Usos de la coliflor y sus beneficios
Chefs

Usos de la coliflor y sus beneficios

Por Kiwilimón - Septiembre 2011
  La coliflor es un producto vegetal propio del otoño y del invierno que presenta numerosas variedades, clasificadas en diferentes grupos que reciben el nombre de su país de origen. La coliflor tiene un contenido bajo en calorías ya que sólo aporta 32 por cada 100g. Y a pesar de las pocas calorías que aporta a la dieta es muy rica en vitamina C y A (que protege las mucosas y la vista) y contiene también la vitamina E (la del crecimiento) y la K (antihemorrágica). Consejos de almacenamiento La coliflor no se conserva bien, en particular cuando se le recortan las hojas. Si no puede usar la cabeza de la coliflor el día que la compre, guárdela sin lavar en una bolsa de plástico perforada y refrigérela no más de uno o dos días. Lo mismo se aplica a la coliflor sobrante. En lugar de recalentarla como plato secundario o servirla fría como ensalada, es mejor hacerla puré y usarla para la sopa del día siguiente. Preparación Lave la coliflor exactamente antes de cocerla o cómala cruda. Con un cuchillo separe los ramitos en trozos adecuados para comerlos, conservando un pedacito de tallo. Para mantener crujientes y blancos los ramitos hasta servirlos, colóquelos en un bol con agua helada. Exprímales un limón y refrigérelos. Escúrralos y sacúdalos para que se sequen antes de servirlos. Cueza con cuidado la coliflor, vigilándola frecuentemente porque puede sobrarle o faltarle cocimiento si se descuida. Los ramitos se cuecen tan pronto como el extremo del tallo está tierno. La coliflor se mancha si se cocina en cacerolas de aluminio. Sirva la coliflor cruda con díps. Cocida, se puede servir con una salsa, hacerla en sopa o agregar combinaciones de verduras para aprovecharla en curries. Recetas de cocina recomendadas con coliflor:Tortitas de Colifor con Queso y JamonSopa de Coliflor con Queso GorgonzolaSopa de Coliflor LightPure de Coliflor que Parece Papa
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Tanto la miel como la canela tienen propiedades antimicrobianas así que esta mascarilla puede ser una gran aliada para tu rutina de belleza y como un extra en tu tratamiento para el acné, siempre y cuando tu dermatólogo esté de acuerdo.La miel puede funcionar como tratamiento para una serie de afecciones de la piel, como úlceras y quemaduras, pues la miel ayuda a prevenir las bacterias, pero también puede servir para reducir la inflamación y proporcionar un ambiente húmedo propicio para la curación.Sin embargo, el tipo de miel importa, pues la del súper no tiene todos estos efectos benéficos. El tipo de miel que necesitas conseguir es la miel de Manuka, una variedad cruda que no ha sido procesada, es la mejor opción para uso medicinal. Por su parte, la canela también se ha utilizado medicinalmente para tratar afecciones respiratorias, digestivas e incluso ginecológicas y recientemente se ha demostrado que tiene posibles beneficios antimicrobianos, antiparasitarios, antioxidantes y antiinflamatorios en animales, además de que también puede tener propiedades curativas de heridas.Al igual que con la miel, existe un tipo específico de canela que produce los mayores beneficios, llamado “canela verdadera” o Cinnamomum zeylanicum. Aunque varios beneficios de estos dos ingredientes sí tienen sustento científico, aún no existe suficiente evidencia de que realmente funcionen para tratar el acné en humanos, además de que es importante hacer una prueba en una pequeña área de la piel para asegurarse de no ser alérgico a los componentes de esta mascarilla.Cómo hacer una mascarilla de canela y miel caseraPara esta mascarilla casera necesitas 2 cucharadas de miel de Manuka y 1 cucharadita de canela verdadera. Mézclalas hasta formar una pasta con ellas. Algunas personas la aplican sólo sobre los granos o brotes, pero otras la aplican en toda la cara y la dejan actuar hasta 30 minutos antes de enjuagarla con agua tibia.Es importante que primero hagas una prueba de parche en la mano: aplica una porción de la mezcla del tamaño de una moneda en el dorso de la mano y espera al menos 10 minutos para asegurarte de que no te da reacción alérgica manifestada como picazón, enrojecimiento o hinchazón.Puedes considerar usar también mieles de grado medicinal, que puedes encontrar en tiendas naturistas. Estas mieles han sido purificadas y generalmente están libres de aditivos, como la miel de Manuka y la miel Revamil.
Es difícil imaginar una cena de Acción de Gracias sin el clásico puré de papa, el popular puré de camote, la deliciosa salsa de arándanos, el tradicional mac & cheese, el icónico pay de calabaza y, por supuesto, el característico pavo al centro de la mesa. Esta escena se repite múltiples veces en series de televisión, películas y anualmente en millones de hogares a lo largo y ancho de los Estados Unidos el cuarto jueves de noviembre. El Thanksgiving Day es tan importante en los Estados Unidos que está catalogado como la fiesta familiar más grande del país, pues moviliza a un número importante de personas que ansían reunirse con familiares o amigos para disfrutar de la tradicional cena de Acción de Gracias. Si bien, expresar el agradecimiento por las buenas cosechas es una actividad muy común en los distintos festivales que se celebran alrededor del mundo, el concepto de la cena del Día de Acción de Gracias se remonta a un festín entre peregrinos ingleses que fundaron la colonia de Plymouth—actualmente Massachusetts—y los indígenas de la tribu de los Wampanoag. Aunque no se sabe la fecha exacta de ese mítico festín, se considera que la primera cena de Día de Acción de Gracias de la historia tuvo lugar en 1621, pues el cronista peregrino Edward Winslow hizo mención de los preparativos previos en una carta: “Ya que aseguramos nuestra cosecha, nuestro gobernador envió a cuatro hombres a cazar aves para que podamos alegrarnos juntos una vez que hemos reunido los frutos de nuestro trabajo. Los cuatro mataron tantas aves en un día que, con un poco de ayuda, duraron para la compañía casi una semana.” Por si fuera poco, Edward Winslow describe más adelante lo que parece ser la primer cena de Acción de Gracias de la que se tiene registro: “En ese momento, entre otras actividades, usamos nuestras armas, muchos de los nativos vinieron con nosotros, y entre ellos estuvo su gran rey Massasoit, con unas noventa personas, a quienes entretuvimos y celebramos durante tres días, y ellos salieron y cazaron cinco venados, que trajeron a la plantación y los concedieron a nuestro gobernador, al capitán y a algunos otros. Y a pesar de que no siempre será tan abundante, por la gracia de Dios, estamos tan lejos de la necesidad que deseamos compartir con ustedes nuestra abundancia”. De acuerdo con distintos historiadores, es poco probable que el pavo fuera el única ave al centro de la mesa en los festines de fin de la cosecha, pues diferentes productos de la cosecha, venados, cisnes, gansos, patos, y otras aves pequeñas también pudieron haber sido parte del menú como lo indica el recuento de Edward Winslow. Con el paso de los años, la tradición de expresar el agradecimiento por las buenas cosechas con un banquete se convirtió en una actividad habitual en Nueva Inglaterra y su popularidad fue tal que en 1863 que el presidente Abraham Lincoln proclamo el Día de Acción de Gracias como feriado nacional anual que se celebra hasta nuestros días.
Durante la temporada invernal predominan las enfermedades de las vías respiratorias porque las defensas tienden a debilitarse, lo que le da la oportunidad a virus y bacterias de hacer de las suyas. Para evitar que aparezcan padecimientos como resfriados, faringitis, neumonía o influenza, es muy importante [b]mantener fuerte el sistema inmunológico[/b]. La buena noticia es que esto se puede lograr siguiendo ciertas pautas de alimentación y buenos hábitos. Las nutriólogas Karen Eloísa García Godínez y Mariana Salazar Reyes, asistentes de investigación del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, señalan que las [b]frutas y verduras de temporada[/b] [b]aportan los nutrimentos –vitaminas y minerales[/b]– necesarios para reforzar el sistema inmune y resistir el efecto del frío en nuestras defensas, ¿de cuáles hablamos? [b]Vitamina C[/b], que se encuentra principalmente en los cítricos como [b]mandarina[/b], [b]naranja[/b], [b]limones[/b], [b]tejocotes[/b] y [b]guayabas[/b], así como en otros que podemos encontrar durante todo el año como [b]pimientos[/b], [b]jitomate[/b], [b]chile[/b] [b]poblano[/b], [b]col[/b] [b]rizada[/b], [b]brócoli[/b], [b]kiwi[/b], [b]fresas[/b], [b]frambuesas[/b], [b]lichis[/b], entre otros. [b]Vitamina D[/b], presente en los [b]hongos[/b],[b] yema de huevo[/b], [b]leche[/b] [b]adicionada[/b] y [b]pescados[/b] [b]de agua fría como trucha[/b], [b]atún[/b] y [b]salmón[/b], en especial. [b]Vitamina A[/b], que es probablemente uno de los nutrimentos más importantes para lograr un sistema inmunológico fuerte, debido a su papel en el mantenimiento de la piel y mucosas. También tiene poder antiinflamatorio. Se encuentra en la [b]yema de huevo[/b] e [b]hígado[/b], y su precursor, que son los betacarotenos, en el [b]camote[/b], [b]zanahorias[/b],[b] col rizada[/b], [b]espinacas[/b], [b]pimientos[/b] [b]rojos[/b] y [b]chabacanos[/b]. Los minerales como [b]selenio[/b] y [b]zinc[/b] fortalecen igualmente la función inmunológica. El selenio se encuentra en [b]leguminosas[/b] y [b]nueces[/b], y el zinc en [b]alimentos de origen animal[/b] como [b]carnes[/b], [b]vísceras[/b], [b]huevo[/b], [b]pescado[/b], [b]moluscos como ostiones[/b] y [b]cereales[/b] [b]de desayuno adicionados[/b]. [b]No te olvides de la hidratación[/b] Además, es conveniente [b]que mantengas una adecuada hidratación en esta temporada de frío y en todo momento[/b], ya que ello asegura un buen funcionamiento celular y, por lo tanto, del sistema inmune. Además de tomar agua natural puedes beber: Tés e infusiones Caldos y sopas Agua de fruta natural sin azúcar Gelatina Bebidas calientes Licuados Si bien llevar una buena nutrición con los alimentos arriba mencionados y mantenerte hidratado es esencial, el sistema inmunológico necesita, adicionalmente, que: Tengas salud emocional, ya que esto te conduce a lograr una óptima calidad de vida con hábitos saludables. Sigas un descanso adecuado, es decir, que duermas de 7 a 8 horas, y que estas sean de calidad –dormir sin interrupciones–. Realices alguna actividad física. Vacunarte contra la influenza –y en este tiempo de pandemia, contra el SARS-CoV-2. Para finalizar, las nutriólogas nos recuerdan que una dieta correcta debe tener las siguientes características: [b]Adecuada[/b] a las características personales –edad, sexo, peso, estatura, enfermedades, actividades diarias–. [b]Variada[/b], es decir, debes elegir distintos alimentos de todos los grupos –incluye alimentos de todos los colores en tus platillos–. [b]Completa[/b]. Al contener todos los grupos de alimentos –cereales y tubérculos, frutas y verduras, leguminosas y alimentos de origen animal– esta será capaz de nutrirte y cumplir con tus requerimientos diarios. [b]Equilibrada[/b], para que tenga los diferentes nutrimentos en una proporción correcta. [b]Inocua[/b], que no cause algún daño a tu salud, tanto a corto como a largo plazo –por ejemplo, debes lavar y desinfectar perfectamente las frutas y verduras–. Ahora ya sabes cómo mantenerte sano en época de frío y disfrutar la temporada lejos de una molesta congestión nasal, picor en la garganta, tos o cualquier otro síntoma que incluso podría ser de mayor gravedad. Haz de la alimentación tu “medicina preventiva”. [url=https://www.recompensas.santander.com.mx/#/home]¡Aliméntate en serio con Santander! [/url]
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD