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Por Kiwilimón - September 2012
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El cuerpo es el carruaje que nos fue dado para transitar la vida. Una vez que se agota, no existe un nuevo modelo, ni la posibilidad de comprarse otro al 2x1. Se dice mucho sobre su cuidado. La tendencia son las vitaminas y los alimentos que las contienen. El tema es ubicarse en el enjambre de posibilidades que se ofrecen allá afuera para mejorar su salud; observar si nuestra elección nos lleva a obsesionarnos con él o, por el contrario, a restarle valor.Para mí, cuidar el cuerpo es escucharlo. Sentarse un momento a sentirlo; conectarse con sus sensaciones: el dolor, el ardor, el placer, la armonía, la quietud. Él no miente. Anteriormente nos habían dicho que prestarle demasiada atención era un acto frívolo, que nuestra forma de filtrar el mundo debía ser a través de la razón o, si acaso, de los sentimientos, nunca a través del cuerpo o de las vísceras. Para la medicina oriental, el cuerpo habla y su estado de salud es el reflejo de las creencias de la mente y el discurso de las emociones. El cuerpo es el gran conector de todo. Gabriel Bello, comunicador certificado por el HeartMath Institute de Estados Unidos, afirma que “el cuerpo habla su propio idioma y si no lo entendemos es porque claramente no le dedicamos tiempo”. Basta observar que, si la mente está enfrascada en un dilema, el cuerpo apoyará la causa con un dolor terrible en los omóplatos. Si experimentamos ira, el cuerpo participará en el diálogo regalándonos una buena gastritis o un colón irritado, cuanto menos. Hay mucha literatura al respecto. Louis Hay, la famosa precursora del Nuevo Pensamiento, afirmaba que las enfermedades son el resultado de una emoción negativa y que para sanarla hay que intercambiarla por una positiva. Para Gabriel Bello, “las enfermedades son desequilibrios energéticos causados por distintas emociones. Entonces, si generamos emociones negativas, destructivas y estrés, ese desequilibrio llega a nivel celular. El cuerpo dará avisos de que algo no bueno está sucediendo. Si no hacemos caso, surge la enfermedad”.Ello no significa que los buenos pensamientos justifican la alimentación desequilibrada o la falta de ejercicio. Pero todo comienza desde dentro. De ahí la importancia de la meditación como técnica para mantenernos conscientes. Una vez que se escucha e interpreta la guía del cuerpo, podemos poner atención al resto: a sus amigos los pensamientos y las emociones. Cuando lo de adentro es atendido de la forma correcta, lo de afuera –las decisiones de alimentación, por ejemplo– adquieren otra perspectiva. Y hasta entonces, y no al revés, veremos cada ingrediente, cada rutina de ejercicio, el menú que ofrecemos a la familia, como potenciales de sanación. Hasta los antojos se verán diferentes.Los antojos son una de las formas que tiene el cuerpo para expresarse. A algunas mujeres embarazadas les da por comer ladrillos, gises, paredes. La razón: el organismo requiere calcio y, en ese estado tan claridoso, se potencia el antojo. Y así pasa siempre. Cuando los antojos vienen desde el lugar correcto –no de las emociones no resueltas, o de las carencias de la mente– expresan lo que el cuerpo necesita para su mejor funcionamiento. Cuidar el cuerpo es tomarse el tiempo para sentirlo, vivirlo, agradecerlo. Este 2021 la invitación es volvernos íntimos con él, convertirnos en su mejor amigo, entablar conversaciones de ida y vuelta y aprender a leer su lenguaje. Gabriel Bello incluso habla de “darle estímulos positivos, constructivos y amorosos” para mantenerlo sano. Este bien podría ser el mejor propósito del año: el cuerpo como guía para alcanzar un mejor yo.Si necesitas ayuda extra te presentamos nuestra nueva sección: Kiwilimón Te ciuda. En ella te compartimos las herramientas para lograr un cuerpo gozoso y feliz. Encontrarás recetas para diferentes tipos de alimentación, consejos y el reto Keto, una dieta de quince días avalada por nuestro equipo de nutriólogas en la que removimos los carbohidratos simples, los procesados y los azúcares para darle un reboost al organismo. Antes de comenzarla, recuerda consultar a un médico y a la par, escuchar a ese sabio que vive en ti. ¿Nos acompañas?
Saber cuáles son las grasas buenas que necesita nuestro cuerpo te facilitará mucho las cosas si buscas empezar a comer alimentos que te nutran y mejorar así tu dieta diaria, porque no es lo mismo comer la grasa de un aguacate, que la de unasvpapitas.La grasa dietética, también conocida como ácidos grasos, se puede encontrar en alimentos tanto vegetales como animales. Ciertas grasas se han relacionado con efectos negativos sobre la salud del corazón, pero se ha descubierto que otras ofrecen importantes beneficios para la salud. Así, conocer los diferentes tipos de grasas te ayudará a determinar cuáles evitar y cuáles comer en moderación.¿Cuáles son las grasas buenas que necesita nuestro cuerpo?La grasa es un tipo de nutriente y, al igual que las proteínas y los carbohidratos, son necesarias para el cuerpo, pues de ellas obtiene energía, absorbe vitaminas y protege la salud de su corazón y cerebro. Aunque por mucho tiempo creímos que comer grasa sólo nos aumentaría centímetros de cintura, colesterol y sólo sería mala para la salud, ahora sabemos que no todas las grasas son iguales. Los alimentos y los aceites contienen una mezcla de ácidos grasos, pero el tipo predominante de grasa que contienen es lo que los hace más o menos saludables.Las grasas saludables que necesita nuestro cuerpo son las monoinsaturadas y polinsaturadas. Las primeras son un tipo de grasa útil presentes en varios alimentos y aceites. De acuerdo con las investigaciones, comer alimentos que contienen grasas monoinsaturadas puede mejorar el nivel de colesterol en la sangre y disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular.Las grasas monoinsaturadas se encuentran en frutos secos como las almendras, nueces de la india, cacahuates o nueces; en aceites vegetales como el de oliva; en la crema o mantequilla de cacahuate y de almendras, y en el aguacate, por mencionar algunos.Las otras grasas buenas que necesita el cuerpo son las polinsaturadas, también se conocen como grasas esenciales, porque el cuerpo no puede producirlas y necesita obtenerlas de los alimentos; las fuentes principales de esta grasa son los alimentos y aceites de origen vegetal.Al igual que las monoinsaturadas, las grasas poliinsaturadas pueden disminuir el riesgo de enfermedad cardíaca al reducir los niveles de colesterol en sangre, según la Asociación Estadounidense del Corazón.Seguro has escuchado sobre los ácidos grasos omega-3, pues estos son un tipo de grasa polinsaturada particularmente beneficioso para el corazón, pues no sólo reducen el riesgo de enfermedad de las arterias coronarias, sino que también ayudan a reducir los niveles de presión arterial y protegen contra la frecuencia cardíaca irregular. Los ácidos grasos omega-3 están en estos alimentos SalmónArenqueSardinasTruchaNuecesSemilla de linoSemillas de chíaAceite de canolaOtro tipo de grasas poliinsaturadas son los ácidos grasos omega-6, que se encuentran en el tofu, en la soya tostada, las nueces, las semillas de girasol, de calabaza, o de sésamo, aceites vegetales (de maíz, de cártamo, de sésamo, o de girasol) o en la margarina.Las grasas trans son aquellas de las que debes restringir el consumo, pues son perjudiciales para la salud, aunque las grasas saturadas no están actualmente relacionadas con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, el punto es que no son tan saludables como las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas.Las grasas más saludables son una parte importante de cualquier dieta, pero aun así es crucial moderar su consumo porque todas las grasas tienen un alto contenido de calorías. Así que es una buena idea incorporar alimentos que contengan grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, pero recuerda moderarlas y consumirlas estratégicamente para ayudar a tu corazón y mejorar tu calidad de vida.
Pensar en comer más vegetales es en realidad una tarea titánica, pues la variedad es tan amplia, que se expande hasta el jardín submarino. Sí, existen algas comestibles ricas en vitamina A, C y del grupo B, además de que algunas incluso aportan proteína y grandes dosis de minerales.Si comer algas marinas te parece lo más extraño, lo más probable es que ya las hayas probado al menos en el sushi o en una sopa miso, por ejemplo, pues sin duda son los japoneses quienes han sacado provecho a los vegetales acuáticos, pero estas algas están por todos lados, desde Asia, pasando por Europa, hasta Sudamérica.En Perú, el yuyo suele comerse fresco y acompañar al ceviche y al chilcano. De hecho, han sido consumidas desde la época prehispánica, pues hay registros del consumo de esta alga en regiones de Caral y el valle de Moche.Se trata de un alga roja que habita las costas frías de este país. Esta alga tiene un alto valor nutricional, además de que es económica y pueden ser comidas hervidas, deshidratadas o frescas, como ya mencionamos.Gracias a sus propiedades, el yuyo es en especial bueno para los niños y las mujeres embarazadas, pues su contenido de ácidos grasos esenciales, es decir, omega-3 y omega-6, es mayor que el de las plantas terrestres.También posee un alto contenido de fibra y es fuente de vitaminas A, C, D, E y algunas del grupo B, así como minerales, entre los cuales podemos mencionar sodio, calcio, potasio, cloro, fósforo, yodo, hierro, zinc, y son fuente principal de yodo.En Perú se consiguen sin problemas en el mercado, pero en otros países también existen, como cochayuyo en Chile. ¿Conocías estas algas? ¿Qué otras algas se comen en tu país?Con información de Voz Populi y Andina
El delicioso ponche navideño siempre cuenta con una porción de caña, que a todos nos gusta mordisquear para sacarle el sabor, pedacitos de manzana, de guayaba, pero también suele traer una fruta que muchos hacemos de lado: el tejocote.Nativo de México y de Guatemala, el tejocote crece en un árbol llamado manzanillo y aquí en México se produce en Guerrero, Oaxaca, Jalisco, Michoacán y Durango. También es conocido como manzanita o manzana de la inda y aunque puede que no sea tu fruta favorita, si este diciembre te lo encuentras en un ponche, no le hagas el feo, porque tiene muchos beneficios para ti.Beneficios del tejocoteComo fruta, el tejocote cuenta con varios elementos nutritivos y beneficiosos para el cuerpo humano: Contiene vitamina C. Los tejocotes son ricos en vitamina C, la cual está relacionada con la mejora de las defensas y el sistema inmune que previene enfermedades.Contiene calcio. El calcio es un mineral indispensable para nuestro cuerpo, pues está relacionado con varios procesos importantes, como la contracción muscular o el funcionamiento del sistema nervioso, por ejemplo.Contiene vitaminas del complejo B. Entre sus funciones, estas vitaminas ayudan a formar los glóbulos rojos y ayudan a prevenir enfermedades.Contiene hierro. Entre las funciones del hierro se encuentra una principal: llevar el oxígeno a todo el cuerpo y formar glóbulos rojos.Pero el tejocote no sólo es muy nutritivo, también tiene otros usos medicinales e incluso cosméticos, farmacéuticos y textiles debido a su alto contenido en pectina.Los otros usos del tejocote incluyen alimentos para el ganado (para los cuales se utilizan las hojas y frutos) y usos medicinales tradicionales; por ejemplo, la infusión de raíz del tejocote se usa como diurético y como remedio para la diarrea, y las preparaciones a base de la fruta son un remedio para la tos.Aunque es pequeña, esta fruta mexicana típica de la temporada decembrina contiene grandes beneficios, usos y propiedades que seguro no imaginabas.
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