En Kiwilimón, #LaRecetaDelAño la haces tú
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En Kiwilimón, #LaRecetaDelAño la haces tú

Por Kiwilimón - Noviembre 2020
Las recetas son parte de nuestra memoria individual y colectiva, configuran nuestra identidad, por eso en Kiwilimón queremos conocer tus recetas personales más significativas, las que te hacen sentir como en casa o te recuerdan los momentos más especiales en tu vida.

¡Te invitamos a participar en #LaRecetaDelAño de Kiwilimón! La dinámica es muy sencilla: si resides en México, a partir del 20 de noviembre de 2020 y hasta el 13 de diciembre, regístrate en Kiwilimón y sube tu mejor receta: ya sea la de tu familia, la que tus amigos te piden en cada fiesta o la más creativa. Súbela con su foto, el título del platillo, tu nombre y el hashtag #LaRecetaDelAño.

El chef Mau Eggleton, el equipo de cocineros, expertos en gastronomía y editores de Kiwilimón seleccionarán las 12 mejores recetas y #LaRecetaDelAño. Los ganadores serán anunciados por el chef Mau Eggleton durante su clase en vivo el próximo 22 de diciembre, en el Facebook de Kiwilimón. Los ganadores recibirán increíbles premios, por ejemplo: tu receta será parte del recetario oficial de #LaRecetaDelAño, produciremos tu receta en video con tu nombre y la publicaremos en nuestras plataformas a lo largo del 2021, además de que les daremos una vajilla hecha a mano de Anfora. ¡No esperes más y participa!

Si quieres conocer las bases completas del concurso, da clic aquí.

Para particpar, sigue estos pasos:

1. Regístrate en Kiwilimón.

2. Sube tu receta.

3. Sube la foto de tu platillo.

4. Agrega las especificaciones de tiempo, dificultad y porciones de la receta.

5. Escribe el nombre de tu receta y no olvides poner el hashtag #LaRecetaDelAño

6. Describe tu receta y por qué es especial.

7. Lista los ingredientes y su preparación.

8. Dinos cómo se sirve tu platillo y danos tips para hacerlo más fácil.

9. Sube tu receta.







Califica esta receta
Calificaciones (1)
Lucia Guerrero
25/11/2020 23:37:10
Excelentes recetas
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La próxima semana se celebra el Día del Niño y es una oportunidad perfecta para disfrutar con plenitud de tus pequeños. Una buena comida, un buen restaurante o una buena receta son grandes opciones para sorprenderlos.Según datos de la OMS, son 129 millones los niños y adolescentes que padecen de obesidad en el mundo, lo que ya alertó al organismo mundial. Por ello, nosotros desde casa podemos aportar, intentando alimentar a nuestros pequeños de la mejor manera. Los vegetales nunca pueden faltar, ya que aportan vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra. Se pueden incorporar verduras en sus guisos, cremas o ensaladas. La fruta también es muy importante, pero procura dársela en trozos enteros, no en zumo. La carne y los pescados también aportarán grandes cosas a los niños, pues son fuente de hierro, proteínas y ayudan a prevenir enfermedades en un futuro. También deberás integrar cereales integrales, legumbres y frutos secos. En tanto que deberás evitar en tus hijos los alimentos procesados, azúcares añadidos y harinas refinadas. Aquí les dejo algunos tips para introducir a los niños al mundo gourmet:Permitirles escoger algunos de los ingredientes y el resto escogerlos lo más gourmet posible para irlos introduciendo a nuevos sabores.Contarles historias reales con un toque de fantasía sobre el origen de los ingredientes que llevan los platillos.El tenedor de los papas es el platillo de los niños, así lo que les gusta lo piden.Darles a probar de todo pero no obligarlos a comer, respeto es la base.Procura llevarlos a los mismos restaurantes que tú, así sea un taco en la calle o un restaurante fino para educar el paladar. Evita las cadenas comerciales para niños.Desde el principio enseñarles que un gourmet disfruta todo lo que tenga calidad y sepa rico, así también serán exigentes.El resto vine desde casa, es importante promulgar con el ejemplo y respetar a los meseros y dejar buena propina si es que los atendieron bien.Estas son algunas reglas básicas para enseñarle a tus hijos a que disfruten más de la comida que finalmente lo que buscamos es que sepa sabroso sea lo que sea.
La papaya es una de las frutas favoritas para el desayuno gracias a su delicioso sabor y múltiples beneficios para la salud, pero si de verdad quieres sacarle provecho, debes aprender cómo hacer que se conserve. Así que no te pierdas estos sencillos consejos para mantener la papaya fresca por más tiempo. ¿Cómo escoger la papaya más fresca? Uno de los secretos clave a la hora de mantener la papaya fresca por más tiempo es prestar atención a su cáscara para saber si podrás consumirla ese mismo día o si te servirá para después en la semana. Si notas que la cáscara de la papaya es de tono naranja uniforme, libre de manchas y tonos cafés, además de tener textura firme y suave pero no demasiado blanda, entonces está lista para ser consumida. En caso de tener tonalidades verdes o manchas amarillas, será mejor que esperes entre 4 y 5 días antes de comerla. Recuerda limpiarla totalmente y guardarla en un lugar fresco, seco y alejada de la humedad y la luz. ¿Cómo conservar la papaya fresca por más tiempo? Una vez que hayas cortado la papaya y desees almacenarla para después, envuélvela en papel film y colócala boca debajo de donde la cortaste dentro del refrigerador. También puedes cubrirla con un trapo de cocina limpio o papel con cera de abeja y guardarla dentro de un tupper con tapa hermética. Recuerda colocar la papaya en el lugar donde haga menos frío dentro del refrigerador. Cada que cortes un pedazo de papaya, deberás repetir este proceso para que se conserve fresca más tiempo. Si lo haces correctamente, podría durarte hasta una semana. ¿Conoces algún otro consejo para mantener fresca la papaya?
Existen de antojos a antojos. Uno que tiene mucho arraigo en Jalisco y estados colindantes es la birria: una receta consistente a base de carne cocida en horno, tradicionalmente de piedra o al hoyo, bañada en una salsa o adobo donde los chiles son claves.  Sobre su origen hay varias versiones, y en todas se unen los saberes en técnicas de cocción de los locales mexicanos con los ingredientes introducidos por los españoles, en especial la res, el cerdo y el chivo. Justo una de las versiones habla sobre la popularidad que tuvo el chivo a mediados de 1800, en la zona de Jalisco y Zacatecas, antes llamada Nueva Galicia, donde estos animales se multiplicaron a tal grado que los ganaderos optaron por regalarlos a sus trabajadores.  Estos hombres y mujeres decidieron no sólo aprovechar la leche, como los españoles, sino todo el animal cociéndolo bajo tierra o en horno de piedra como lo hacían con otras carnes. Para enriquecer la receta untaron un adobo enchilado que generalmente empleaban para cocinar aves, y el resultado al paso de los años es la birria como la conocemos y disfrutamos hoy.  Otra versión sobre el origen de la birria me la compartió la investigadora Maru Toledo, quien ha dedicado más de 20 años al estudio de la cocina de la zona occidente. Datos que nos llevan al municipio jalisciense de Ameca, donde gracias al registro de las jornadas laborales de los vaqueros se sabe de una preparación que hacían bajo tierra con algunas de las reses que tenían al alcance y que los caporales seleccionaban para alimentar a todas sus cuadrillas.  Maru me aclara que esta preparación sólo iba untada con grasa, de donde viene el término birriar, que para los peninsulares hacía alusión a algo sucio o embarrado, por como veían que aderezaban el animal. Sea cual sea la versión, lo popular a la birria nadie se lo quita, y por ello al extenderse su consumo por otros estados como Aguascalientes, Michoacán, Zacatecas, Nayarit y Colima, y en el mismo Jalisco, los lugareños fueron imprimiendo su toque a la carne, al adobo y ajustado sus formas de cocinar, según sus posibilidades. Ahora no sólo el chivo y la res son protagonistas, existen zonas en estos estados que la preparan con cerdo, borrego, conejo, armadillo, iguana, pollo, ternera, pescado bagre y mixtas. Perfectas proteínas que cobijan con un mundo de adobos compuestos por chiles y especias que obedecen también a los ingredientes al alcance, aunque el chile guajillo y el jengibre seco son constantes. A la colorada versión se suma la llamada birria blanca que aún sobrevive en el Occidente; generalmente es de res y se condimenta con algunas hierbas de olor para cocinarse bajo tierra o en horno, métodos tradicionales a los que se han sumado la birria al vapor o hasta hecha como carne cocida. Por último, no nos olvidemos de la birria tatemada: proceso que consiste en volver a poner la carne ya cocida al calor del horno y dejar que se haga una costrita, que al menos en Jalisco encanta, junto a unas tortillas recién hechas y un extra de caldito por un lado. Fotos: Gilberto Hernández.
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