Papillas que puedes preparar a tu bebé este verano
Comida para Niños y Bebés

Papillas que puedes preparar a tu bebé este verano

Por Kiwilimón - Mayo 2014
Las papillas son la parte de la alimentación de tu bebé, las cuales deben ser variadas y preparadas con diversos tipos de alimentos o ingredientes. Éstas forman parte de la primera etapa de comida que tu bebé debe consumir, y por ello es importante considerar los tipos de papillas que puedes preparar dependiendo de las épocas del año. Para este verano queremos darte los siguientes consejos de las papillas que puedes considerar para su preparación y ofrecerlas a tu bebé. + En verano, es normal que el niño muestre menos hambre, lo cual se debe a las dificultades para digerir, que normalmente va acompañadas al calor y, por la tendencia a “ahorrar” calorías, para no elevar demasiado la temperatura corporal. De acuerdo a lo anterior, no debes preocuparte si el pequeño, con frecuencia, no se acaba toda la papilla. + Algunas comidas son menos agradables que otras durante la estación veraniega. Es el caso, por ejemplo, de los purés muy densos, sobre todo si contienen carne. No obstante, si el rechazo de la carne se convierte en una costumbre, hay que compensarlo con otros alimentos: se puede recurrir, por ejemplo, a los lácteos, sobre todo al yogur que, además de ser rico en calcio y proteínas, es muy refrescante. + Debes considerar que uno de los alimentos que el bebé consume más en verano son las frutas y verduras ricos en agua y sales minerales, los cuales funcionan perfecto para compensar los líquidos perdidos por la sudoración. + Se recomienda preparar jugos para las primeras etapas de la infancia, ya que son muy fáciles de digerir y garantizan un excelente aporte de vitamina C. + El huevo es un alimento muy bueno para estas épocas, pero un punto importante es que debe ser fresco, no de los que guardamos en ocasiones por días. Recetas de papilllas Aquí te dejamos unas recetas de papillas que debes considerar para el verano (haz click en la receta que más te agrade)

Papilla de Manzana

Papilla para bebes de manzana, está receta se puede hacer con otras frutas.

Papilla Express® de Betabel

Chef: Vasconia
Nutritiva papilla de betabel que sólo te tomará unos minutos.

Papilla de Zanahoria

Papilla para bebe de zanahoria. Esta receta se puede replicar con otras verduras.

Papilla de Papa, Zanahoria y Guayaba

Rica papilla para bebés de 6 meses en adelante de papa, zanahoria y guayaba.
 

Para conocer más recetas de papillas para tu bebé, haz click aquí.

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Aprender a comer es una aventura en la que puede haber callejones sin salida. Como parte de una política pública, los gobiernos son los principales interesados en que lo hagamos cada vez mejor. Así es como surge el plato del bien comer, una estrategia que educa a la población de forma sencilla a alcanzar una dieta correcta. A pesar de que tiene más de diez años de su lanzamiento, el tema sigue siendo tendencia. La pregunta actual es ¿realmente sirve? ¿Es igual para los niños? Como no me quise quedar con la duda, le pregunté a dos nutriólogas.El plato del bien comer surgió como parte de la Norma Oficial Mexicana (NOM) para guiar a la población a alimentarse saludablemente a través de una herramienta gráfica que mostrara cómo se debe verse nuestra comida al llegar frente a nosotros. El punto es respetar las cantidades en cada grupo de alimentos, según lo que nos cuenta Mayte Martín del Campo, nutrióloga experta en fitness y deporte.El plato está dividido en tres secciones: una porción de tres a uno de frutas y verduras; otra tercera parte de proteínas integradas por leguminosas y productos de origen animal y, finalmente, cereales o carbohidratos. Para Mayte Martín del Campo, “la idea es respetar las proporciones en la alimentación de todo un día”. Pero si esto nos causa dudas, ella prefiere hablar de porcentajes: una mitad de hidratos de carbono, treinta por ciento de grasa y veinte por ciento de proteína. El plato del bien comer se usa indistintamente para hombres, mujeres y niños por lo que expertos como la nutrióloga Jennifer Asencio, especialista en alimentación de pacientes con enfermedades clínicas, indica usar este parámetro con la población sana, pero puede haber excepciones de acuerdo con el sexo, edad, estatura, tipo de personas y sus requerimientos, sobre todo con personas que padecen enfermedades como diabetes. “Hay que tener cuidado con el consumo de frutas, por ejemplo, en una persona con los triglicéridos altos”. Además, también aconseja velar por la calidad de los cereales y las combinaciones: “Tomar agua de frutas, comer mucho puré de papas y tan sólo un poco de carne no es una dieta saludable”. Ella recomienda tener en mente que en una buena alimentación hay “una buena cantidad de vegetales, suficientes cereales –y de calidad- y poca proteína”. Por su parte Mayte complementa que existen tres aspectos importantes que no están previstos en el plato del bien comer: “El primero es que le falta la recomendación de grasas (buenas), es decir, aceites, y toda la familia de oleaginosas como almendras, ajonjolí, chía, nueces. La segunda es la cantidad de azúcar recomendada para la población, que es de 25 g de azúcar al día, y que generalmente se debe de obtener de frutas. Con 2 porciones al día se cubriría”. En este caso los postres quedarían fuera al ser una suma de carbohidratos, grasas y azúcares. Aunque muchos no lo saben, el tema se complementa con la jarra del buen tomar, una guía que alerta a la población sobre las bebidas. Principalmente aconseja no tomar agua de sabor ni refrescos, y a penas medio vaso de jugo de frutas o leche entera. Esto debido al alto índice de azúcar y calorías en ellos. Bebidas como café, té o bebidas con edulcorantes artificiales están indicados con 0 a 2 vasos por día. Lo que más recomienda es consumir simplemente de 6 a 8 vasos de agua purificada. Aunado al plato del bien comer y a la jarra del buen beber, la nutrióloga Mayte recomienda no saltarse las verduras en cada alimento, cuidar las porciones de origen animal (sólo una quinta parte de tu plato en cada comida) y entender que cada persona es única. Jennifer por su parte dice que para comprender ampliamente cómo alimentar mejor a nuestros hijos y conocer si tienen requerimientos especiales en cuanto a vitaminas y minerales, lo mejor es acercarse a un nutriólogo o un experto en alimentación.
Si no sabes cuáles son las pepitas o semillas de calabaza tienen una apariencia plana y un color verde oscuro. Puedes encontrarlas aún envueltas en su cáscara de color blanco amarillento, aunque algunas variedades de calabazas producen semillas sin cáscara y consumirlas como colación te dará muchos beneficios.Estas semillas son una buena fuente de nutrientes y su textura maleable y masticable las hace ideales para comer entre comidas. Además, son muy accesibles y en muchos mercados, las pepitas están disponibles en muchas formas: crudas con cáscara, crudas y sin cáscara, tostadas con cáscara, o asadas y sin cáscara.Si las incluyes como colación para las tardes, no sólo te ayudarán a controlar el apetito, sino que las pepitas o semillas de calabaza te proveerán de estos beneficios.Beneficios en la salud de las semillas de calabazaComer solo una pequeña cantidad de pepitas de calabaza puede proporcionarte una cantidad sustancial de grasas saludables, magnesio y zinc. Es por esto que las semillas de calabaza se han asociado con varios beneficios para la salud, como los que te listamos a continuación.Altas en contenido de antioxidantesLas semillas de calabaza contienen antioxidantes, como carotenoides y vitamina E, los cuales pueden reducir la inflamación y proteger las células de los radicales libres dañinos. Es por eso que consumir alimentos ricos en antioxidantes puede ayudar a proteger contra muchas enfermedades.En cuanto a las pepitas, se cree que los altos niveles de antioxidantes son en gran parte responsables de sus efectos positivos sobre la salud.Pueden ayudar a bajar los niveles de azúcar en la sangreAunque se han realizado en animales, estudios científicos han demostrado que la calabaza, las semillas de calabaza, el polvo de semillas de calabaza y el jugo de calabaza pueden reducir el azúcar en la sangre. Esta investigación es especialmente importante para las personas con diabetes, que pueden tener dificultades para controlar sus niveles de azúcar en sangre.Por otra parte, varios estudios han encontrado que la suplementación con jugo de calabaza o polvo de semillas redujo los niveles de azúcar en sangre en personas con diabetes tipo 2. Se cree que el alto contenido de magnesio de las semillas de calabaza puede ser el responsable de su efecto positivo sobre la diabetes.Aporte de magnesioLas semillas de calabaza son una de las mejores fuentes naturales de magnesio, un mineral que con frecuencia falta en la dieta de muchas poblaciones occidentales. El magnesio es necesario para más de 600 reacciones químicas en el cuerpo, por ejemplo:Control de la presión arterial.Reducir el riesgo de enfermedad cardíaca.Formar y mantener huesos sanos.Regulación de los niveles de azúcar en sangre.Alto contenido de fibraLas pepitas de calabaza son una gran fuente de fibra dietética, pues tan sólo las semillas sin cáscara proporcionan 1.1 gramos de fibra en una porción de 28 gramos. Esto es un gran beneficio para la salud porque una dieta rica en fibra puede promover una buena salud digestiva. Además, las dietas ricas en fibra están asociadas con un riesgo reducido de enfermedad cardíaca, diabetes tipo 2 y obesidad.Pueden ayudar a mejorar el sueñoLas semillas de calabaza son una fuente natural de triptófano, un aminoácido que puede ayudar a promover el sueño, por lo que si tienes problemas para conciliarlo, comer un poco de pepitas antes de irte a la cama podría ayudar. Sin embargo, necesitarías comer alrededor de 200 gramos de semillas de calabaza para lograr la cantidad necesaria de triptófano.Además, el zinc en estas semillas también puede ayudar a convertir el triptófano en serotonina, que luego se convierte en melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño.Las pepitas de calabaza se pueden incorporar fácilmente a tu dieta como colación o ingrediente en las comidas o para hornear; se pueden comer crudas o asadas, saladas o sin sal. Además de comerlas solas, puedes agregarlas a licuados o a tu fruta con yogur griego. También puedes incorporarlas a las comidas espolvoreándolas en ensaladas, sopas o cereales.Además de comerlas solas, como colación, estas son unas recetas en las que puedes incorporar pepitas de calabaza:Avena con guayabaHummus con salsa de semillasPescado con costra de frutos secos
Para celebrar el Día de Muertos en México, nunca falta el altar que se decora con alimentos, pan de muerto y calaveras de azúcar, elementos indispensables para recordar a los fieles difuntos, pero, ¿alguna vez te has puesto a pensar qué significan las calaveritas de azúcar? Origen de las calaveritas de azúcar Para comprender la importancia de las calaveras de azúcar, debemos recordar que esta tradición se originó en la época prehispánica, donde se percibía a la muerte como la culminación de una etapa de la vida que desembocaba en otro nivel, por lo que utilizaban los cráneos de los sacrificados a los dioses, para adornar el “Tzompantli”, un altar que simbolizaba el paso de lo terrenal a lo espiritual. Significado de las calaveritas en el altar de muertos El Tzompantli era una ofrenda para el dios del inframundo, Mictlatecuhtli, que aseguraba el paso de las personas a otros los niveles una vez que terminaban su ciclo de vida, sin embargo, con la llegada de los españoles y la evangelización, estos rituales fueron prohibidos. Para poder conservar las costumbres, se sustituyeron los cráneos por calaveritas de azúcar y un altar de muertos para honrar y recordar a las personas que ya no se encuentran con nosotros. ¿De qué están hechas las calaveritas de azúcar? Las calaveritas de dulce se elaboran con alfeñique, una mezcla originalmente árabe pero traída a México por los españoles. El alfeñique es una especie de dulce derivado de la caña de azúcar, hecho también con huevo, jugo de limón y una planta llamada chaucle, aunque ahora también podemos encontrar calaveritas de amaranto y chocolate, entre otros ingredientes Las calaveritas de azúcar, entre los aromas del copal, el cempasúchil y las veladoras, adornan y alegran el altar que dará la bienvenida a nuestros fieles difuntos, por eso en esta temporada de Día de Muertos no pueden faltar en casa.
Aprender a comer es una aventura en la que puede haber callejones sin salida. Como parte de una política pública, los gobiernos son los principales interesados en que lo hagamos cada vez mejor. Así es como surge el plato del bien comer, una estrategia que educa a la población de forma sencilla a alcanzar una dieta correcta. A pesar de que tiene más de diez años de su lanzamiento, el tema sigue siendo tendencia. La pregunta actual es ¿realmente sirve? ¿Es igual para los niños? Como no me quise quedar con la duda, le pregunté a dos nutriólogas.El plato del bien comer surgió como parte de la Norma Oficial Mexicana (NOM) para guiar a la población a alimentarse saludablemente a través de una herramienta gráfica que mostrara cómo se debe verse nuestra comida al llegar frente a nosotros. El punto es respetar las cantidades en cada grupo de alimentos, según lo que nos cuenta Mayte Martín del Campo, nutrióloga experta en fitness y deporte.El plato está dividido en tres secciones: una porción de tres a uno de frutas y verduras; otra tercera parte de proteínas integradas por leguminosas y productos de origen animal y, finalmente, cereales o carbohidratos. Para Mayte Martín del Campo, “la idea es respetar las proporciones en la alimentación de todo un día”. Pero si esto nos causa dudas, ella prefiere hablar de porcentajes: una mitad de hidratos de carbono, treinta por ciento de grasa y veinte por ciento de proteína. El plato del bien comer se usa indistintamente para hombres, mujeres y niños por lo que expertos como la nutrióloga Jennifer Asencio, especialista en alimentación de pacientes con enfermedades clínicas, indica usar este parámetro con la población sana, pero puede haber excepciones de acuerdo con el sexo, edad, estatura, tipo de personas y sus requerimientos, sobre todo con personas que padecen enfermedades como diabetes. “Hay que tener cuidado con el consumo de frutas, por ejemplo, en una persona con los triglicéridos altos”. Además, también aconseja velar por la calidad de los cereales y las combinaciones: “Tomar agua de frutas, comer mucho puré de papas y tan sólo un poco de carne no es una dieta saludable”. Ella recomienda tener en mente que en una buena alimentación hay “una buena cantidad de vegetales, suficientes cereales –y de calidad- y poca proteína”. Por su parte Mayte complementa que existen tres aspectos importantes que no están previstos en el plato del bien comer: “El primero es que le falta la recomendación de grasas (buenas), es decir, aceites, y toda la familia de oleaginosas como almendras, ajonjolí, chía, nueces. La segunda es la cantidad de azúcar recomendada para la población, que es de 25 g de azúcar al día, y que generalmente se debe de obtener de frutas. Con 2 porciones al día se cubriría”. En este caso los postres quedarían fuera al ser una suma de carbohidratos, grasas y azúcares. Aunque muchos no lo saben, el tema se complementa con la jarra del buen tomar, una guía que alerta a la población sobre las bebidas. Principalmente aconseja no tomar agua de sabor ni refrescos, y a penas medio vaso de jugo de frutas o leche entera. Esto debido al alto índice de azúcar y calorías en ellos. Bebidas como café, té o bebidas con edulcorantes artificiales están indicados con 0 a 2 vasos por día. Lo que más recomienda es consumir simplemente de 6 a 8 vasos de agua purificada. Aunado al plato del bien comer y a la jarra del buen beber, la nutrióloga Mayte recomienda no saltarse las verduras en cada alimento, cuidar las porciones de origen animal (sólo una quinta parte de tu plato en cada comida) y entender que cada persona es única. Jennifer por su parte dice que para comprender ampliamente cómo alimentar mejor a nuestros hijos y conocer si tienen requerimientos especiales en cuanto a vitaminas y minerales, lo mejor es acercarse a un nutriólogo o un experto en alimentación.
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