Las delicias del pozole
Cocina Fácil

Las delicias del pozole

Por Kiwilimón - Agosto 2012
El pozole es un platillo netamente mexicano que aporta mucha cultura, sabor y además se puede preparat de diferentes formas, lo cual no hace que pierda su delicioso sabor. Es un alimento lleno de tradición y de historia. En México se come a lo largo del año, pero en las fiestas patrias (15 de Septiembre) se prepara en casi todo el país. Hacer pozole en casa lleva su tiempo y dedicación, y por ello aquí te dejamos algunas recetas que sabemos te ayudarán en mucho. Recetas de cocina (te recomendamos hacer click en el título de la receta para ver más detalles) Pozole estilo Jalisco Todo un plato fuerte en solo una sopa. Este pozole lleva granos de elote, carne de cerdo y un caldo delicioso. Se sirve con lechuga, rábanos, limones, y tostadas Milpa Real. Rico Pozole Rojo Rico Pozole para cualquier ocasión. Pozole Blanco Rico pozole blanco con muchos ingredientes tradicionales.
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La zanahoria (conocida como daucus carota en el mundo científico) es un tubérculo muy versátil, con tantos beneficios que hasta se dice que es el alimento perfecto para la salud, por lo que existen varios y eficaces remedios caseros con zanahoria.Son crujientes, sabrosas, muy nutritivas y pueden hacer que tú portes una piel radiante, pues las zanahorias son una fuente particularmente buena de betacaroteno y antioxidantes, además de fibra, vitamina K1, potasio.En los remedios caseros con zanahoria, el betacaroteno es la estrella pues es el que ayuda a prevenir la degeneración de las células, retarda el envejecimiento y hace que tu piel brille. Por ejemplo, cuando tomas jugo de zanahoria, la vitamina A que contiene también ayuda a mantener saludables los tejidos corporales, los ojos, los huesos y los dientes. Además, las zanahorias incluyen una gran cantidad de vitamina C, que promueve el crecimiento de colágeno, reduce el acné y las manchas oscuras. Así que si incluyes zanahorias en un vaso de jugo o en tus ensaladas, también puedes obtener sus beneficios.Remedios caseros con zanahoria para la pielSi estás buscando una forma natural de lucir una piel sana y radiante, la zanahoria es un básico de la cocina que ha demostrado tener efectos positivos en la piel.Mascarilla facial de zanahoria para piel secaYa que las zanahorias son ricas en potasio, eliminan la sequedad de la piel al penetrar en sus capas Para hacer esta mascarilla que hidrata profundamente la piel y la hace brillar, sólo ralla media zanahoria y luego muélela. Añade una cucharadita de miel y una cucharadita de leche, mezcla bien. Aplica sobre tu rostro y déjala actuar durante al menos 15 minutos. Luego enjuaga con agua fría.Mascarilla para piel grasaEste remedio casero para piel grasa funciona porque la vitamina A en las zanahorias elimina el exceso de grasa y mantiene la piel fresca y libre de toxinas. Para hacer esta mascarilla, mezcla una taza de jugo de zanahoria con una cucharada de cottage, una de harina de garbanzo y un poco de jugo de limón. Aplica en el rostro y cuello durante media hora y luego sólo lava tu cara con agua tibia.Remedio natural para glow natural en la pielPara usar la zanahoria como remedio natural para una piel iluminada y con glow natural, combina partes iguales de jugo de zanahoria, yogur y clara de huevo y aplica la mezcla en tu cara, déjala actuar 15 minutos y enjuaga con agua tibia. Las zanahorias juegan un papel importante en la eliminación de las células muertas de la piel, por lo que dan lugar a una nueva capa de piel fresca.Ya sea en forma de remedio casero para la piel, en jugo o en tus ensaladas, los beneficios de las zanahorias son muchísimos, por ejemplo, si prefieres cocinarlas o comerlas crudas, tendrás como beneficio principal la saciedad de la fibra, que es ideal para controlar el peso. Por otra parte, exprimir las zanahorias puede proporcionar un mayor impacto nutricional, además de que es más fácil absorber los nutrientes y antioxidantes del jugo, así que de cualquier forma, no dejes de incluirlas en tu día.
De las cosas que más extraño de la vieja normalidad, la experiencia de comer en un restaurante está definitivamente en el top 3. Aunque pueda pedir comida a domicilio y seguir disfrutando de mis platillos favoritos, algo hace falta.Por fortuna, ha llegado a México una plataforma que realmente trae a casa la experiencia de comer en un restaurante, más allá de solo la comida. Su nombre es Take a Restaurant y con ella puedes reservar una experiencia exclusiva de una manera fácil y personalizada, para tener la oportunidad de disfrutar de tu restaurante favorito en casa.Con este servicio puedes elegir en casa una selección de 18 exclusivos restaurantes que ofrecen una buena parte de la interesante escena gastronómica citadina, con nombres consolidados como Mikel Alonso (Grupo Biko) o Gabriela Ruíz (Carmela y Sal), hasta propuestas más atrevidas como la cocina fusión de Norma Listman y Saqib Keval (Masala y Maíz).Take a Restaurant te permite reservar a través de la web www.takearestaurant.com tu restaurante favorito, escoger una opción de menú y prepararte para que tu casa se convierta en ese restaurante tan deseado. Una vez que reservas, Take a Restaurant se encarga de coordinar todos los detalles para garantizar que cada servicio sea inolvidable. Esto significa que el equipo llega una hora antes con todo lo necesario para transformar tu casa en su restaurante; luego, tienes el servicio del personal como si estuvieras ahí, y finalmente, ellos recogen todo y dejan tu cocina impecable.Esta plataforma viene de España, en la que está disponible en Madrid y Barcelona, donde las reservas más constantes son para grupos de entre 6 y 10 personas, que buscan reunirse tranquilamente con sus amigos o familiares y poder hacer un plan diferente y disfrutar de la sobremesa sin prisa, pero también parejas que celebran ocasiones especiales.Ciudad de México es la primera ubicación internacional de Take a Restaurant, así que vale la pena probar este nuevo servicio, que promete hacernos sentir fuera de casa, sin necesidad de salir de ella.
Para cerrar la semana patria hablemos del elefante verde, blanco y rojo del cuarto: la cocina nacional es insuperable. Mientras el taco roba la atención internacional hace falta ser paisano para comprender la complejidad, amplitud y delicia de nuestra gastronomía; los entrañables guisos regionales, las tradiciones patronales, las sazones cocinadas en olla de barro, bajo el calor del pib o en la incandescencia de la brasa. Ya lo dijo la UNESCO hace justamente diez años, la cocina tradicional mexicana es patrimonio del mundo, cultura que vale la pena preservar por los siglos de los siglos. Basta ver al ajonjolí de todos los moles: el mole. Su complejidad resuena en la infinidad de ingredientes que lo componen –algunos de ellos tan improbables como unas galletas de animalitos–, en sus acepciones regionales, en las sutilezas que se modifican de acuerdo con las festividades como Día de Muertos, en su amplitud cromática que abarca casi todos los colores del arcoíris. El mole, salsa densa que nos recubre tanto la memoria como la cucharada de arroz más humilde, debe su honor, más que a sus recetas, a la tradición alrededor de su preparación.Así como en el mole, el mestizaje y la cultura se mezclan como pinturas al óleo en las cocinas tradicionales de México tanto, que hace diez años la UNESCO nombró a su totalidad como un patrimonio de la humanidad. En la declaratoria no había que ser esfinge: había que presentar un caso de estudio, reunir un sinfín de requisitos e información por parte de un grupo multidisciplinario de cocineros, historiadores, antropólogos y hasta ingenieros en alimentos con el fin de perseverar. El resultado fue una condecoración como nunca se le había otorgado a otro país. La cocina tradicional mexicana es nuestra Muralla china, nuestro Machu Picchu cultural. Según el escritor e historiador de cocina mexicana José N. Iturriaga, no es que no se hayan honrado a otras cocinas antes o después. En los últimos años se han protegido otras maravillas culinarias como, por ejemplo, la etiqueta en la cocina francesa, la dieta mediterránea y la tradición japonesa en la cocina, pero no así a un país. A diez años del fallo de la declaratoria en la que se reconocen las prácticas, rituales y elaboraciones vinculadas a nuestra cocina, merece volver a celebrar el mérito. Celebrar que en México no sólo hay 32 estados, sino una infinidad de tradiciones que se preservan en el fuego de los comales, las ollas, las vasijas de barro. Celebrar por supuesto a las cocineras tradicionales que, según Iturriaga, “son el objeto mismo de la declaratoria”, el libro atemporal de los saberes culinarios de cada región. José N. Iturriaga, escritor de libros como 'Saberes y delirios' o 'Confieso que he comido', afirma que parte de la responsabilidad de tener una cocina protegida por la UNESCO es la de rescatar, salvaguardar y promocionar la tradición “más que a un platillo o a un ingrediente; preservar la cocina de nuestros pueblos, la cocina de los mercados, de las abuelas”.Para lograrlo se creó el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, un organismo consultor de la UNESCO que lleva a cabo reuniones nacionales anuales, foros mundiales de gastronomía mexicana, seminarios académicos y hasta encuentros de cocineras tradicionales. “A los platillos y tradiciones hay que estarles dando nuevo vigor. Preservarlos y salvaguardarlos para que no caigan en desuso y se mantengan vivos. El sentido principal de la organización es la conservación de las tradiciones”. Lo que nos toca hoy en casa es aprender y enseñar sobre cocina mexicana a las generaciones venideras. Desempolvar el tortillero y echarle leña al fuego. Poner literalmente las manos en la masa y extender los hilos de la tradición hasta el infinito. Hoy te invito a tomar alguna de nuestras recetas tradicionales y prepararla en familia. Además de cincelar recuerdos harás historia, harás cultura, serás parte de este ritual iniciático que puso a suspirar a los primeros mexicanos.
La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
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