La comida en los primeros meses de tu bebé
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La comida en los primeros meses de tu bebé

Por Kiwilimón - Julio 2011
  La comida es uno de los factores más importantes para el desarrollo, bienestar y salud de nuestros hijos y es por esto que se le debe de dar una gran importancia a la misma. Durante los primeros 4 a 6 meses de tu bebe la única comida recomendada es la leche materna o cuando no es posible otorgar esta, leche en formula. Durante estos meses se establecen los primeros lazos del bebe con la comida y con la seguridad que esta representa para ellos. Mi hija siempre comió muy bien por lo cual el pediatra me recomendó que comencemos con comida hasta los 6 meses, pero es importante que recuerdes que cada bebe es diferente y lo mejor es seguir los consejos de tu pediatra sobre cuando introducir sólidos.   Arroz o Avena Que emoción cuando el pediatra me dijo que podía probar de darle cereal a mi hija, ¡su primera comida fuera de la leche materna! Las instrucciones fueron simples: Dale una cucharada al día de arroz o avena diluida en leche. Decidí comenzar esta comida por la noche con la espera que esto logre llenar a mi hija por mas tiempo y así logre dormir ya sus 12 horas completas. Tratando de seguir mi filosofía de “frescura” en los alimentos decidí hervir arroz, molerlo y combinarlo con la leche (en vez de utilizar los polvos de cereal ya procesados que uno puede comprar en el supermercado). El resultado no fue el esperado. Durante la comida mi hija disfruto mucho la cuchara, la nueva textura y el sabor, la puse a dormir y pensé que había sido todo un éxito, pero al siguiente día aprendí mi primera lección: EL ARROZ PUEDE TAPAR A LOS BEBES, por lo cual tuve que ver a mi hija vivir su primer momento de constipación, mala experiencia. Después de esto el pediatra me recomendó que mejor le demos avena, dada mi experiencia preferí darle una avena para bebes y el resultado fue mejor, aunque es importante que también comparta mi segunda lección: LA AVENA PUEDE SOLTAR A LOS BEBÉS. Recetas recomendadas para bebés:Papilla de ManzanaPapilla de ZanahoriaPapilla de Frambuesa
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Como parte de las actividades de #KiwiTeCuida, quincenalmente se desarrollarán conversatorios sobre los beneficios de seguir distintos retos alimenticios, ejemplificados en la cocina de Colibrí Jiménez. Las pláticas son dirigidas por Shadia Asencio, directora editorial de Kiwilimón, y el equipo de nutriólogas profesionales que avalan la nueva sección, en la que encontrarás todas las recetas -con conteos calóricos y nutricionales avalados por la USDA-, tips y consejos para que puedas llevar un estilo de vida balanceado, en armonía y saludable, sin sacrificar el sabor o restringir tu alimentación.Para el primer reto presentamos dieta baja en grasa, que es una de las categorías de Te Cuida. En la plática se resaltó la importancia de seguir este tipo de alimentación, debido a que “un balance de grasa correcto en nuestra alimentación nos ayuda a estar en un peso saludable, evitar enfermedades cardiovasculares y mantener el correcto funcionamiento de vitaminas liposolubles como la A, E y K”, aseguró la nutrióloga Mayte Martín del Campo.Una alimentación sin grasa es imposible y no es recomendable. La recomendación de una alimentación equilibrada implica consumir de 25 a 30% de grasa. Sin embargo, esta grasa debe provenir de grasas mono y poliinsaturada, como las contenidas en las almendras o las nueces, o en pescados como el atún, el huachinango o el salmón. En este sentido, Mayte recomienda consumir pocas grasas no saturadas como las contenidas en la crema, el tocino, los embutidos y los quesos fuertes. Recuerda que la grasa es el nutrimento que mayor energía nos aporta, con una conversión en la que 1 g de grasa tiene 9 calorías aproximadamente. ¡Encuentra aquí la plática completa: #KiwiTeCuida, dieta baja en grasa, y sigue nuestras transmisiones en el Instagram oficial de Kiwilimón, todos los lunes a las 18 horas!
Identificamos al betabel por su característico sabor terroso y porque no es tan popular entre el gusto de muchos, sin embargo, es un gran ingrediente para incluir en tus comidas, pues está lleno de nutrientes como fibra, potasio, o vitamina C, y muchos otros beneficios del betabel.También conocido como remolacha, el betabel y el jugo de betabel están asociados con numerosos beneficios para la salud, entre los cuales están un mejor flujo sanguíneo, una presión arterial más baja y un mayor rendimiento en el ejercicio; varios de ellos se deben a su alto contenido en nitratos inorgánicos.Se pueden comer crudos o cocidos y a continuación te contaremos sobre todas las propiedades y beneficios del betabel en tu dieta diaria.Beneficios del betabel cuando lo incluyes en tus comidasCon una composición de 87% agua, 8% de carbohidratos y de 2 a 3% de fibra, una taza de betabel (de alrededor de 130 gramos) contiene menos de 60 calorías y alrededor de 1.6 gramos de proteína, aunados a 6.8 gramos de azúcar.Los betabeles son muy buenos cuando quieres aumentar tu ingesta de vitaminas y minerales de manera natural, pues son una gran fuente de ambos, por ejemplo:Folato (vitamina B9). Vitamina importante para el crecimiento normal de los tejidos y la función celular, y particularmente necesario para las mujeres embarazadas.Manganeso. Un oligoelemento esencial que el organismo usa para producir energía y proteger las células, fortalecer huesos, la coagulación sanguínea y para mantener un sistema inmunitario sano.Potasio. Una dieta rica en potasio puede reducir los niveles de presión arterial y tener efectos positivos en la salud del corazón.Hierro. Este es un mineral esencial con muchas funciones importantes en su cuerpo y necesario para el transporte de oxígeno en los glóbulos rojos.Vitamina C. Esta conocida vitamina es un antioxidante importante para la función inmunológica y la salud de la piel.Además de aumentar tu ingesta de vitaminas y minerales, otros beneficios en la salud del betabel son que promueve una presión sanguínea baja y una mayor capacidad para cuando te ejercitas.Estudios han mostrado que el betabel o su jugo pueden reducir la presión arterial hasta en 3 a 10 mm Hg en un periodo de unas pocas horas. Es probable que tales efectos se deban al aumento de los niveles de óxido nítrico, que hace que los vasos sanguíneos se relajen y dilaten.En cuanto al rendimiento físico, se ha demostrado que los nitratos en la dieta reducen el uso de oxígeno durante el ejercicio físico al afectar la eficiencia de las mitocondrias, los órganos celulares responsables de producir energía, por lo que el betabel y su jugo se utilizan para este propósito debido a su alto contenido de nitratos inorgánicos.Aquí te dejamos algunas ideas para incluirlo en tus comidas:Cómo hacer jugo de betabelEnsalada de betabel y zanahoriaDip de betabel
El guacamole es uno de los alimentos favoritos de los mexicanos que ha ganado gran popularidad a nivel internacional también, y es que seamos sinceros, ¿quién puede resistirse a esa consistencia cremosita que surge de la mezcla del aguacate con el limón y otros importantes ingredientes? Si tú también eres fan, descubre el secreto para preparar la mejor receta de guacamole. La palabra guacamole proviene del náhuatl Ahuacamolli, que se compone de las palabras Ahuacatl o aguacate y molli, que significa mole o salsa. De hecho, cuenta la leyenda que Quetzalcoatl, ofreció la receta del guacamole a su pueblo y así se extendió por todo Mesoamérica. ¡Definitivamente es un platillo digno de los mismos dioses! También cabe destacar que durante la época prehispánica el árbol del aguacate era considerado como el sagrado árbol de la vida, por la forma de su fruto que simbolizaba los testículos del hombre.Receta de guacamole Resulta que existe un sinfín de variaciones de guacamole dependiendo de la región en México y el secreto para mejorar considerablemente su sabor es triturarlo en un auténtico molcajete de piedra, pero no te preocupes, si tú no cuentas con uno, aún puedes preparar un guacamole celestial con la siguiente receta. Ingredientes 2 aguacates, maduros1 jitomate, finamente picado¼ cebolla, finamente picada1 chile cuaresmeño, finamente picado2 cucharadas hojas de cilantro, finamente picadas1 limón, sin semillas1 pizca salPreparación Corta los aguacates en mitades, retira el hueso y coloca la pulpa en un recipiente. Machaca con un tenedor o con un molcajete, si cuentas con uno.Agrega la cebolla, el jitomate, el chile y las hojas de cilantro y mezcla hasta tener una consistencia uniforme.Añade el jugo de limón y la sal al gusto. Incorpora uniformemente y acompaña con totopos, tostadas o galletas saladas.Procura comerte el guacamole al momento para evitar que se oxide, pero si te sobra, asegúrate de guardarlo en un recipiente cerrado y refrigera.
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
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