Top 7: tips para manejar el estrés de tus hijos por volver a la escuela
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Top 7: tips para manejar el estrés de tus hijos por volver a la escuela

Por Kiwilimón - Agosto 2015
La escuela puede ser muy estresante para los niños. Hay que recordar esas épocas llenas de tarea y exámenes, sin mencionar las presiones sociales y las constantes preocupaciones que pueden existir en la mente de un pequeño. Lo bueno es que tienen a su familia para apoyarlos y hoy te damos siete consejos que te ayudarán a manejar el estrés de tus hijos por volver a la escuela.

1. Crea reglas concisas

El mundo de los niños es bastante blanco y negro, por lo que los padres deben ser consistentes en cuanto a las reglas de la casa y también las de la escuela. Normas claras y precisas sobre a qué hora dormir, comer, hacer tarea y levantarse pueden ayudarle a evitar confusiones y un mayor estado de ansiedad..No lo planifiques todo.

2. No lo planifiques todo

Aún considerando, como en el punto primero, que las reglas son importantes, también es esencial que los niños cuenten con un tiempo de recreación no agendado. Deja a tus niños jugar libres en la casa con sus hermanos y amigos al menos por un tiempo cada día. Esto los ayuda a desestresarse y rendir mejor en clase.

3. Dales actividades desestresantes

Las clásicas son actividades deportivas como natación, futbol, ballet, etc. Al tener un momento del día en el que suden y se cansen también se encontrarán mucho más relajados y tranquilos a la hora de enfrentarse a deberes más estresantes como examenes y tarea.

4. Da el ejemplo

Estos días es difícil vivir sin estrés, pero lo que los pequeños ven en sus padres es importantísimo al formar su conducta. Trata de dejar un tiempo cada día para platicar con ellos y estar juntos sin prisas, esto los niños lo adoptarán y se verá reflejado en su carácter.

5. Conecta con ellos

Los abrazos y besos pueden ser muy cotidianos, por lo que no consideramos su importancia. Mostrarles mucho cariño y tener contacto físico con los niños les da una sensación de bienestar y seguridad, esencial para su buen estado mental y emocional.

6.Platiquen

No de cualquier cosa, sino de qué les molesta. Si notas que tus niños regresan estresados o tristes de la escuela lo mejor es hablarlo, sacarlo y hallar una solución juntos. Recuerda que de pequeños nos podemos ahogar en un vaso de agua, trata de darles una perspectiva más amplia.

7.Buena alimentación

Demasiada azúcar, cafeína y gas no sólo le da energía a los niños sino que juega con su estado anímico y esto puede afectar su desempeño escolar. Asegúrate de que siempre coman frutas, verduras y que lleve una dieta balanceada para que tenga un físico saludable que acompañe sus buenas emociones y estado mental. Receta de raspados de frutas Receta de rollitos de verdura Tips para comer balanceado

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¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
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