Tip: Cómo usar la sal en la cocina
Cocina Fácil

Tip: Cómo usar la sal en la cocina

Por Kiwilimón - Agosto 2011
  La sal para cocinar también nos puede ayudar a otro tipo de actividades para limpiar o dar mantenimiento a los accesorios de cocina, vasos, platos, etc. Aquí te dejamos algunos consejos de cómo puedes hacer uso de la sal en tu cocina:
  • - Para el triturador de basura. Después de usarlo, ¿el triturador de basura produce olores desagradables? Lo podrás limpiar con sal. Vierte ½ taza de sal gruesa de cocina, haz correr el agua fría e inicia el triturado. La sal desalojará los desperdicios atascados y neutralizará los olores.
  • - Comida pegada. Los restos endurecidos en los utensilios pueden quitarse con un tratamiento previo de sal: antes de lavar los recipientes, espolvorea sal sobre la comida pegada y humedece la zona; deja reposar hasta que la sal libere la comida y luego lava con agua jabonosa.
  • - Manchas en el horno. La próxima vez que un alimento hierva en el horno y se desparrame, evita que el derrame se cueza y endurezca. Viérte sal mientras aún se mantiene en estado líquido. Cuando el horno se enfríe, podrás limpiar el derrame con un paño. Esto se aplica a la cocina igualmente. La sal también eliminará los olores, y si quieres que al final huela bien, mézclala con un poco de canela en polvo.
  • - Leche quemada. La leche quemada es muy difícil de limpiar, pero la sal facilita la tarea. Vierte un poco de agua en la cacerola quemada y espolvoréala con sal. Espera 10 minutos y limpia la cacerola. La sal también absorbe el olor.
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Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
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El tuétano es considerado un irresistible platillo tradicional dentro de la cocina mexicana, sin embargo, muchos tienen la creencia de que se trata de un alimento poco saludable debido a las grandes cantidades de grasa que posee. Para romper con este mito, a continuación te explicamos las propiedades y beneficios del tuétano. ¿Qué es el tuétano? El tuétano es la médula ósea que se encuentra en el interior de los huesitos de los animales, es decir, el tejido esponjosito y blanquecino formado por osteoblastos, fibroblastos, osteoclastos y adipocitos que se encargan de la formación y desarrollo de células óseas. ¿Cuáles son las propiedades del tuétano? Contrario a lo que muchos piensan, las propiedades del tuétano van más allá de las grasas buenas. De hecho, tiene alto grado en vitaminas y minerales como hierro, fósforo, zinc, magnesio, calcio, vitaminas A, E, D y K, omega 3 y hasta ácidos grasos esenciales (DHA y EPA). Beneficios del tuétano Ahora que conoces las propiedades del tuétano, te sorprenderás con todos los beneficios que puede traer para tu salud. Recuerda que éstos dependerán del animal del que provenga el tuétano.Gracias a sus principales propiedades, el tuétano puede ayudar al desarrollo cerebral y formación cognitiva, ayudando a prevenir demencia, depresión y hasta problemas de la vista.Debido a su alto contenido en omega 3, previene el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares e inflamatorias, además de problemas en la piel.Consumir tuétano podría ayudar a producir glóbulos blancos y así fortalecer el sistema inmunológico.Cada 100 gramos de tuétano, poseen 7 gramos de proteína.Ahora podrás comer tuétano sin culpa, aunque recuerda que nada en exceso es bueno. ¿Conocías ya los beneficios del tuétano?
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