Consejos para preparar una buena mesa
Cocina Fácil

Consejos para preparar una buena mesa

Por Kiwilimón - Julio 2011
  Recibir a invitados especiales siempre nos impulsa a esmerarnos en su atención, nos fijamos en todos los detalles y el servir una mesa correctamente es un indicio muy importante de nuestra educación y estilo. Si logras hacer todo bien pues el éxito en tu esfera social estará garantizado. Todas las reuniones se centran en una mesa porque es el lugar de la cena, sea de negocios donde los ejecutivos llegan con sus esposas, o de amigos que vienen en parejas, siempre tendremos que prestar atención en su decoración. Ya en algún momento le hemos mencionado sobre la importancia del mantel, actualmente se usan dos, uno más largo que otro, esto es para que la comida caliente tenga mayor soporte y no maltrate los muebles, así también si algo se derrama será más práctico sacar el mantel bajo. Procure que ninguno de los dos sea demasiado grueso y que logre combinar con los demás accesorios que llevará la mesa. Las servilletas siempre se colocan a la derecha del plato, el tamaño común es de 50 x 60 cm. Deberás doblarlos en forma de triángulo o rectángulo, como mejor te parezca que puedan lucirse en su mesa. Para una reunión importante la vajilla es la protagonista, así que toma las que guardas en tus gavetas, deben ser de porcelana o de loza; opta por los diseños clásicos, a menos que cuentes con un presupuesto para ir variándolas según la ocasión. Aunque las piezas de las vajillas pueden ser varias, debes tener la seguridad de contar con platos hondos, platos llanos y platos de postre.
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
La leche materna es el mejor alimento para los recién nacidos, pero también durante la lactancia las mamás tienen necesidades nutricionales especiales, debido a la pérdida de nutrientes que sufre a través de la leche materna.Además, los nutrientes presentes en la leche proceden de la dieta de la madre, por lo que para que tanto bebé como mamá tengan la mejor salud y bienestar, la mujer tiene que aumentar la ingesta de nutrientes.¿Qué frutas son buenas durante la lactancia?En principio, puedes comer todo tipo de frutas ya que ninguna es mala durante la lactancia, aunque es cierto que algunas frutas más ácidas o cítricas le pueden caer mal al bebé y causarle gases o diarrea, por lo que debes estar bastante atenta. También debes tomar en cuenta que algunas frutas como la piña, el kiwi y los cítricos pueden cambiar el sabor de la leche y esto podría provocar que la rechace. En cuanto a qué frutas son las mejores, aunque todas son beneficiosas ya que aportan gran cantidad de nutrientes al bebé, se recomiendan las más dulces y fáciles de digerir, como el mango, la pera, el plátano, el melón o la manzana dulce.Además, puedes consumirlas tanto crudas y enteras, como cocidas o al horno. Y si no te gustan mucho las frutas y te cuesta comerlas, opta por hacerte smoothies o jugos con fruta o mezclarlas en las ensaladas, con yogur. Sea de la manera que sea, recuerda que es importante que consumas unas 3 piezas de fruta al día para que tu dieta durante la lactancia y una vez acabe esta sea sana. Además, deberás beber mucha agua , por lo menos unos 2 litros al día, comer verduras, cereales integrales, legumbres, carnes magras, lácteos, pescado o frutos secos para que tanto tú como el bebé puedan estar en las mejores condiciones.
Hablar de mermelada puede ser un tema que te cause gran felicidad, porque quién no le quiere poner un poco de sabor a un pan tostado, a la fruta, a los hotcakes, o simplemente comer una cucharada de dulce sabor para levantar el ánimo en un día complicado. ¡Claro, sin pensar en que estás fallándole a tu tan comprometida misión con la dieta!Por lo tanto, cuando elijas la mermelada adecuada, no sólo debes pensar en calidad, sino en que esa mermelada se convertirá en el mejor complemento para cualquier hora del día, ya sea desayunar, el snack de media tarde o la cena. Y es que hoy por hoy, lo que más se necesita en casa es tener productos prácticos, que te solucionen un día acelerado o con poco tiempo para complementar tus alimentos. Así que, cuando pienses en cómo saber cuál es la mejor mermelada, no necesitarás recorrer todo el pasillo del súper, sólo ten en la mente que el producto que coloques en tu carrito de compras debe estar elaborado con ingredientes naturales, sin conservadores, sin azúcares añadidas y que dentro del frasco encuentres la cantidad adecuada de fruta 100% natural, pero sobre todo, que la puedas tener en una variedad de sabores para ti o las personas especiales con quienes la compartes. ¿Cuál es la mejor opción? Aquellas que tienen una selecta variedad de sabores, como las Mermeladas Smucker’s, que ofrecen todo lo que necesitas en un solo frasco y que además podrás combinar perfecto con tus demás alimentos guardados en la alacena. ¡Entre más colores, más sabores!Así que, en tu próxima visita al súper, no olvides comprar alguno de los sabores de Smucker’s, que pueden ser desde fresa, mora azul, naranja, chabacano, zarzamora, cereza o frambuesa. ¿Sabías que, comprometidos con todos los estilos de vida, también tienen productos bajos en azúcar y totalmente sin azúcar? Además, asegurarte de la calidad de tus productos será fácil, pues estarás comprando una mermelada con más de 30 años de tradición.
¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD