Consejos de cocina de la semana

Por Kiwilimón - Marzo 2012
  Como cada semana, aquí te dejamos algunos consejos que no debes dejar de leer:
  • - El ajo a veces le da demasiado sabor a las comidas, si se tuesta demasiado llega incluso a amargar. El truco es aplastarlo antes de dorarlo o bien echarlo siempre con otro ingrediente para evitar que se queme.
  • - Para sacarle la arena a las almejas sólo tenemos que ponerles sal gorda hasta cubrirlas y esperar media hora. Luego las enjuagamos con agua fría y tendremos unas almejas perfectas.
  • - Si lo que queremos es lavar los saleros por dentro lo que deberás hacer es usar agua caliente y vinagre. Déjalo reposar y sécalo luego con un secador de pelo, quedarán como recién salidos de fábrica.
  • - Para evitar que salpique el aceite al freír algo echa algo de sal en la sartén. A veces también observamos que dos vasos se han quedado encajados y la única manera de sacarlos es partirlos. Colócalos sobre la encimera y gíralos, se separarán automáticamente.
  • - Si te sobró arroz del día anterior nunca lo tires a la basura. Al día siguiente les das un chapuzón en agua hirviendo con sal y tapados. Movemos con un tenedor y quedará perfecto.
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La evolución de la tortilla de maíz, de la época antigua a la actualidad
La tortilla es el pilar de la gastronomía mexicana, así como una pieza clave de nuestra identidad culinaria y de nuestra historia. Por si fuera poco, es un alimento versátil, nutritivo y económico, es por eso que es indispensable en todos los hogares mexicanos, ya que es una buena fuente de calcio.Si quieres conocer más sobre la historia de la tortilla, su origen y su evolución, en kiwilimón te decimos todo lo que tienes que saber sobre el alimento más mexicano de todos. Pues, aunque en México existen alrededor de 700 platillos que se pueden preparar con maíz, la tortilla es, y siempre será, la joya de la corona. ¿Qué es la tortilla? La tortilla de maíz es un pequeño disco hecho de maíz nixtamalizado o harina de maíz, el cual se puede preparar a mano o en máquinas industriales. Años más tarde surgieron las tortillas de harina, las cuales se preparan con harina de trigo y manteca o mantequilla, son más populares en el norte del país, mientras que las tortillas de maíz son imprescindibles en el centro y sur de México. El origen de la tortilla La tortilla, el pilar de la alimentación en nuestro país, es de origen prehispánico y se calcula que se creó alrededor del año 500 a.c., según el estudio titulado “Elaboración y consumo de tortillas como patrimonio cultural de San Pedro del Rosal, México”. Sin embargo, diferentes estudios han señalado que los antiguos habitantes de nuestro país habrían domesticado el maíz e inventado el proceso de nixtamalización entre el año 400 a. C. y el año 100 d. C. En la "Historia general de las cosas de Nueva España", escrito por Bernardino de Sahagún entre 1540 y 1585, el religioso español explica la gran variedad de tortillas que existían en el país: Las tortillas que cada día comían los señores se llamaban totonqui tlaxcalli tlacuelpacholli, que quiere decir “tortillas blancas y calientes dobladas” (...) comían también cada día tortillas que se llamaban ueitlaxcalli; quiere decir “tortillas grandes”, estas son muy blancas y muy delgadas y anchas, y muy blandas (.…) otras tortillas que se llaman cuahuhtlacualli; son muy blancas y grandes, y gruesas y ásperas. Otra manera de tortillas se llamaban tlaxcalpacholli; eran blancas, y algo pardillas, de muy buen comer. (…) unos panecillos, no redondos sino largos, que llaman tlaxcalmimilli; son rollizos y blancos, y del largor de un palmo. (…) Otra manera de tortillas llamaban tlacepoalli tlaxcalli, que eran ahojaldrados; Usaban también muchas maneras de tortillas para la gente común. Una manera de ellas se llaman tianquiztlacualli; quiere decir “tortilla o tamal que se vende en el tiánquez”. Otra que se llama íztac tlaxcalli ética tlaoyo, quiere decir “tortilla muy blanca que tiene dentro harina de frijoles no cocidos” (…) Comían unas ciertas tortillas hechas de las mazorcas frescas del maíz, que se llaman elotlaxcalli o xantlaxcalli; otra manera de tortillas hechas de mazorquillas nuevas de maíz, que se dice xilotlaxcalli.Cabe mencionar que el maíz, y las tortillas, eran tan importantes para los pueblos indígenas que Tlaxcala era conocido como “el lugar de tortillas o pan de maíz”. Según información publicada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en Tenochtitlán existían varios mercados en los que se vendían tortillas solas o con chile carne, miel, huevo, mole y otros acompañamientos.También puedes leer: ¿Cómo hacer tortillas de colores? La evolución de la tortilla Además de ser la única cuchara comestible en el mundo, la tortilla se ha convertido a un elemento imprescindible en la gastronomía mexicana porque se utiliza para preparar todo tipo de platillos: enchiladas, tacos, chilaquiles, totopos, tostadas, quesadillas, flautas, entre muchos otros. Dependiendo del maíz que se utilice para su producción, podemos encontrar tortillas blancas, amarillas, azules y moradas. La revolución de la tortilla Durante la época antigua se utilizaba el metate para moler maíz nixtamalizado, para después formar las tortillas y cocerlas en comales. Sin embargo, todo cambio durante la colonización, pues llegó el molino y años después la máquina de tortillas, un instrumento que cambió la historia de la tortilla y de la producción de alimentos en nuestro país. En nuestro país, comenzaron a inventarse y patentarse máquinas para hacer tortillas desde mediados del siglo XIX, sin embargo, la máquina tortilladora que de verdad cambió la industria alimenticia no salió a la luz hasta 1963, cuando Fausto Celorio creó y patentó una máquina con un sistema de rodillos para troquelar y transportar la tortilla, además, esta funcionaba con gas y no petróleo. Según información publicada por el Archivo General de la Nación, antes de Fausto Celorio, Julián González, presentó una patente para pulverizar todo tipo de granos en 1859. Años más tarde, Genaro Vergara presentó una máquina más moderna para la producción de tortillas.También puedes leer: Maizajo, kiwifav de la semana
Descubre la joya detrás de la cocina tlaxcalteca
Tlaxcala se ubica en un lugar estratégico, justo al centro de la megalópolis mexicana. Su geolocalización, cercana a la capital y a otros estados, históricamente le ha valido bendiciones y una serie de vuelcos a su destino que se tradujeron en el enriquecimiento de la cultura y un sinfín de delicias culinarias que no pasan desapercibidas.El origen de la cocina tlaxcalteca data de más de setecientos años, con el asentamiento de los primeros grupos que conformaron esta gran civilización. “Al estar cerca del eje neo volcánico Tlaxcala recibe muchas aguas de los deshielos que luego se van al subsuelo y que hacen rica y bondadosa a la tierra”, comenta Irad Santacruz, catedrático de la cocina de su entidad por la Culinary Art School. De ahí que la gastronomía emerge entre insumos inmejorables donde la tortilla es reina. No por nada, Tlaxcala significa lugar de tortillas. Para Francisco Molina, uno de los cocineros más emblemáticos del estado y cuyo restaurante Evoka es una parada imperdible en la visita, los ingredientes primordiales de la región son el maíz y el maguey. Este último es el ingrediente que más orgullo le genera: “De él se ocupa todo. Trato de utilizar la filosofía del maguey en mi restaurante”. Del agave se extrae el agua miel y la miel de agave con sus sabores herbáceos; al fermentarlo se produce el pulque; sus pencas se utilizan para cocciones como la barbacoa; hasta con la plaga del maguey, que es el gusano, se elaboran platillos de buena complejidad. Las milpas crecen por las planicies y ofrecen un puñado de ingredientes que terminarán en una buena sopa. Adicionalmente existe el llamado metepantle, un concepto proveniente de la agricultura prehispánica en el que el ecosistema se crea en torno al maguey. “Cada árbol le otorga ciertas características y ciertos nutrientes al piso, dándole una especie de equilibrio a la tierra. Para mí este es básicamente el origen de la cocina tlaxcalteca”, comenta el chef Francisco. No es un secreto que antes de la llegada de los españoles los tlaxcaltecas estaban sometidos a los aztecas. A forma de castigo por querer deslindarse de pagar impuestos a los habitantes de la región se les prohibió la compra de sal y otros insumos. De ahí que los guisos regionales ocupen pocos ingredientes, pero que aunados a la creatividad y las técnicas han hecho posible una buena variedad.“Aproximadamente se obtienen treinta y cinco ingredientes que forman parte de la culinaria tlaxcalteca, de la cocina tradicional” afirma Irad, en los que los más emblemáticos son el mole de ladrillo, el mole prieto y el atole agrio. “El mole prieto es un mole más ceremonial, un mole más líquido que espeso y que se hace con puerco. El mole de ladrillo es un mole también ceremonial de origen otomí”. Por su parte el atole agrio se elabora a partir de especies de maíz rojo y se sirve con un frijol o ayocote en el fondo.El mole que puede encontrarlo a uno en casi todo el estado es el mole de fiesta, pero claro, con ciertas sazones que van mutando en cada comunidad. Junto al estado de México e Hidalgo, comparte la tradición de la mejor barbacoa del país y la técnica del mixiote. De sopas están las tlatlapas, una sopa espesa que se preparara con frijol amarillo, el chileatole verde y la sopa de milpa común en temporada. El insumo predilecto de la época de lluvias es el hongo comestible que es proteína vegetal en guisos y moles típicos. Pero nada de eso terminaría de amalgamar sin el rey de las bebidas milenarias: el pulque. El pulque es cultura, es ingrediente en copiosos platillos, es la predilección de Quetzalcóatl y por lo que tuvo que redimirse en el exilio. En el lado dulce, Tlaxcala es un paraíso por descubrir. “Están los muéganos tradicionales de Humantla, de Santa Ana, de Santa Cruz y de la capital”; pero también están los tlaxcales –tortitas elaboradas con masa de maíz y azúcar–, los dulces de pepita, las conservas de guayaba, de camote, o de cualquier fruta de temporada. No hay que perderse tampoco los burritos –y olvida el gran envoltorio hecho con tortilla de harina–. En Tlaxcala están hechos de maíz a punto de reventar y van cubiertos por aguamiel, piloncillo o azúcar. Otros postres tradicionales son el chacualole, un postre elaborado a partir de calabaza u otras frutas y aromatizado con canela, piel de naranja y clavo, o los buñelos de rodilla y de viento. Por supuesto, en las fiestas patronales, hay que dejarse conducir hasta el aroma de unos panes de feria. Si de gastronomía callejera hay que hablar, el chef Francisco recomienda las tortas de la 2 de abril. “Son unas tortas que vienen con milanesa de cerdo, chalupa, quesadilla de huitlacoche o de queso, todo va frito. Viene con su ensalada, su jitomate y su pan”. Si se prefiere la tortilla por sobre el bolillo, hay que detenerse en una esquina por tacos de canasta, supuestamente originarios de la entidad. Irad recomienda asistir los viernes el mercado alternativo de productores agroecológicos que se instala en el parque de San Nicolás, el tianguis sabatino de Tlaxcala y el de los miércoles de la Loma: “Ahí no solamente encuentras el producto y a las personas, sino que también seguramente vas a comer delicioso en alguno de sus múltiples puestos”. Y es que sí, dar un paseo por este pequeño estado es probar tradiciones bien conservadas en un contexto de haciendas, de leyendas vivas y cruces de camino.
Pasillo de Humo, el KiwiFav de la semana
Pasillo de Humo es un pequeño rincón de Oaxaca en la Ciudad de México, además, es el lugar perfecto para adentrarse en la gastronomía oaxaqueña con sus deliciosas tlayudas, moles y cócteles. La legendaria Celia Florián, una de las cocineras tradicionales más importantes y galardonas de nuestro país y la mente maestra detrás del restaurante Las Quince Letras en Oaxaca, junto con su hijo Alam Méndez, quien llevó la comida oaxaqueña a Washington, fueron los encargados de traernos la auténtica cocina oaxaqueña a la Ciudad de México. Los platillos que podrás encontrar en Pasillo de Humo son una versión contemporánea de la comida oaxaqueña, pero siempre con el sabor que caracteriza esta tradición culinaria. A través de sus recetas, Celia y Alam se han dado a la tarea de demostrarle al mundo que la comida tradicional oaxaqueña es tan compleja y esplendorosa como cualquier otra. Para comenzar tu viaje a través de la tradición culinaria de Oaxaca, te recomiendo los molotes istmeños de plátano macho con mole rojo, son el balance perfecto entre dulce y picoso, un digno representante de la comida oaxaqueña. Para el plato fuerte, puedes probar la crujiente y deliciosa tlayuda de chorizo y chapulines, el aromático mole rojo, la decadente panceta de cerdo con mole manchamanteles o el mole amarillo de res. Cada uno de estos postres te enamorarán de la gastronomía oaxaqueña bocado a bocado. Pasillo de Humo también ofrece una increíble selección de cócteles y los mejores mezcales. Te recomiendo el cóctel con chepiche, mezcal, pepino y limón. Aunque también puedes pedir el tradicional chocolate oaxaqueño. Para el postre, te sugiero probar el clásico tamal de chocolate. Si visitas este pedacito de Oaxaca a la hora de desayuno, no te puedes perder el pan dulce y el chocolate caliente. Luego puedes pedir la cazuela con huevo estrellado, hoja santa, quesillo y chapulines.
¿Cuáles son los platillos más emblemáticos de Chile?
La comida típica de Chile es un reflejo de su identidad mestiza, ya que mezcla la tradición indígena y con el aporte de los sabores coloniales españoles. La gastronomía chilena también causa sensación gracias a su vasta geografía, de donde surgen los ingredientes más diversos y exquisitos de la nación. Si aún no sabes lo que te estás perdiendo, te invitamos a conocer los platillos más emblemáticos de Chile. Humitas Si bien las humitas no son exclusivamente de Chile, sí son consideradas uno de los platillos típicos chilenos más populares. Similares a los tamales mexicanos, las humitas están hechas con masa de maíz tierno, conocido como choclo, que se envuelven en hojas de mazorca y se cocinan al vapor. Porotos Los porotos son un guisado de Chile que se sirve caliente y tiene diversas variantes, pero los más tradicionales son, sin duda, los porotos con riendas. Se trata de un guiso preparado con frijoles, una mezcla de granos de elote, cebolla, zapallo, tomate y ajo. ¡Es un platillo ideal para el invierno! Cazuela Se cree que la cazuela es un platillo introducido por los españoles en Chile, el cual consta de una sopa de verduras con carne de pollo, ternera o cordero, acompañada con arroz. Algunos lo comparan con el sanchocho colombiano. Caldillo El caldillo, platillo que provocó la inspiración del mismísimo Pablo Neruda, es una receta tradicional chilena hecha a base de pescado congrio con cebollas, papas, zanahoria, limones y cilantro, entre otros. Si te gusta la comida del mar, no dudes en probarlo. Curanto de hoyo Lo que bien podría compararse con una barbacoa hidalguense, lo encontramos en este delicioso platillo tradicional de Chile conocido como curanto de hoyo. El curanto se prepara con piedras calientes dentro de un hoyo, en donde posteriormente se agregan en capas diferentes tipos de carnes, pescados, mariscos y papas que se cubren con grandes hojas de nalca y sellan la cocción con más piedras calientes. ¿No se te hizo agua la boca? Carbonada La carbonada chilena es una sopa tradicional que se cocina con papa, zapallo, carne molida, cebolla, zanahoria cortada en trozos y caldo con arroz. La carbonada surge de la región minera de Lota y es uno de los mejores platillos tradicionales de Chile.
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