Cómo quitar las arrugas del cuello
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Cómo quitar las arrugas del cuello

Por Kiwilimón - Mayo 2015
El cuello y las manos delatan nuestra edad... y son 2 de las partes que menos cuidamos. Siempre aplicamos cremas a nuestro rostro y al cuerpo, pero pocas veces hacemos énfasis en el cuello. Los primeros síntomas de alerta son la aparición de la papada, la flacidez y las arrugas. Por eso, a partir de hoy tenemos que combatirlos mediante una dieta que evite la retención de líquidos, ejercicios faciales y un maquillaje adecuado. No importa la edad que tengas, ¡hay que empezar ya! Combatir la papada desde todos los frentes A partir de los 30 años, los músculos de la mandíbula empiezan a perder tensión favoreciendo el desarrollo del doble mentón y la pérdida de definición del óvalo facial. Las causas son muchas y van desde la predisposición genética, el cambio brusco de peso o las dietas ricas en grasas y sal. Aumentar el consumo de frutas, verduras y productos integrales y reducir el de alimentos ricos en sodio (sal de mesa, conservas, salazones, entre otros) y grasas de origen animal (embutidos, bizcochos industriales, etc.) son algunas buenas prácticas dietéticas que ayudan a evitar la acumulación de grasas y retención de líquidos. Por supuesto, debemos complementar esta dieta tomando abundantes líquidos, sobre todo el agua. La hidratación de la piel en esta zona es muy importante y pocas veces nos acordamos de ella. El primer paso es aplicar una crema hidratante en el cuello para combatir su flacidez. Si ésta ya es visible, es mejor utilizar una crema específica con efecto tensor. No debemos olvidar ponernos crema de protección solar para evitar que la piel envejezca, pierda elasticidad y se acentúe la papada. Recuerda que la crema se aplica siempre de arriba abajo y suavemente, sin desplazar la piel. Ejercicios faciales El tipo de piel del cuello propicia la aparición de los llamados “Anillos de Venus”, esas arrugas horizontales tan odiosas, así como las verticales –producidas por las posturas al dormir- y la flacidez. Para combatirlos, pon en práctica algunos ejercicios (siempre en series de 10) de gimnasia facial. Uno de ellos consiste en pronunciar todas las vocales abriendo la boca al máximo; otro, en estirar el cuello y desplazar, tanto como se pueda, el maxilar inferior hacia delante para tonificar la zona. Sacar la lengua e intentar tocarte la nariz con ella también ayuda a fortalecer la mandíbula. Maquillaje ideal para el cuello La clave para disimular las arrugas del cuello está en utilizar una base de maquillaje de efecto “lifting”. Para camuflar el doble mentón o papada, el secreto está en emplear una base de maquillaje algo más oscuro sobre la zona de la papada. Alternativas naturales Un chorro a presión de agua fría sobre la zona del cuello y un posterior masaje suave con una esponja vegetal, es una de tantas alternativas naturales. Otras se decantan por el uso de miel: aplicando una buena dosis sobre la zona, cubriéndola con una gasa ligeramente humedecida y dejando que actúe 20 minutos antes de lavar con agua fría, aprovecharemos las propiedades hidratantes de la miel para combatir la pérdida de firmeza. Ver artículo original.

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Para cerrar la semana patria hablemos del elefante verde, blanco y rojo del cuarto: la cocina nacional es insuperable. Mientras el taco roba la atención internacional hace falta ser paisano para comprender la complejidad, amplitud y delicia de nuestra gastronomía; los entrañables guisos regionales, las tradiciones patronales, las sazones cocinadas en olla de barro, bajo el calor del pib o en la incandescencia de la brasa. Ya lo dijo la UNESCO hace justamente diez años, la cocina tradicional mexicana es patrimonio del mundo, cultura que vale la pena preservar por los siglos de los siglos. Basta ver al ajonjolí de todos los moles: el mole. Su complejidad resuena en la infinidad de ingredientes que lo componen –algunos de ellos tan improbables como unas galletas de animalitos–, en sus acepciones regionales, en las sutilezas que se modifican de acuerdo con las festividades como Día de Muertos, en su amplitud cromática que abarca casi todos los colores del arcoíris. El mole, salsa densa que nos recubre tanto la memoria como la cucharada de arroz más humilde, debe su honor, más que a sus recetas, a la tradición alrededor de su preparación.Así como en el mole, el mestizaje y la cultura se mezclan como pinturas al óleo en las cocinas tradicionales de México tanto, que hace diez años la UNESCO nombró a su totalidad como un patrimonio de la humanidad. En la declaratoria no había que ser esfinge: había que presentar un caso de estudio, reunir un sinfín de requisitos e información por parte de un grupo multidisciplinario de cocineros, historiadores, antropólogos y hasta ingenieros en alimentos con el fin de perseverar. El resultado fue una condecoración como nunca se le había otorgado a otro país. La cocina tradicional mexicana es nuestra Muralla china, nuestro Machu Picchu cultural. Según el escritor e historiador de cocina mexicana José N. Iturriaga, no es que no se hayan honrado a otras cocinas antes o después. En los últimos años se han protegido otras maravillas culinarias como, por ejemplo, la etiqueta en la cocina francesa, la dieta mediterránea y la tradición japonesa en la cocina, pero no así a un país. A diez años del fallo de la declaratoria en la que se reconocen las prácticas, rituales y elaboraciones vinculadas a nuestra cocina, merece volver a celebrar el mérito. Celebrar que en México no sólo hay 32 estados, sino una infinidad de tradiciones que se preservan en el fuego de los comales, las ollas, las vasijas de barro. Celebrar por supuesto a las cocineras tradicionales que, según Iturriaga, “son el objeto mismo de la declaratoria”, el libro atemporal de los saberes culinarios de cada región. José N. Iturriaga, escritor de libros como 'Saberes y delirios' o 'Confieso que he comido', afirma que parte de la responsabilidad de tener una cocina protegida por la UNESCO es la de rescatar, salvaguardar y promocionar la tradición “más que a un platillo o a un ingrediente; preservar la cocina de nuestros pueblos, la cocina de los mercados, de las abuelas”.Para lograrlo se creó el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, un organismo consultor de la UNESCO que lleva a cabo reuniones nacionales anuales, foros mundiales de gastronomía mexicana, seminarios académicos y hasta encuentros de cocineras tradicionales. “A los platillos y tradiciones hay que estarles dando nuevo vigor. Preservarlos y salvaguardarlos para que no caigan en desuso y se mantengan vivos. El sentido principal de la organización es la conservación de las tradiciones”. Lo que nos toca hoy en casa es aprender y enseñar sobre cocina mexicana a las generaciones venideras. Desempolvar el tortillero y echarle leña al fuego. Poner literalmente las manos en la masa y extender los hilos de la tradición hasta el infinito. Hoy te invito a tomar alguna de nuestras recetas tradicionales y prepararla en familia. Además de cincelar recuerdos harás historia, harás cultura, serás parte de este ritual iniciático que puso a suspirar a los primeros mexicanos.
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