Cómo planear tus desayunos diarios
Cocina Fácil

Cómo planear tus desayunos diarios

Por Kiwilimón - November 2018
Si parte de tu rutina diaria es correr todas las mañanas y comer media barrita de cereal mientras llegas al trabajo, es momento de hacer un cambio. Responde estas fáciles preguntas para descubrir cómo puedes planear tus desayunos diarios:
  1. ¿Qué te gusta desayunar?

Esto es lo primero que debes tomar en cuenta. Hay personas que prefieren empezar el día con algo dulce, como una french toast, mientras que a otras les gustan los desayunos salados e incluso picantes, como los tradicionales chilaquiles en salsa verde. Ten claro cuáles son tus gustos para que puedas buscar opciones acordes.
  1. ¿Cuánto tiempo tienes?

¿Eres de las personas que se levanta a las 5 de la mañana para tener tiempo de arreglarse con calma, o tienes que poner 5 alarmas para poder levantarte? Esto es importante para saber de cuánto tiempo dispones para preparar y comer tu desayuno.
  1. ¿Prefieres las mañanas o las tardes?

Esto no tiene tanto que ver con lo que puedes desayunar, sino con el momento ideal para prepararlo. Las personas que se levantan llenas de energía pueden tomarse unos minutos para hacer su desayuno, mientras que las personas que suelen desvelarse pueden adelantar la preparación de la comida una noche antes.
  1. ¿Qué tanto apetito tienes por las mañanas?

¿Te levantas con hambre o sueles tener el estómago cerrado? Considera esto para que el desayuno que elijas sea el más adecuado para ti. Una vez que sepas bien cuáles son tus preferencias te será más fácil planear tus desayunos. Aquí te compartimos algunas ideas para cada tipo de gusto: Para las personas que se levantan sin hambre   Para las personas que siempre están corriendo   Para las personas que les gusta arrancar el día con algo dulce   Para las personas que prefieren platillos picantes   Para las personas que se levantan con mucha hambre
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Lo que comenzó como un nuevo tipo de coronavirus en la ciudad de Wuhan, China, en diciembre del 2019, actualmente se ha convertido en una de las pandemias más peligrosas a nivel mundial. Hasta la tercera semana de marzo del 2020, el coronavirus COVID19 ha infectado a más de 340,000 personas en 178 países del mundo. Aunque en México apenas se han confirmado 475 casos y 6 decesos hasta el 26 de marzo, los contagios siguen a la alza, razón por la cual, los gobernantes de cada estado han dado indicaciones específicas para guardar cuarentena en casa y evitar salir a la calle en medida de lo posible. Incluso en la Ciudad de México ya se ha emitido un comunicado para mantener cerrados hasta el 20 de abril cines, gimnasios, museos, iglesias y otros lugares donde se aglomeraba la gente. Gracias a estas acciones, miles de personas se encuentran trabajando desde casa o cuidando a sus hijos, quienes también se encuentran en cuarentena debido a las indicaciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP), la cual mandó suspender las actividades de todos los centros educativos en todos los niveles. Ahora estando todos en casa es importante no confiarse y mantener las medidas de prevención activas. Esto significa que la higiene debe de ser un eje primordial en todo el hogar, principalmente en la cocina, el espacio común que todos habitan y en el que cualquier virus podría transmitirse con facilidad a través de los utensilios o alimentos. Por ello, a continuación, te presentamos una serie de consejos para cuidar la higiene de tu cocina y alimentos y así proteger a toda tu familia. Medidas de higiene para la persona que cocina Lávate las manos antes de comenzar a cocinar.Evita toser o estornudar sobre los alimentos.Si saliste a la calle, cámbiate y utiliza una muda de ropa limpia antes de ingresar a la cocina.Si tienes heridas en las manos o brazos, cúbrelas adecuadamente.Al terminar de cocinar, lava los trastes con guantes de goma que utilizarás únicamente para el área de cocina.Orden en las áreas de cocina Procura mantener tu despensa en un lugar fresco y ventilado, donde los alimentos se mantengan alejados de la luz y de las fuentes de calor, idealmente a 17ºC.Lava tu refrigerador con agua y con jabón antes de meter nuevos alimentos, preferentemente cada semana. Tira aquellos que ya se encuentren en mal estado y no olvides limpiar a profundidad cada fin de mes.Destina un área especial para la basura donde puedas guardar más de un bote que te permita separar los desechos, este lugar debe estar lejos de los alimentos y del refrigerador. Idealmente debes sacar la basura cada 3 días o menos, dependiendo del llenado de tus botes. No olvides lavar tus manos después de hacerlo.Limpia la estufa y fregadero cada que termines de cocinar. Independientemente si quedaron manchas o residuos de comida, es importante lavar dichas áreas para evitar la proliferación de microorganismos.Aseo en los utensilios Utiliza un trapo para cada uso, por ejemplo, uno para limpiar las superficies, otro para secar los trastes y uno más para secarse las manos. Recuerda que debes lavarlos con jabón, un poco de vinagre y bicarbonato de sodio y de preferencia secarlos al sol después de utilizarlos.La esponja con la que se tallan los trastes debe permanecer en un lugar seco después de haberla usado.Los utensilios como cuchillos, pala, ralladores o peladores deben ser de acero inoxidable o de otros materiales lisos e impermeables. Si son de otros materiales, remójalos en agua 10 minutos antes de lavarlos con jabón.Es preferible que las tablas para cortar los alimentos crudos sean de poliuretano, ya que las de madera contienen poros que propician la acumulación de gérmenes. Lávalas con agua, jabón y un cepillo de cerdas gruesas.Limpieza de los alimentos Lava y desinfecta con jabón o microbicida hierbas, frutas y verduras antes de cocinarlas.Utiliza ingredientes frescos, especialmente si se trata de carne roja, mariscos y pescado.Cocina la carne cruda en seguida, de lo contrario, congélala para evitar que se eche a perder.Evita ingerir comida recalentada, puesto que además de arriesgarte a comerla en mal estado, también pierde sus nutrientes.¿Le sumarías alguna otra acción a esta lista?
¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
La leche materna es el mejor alimento para los recién nacidos, pero también durante la lactancia las mamás tienen necesidades nutricionales especiales, debido a la pérdida de nutrientes que sufre a través de la leche materna.Además, los nutrientes presentes en la leche proceden de la dieta de la madre, por lo que para que tanto bebé como mamá tengan la mejor salud y bienestar, la mujer tiene que aumentar la ingesta de nutrientes.¿Qué frutas son buenas durante la lactancia?En principio, puedes comer todo tipo de frutas ya que ninguna es mala durante la lactancia, aunque es cierto que algunas frutas más ácidas o cítricas le pueden caer mal al bebé y causarle gases o diarrea, por lo que debes estar bastante atenta. También debes tomar en cuenta que algunas frutas como la piña, el kiwi y los cítricos pueden cambiar el sabor de la leche y esto podría provocar que la rechace. En cuanto a qué frutas son las mejores, aunque todas son beneficiosas ya que aportan gran cantidad de nutrientes al bebé, se recomiendan las más dulces y fáciles de digerir, como el mango, la pera, el plátano, el melón o la manzana dulce.Además, puedes consumirlas tanto crudas y enteras, como cocidas o al horno. Y si no te gustan mucho las frutas y te cuesta comerlas, opta por hacerte smoothies o jugos con fruta o mezclarlas en las ensaladas, con yogur. Sea de la manera que sea, recuerda que es importante que consumas unas 3 piezas de fruta al día para que tu dieta durante la lactancia y una vez acabe esta sea sana. Además, deberás beber mucha agua , por lo menos unos 2 litros al día, comer verduras, cereales integrales, legumbres, carnes magras, lácteos, pescado o frutos secos para que tanto tú como el bebé puedan estar en las mejores condiciones.
Pocos ingredientes son tan prácticos, nobles y versátiles como el pollo. Siempre cae bien y se puede cocinar de infinidad de formas, además es económico y muy accesible de conseguir ¿Qué más puedes pedir?Sus beneficios son muchos, ya que es una de las carnes más saludables que casi no contiene grasa, y la poca que tienen es muy identificable, por lo tanto fácil de quitar y lo hace ideal para las personas que quieren perder peso. Propiedades y beneficios del polloGracias a la proteína que aporta el pollo, ayuda a incrementar la masa muscular y evita la pérdida ósea. Es rico en fósforo, por lo que mantiene en óptimas condiciones los dientes, huesos, los riñones y el hígado. Según la OMS el pollo tiene una alta cantidad de retinol, alfa y beta-caroteno, licopeno y todos los derivados de la vitamina A, que son esenciales para permitirnos poder tener una vista adecuada. Es fácil de digerir y le cae bien incluso a personas que sufren trastornos digestivos ya que su tejido es más fácil de desintegrar que otro tipo de carnes.VersatilidadEl pollo es una de las carnes más accesibles y nobles a la hora de cocinar, ya que lo puedes usar en las recetas más sencillas y ligeras, pero también puedes preparar guisados espectaculares y muy vistosos. Todo depende de cómo y con qué se cocine.Asado entero en el horno, en trozos, en cazuela o incluso en el microondas, puedes preparar un plato de pollo que resulte una maravilla para todos los miembros de la familia y seguro que será imposible resistirse.Aprovecha todas las partes del pollo- Muslos: Los muslos de pollo pueden son una de las partes que más se aprovecha, pues son de las piezas que más carne tienen y con la ventaja que son más jugosas, tienen un poco más de grasa y por lo tanto más sabor. Puedes usarla en guisados, para desmenuzar, en medallones, etc. - Alas de pollo: Las alitas, además de dar muchísimo sabor son muy saludables, ya que tienen Vitamina B6 que fortalece el sistema inmunológico, selenio, mineral que ayuda a la buena absorción de las vitaminas y es un poderoso antioxidante. Puedes usarlas para hacer caldo o para comerlas como botana con salsas, empanizadas, etc. - Pechugas: llegamos probablemente a la parte más versátil del pollo. Puedes hacerla a la plancha para añadirlas a la ensalada, también puedes rellenarlas, hacer rollitos, taquitos, puedes desmenuzar y usarla en todos los guisados, desde un sandwich sencillo hasta un delicioso mole. -Huacal: el huacal es una pieza de pollo que algunas personas tiran por no contener carne, sino ser sólo hueso. Pero igual que la rabadilla y el retazo de pollo, es ideal para preparar caldo. -Menudencias: Se le conoce como menudencias al hígado, molleja y corazón y estas piezas también se pueden cocinar. Se usan en sopas y caldos y también se pueden preparar salteados con cebolla u otras verduras. Cómo conservar la carne del pollo Para mantener segura la carne de pollo, la FDA, recomienda que tengas en el refrigerador una temperatura de 4° C y el congelador debe estar a -18° C. Durante el ciclo de descongelación, es posible que la temperatura registrada sea ligeramente superior a 4° C. Entre las proteínas más consumida en México está la carne de pollo y ahora sabemos el porqué. Para cocinarlo, lo único que necesitas es creatividad y usar los ingredientes que tengas a la mano. Si quieres conocer deliciosas recetas para cocinar pollo, visita nuestra sección especial en donde seguro encontrarás una idea que se adapte a cualquier situación.
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