Lunch para el Recreo
Comida para Niños y Bebés

Lunch para el Recreo

Por Kiwilimón - Agosto 2013
La comida que los niños consumen en la escuela es igual o más importante que la consumida en casa, es la dieta escolar la que determina su atención y retención durante el salón de clases.

En el sondeo en línea de consumo de alimentos sobre la población infantil realizado por la Profeco en 2011 se encontró que 74% de los padres de familia participantes que les dan dinero a sus hijos para gastar en la escuela, dijeron que sus hijos compran golosinas, jugos envasados y frituras. Es preocupante que menos de un 26% tienen algún tipo de conciencia alimentaria nutritiva.

Lo que alimentos como frituras y dulces tienen en común es un alto valor calórico pero un bajísimo valor nutrimental. Lo que estos nos indica es que en este regreso a clases es importante poner atención en la clase de alimentos que los pequeños consumen dentro de la escuela. Recuerda que la alimentación es un factor decisivo para que tengan un desarrollo físico estable y un aprovechamiento escolar óptimo. Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y alimentación), un niño sin una dieta adecuada es susceptible a problemas de rendimiento escolar pues sufre de alteraciones tanto en su desarrollo biológico como en el intelectual. Lo que no es posible es mantener la mirada en nuestros hijos en cada momento pero lo que sí se puede hacer es preparar un lunch adecuado para que tengan un rendimiento satisfactorio en el colegio. Un refrigerio equilibrado debe contener una combinación de los tres grupos principales de alimentos: frutas y verduras, cereales y tubérculos, y leguminosas y proteínas. Por ejemplo un sándwich con proteínas (jamón de pavo y queso), vegetales (aguacate y jitomate), y un poco de grasa (mayonesa) para que el cereal (pan) no esté tan seco es una alternativa ideal. Una hamburguesa, de la misma forma, puede funcionar siempre y cuando la carne no esté preparada con demasiado aceite. Ahora, según la Profeco hay horarios exactos en los que un niño con horario escolar regular debe ingerir sus alimentos: 7:00 - desayuno 10:00 – refrigerio (lunch) 15:00 - comida 18:00-20:00 - cena Hablando específicamente del lunch hay que recordar que es una colación que se encuentra entre el desayuno y la comida por lo que hay que asignarle un valor calórico menor que el que se calcula para una comida normal. También hay que tomar en cuenta que sin importar qué tan bien balanceado esté el refrigerio escolar no sustituye en ningún momento al desayuno pues éste alimento matutino debe consumirse en las dos horas posteriores a despertar pues es así como el despierta en diferentes niveles después de una noche de sueño.

Recetas para el Lunch

Brochetas de Fruta y Verdura para el Lunch Ingredientes: - 1 kiwi pelada y cortada en rodajas de 1 centímetro de grosor - 5 fresas pequeñas, lavadas y desinfectadas - 2 a 3 zanahorias grande, cortadas en 3 partes - 1 rama de apio - 100 gramos de queso cottage Para preparar ésta receta da click aquí.   Sandwich Mágico Ingredientes: - 2 rebanadas de pan de caja - 1 huevo cocido picado - 1 rebanada de jamón picado - 1 cucharada de apio picado - 1 cucharada de mayonesa - 1/4 de cucharadita de mostaza - sal al gusto - pimienta al gusto Haz click aquí para ver como prepararlo.  

"¿Y tú, qué les preparas a tus hijos de lunch?"

 

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Hornear galletas es una de las formas más deliciosas de hacer postres caseros, pero para hacerlas extra especiales, a veces un poco de decoración ayuda.Sin embargo, si no tienes experiencia y aún batallas para que no te queden duras, usar icing para decorar galletas puede resultar complicado, porque no sólo implica hacer o comprar el icing, sino que además, requiere de ciertos materiales para decorar casi como un profesional.Cuando buscas simplemente decorar unas galletas caseras sin mucho problema, quizá quieras ingredientes sencillos e incluso que no requieran de herramientas especiales. La buena noticia es que esto es posible e incluso de manera económica.1. Decorar galletas con chocolateUna forma práctica, fácil y económica de darles una decoración a tus galletas caseras es con tu chocolate favorito. Lo único que tienes que hacer es comprar tu barra favorita en la tienda y derretirla, ya sea a baño maría o en lapsos de 30 segundos, en el microondas. Para decorar las galletas, simplemente usa una cuchara y riega encima, haciendo garabatos o un zigzag. Además puedes añadir nueces o cualquier fruto seco de tu preferencia.2. Decorar galletas con azúcar glassSabemos que el azúcar glass no es tan común en nuestras alacenas, pero hay una forma muy sencilla de hacerlo en casa. Para hacer azúcar glass casera, tritura azúcar normal en la licuadora o si cuentas con uno, en un procesador de alimentos, hasta que obtengas un polvo fino. También puedes mezclarla con canela o chocolate en polvo y espolvorear sobre tus galletas, puede ser parcialmente o por completo.3. Decorar galletas con mermelada o frutasDecorar galletas con mermelada o frutas es muy sencillo y puedes usar la mermelada común y corriente que tienes en tu alacena. Lo único que tienes que hacer es un pequeño huequito en la galleta con tu dedo pulgar antes de hornearlas. Una vez que estén cocidas, añade la mermelada o la fruta en el centro.Ponte creativa con estas tres formas de decorar galletas caseras, de manera sencilla y sin gasta mucho dinero en ingredientes o en materiales, los resultados te encantarán.Recetas de galletas para que aproveches estos trucos de decorado:Galletas de CacahuateGalletas de Azúcar FácilesGalletas de MargarinaPolvoronesGalletas de Crema de Cacahuate
Conforme crecemos, muchas veces dejamos de tomar leche, pero si aún disfrutamos de un café o cualquier otra bebida con leche, quizá después de los veintes, no nos caiga tan bien al estómago. Por fortuna, existen muchas opciones vegetales, pero ¿sabes cuál es la leche vegetal?Una leche vegetal es toda aquella que se elabora a partir de ingredientes vegetales disueltos en agua, las cuales lucen similares a la leche animal pero no contienen lácteos. Así, tenemos leche de soya, leche de arroz, leche de coco, leche de almendras o leche de avena, por ejemplo.Beneficios de tomar leches vegetalesExisten muchas buenas razones para tomar leches vegetales, pero la principal suele ser la intolerancia a la lactosa que, de acuerdo con la Academia Nacional de Medicina Mexicana, afecta a 30 por ciento de los adultos en el país.Otras razones para tomar leches vegetales es que son adecuadas para las personas que eligen comer vegetariano o vegano, además del gran sabor y las bajas cantidades de grasa en la mayoría de las leches a base de plantas.Podemos resumir los beneficios de las leches vegetales así: Son ricas en vitaminas y minerales (generalmente les son añadidos)La mayoría son bajas en grasaNo contienen colesterolTienen una combinación saludable de grasas mono y poliinsaturadasSon perfectas para personas con un sistema digestivo lento¿Cuáles son las leches vegetales y cómo se usan?Las leches vegetales más populares son la de soya, la de almendras, la de coco o la de arroz, por ejemplo. A continuación, te damos algunos ejemplos de sus beneficios y sus usos.Leche de soya. La leche de soya generalmente puede ser un sustituto de la leche de vaca para cocinar u hornear, pues tiene la misma consistencia con respecto a las proteínas y las grasas que la de vaca. Para hacerla, necesitas 1 taza de frijol de soya, 2 tazas de agua para remojarlos, 2 litros de agua para hacerla, 1 raja de canela y 3 cucharaditas de néctar de agave. Primero tienes que remojar las semillas durante 8 horas, por lo menos; cuando los frijoles se vean hinchados, cuélalos y enjuágalos. Posteriormente licúalos con un litros¿ de agua limpios por 2 minutos. Pasa la mezcla a una olla y añade el otro litro de agua, cocina con la rajita de canela hasta que comience a hervir, entonces retira del fuego. Cuela el líquido con una manta de cielo. Agrega el endulzante, disuélvelo bien y listo.Leche de almendras. Funciona como un sustituto de la leche muy saludable, ya que contiene muchas vitaminas, magnesio, hierro, proteínas y fibras. Además, es naturalmente muy cremosa.Para hacer leche de almendras, da clic aquí y mira el paso a paso explicado con un video.Leche de coco. Esta leche posee varios beneficios para la salud, por ejemplo, se sabe que fortalece el sistema inmunitario. La leche de coco tiene un sabor naturalmente cremoso y sabroso.Haz leche de coco casera con esta receta.Leche de arroz. La leche de arroz es gustada por su sabor dulce. También es perfecta para hornear o para el desayuno. Sin embargo, no contiene tanto calcio o proteína como la leche de vaca.Mira cómo hacer leche de arroz casera aquí.Leche de avena. Este tipo de leche vegetal contiene fibra, la cual proporciona prebióticos, que ayudan a las bacterias amigables en tu sistema a sobrevivir y prosperar. Además de ir muy bien con bebidas, como smoothies o licuados, funciona en recetas veganas como mac and cheese, y para espesar sopas y guisados.Para la leche de avena, remoja 1 taza de avena en 5 tazas de agua por 30 minutos, cuela y licúa la avena con la esencia de vainilla, la azúcar morena y la sal con el agua del remojo. Cuela con ayuda de un colador o una manta de cielo 2 veces, o hasta que ya no se vean restos de avena.Sin importar la bebida vegetal que elijas, procura consumir aquellas que no tengan azúcar añadida, para aprovechar mejor sus beneficios.
Convivir con un niño significa pasar horas de actividad sin descanso. Los pequeños siempre suelen estar llenos de energía, hasta que notas que un día se despierta y no es el mismo. Como mamá, muchas veces notas que algo sucede e intuyes que podría enfermarse, pero aún no del todo, así que conocer las señales que manda el sistema inmunológico podrían ser útiles para saberlo con certeza.Así como podemos saber que algo va mal si los pequeños amanecen decaídos, también podemos fijarnos en otros indicios que nos alerten sobre el estado de su sistema inmune, pues los niños menores de tres años tienen una respuesta inmune menor, lo cual los hace más susceptibles a virus y bacterias.Pero no te preocupes, porque con cada respuesta inmune que tus hijos tienen a los gérmenes, fortalecen su sistema inmunológico y su cuerpo podrá reaccionar para combatir con éxito una enfermedad. Presta atención a estas alertas si notas que está un poco decaído o no quiere comer y prevé si su sistema inmunitario está comprometido.1. Está somnolientoUn niño cansado no es necesariamente una señal de alerta, pero si tu hijo sólo quiere estar en el sofá y no hacer nada más, y no es por haberse quedado despierto hasta tarde la noche anterior, esto podría ser una señal de que su sistema inmunológico está luchando contra algo.2. Está apagadoComo mamá, conoces bien a tu hijo y sabes cuánta pila tiene durante el día, es por eso que cuando está apático, irritable o simplemente inquieto y molesto, es posible que esté enfermándose.3. Parece que tiene fiebreLa fiebre es una respuesta a las infecciones que indica que el cuerpo está haciendo algo para combatirlas. Muchas veces, no son para preocuparse, pero si tu hijo tiene menos de 2 años y tiene fiebre de 38° o más, acude con el médico lo antes posible.4. No tiene hambreUn sistema inmunitario comprometido podría afectar el apetito de un niño, según la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana. Pero no te asustes si se salta una o dos comidas, lo importante es que tu hijo tome muchos líquidos. Finalmente, su apetito volverá.5. Tiene una erupción en la pielUna erupción cutánea que no es atribuible a una alergia podría ser un signo de una infección viral, de acuerdo con Medical News Today. La forma en que se trata la erupción dependerá de la causa, pero si dura más de una semana, se propaga rápidamente y está lastimando a su hijo, lo mejor es buscar atención médica.6. Tiene problemas estomacalesUn problema del sistema inmunológico puede afectar el estómago de un niño y podría presentar síntomas como cólicos o diarrea si su sistema inmunológico tiene alguna deficiencia. Si has notado esto, asegúrate de mantener a tu hijo hidratado y consulta a su doctor.Si bien es casi inevitable que los niños enfermen, hay formas de ayudarlos a fortalecer su sistema inmunológico. Una dieta constante y saludable que incluya nutrientes como vitaminas, minerales, proteínas y carbohidratos buenos es básica para el crecimiento de un niño y un sistema inmune fuerte.Y por irónico que parezca, la exposición adecuada a los gérmenes también puede ayudar a que tu hijo se mantenga más saludable. Entonces, sólo recuerda que con cada resfriado, el sistema de tu pequeño se volverá más fuerte y saludable.Come muchas frutas y verduras que contengan los nutrientes que necesitas con estas recetas:Sopa de papa con rajasTortitas de brócoli con queso panelaEnsalada de garbanzos3 bowls de frutas
¿Existe un postre más perfecto que las galletas? No lo creo. Y aun así recuerdo con más cariño el olor a galletas haciéndose en el horno que el momento de hincarles el diente junto a un vaso con leche. No le digan a mi mamá, pero casi siempre sus galletas quedaban más duras que una palanqueta vieja. Y cuando eres pequeña, que a tu mamá le haya tomado horas hornearlas, que se haya gastado pesos de más y que haya añadido ingredientes secretos como «amorcito», puede pasar desapercibido. Tras uno o dos intentos de morder sin éxito un trozo de galleta, la dejaba olvidada sobre el mantel floreado, a reserva de que otra cosa –un objeto azucarado con la textura ideal– entretuviera mi antojo. De verdad no le digan, pero a pesar de que mi mamá es una gran cocinera, no lograba hornear las galletas perfectas. Por años guardé el recuerdo de sus galletas duras o secas en el cajón de las sensaciones truncas y cuando en el diplomado de gastronomía tuve que hacer mi primer lote, inmediatamente se reabrió ese cajón. Las mías, unas redondísimas galletas de mantequilla eran terribles. ¿Qué tanto? Si las hubiera lanzado contra una ventana hubieran dejado un hoyo de bala. Sí, en aquel entonces no había superado la prueba, ni tampoco en las ocasiones siguientes. Tomé varios cursos bajo el ojo inquisidor de distintos profesores. En todo experimento sólo había variaciones de dureza: de galletas con textura de piedra pómez a galletas con textura de mármol. Se imaginarán que el tema me frustró de más, y es que las amo sobre los demás postres. Pero hace poco el milagro sucedió. Quiero compartirles lo que he aprendido sobre las galletas para lograr que queden –por fin– perfectas.Es mucho lo que puede salir mal en su confección. Sólo un correcto uso de los ingredientes, las formas, los tiempos y las temperaturas pueden conseguir unas galletas de consistencia suave pero crocante –no hay que olvidar que ese es su don, su bien, su encanto–. Lo primero es la elección de los ingredientes, mejor que sean de calidad, que la mantequilla sea de leche y no de grasa vegetal. Una buena harina hará la diferencia, el tema con ellas es el gluten. Entre menos gluten, más suaves quedarán. Antes de ponerse el mandil favorito, apenas las ganas de hornear invadan al cuerpo, hay que sacar la mantequilla del refrigerador para que se vaya aclimatando a la temperatura del ambiente. Algo a no dar por sentado es la taza medidora. Mejor que no sea la taza del café (en cada taza de café hay un mundo y las del recuerdo de Acapulco no tienen la misma proporción que la taza heredada de porcelana). Los ingredientes hay que medirlos como científico, en especial la harina. Nada de copetear. Ese poquito de más podría ser el culpable de que todos los esfuerzos se estropeen. La mantequilla: que también sea exacta. A mí alguna vez se me ocurrió quitarle un cuartito de taza y en otra ocasión usé una reducida en grasa para restarle calorías al pecado. En ambos casos me enfrenté a un triste y duro final. ¿Valió la pena? No. Ahorré calorías porque resultaron incomibles.¿Los ingredientes ya están medidos, peinados y listos para ir al baile? Ahora hay que asegurarse de ponerlos en el orden correcto dentro de la batidora. (Si no se cuenta con batidora, no pasa nada, sólo no hay que sustituirla con el poder sónico del brazo. Si la masa se manipula demasiado, se despertará a la bestia del gluten y con él, las rocas del horno). Tan sólo hay que mezclar (no batir) para obtener unas galletas perfectas. El orden es así: mantequilla a temperatura ambiente, azúcar (una mezcla de 60% blanca, 40% mascabado será genial), harina y royal cernidos como manda la tradición, la pizca de sal –que es como el alma: nadie puede vivir sin ella– y sólo hasta el final, cada uno de los huevos. Una vez integrada la masa hay que convertirla en una bola y envolverla en papel film. Lo mejor es refrigerarla toda la noche o al menos un par de horas.En el momento de la verdad el horno debe estar precalentado a 180 ºC –aunque por la altura, esta medida puede variar–. Con 10 a 12 minutos bastará. No hay que dejarse engañar por su apariencia: aunque parezca que les falta, si sus orillas están doradas, hay que sacarlas; las galletas adquieren ese look de galletas sólo hasta que se enfrían. Para ello hay que colocarlas sobre una rejilla y ser positivo mientras tanto. Seguramente los dioses de la alquimia, el amor y el horno ya se encuentran en nuestra cocina. Y para que no queden dudas sobre cómo lograr la galleta perfecta, las chefs de Kiwilimón también te comparten sus mejores tips. Tómalos en cuenta siempre que hagas cualquiera de tus recetas favoritas de galletas. La galletoterapia no se va a ir a ningún lado. Esta tendencia para hacer en familia llegó para quedarse.“Enfría las galletas unos minutos antes de hornear. Además, recuerda que la masa de galletas no se debe de manipular demasiado.”Brenda Villagómez“No sobrebatas la masa ni hornees demasiado tiempo. Sácalas cuando aún estén un poco suaves, sobre todo si las quieres tipo chunkies.”Marielle Henanine“La clave está en cómo las hornees, tanto la forma como el tiempo. Si se hacen ‘bolitas’ de 1 cucharada y media (1 scoop pequeño de helado) y le das horneado sólo hasta que dore la orilla, te quedarán suaves. Si las aplanas un poco más –aunque sea la misma cantidad– y las dejas a dorar un poco más, te quedarán crispy.”Mayte Rueda“Al momento de estirar la masa ejerce la presión suficiente para no pasar muchas veces el rodillo. Esto evitará que se caliente. Para mayor suavidad, utiliza más mantequilla que azúcar. Si ocupas una harina con menor cantidad de proteína, quedarán más suaves.”Yamilette González
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