Beneficios y propiedades de la miel de abeja
Comida para Niños y Bebés

Beneficios y propiedades de la miel de abeja

Por Kiwilimón - Diciembre 2012
Seguro has escuchado hablar sobre las propiedades de la miel de abeja y todos los beneficios que podemos tener cuando la consumimos. La miel tiene distintas propiedades que podemos aprovechar, si las conocemos y aprendemos a utilizarlas en beneficio de nuestra salud. Es un ingrediente que nos da energía, potencia y vitalidad, aumenta la resistencia al cansancio físico y mental, mitiga el insomnio, mejora el rendimiento físico e intelectual de las personas. Las propiedades de la miel de abeja son:
  • -          Agua, aproximadamente un 20%
  • -          Azúcares, aproximadamente un 80%
  • -          Sales minerales como: fósforo, potasio, magnesio, manganeso, cobre, calcio y hierro que son de fácil asimilación
  • -          Tiene un alto nivel de enzimas como: diastasa, amilasa, invertasa, catalasa, peroxidasa y lipasa
  • -          También ácidos orgánicos como: málico, vínico, cítrico, láctico, oxálico, fosfórico, acético y fórmico (a estos se les atribuye sus propiedades antisépticas.)
  Es por eso que nos beneficia a chicos y grandes consumir miel, además de ser rica y nutritiva, le dará un toque especial a todos tus platillos. Te presentamos algunas recetas que puedes aprovechar en el desayuno, para poder comenzar el día con toda la energía que tu cuerpo necesita.   Recetas de cocina Bagel con crema de requesón y hierbabuena. Esta receta es perfecta para comenzar el día porque contiene los tres grupos de alimentos: frutas y verduras, cereales y leguminosas y alimentos de origen animal. Malteada de plátano. Esta rica y saludable malteada es la forma ideal de comenzar el día. Malteada de chocolate light. Esta rica malteada está hecha con leche de soya y cacao, es muy rica y nutritiva. Licuado de pera. Este licuado de pera te mantendrá lleno durante el día y puede ser usado para el licuado de pera de la dieta detox. Licuado de moras. Este licuado es muy rico y nutritivo y te mantendrá lleno hasta tu siguiente comida. Hotcakes dulces. Son unos hot cakes con helado y frutas. Hot cakes de avena y plátano. Deliciosos hot cakes de avena con un poco de plátano. Waffles con moras y canela.  Estos ricos waffles tienen moras azules y canela. Licuado de nopal nutritivo. Este licuado es muy nutritivo y una buena opción para empezar el día. La mezcla de naranja y nopal tiene un sorprendente rico sabor. Licuado de moras azules. Esta bebida de moras azules te va a encantar, es muy fácil de preparar y súper nutritiva.

Si quieres más recetas con miel de abeja, haz click aquí

Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
La mayonesa no sólo es un aderezo versátil y delicioso, también puede ayudarte si tu cabello está muy delgado, quebradizo o dañado químicamente. Una sencilla mascarilla casera de mayonesa una o dos veces por semana tiene grandes beneficios para ti.La mayonesa da brillo y fortalece el cabello desde la raíz hasta las puntas. Ya que los ingredientes principales de la mayonesa son el huevo y el aceite, con esta mascarilla se aprovecha la gran cantidad de proteína en los huevos, que ayuda a fortalecer y engrosar los folículos pilosos. Por su parte, los aceites de oliva y canola hidratan profundamente el cabello.Las propiedades saludables de la mayonesa también promueven el crecimiento del cabello y revierten el daño causado por el calor y la coloración.Cómo hacer mascarilla de mayonesa para el cabello secoPara hacer esta mascarilla que funciona como un acondicionador profundo para el cabello, sólo necesitas una taza de mayonesa (elige una que no tenga especias ni saborizantes añadidos) y 1 huevo.En un recipiente pequeño, mezcla bien la mayonesa con el huevo, hasta que consigas la consistencia de un puré cremoso. Cubre tu cabello desde la raíz hasta el final con la mezcla. Luego, envuélvelo con un gorro de ducha de plástico y espera al menos 30 minutos.Enjuaga tu cabello en la regadera y lávalo con agua tibia y un champú sin sulfatos. Luego acondiciona como lo harías normalmente. También puedes dejar la mascarilla durante toda la noche, sólo coloca un gorro de ducha sobre el cabello o envuélvelo con una toalla suave.Usa esta mascarilla de mayonesa para el pelo una a dos veces por semana y verás como resultado un cabello más suave y fuerte.*Imagen de portada tomada por Evan Remier.
Con los trapos de cocina limpiamos cualquier chorrito de agua que veamos, pero también residuos de todo aquello propio de la cocina: huevo, leche, aceite, jugos y mil mezclas de ingredientes más, así que no es extraño querer saber cómo lavar trapos de cocina para quitarles el olor.Si meterlos a la lavadora ya no funciona, traemos para ti unos tips sencillos para quitarles cualquier olor indeseable y tenerlos limpios sin necesidad de tirarlos a la basura y reemplazarlos por nuevos.¿Por qué huele feo los trapos de cocina?Por lo general, los trapos de cocina tienen un olor agrio característico que no es sólo desagradable, sino que es el aroma de la reproducción de bacterias. Entre las partículas de comida, la grasa, las cosas que se te quitas de las manos mientras lo usas y la humedad, hay suficiente comida para ayudar a que las bacterias crezcan.Para hacer las cosas aún más feas, esas bacterias se transferirán a cualquier superficie que limpies con un trapo de cocina apestoso: estantes, fregaderos, electrodomésticos, incluso tus manos. A partir de ahí, hay un pequeño paso hacia la contaminación de los alimentos.Foto de Micheile Henderson en Unsplash¿Cómo lavar los trapos de cocina para quitarles el mal olor?La mejor forma de mantener los trapos de cocina limpios y sin olores es lavarlos con agua caliente y jabón inmediatamente después de usarlos y luego enjuagarlos a fondo. Escúrrelos bien y luego cuélgalos donde se puedan secar al aire. Es muy común dejarlos en el borde del fregadero, pero esto no es adecuado porque no se orean de manera adecuada; sin embargo, la puerta del horno podría serlo. Para trapos muy olorosos, el primer paso es hervirlos para eliminar cualquier acumulación. Sigue estos pasos para quitarles el olor: Llena una olla grande con 3 litros de agua y calienta a fuego alto en la estufa hasta que hierva.Agrega 1 taza de vinagre blanco y echa en la olla los trapos de cocina. No necesitas añadir jabón.Hierve los trapos en el agua con vinagre durante 15 minutos para eliminar los olores y las bacterias, el moho y los hongos.Apaga el fuego y deja que los trapos de cocina y el líquido se enfríen a temperatura ambiente.Una vez enfriado, escurre los trapos con las manos uno a la vez antes de colgarlos para que se sequen en un lugar soleado.Como tip extra, procura tener trapos de cocina delgados y livianos, como los paños de microfibra, que se secan al aire mucho más rápido que los trapos de tela estándar.Foto de portada: Guido Hofmann en Unsplash
Ser pionera en la cocina no es fácil. Corrijo. Ser pionero en cualquier ámbito es una rareza. Chepina Peralta fue de aquellas señaladas para abrir brechas y lo hizo prendada de las recetas: en los años sesenta fue la primera conductora mujer en liderar un programa culinario en América Latina. En los noventa años que Lucía Josefina Sánchez Quintanar vivió, nos hizo soñar con los sabores de aquello que la mirábamos hacer del otro lado del televisor. La semana pasada partió, pero está claro: Chepina Peralta es cultura popular mexicana. Su legado no se va a ningún lado.Chepina fue la conductora de programas inolvidables como La Cocina de Chepina, Chepina en tu cocina y por supuesto, Sal y Pimienta, entre muchos otros. En cada uno, siempre la enmarcaban la barra de una cocina y unos anaqueles de set, mientras parada o sentada, pelaba ingredientes, agregaba especias y salpicaba sin reparos. En ella no había poses ni rituales histriónicos. Al contrario. En sus programas nos hacía creer que la comida rica estaba al alcance de todas las manos y que lo máximo sería probar algo que viniera de las de ella. A mí personalmente me inspiró a los siete años a fantasear con mi propio programa culinario. Muy a pesar de la cocina de mis padres, yo no agregaba espinacas ni acelgas en la licuadora cuando veía Sal y Pimienta. Lo que ella evocaba en mí era crear, divertirme: “Amigos, el día de hoy prepararemos unos deliciosos bombones con papitas… y pimienta… y cátsup… y galletas… en la tostadora. ¡Van a quedar buenísimos!”. Chepina no sólo inspiró a niños y sus madres, sino a generaciones de familias que comenzaron a comer con los ojos. Gracias a ella –la señora del mandil floreado– muchas mujeres decidieron darle descanso al microondas, comer menos guisos de congelador. La cocina y la salud de las generaciones abre-fácil conocimos la esperanza de lo hecho en casa. Pero que a nadie engañe esa dulzura de tía entrañable, de abuela consentidora. Chepina Peralta supo construir su propio emporio alrededor de las recetas. Ella no estudió para cocinera. Según su descripción era una “maestra en el arte de la palabra”, por lo que la conducción de un programa televisivo parecía irle como guante de seda.  Su facilidad de palabra y carisma le valió un espacio fijo en distintas televisoras en las que grabó casi ocho mil programas. De los libros de su autoría se cuentan trece. Hay programas de radio, entrevistas, publicaciones escritas. Todo. Chepina, antes de que la cocina mexicana fuera el orgullo nacional que es ahora, la divulgó, la reincorporó al menú diario con preparaciones fáciles y accesibles para las amas de casa. La cocina de los años setenta y ochenta estuvo marcada por sus cremas de verduras, por sus mixiotes, sus atoles, sus tortitas de papa, sus pasteles salados y sus gelatinas. Sin más, definió la cocina de todos los días en el devenir de los años. En el marco del Festival Morelia en Boca de 2017, Chepina Peralta recibió un reconocimiento por el mérito de sus cuarenta años de carrera. Aún tengo el recuerdo de la chef contando emocionada que había sido a través de la cocina que había conocido México, el mundo y, sobre todo lo demás, a sí misma. Chepina seguirá siendo la inspiración de quienes pensamos que cocinar es alegría, terapia y autoconocimiento, y que un plato a la vez se puede cambiar a otros, a uno mismo.
Ser pionera en la cocina no es fácil. Corrijo. Ser pionero en cualquier ámbito es una rareza. Chepina Peralta fue de aquellas señaladas para abrir brechas y lo hizo prendada de las recetas: en los años sesenta fue la primera conductora mujer en liderar un programa culinario en América Latina. En los noventa años que Lucía Josefina Sánchez Quintanar vivió, nos hizo soñar con los sabores de aquello que la mirábamos hacer del otro lado del televisor. La semana pasada partió, pero está claro: Chepina Peralta es cultura popular mexicana. Su legado no se va a ningún lado.Chepina fue la conductora de programas inolvidables como La Cocina de Chepina, Chepina en tu cocina y por supuesto, Sal y Pimienta, entre muchos otros. En cada uno, siempre la enmarcaban la barra de una cocina y unos anaqueles de set, mientras parada o sentada, pelaba ingredientes, agregaba especias y salpicaba sin reparos. En ella no había poses ni rituales histriónicos. Al contrario. En sus programas nos hacía creer que la comida rica estaba al alcance de todas las manos y que lo máximo sería probar algo que viniera de las de ella. A mí personalmente me inspiró a los siete años a fantasear con mi propio programa culinario. Muy a pesar de la cocina de mis padres, yo no agregaba espinacas ni acelgas en la licuadora cuando veía Sal y Pimienta. Lo que ella evocaba en mí era crear, divertirme: “Amigos, el día de hoy prepararemos unos deliciosos bombones con papitas… y pimienta… y cátsup… y galletas… en la tostadora. ¡Van a quedar buenísimos!”. Chepina no sólo inspiró a niños y sus madres, sino a generaciones de familias que comenzaron a comer con los ojos. Gracias a ella –la señora del mandil floreado– muchas mujeres decidieron darle descanso al microondas, comer menos guisos de congelador. La cocina y la salud de las generaciones abre-fácil conocimos la esperanza de lo hecho en casa. Pero que a nadie engañe esa dulzura de tía entrañable, de abuela consentidora. Chepina Peralta supo construir su propio emporio alrededor de las recetas. Ella no estudió para cocinera. Según su descripción era una “maestra en el arte de la palabra”, por lo que la conducción de un programa televisivo parecía irle como guante de seda.  Su facilidad de palabra y carisma le valió un espacio fijo en distintas televisoras en las que grabó casi ocho mil programas. De los libros de su autoría se cuentan trece. Hay programas de radio, entrevistas, publicaciones escritas. Todo. Chepina, antes de que la cocina mexicana fuera el orgullo nacional que es ahora, la divulgó, la reincorporó al menú diario con preparaciones fáciles y accesibles para las amas de casa. La cocina de los años setenta y ochenta estuvo marcada por sus cremas de verduras, por sus mixiotes, sus atoles, sus tortitas de papa, sus pasteles salados y sus gelatinas. Sin más, definió la cocina de todos los días en el devenir de los años. En el marco del Festival Morelia en Boca de 2017, Chepina Peralta recibió un reconocimiento por el mérito de sus cuarenta años de carrera. Aún tengo el recuerdo de la chef contando emocionada que había sido a través de la cocina que había conocido México, el mundo y, sobre todo lo demás, a sí misma. Chepina seguirá siendo la inspiración de quienes pensamos que cocinar es alegría, terapia y autoconocimiento, y que un plato a la vez se puede cambiar a otros, a uno mismo.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD