Consejos de cocina de la semana
Cocina Fácil

Consejos de cocina de la semana

Por Kiwilimón - Agosto 2011
Como cada semana, aquí te dejamos una recopilación de consejos de cocna que te pueden ayudar. - ¿Con qué acmpañar tus pechugas de pollo? Si fries pechugas de pollos tanto a la plancha como empanada, lo podras acompañar con cebolla picada en lunas, el jugo de limón y pimienta negra. debes servirlo aparte. - Para hacer papas fritas sin pelar papas, lo más recomendable es que se deben comprar congeladas. Calameres tiernos. Una vez lavados y cortados en anillos, se debe batir un huevo y dejar las anillos marinando durante una hora. Después se deben sacar, rebozar en harina y ponerlos en la freidora. - Para que los huevos se pelen de corrido. Una ves que los huevos se hayan cocido durante 5 minutos, antes de apagar el fuego se debe agregar una cucharada de sal y luego verás cómo la cáscara se quita fácilmente cuando empiezas a pelar y obtendrás un huevo bien presentable para el plato. - Huevos fritos sin salpicar. Cuando quieras hacer huevos fritos, agrega un poquito de maicena al aceite para que no salpique. - Para que la carne se suavice. Si quieres que la carne tenga una concistencia suave y exquisita, dos o tres horas antes de cocinarla se debe dejar remojando en leche con pimienta, y se debe salar hasta un poco antes de cocinar. Se sentirá suave y con un aroma rico. Para que las papas le duren más tiempo. Estas se deberán guardar en una bolsa plástica, pero sin cerrar en la parte de las verduras en el refrigerador. Así durarán mucho tiempo. - Nopalitos verdes bien verdes. Sólo frota con carbonato los nopalitos en seco, y sin lavarlos pónlos hervir en poca agua. Ya bien cocidos se lavan y listo. - Salchichas en su punto. Si vas a preparar hot dogs las salchichas no deben estár tan cocinadas, ya que por su preparado están casi listas. Lo que se hace es hervir el agua y apagar el fuego. Coloca las salchichas por 10 minutos y ya están. Recetas de comida para toda tu familia en: Kiwilimon
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Calificaciones (2)
Mafer Almeida
03/11/2020 22:56:32
Me parece excelente 👍🏻👍🏻
Martha Nelcy Antury
01/11/2020 18:08:16
10
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En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
Visitar a mamá casi siempre es sinónimo de tener comida deliciosa toda la semana, sin embargo, muchas veces también significa cargar muchos tuppers que, o pueden resultar peligrosos y no proteger la comida del todo, o peor aún, pueden maltratarse o perderse y causarte la peor afrenta con tu madre.No llevarte comida sería mucho peor, así que quizá sea momento de que consideres alternativas prácticas y sencillas, que no impliquen derrames ni cargar de más, pero que al mismo tiempo sean una ganancia para ti y para tu mamá.La solución es muy sencilla y probablemente ya la conocías, pero no la habías considerado para este cometido: las bolsas resellables. Si ya las has usado para empacar tu sándwich o incluso tu madre las usaba para tu lunch, necesitas probarlas para llevar tu itacate, lo cual no sólo te ayudará a no perder las pertenencias de mamá, sino que tendrá varios beneficios más que a continuación desglosamos.Mantendrás la comida fresca por más tiempo. El cierre de las bolsas Ziploc -como seguramente las conoces- evita que entre aire, por lo que la comida se mantiene como si estuviera recién servida por más tiempo.Evitarás derrames. Ese envase reciclado de yogurt nunca cierra bien y es poco confiable si guardas tu porción de lomo con gravy, pero con una bolsa resellable te aseguras de que nada de esa deliciosa salsa escape.Podrás separar la comida en porciones. Si separar desde un inicio la comida en porciones parecía poco productivo con los tuppers, hacerlo en bolsas resellables es todo lo contrario, pues son mucho más fáciles de transportar y podrás ubicar la comida fácilmente.Son reutilizables. El plástico de las bolsas Ziploc es muy resistente, por lo que sin problema puedes simplemente limpiarla y reutilizarla, además de que no contiene BPA, químico relacionado con mayores alergias y otras enfermedades.Perfectas para congelar la comida. Al usar una bolsa ziploc te aseguras de que tu comida congelada no se queme con el frío y lo mejor de todo, que no tenga olor a congelador.Si necesitas más razones para volverte fanático de las bolsas Ziploc, entonces tienes que saber que están hechas con energía eólica, no sólo te sirven para transportar tu itacate de forma más práctica, sino que además te ayudan con el orden del refri pues puedes identificar su contenido fácilmente, y son perfectas para racionar la comida de la semana.Lo más probable es que a tu mamá también le encanten las bolsas Ziploc, así que prueba esta forma de evitar cargar o perder tuppers sin sacrificar la deliciosa comida de que te comparte tu mamá la próxima vez que vayas a su casa o en cualquier reunión que requiera de delicioso itacate.
Se acerca Día de Acción de Gracias y seguramente te encuentras preparando el menú más delicioso para poder compartir con la familia. Sabemos que el pavo es un clásico que no puede faltar en la mesa, pero si quieres darle la vuelta a la tradicional cena, tienes que probar cualquiera de estas increíbles salsas o gravys de Día de Acción de Gracias. Salsa de arándanos para pavo 350 g arándanos frescos1 ½ taza azúcar¾ taza jugo de naranja½ cucharadita canela en polvo¼ jengibre rallado1 pizca clavo de olor rallado1 cucharada ralladura de naranjaPreparaciónAgrega en una ollita el azúcar, el jugo de naranja, la canela, el jengibre, el clavo de olor y los arándanos.Hierve a fuego medio alto y reduce para cocinar durante 10 minutos o hasta que los arándanos se deshagan.Retirar del fuego y añade la ralladura de naranja; enfría para servir.Salsa de vino blanco y jerez1/4 taza mantequilla1/3 taza echalotes, finamente picados1/4 taza harina3 tazas caldo de pavo1 taza vino tinto1 cucharada de jerez1 cucharada tomillo fresco, finamente picadoal gusto de salal gusto de pimienta negra recién molidaPreparaciónA fuego medio alto, derrite la mantequilla y agrega los echalotes durante 5 minutos o hasta que se ablanden. Bate con la harina y cocina durante 2 minutos hasta que se doren.Lentamente agrega el caldo de pavo con el vino sin dejar de batir. Lleva a punto de ebullición y continúa cocinando hasta reducir, por 10 minutos más.Agrega el jerez y tomillo y sazona con sal y pimienta. Deja enfríar y sirve.Gravy de ponche de frutas 500 gramos de fruta usada en el ponche1/2 diente ajo molido1 cucharada mantequilla, derretida10 gramos sal20 gramos piloncillo rallado PreparaciónLicua la fruta con el ajo y la mantequilla. Sazona con sal y pimienta la mezcla y endulza con piloncillo.Agrega un poco de agua si la consistencia es muy espesa y mueve hasta integrar.Cocina la salsa en un sartén durante unos minutos y verifica sazón.Salsa de pavo tradicional 30 gramos de mantequilla30 gramos de harina300 mililitros de caldo de res, concentrado1 pizca de sal1 pizca de pimienta PreparaciónFunde la mantequilla en un sartén a temperatura media. Incorpora poco a poco la harina, sin dejar de mover para que ésta no se queme y no se formen grumos. Permite que se cocine por unos minutos.Una vez que tengas una pasta, agrega el caldo de carne. Cuidando de incorporarlo poco a poco sin dejar de mover la preparación, lo ideal es que utilices un batidor en forma de globo.Sazonar con sal y pimienta. Mezcla y coloca en un tazón.¡Cuéntanos cuál se te antoja más de estas 4 salsas para pavo!
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