de influencias de toda Asia. Nacido en Bombay, Singh exploró durante más de una década las cocinas costeras en las Maldivas, las islas Seychelles y los Emiratos Árabes Unidos”. Flora’s Field KitchenEste 2021, el restaurante ubicado en San José del Cabo, se llevó el galardón “Carlos Anderson” a la Innovación Restaurantera. En este restaurante, todos los platillos se preparan con ingredientes cultivados de la granja que se encuentra en el mismo lugar. Para este proyecto, la sustentabilidad y los productos orgánicos son una prioridad. Flora’s Field Kitchen ofrece frescos cocteles, pizzas y cremosos helados. Por otro lado, también ofrece tours de la granja, clases de cocina y otros eventos.
El caldero, un instrumento mágico para las brujas y cocineras
El caldero no solo fue uno de los primeros instrumentos que se usaron para cocinar, también se convirtió en un símbolo de magia y transformación en la cultura popular desde la época medieval. Aunque el caldero se relaciona con el mundo de la cocina, también está ligado con la brujería y la hechicería. En la antigüedad, hace miles de años, se utilizaba para cocinar al aire libre, en una época en la que los métodos de cocción estaban muy limitados, por lo que fue un instrumento que revolucionó la cocina en aquel momento. Sin embargo, el caldero también es un instrumento que asociamos con las brujas. En la cultura popular y en las películas de Hollywood estamos acostumbrados a ver escenas en las que se mezclan todo tipo de ingredientes para crear pócimas y venenos, todo dentro de un caldero. Aunque el origen del caldero es más bien utilitario, este se ha convertido en un símbolo de la magia dentro de la cocina, pues mezclar ingredientes siempre resulta en un proceso mágico para crear deliciosos platillos para saciar el hambre.El origen del calderoSegún los expertos, los calderos comenzaron a producirse alrededor del siglo XII, convirtiéndose en un valioso instrumento para cocinar, pero también una que se relacionaba con la hechicería y las brujas. Este instrumento mágico continuó siendo un básico dentro de las cocinas de Europa del norte hasta el siglo XVIII. Cabe mencionar que, en la época medieval, los calderos se encontraban en todas las casas, fueran ricas o pobres, pero con ciertas diferencias. Por un lado, las casas de los ricos, los calderos se encontraban únicamente en la cocina, mientras que, en las casas más pobres, esta olla solía encontrarse en medio de la casa, pues también servía como fuente de calor. Por otro lado, cabe mencionar que, aunque los calderos eran muy comunes y de poco valor económico, estos tenían un importante valor sentimental para las familias, ya que se heredaban de generación en generación.Los calderos y la brujeríaSegún información publicada por la Universidad de Cornell, los calderos se convirtieron en un símbolo de la brujería a finales de la Edad Media, cuando se registraron juicios y ejecuciones contra presuntas brujas. La idea de que las brujas usaban calderos para cocinar letales pócimas se extendió gracias a panfletos, dibujos y libros sobre el tema, mientras que los testimonios en juicios también sirvieron para cimentar la simbología del caldero como instrumento mágico. En aquellos años comenzaron a surgir imágenes de grupos de brujas congregadas alrededor de calderos, las cuales se relacionaban con conjuros malignos para invocar la muerte y controlar los elementos. En el mundo de la literatura, el caldero también comenzó a relacionarse con la magia. El ejemplo más famoso es "Macbeth", una de las obras más famosas de Shakespeare, en donde las brujas se reúnen alrededor de un caldero.Los calderos en la mitologíaDe acuerdo con el Museo Británico, los calderos no solo eran objetos utilitarios, también tenían un importante valor simbólico. Tan era así que arqueólogos han encontrado estos objetos en ríos y pequeñas cuencas lacustres, lugares que se consideraban como sagrados y como portales entre el mundo de los vivos y los muertos. En Irlanda e Inglaterra, expertos también han encontrado calderos en lugares en donde se realizaban importantes rituales. El caldero, ese instrumento mágico que une la gastronomía con la brujería, estuvo presente diferentes culturas y fue parte importante de leyendas y de la mitología de Irlanda, Gales, Grecia y Noruega, entre otros países. Por ejemplo, en la mitología irlandesa, el dios Dagda era dueño de un poderoso caldero que siempre producía abundante comida para los guerreros, curaba a los heridos y revivía a los muertos. Por su parte, en la mitología griega, la hechicera Medea usaba su caldero para revivir a los muertos y rejuvenecer a las personas. Mientras que, en la mitología nórdica, el dios Odín bebió sangre mágica de un caldero para obtener sabiduría y conocimiento. En todas estas culturas, el caldero se convirtió en un medio para obtener sabiduría y vencer la muerte.De olla, sartenes y calderosPara las brujas modernas, el caldero es un símbolo de transformación y abundancia. Mientras que, para los cocineros, preparar alimentos es magia pura. Colocamos todos los ingredientes en ollas y sartenes, versiones modernas de los calderos, y al final obtenemos platillos deliciosos. Las ollas y sartenes se convierten en vehículos para transformar simples ingredientes en mágicos platillos que cautivan nuestros sentidos, así como alguna vez lo hicieron los calderos.
Descubre la joya detrás de la cocina tlaxcalteca
Tlaxcala se ubica en un lugar estratégico, justo al centro de la megalópolis mexicana. Su geolocalización, cercana a la capital y a otros estados, históricamente le ha valido bendiciones y una serie de vuelcos a su destino que se tradujeron en el enriquecimiento de la cultura y un sinfín de delicias culinarias que no pasan desapercibidas.El origen de la cocina tlaxcalteca data de más de setecientos años, con el asentamiento de los primeros grupos que conformaron esta gran civilización. “Al estar cerca del eje neo volcánico Tlaxcala recibe muchas aguas de los deshielos que luego se van al subsuelo y que hacen rica y bondadosa a la tierra”, comenta Irad Santacruz, catedrático de la cocina de su entidad por la Culinary Art School. De ahí que la gastronomía emerge entre insumos inmejorables donde la tortilla es reina. No por nada, Tlaxcala significa lugar de tortillas. Para Francisco Molina, uno de los cocineros más emblemáticos del estado y cuyo restaurante Evoka es una parada imperdible en la visita, los ingredientes primordiales de la región son el maíz y el maguey. Este último es el ingrediente que más orgullo le genera: “De él se ocupa todo. Trato de utilizar la filosofía del maguey en mi restaurante”. Del agave se extrae el agua miel y la miel de agave con sus sabores herbáceos; al fermentarlo se produce el pulque; sus pencas se utilizan para cocciones como la barbacoa; hasta con la plaga del maguey, que es el gusano, se elaboran platillos de buena complejidad. Las milpas crecen por las planicies y ofrecen un puñado de ingredientes que terminarán en una buena sopa. Adicionalmente existe el llamado metepantle, un concepto proveniente de la agricultura prehispánica en el que el ecosistema se crea en torno al maguey. “Cada árbol le otorga ciertas características y ciertos nutrientes al piso, dándole una especie de equilibrio a la tierra. Para mí este es básicamente el origen de la cocina tlaxcalteca”, comenta el chef Francisco. No es un secreto que antes de la llegada de los españoles los tlaxcaltecas estaban sometidos a los aztecas. A forma de castigo por querer deslindarse de pagar impuestos a los habitantes de la región se les prohibió la compra de sal y otros insumos. De ahí que los guisos regionales ocupen pocos ingredientes, pero que aunados a la creatividad y las técnicas han hecho posible una buena variedad.“Aproximadamente se obtienen treinta y cinco ingredientes que forman parte de la culinaria tlaxcalteca, de la cocina tradicional” afirma Irad, en los que los más emblemáticos son el mole de ladrillo, el mole prieto y el atole agrio. “El mole prieto es un mole más ceremonial, un mole más líquido que espeso y que se hace con puerco. El mole de ladrillo es un mole también ceremonial de origen otomí”. Por su parte el atole agrio se elabora a partir de especies de maíz rojo y se sirve con un frijol o ayocote en el fondo.El mole que puede encontrarlo a uno en casi todo el estado es el mole de fiesta, pero claro, con ciertas sazones que van mutando en cada comunidad. Junto al estado de México e Hidalgo, comparte la tradición de la mejor barbacoa del país y la técnica del mixiote. De sopas están las tlatlapas, una sopa espesa que se preparara con frijol amarillo, el chileatole verde y la sopa de milpa común en temporada. El insumo predilecto de la época de lluvias es el hongo comestible que es proteína vegetal en guisos y moles típicos. Pero nada de eso terminaría de amalgamar sin el rey de las bebidas milenarias: el pulque. El pulque es cultura, es ingrediente en copiosos platillos, es la predilección de Quetzalcóatl y por lo que tuvo que redimirse en el exilio. En el lado dulce, Tlaxcala es un paraíso por descubrir. “Están los muéganos tradicionales de Humantla, de Santa Ana, de Santa Cruz y de la capital”; pero también están los tlaxcales –tortitas elaboradas con masa de maíz y azúcar–, los dulces de pepita, las conservas de guayaba, de camote, o de cualquier fruta de temporada. No hay que perderse tampoco los burritos –y olvida el gran envoltorio hecho con tortilla de harina–. En Tlaxcala están hechos de maíz a punto de reventar y van cubiertos por aguamiel, piloncillo o azúcar. Otros postres tradicionales son el chacualole, un postre elaborado a partir de calabaza u otras frutas y aromatizado con canela, piel de naranja y clavo, o los buñelos de rodilla y de viento. Por supuesto, en las fiestas patronales, hay que dejarse conducir hasta el aroma de unos panes de feria. Si de gastronomía callejera hay que hablar, el chef Francisco recomienda las tortas de la 2 de abril. “Son unas tortas que vienen con milanesa de cerdo, chalupa, quesadilla de huitlacoche o de queso, todo va frito. Viene con su ensalada, su jitomate y su pan”. Si se prefiere la tortilla por sobre el bolillo, hay que detenerse en una esquina por tacos de canasta, supuestamente originarios de la entidad. Irad recomienda asistir los viernes el mercado alternativo de productores agroecológicos que se instala en el parque de San Nicolás, el tianguis sabatino de Tlaxcala y el de los miércoles de la Loma: “Ahí no solamente encuentras el producto y a las personas, sino que también seguramente vas a comer delicioso en alguno de sus múltiples puestos”. Y es que sí, dar un paseo por este pequeño estado es probar tradiciones bien conservadas en un contexto de haciendas, de leyendas vivas y cruces de camino.
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