¿Qué es el chamoy?
Comida para Niños y Bebés

¿Qué es el chamoy?

Por Kiwilimón - Agosto 2015
A veces ignoramos lo que contienen nuestros alimentos más queridos. El chamoy por ejemplo, es un favorito nacional que junta todo lo que gusta al paladar mexicano: dulce, acidito y picoso. Pero, ¿qué contiene? No es demasiado complicado y hoy te decimos todo lo que lleva el chamoy y cómo se originó. Además, te dejamos la receta para que lo hagas mejor y más sabroso en tu propia casa. ¿Qué es? El chamoy es una salsa mexicana hecha a base de fruta deshidratada, chile, elote, sal, azúcar, vinagre y agua, de sabor entre dulce, picante y ácido. ¡Seguramente no conocías que llevaba todos estos ingredientes!

¿De dónde salió?

Se dice que su origen es muy lejano y que es una adaptación de un platillo tradicional japonés. Así es, aún cuando es muy típico mexicano la receta aparenta a aquella del país nipón que se trata de duraznos encurtidos que se tiñen de rojo con colorantes vegetales.

Tipos de chamoy

Como sabemos, el chamoy se puede encontrar en varias versiones y aquí te dejamos las más populares: - Chamoy líquido, ésta es la versión más famosa, que puede usarse como salsa botanera e incluso para acaramelar frutas - Chamoy en polvo, favorito de los pequeños y excelente para sazonar frutas y verduras para añadir ese picor acidito - Chamoy sólido, lo conocemos en forma de dulcesitos que hay que chupar, simplemente es la versión líquida solidificada y no se come con nada, simplemente se disfruta solo

Todo con medida

El chamoy es delicioso, lo comemos desde pequeños y son pocos los mexicanos que se le resisten. Lo que sí es que hay que consumirlo en medida pues la mezcla de chile, vinagre y sal puede ser un poco pesada. Consumirlo en demasía puede llevar a tener gastritis o irritación estomacal, nada grave, pero mejor cuidarse del malestar y disfrutarlo de vez en cuando en familia.

Recetas

Esta es la mejor receta que encontrarás de chamoy casero. Aunque también puedes deleitar el paladar de los niños con nieve de chamoy, las clásicas manzanas cubiertas de chamoy o incluso preparar, y esto es sólo para adultos, refrescantes mojitos de chamoy. Chamoy casero    Nieve de chamoy   Manzanas cubiertas de chamoy   Mojitos de chamoy  
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Esa mañana callejoneamos por las áridas calles de la capital de Veracruz. El ambiente ya no olía a mar, o sí, pero de lejos. Erik Guerrero y yo esperamos en la mesita de lámina que por mantel llevaba el logo de una cerveza. La promesa eran los mariscos que, según uno de los chefs más importante del puerto y fundador de Nuestra Pesca, no tenían competencia. “Aquí viene hasta Enrique Olvera”, me aseguró. A los quince minutos, salió de la cocina de Ay Apá un tazón de barro grueso y humeante con arroz a la tumbada. A cada meneada de la cuchara salían las papas y los mariscos suspendidos en esa suerte de océano rojo con aromas a epazote. Recuerdo que, tras la quemada de lengua, el caldo me dio información sobre el sabor del mar, sobre la justicia que le hace a sus frutos una buena preparación. Esa no fue la única vez. Esa sensación vino con los cocteles de pulpo que me presentó Jonatán Gómez Luna en Tulum, o las almejas chinas que el chef Nico Mejía nos dio a probar en la laguna de Cuyutlán, Colima. Años antes también lo sentí frente a la Quebrada en Acapulco. No tenía ni cuatro años cuando supe que los mariscos de México son para hacerles un poema en endecasílabas. Los 1,592.77 km2 que mide el litoral mexicano son espacio suficiente para hacer una fiesta interminable de platos regionales que combinan los frutos del mar de formas únicas. El norteño, el costeño o el chilango sabe que una copa bombacha desbordada en camarones o una mesa de plástico con salcitas vinagrosas al centro, son la antesala de un placer reservado para los no novatos, para los que conocen la gastronomía nacional desde sus profundidades.Hay que sentirse plenamente mexicano y en confianza para jugarse la vida en un puesto de mariscos frente al metro en la Ciudad de México –y aún así es probable el hallazgo sea exitoso–. Y si eso sucede en el centro del país, a kilómetros del mar, el viaje por los dos flancos de las costas mexicanas amerita abrocharse los cinturones para luego desabrocharlos.La primera parada sería en Mazatlán, donde hay que pedirse un burrito de marlín tupido en frijoles frente a un chiringuito playero. En Tampico el viaje se hace corto cuando de por medio hay unas jaibas rellenas de Los Curricanes, que pueden llevarse de souvenir en su versión congelada y debidamente guardada en hielerita.Los aguachiles verdes del norte despiertan el sudor y las ganas de apagarlo a fuerza de cheves tan frías como las corrientes de Humboldt mientras que los negros de Yucatán nos cautivan con los sabores cenizos de su recado. ¿Ceviches, alguien? Hay tanta variedad como cocinas tradicionales. Ya saben, no es lo mismo el ceviche de Nayarit que uno de Jalisco o de Guerrero. ¿Un mole rojo con camarones? Hay que tocar base en el istmo oaxaqueño.De ostiones los de Sonora y mejor que tengan queso Parmesano. A Rosarito hay que llegar por las langostas al vapor que luego van fritas y arropadas en tortillas de harina recién hechas. Frijolitos, salcita y mantequilla, ¡pum! Directo al mar, y también al cielo. De ahí por almejas chocolatas a La Paz o por todo tipo de conchas a la Baja: sobre unas suculentas tostadas, a la Guerrerense; sobre platos con toques Baja-Med y técnicas pulcras a Fauna, Deckman’s o Villa Torél. Erik Guerrero dice que lo más rico del Golfo es su pescado, y del Pacífico, mariscos como el camarón, las conchas, el pulpo, el caracol, los calamares y las langostas. Nos invita a aventuramos fuera del puerto para ir por una recompensa única: los mariscos de Doña Tella en Alvarado. Sospecho que le haré caso. Después de su recomendación de Ay apá le creería que la luna es de Veracruz.Si no puedes viajar este año, no importa. La Cuaresma ya inició, y con ella una temporada gastronómica en la que no deben faltar las preparaciones frescas, las recetas picositas ni los mariscos que te van a llevar a las playas mexicanas en un par de ingredientes. ¿Listo para el tour?
En esta era en la que todo debe llevar la etiqueta de orgánico o entonces algo está mal con nuestros alimentos, comprar vegetales congelados podría traernos un poco de remordimiento, pues no son frescos, ni los pelamos ni cortamos en pedacitos por nosotros mismos.Sin embargo, puede que comprar y cocinar con vegetales congelados no sea tan terrible como podríamos pensar, pues de acuerdo con información de Muy Interesante, hay estudios que demuestran que incluso sin congelar, algunos alimentos pierden nutrientes.Por su parte, los vegetales suelen ser congelados inmediatamente después de ser cosechados, así que retienen la mayoría de sus nutrientes. Algunos estudios incluso han demostrado que ciertos alimentos, como el brócoli o la col rizada, tienen niveles más altos de riboflavina y antioxidantes, respectivamente, cuando están congelados que cuando están frescos.Beneficios de comprar vegetales congeladosTal vez no necesitas convencerte de comprarlos, pero los vegetales congelados no sólo te ahorran tiempo, también te evitan tirar tomates o zanahorias viejas que compraste, nunca usaste y dejaste olvidadas al fondo del cajón de las verduras.Otra ventaja de comprar una bolsita de vegetales congelados es que están disponibles todo el año, incluso si no está en temporada. Sin embargo, es importante saber exactamente qué verduras congeladas compras, porque si bien muchas de ellas no contienen conservantes agregados, algunas pueden perder algo de valor nutricional con la adición de sal, salsas o condimentos que deben ir indicados en el empaque del producto.Por otra parte, la forma en la que los descongelas también es importante. Cuando este proceso se lleva a cabo, hay una “reactivación de los microorganismos y esporas presentes”, además de una “liberación de líquido de exudado”, que puede conllevar a un riesgo de contaminación, dice la doctora Elena Aguilar, para Muy Interesante.Ella refiere que la mejor forma de hacerlo es pasarlos la noche antes al refrigerador, o hacerlo directamente en el microondas, pero tratar de evitar dejarlos descongelarse a temperatura ambiente. Finalmente, aunque los alimentos congelados tienen una vida útil más larga, mantener las verduras en el congelador después de dos años podría reducir potencialmente su valor nutricional. Así que ahora ya tienes un panorama mucho más completo de usar vegetales congelados, sus pros y sus contras.
Es bien sabido que los mexicanos tenemos especial vocación por los mercados. Difícilmente nos negaremos a probar algún negocio de alimentos que se haya posicionado en estos maravillosos espacios en los que confluye toda clase de vendimias. En Guadalajara nos pintamos solos para presumir lo bien que se come en cualquiera de ellos y, recientemente, revisité un clásico del barrio de la Capilla de Jesús: el Mercado del IV Centenario (Calle Garibaldi 824) que se inauguró en 1942 en conmemoración del 400 aniversario de la fundación de la capital de Jalisco. Aunque es muy complejo sólo seleccionar tres de sus negocios, aquí les comparto tres imprescindibles: Yunaites menjurjes pueblerinos Fabián Delgado es un cocinero jalisciense orgulloso de sus raíces, de sus rumbos, de sus recuerdos familiares entorno a la cocina, y recientemente concretó en este mercado un comedor llamado Yunaites. Las recetas heredadas por sus tías y papá, más el talento culinario que ha acumulado al paso de los años con otros proyectos como Caligari y PalReal, hicieron surgir un menú con insumos de sus colegas del mercado o procedentes de productores de Jalisco. Aunque mi sugerencia es probar de todo, así de simple y llano, vienen a mi cabeza el taco de menguiche, las encotijadas, el mole cosechero y la torta de chorizo y jocoque de Arenal con frijoles y encurtidos de Pajarito.A pocos meses de su apertura, la larga mesa que atiende desde muy temprano no para de estar “llena” de vecinos y comelones que de todas partes llegamos. Encuéntralo por la entrada de la Calle Garibaldi; atiende de martes a domingo desde las 9:00 horas hasta mediodía.Birriería Tlaquepaque Otra verdad incuestionable es que en Jalisco la birria es una receta que dominamos tanto en hechura como en consumo. Todos tenemos al menos una o dos que topan en la lista de opciones, y ésta ubicada desde hace 20 años en el corazón del Mercado del IV Centenario es una ruda contrincante. En el local trabaja toda una familia que diariamente prepara con chivo y res sus caldosos platos, que atentamente son servidos por personajes como Don Javier, o el joven Adrián, a quien da gusto ver tomar la batuta de esta tradición culinaria.Se vende la birria por orden y por tacos con tortillas recién hechas, y debo aclararles que vuelan, así que entre más temprano pases por tu tanda asegurarás que no te quedes con las ganas. Un consejo, repite del caldito o consomé que está perfectamente sazonado.Encuéntralos por la entrada de la Calle Jesús, sólo cierran los miércoles, y como ya mencioné llega temprano.Hamburguesas SunyAunque su nombre presume estas preparaciones venidas del país del norte, en esta ocasión yo les sugiero otra receta muy popular en Guadalajara: los lonches. La razón es muy concreta, desde 1986 Don Humberto los sirve con el famoso birote fleiman y pierna bien cocinada en su parrilla. Aunque también hay de lomo y hasta de panela para aquellos que no coman carne, todas llevan aguacate, jitomatito, rajas de jalapeño, su untada de mostaza y crema.Entre sus lonches hay otro que es tentador, el de la casa o Suny que es con pierna de cerdo, queso manchego y salchicha, perfecto para que lo comas ahí o a la usanza local, caminando entre mordisco y mordisco.Encuéntralo por la entrada de la Calle Cruz Verde, y abren de lunes a sábado, de 8:30 a 15:30 horas. Su menú incluye dogos y hasta sándwiches “ligeros”.Texto y fotos de Wendy Pérez, periodista gastronómica y fundadora del Mezcal Aguas Mansas.
República Dominicana es un país que destaca como destino turístico gracias a sus playas, clima y montañas, sin embargo, cada vez más personas se acercan a esta isla del caribe gracias a su irresistible comida. Así que si quieres darte un paseo por la gastronomía dominicana, no te pierdas estos 5 deliciosos platillos tradicionales. Sancocho De ascendencia indígena y española, con algunos toques africanos, la gastronomía de República Dominicana nos obsequia uno de sus platillos más emblemáticos: el sancocho. El sancocho es un rico caldo cocinado con diferentes carnes como pollo y cerdo, acompañado con verduras y tubérculos.Mangú Ideal para la hora de desayunar, el mangú es un platillo dominicano hecho de puré de plátano verde, que va acompañado con huevo, salami, queso y un toque de cebolla roja cocinada en una salsa de vinagre. Su nombre proviene de la expresión “Man, good”, que dijeron 2 soldados estadounidenses cuando fueron invitados a casa de un campesino dominicano a desayunar. Bandera dominicana La bandera dominicana es un guiso tradicional que incluye varios platos. Está compuesta por arroz blanco, habichuelas guisadas (también conocidas como frijoles), ensalada verde, pollo guisado dominicano, res o cerdo, y los típicos tostones, unas tortitas hechas de plátano verde. Pasteles en hoja Otro platillo típico de República Dominicana que se prepara especialmente a fin de año es el pastel en hoja. Este se elabora con una masa hecha a partifrutas con plátanos verdes o maduros, yautía blanca y amarilla, ñame y auyama; va envuelto en hoja de plátano y papel parafinado. Habichuelas con dulce Un postre típico de República Dominicana que no te puedes perder son las habichuelas con dulce. Este se consume más comúnmente durante la época de Cuaresma y se trata de un tipo de puré dulce hecho con habichuelas, camote, leche de coco y diferentes especias como canela, clavo, nuez moscada, jengibre, anís estrellado y hasta cardamomo. ¿Qué platillo típico de República Dominicana se te antoja más?
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