Deliciosos hotcakes de duraznos (video)
Comida para Niños y Bebés

Deliciosos hotcakes de duraznos (video)

Por Kiwilimón - Abril 2013

¡Prueba algo diferente!

Prueba unos deliciosos hotcakes con durazno, son facilísimos de preparar, con un sabor muy original y la presentación les encantará a todos.

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Para conocer la receta completa y poderla imprimir, haz click aquí

Para que estos increíbles hotcakes te queden deliciosos, te recomendamos:

  • - Medir correctamente los ingredientes de tu receta
  • - Utiliza productos de buena calidad
  • - Cuando veas que tiene burbujas la masa sobre el sartén, es hora de voltearlo para que no se quemen

¡Disfrútalos!

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Si buscas un menú completo para preparar en tu día y poder disfrutar de todas las comidas de manera nutritiva y sin complicaciones, tienes que probar este delicioso menú saludable con desayuno, comida y cena. Desayuno saludable: Portobellos rellenos de huevo Inicia el día con un desayuno saludable y delicioso de la mano de esta receta de portobellos rellenos de huevo con salsa de chile de árbol, los cuales están llenos de sabor y no superan las 146 calorías por porción. ¿Lo mejor? Estarán listos en 10 minutos. Comida saludable: Caldo de pollo y tartar de salmón Este caldo de pollo con arroz de coliflor es una entrada perfecta para la comida, ya que es una receta fácil y baja en carbohidratos pero llena de nutrientes que te ayudará a alcanzar saciedad más rápido. Para tu segundo tiempo, prueba este sabroso tartar de salmón y chile serrano, una opción deliciosa y ligera que no te tomará preparar más de 20 minutos. Puedes acompañarla con la guarnición de tu preferencia y si no te gusta el salmón, puedes sustituirlo por atún sin problema. Cena saludable: Espagueti de calabaza con crema de aguacate Por último, no olvides añadir esta rica cena a tu menú saludable. Se trata de un exquisito espagueti hecho con calabaza para que hagas a un lado las harinas y pastas sin dejar de lado el sabor. Este nutritivo espagueti está, además, acompañado de una rica crema de aguacate. ¡Te encantará! Dale la oportunidad a este menú saludable con desayuno, comida y cena y cuéntanos sobre tu experiencia.
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
La fórmula perfecta en México es la doble T. de tacos y tortas. En esta ocasión, viajamos de la mano de expertos locales y viajeros empedernidos a saborear los mejores tacos, tortas y, de pilón, gorditas de San Luis Potosí, Pachuca y León. Lugares del barrio, tradicionales y sabrosos. Tortas El Tigre, San Luis Potosí Las mejores tortas frías de San Luis Potosí para Pepe Treviño, editor de viajes al frente de Wif Magazine y Cool Trip México, son las de El Tigre. Elaboradas con virote, crema local, jitomate, cebolla, salsa de la casa elaborada con chiles secos ahumados y lomo de cerdo horneado. “Esta torta fue creada por Don Leonardo Anaya, que fue un boxeador bautizado como “El Tigre”, quien comenzó a vender desde el año 1950 esta torta que hoy es ya un clásico en la región, un bocadillo que enamora a nuevos comensales por su inigualable sabor creado al mezclar en cada bocado la crema agria con la salsa, la carne de cerdo y la consistencia del pan. Sabor que hace cerrar los ojos y reconocer que se trata de comida callejera muy peculiar. Para mí, el secreto está en su salsa, elaborada con una receta que ha sido celosamente guardada por su familia. Quizá por ello ha trascendido fronteras al abrir sucursales de las Tortas del Tigre en Rioverde, Ciudad Fernández, la ciudad de San Luis Potosí y Houston, Texas. Toda una tradición de comida callejera que vuelve adicto a quien le hinca el diente”, cuenta nuestro viajero invitado. Dirección: Ignacio Zaragoza 203-207, Zona Centro, 79610 Rioverde, S.L.P.Tacos Juanito Luchas, PachucaPachuca, La Bella Airosa, es reconocida por sus pastes. Pocos saben que esta capital alberga tacos memorables como los que Diego Guillén (Mozt), creativo gastronómico, nos recomienda en esta entrega de joyas de esquina. Ubicados en el centro de la ciudad, los tacos de Juanito (mejor conocidos como los tacos de la arena afición) se caracterizan por su tostada de médula, lengua, maciza y un ingrediente a elegir. Sin duda, es una bomba de sabores para los verdaderos taco lovers. Aquí las especialidades son: los tacos de cabeza, tripa, suadero y longaniza. ¡Y sus salsas no se quedan atrás! La roja de guajillo y chile de árbol, así como su guacamole picoso que da un plus con su extra de ajo son extraordinarios. Dirección: Calle La Fragua, Cuauhtémoc Esquina, Centro, 42000 Pachuca de Soto, Hgo.Horarios: martes, jueves y viernes de 7pm a 11pmExtendidas, León, Guanajuato La suculenta comida callejera de la cuidad “dónde la vida no vale nada” tiene grandes secretos en muchos de sus barrios. Para Rogelio Martínez Caballero, promotor incansable del estado de Guanajuato y tragaldabas profesional, el ejemplo perfecto son las “Extendidas”, ubicadas en el Barrio del Coecillo, uno de los dos más tradicionales y antiguos de esta capital. “La familia que atiende el negocio tiene ya más de 40 años alimentando a los leoneses con estas “gorditas” de maíz quebrado rellenas de queso y cocidas a fuego lento en comal de barro y anafre de leña, se acompañan del guisado que prefieras y pueden ir combinadas: chicharrón prensado; chicharrón duro; nopales; papas a la mexicana; bistec con chile; carne deshebrada; pollo con papas, frijolitos, entre otros, y un rico baño de una salsa roja con rajas de chile poblano que te arranca lágrimas de placer... sin albur”, afirma Rogelio. Venden toda la semana, sin descanso. Solo es importante llegar temprano porque alrededor de la 1:00 pm seguro todo voló. Dirección: Esquina de Acapulco y San Isidro, en el Barrio del Coecillo, León, Guanajuato.
Para celebrar el Día de Muertos en México, nunca falta el altar que se decora con alimentos, pan de muerto y calaveras de azúcar, elementos indispensables para recordar a los fieles difuntos, pero, ¿alguna vez te has puesto a pensar qué significan las calaveritas de azúcar? Origen de las calaveritas de azúcar Para comprender la importancia de las calaveras de azúcar, debemos recordar que esta tradición se originó en la época prehispánica, donde se percibía a la muerte como la culminación de una etapa de la vida que desembocaba en otro nivel, por lo que utilizaban los cráneos de los sacrificados a los dioses, para adornar el “Tzompantli”, un altar que simbolizaba el paso de lo terrenal a lo espiritual. Significado de las calaveritas en el altar de muertos El Tzompantli era una ofrenda para el dios del inframundo, Mictlatecuhtli, que aseguraba el paso de las personas a otros los niveles una vez que terminaban su ciclo de vida, sin embargo, con la llegada de los españoles y la evangelización, estos rituales fueron prohibidos. Para poder conservar las costumbres, se sustituyeron los cráneos por calaveritas de azúcar y un altar de muertos para honrar y recordar a las personas que ya no se encuentran con nosotros. ¿De qué están hechas las calaveritas de azúcar? Las calaveritas de dulce se elaboran con alfeñique, una mezcla originalmente árabe pero traída a México por los españoles. El alfeñique es una especie de dulce derivado de la caña de azúcar, hecho también con huevo, jugo de limón y una planta llamada chaucle, aunque ahora también podemos encontrar calaveritas de amaranto y chocolate, entre otros ingredientes Las calaveritas de azúcar, entre los aromas del copal, el cempasúchil y las veladoras, adornan y alegran el altar que dará la bienvenida a nuestros fieles difuntos, por eso en esta temporada de Día de Muertos no pueden faltar en casa.
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