¿Cuál es mi tipo de alimentación ideal según mi signo zodiacal?
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¿Cuál es mi tipo de alimentación ideal según mi signo zodiacal?

Por Kiwilimón - Abril 2016
Hay muchas dietas y regímenes alimenticios pero tal vez nunca has tratado de alimentarte con base en lo que dictan las estrellas. Hay quienes aseguran que cada quien tiene preferencias diferentes dependiendo la época del año en la que nació, y por lo tanto, el signo que les corresponde. Más allá de si sea cierto o no estamos seguros que podrás encontrar algunas extrañas coincidencias dentro de la alimentación  por signo zodiacal. Aries Este signo de fuego gusta de alimentos picantes. Si eres aries probablemente disfrutes de una ingesta diaria de chiles, ajo e incluso un poco de salsas fuertes como BBQ o salsas mexicanas. Spaghetti con salsa de guajillo y camarones Tauro Aquellos nacidos bajo este signo gustan del buen beber y comer. Siendo tan sibaritas como lo son, un buen filete término medio acompañado de un vino tinto bien añejada seguro satisface sus necesidades. Filete Wellington Géminis Los del sigo gemelo gustan tanto de una rica comida como de una buena sobremesa, para ellos, la conversación es tan importante como la comida. En su mayoría escogen ingredientes sanos como nueces, zanahorias, arándanos y ciruelas. Salsa de arándanos Cáncer En este apartado están quienes prefieren la comida casera y la compañía de la familia. Una rica pasta hecha en casa, papas horneadas o incluso una buena sopa calientita son el ideal de los cáncer. Papas al horno con tocino Leo Los reyes de la jungla lo quieren todo, gustan comer bien y mucho. Son amantes de los banquetes que incluyan varios tiempos y que venga con vegetales variados, carne, vino y por supuesto, postre. New York Cheese Cake Virgo Comida orgánica, semillas y vegetales, los virgo son muy particulares con lo que comen pues tratan de cuidar su cuerpo. No lo hacen así por un asunto de vanidad, sino de entereza y bienestar. Tacos de chamoy, vegetales y cacahuates Libra Como no podía ser de otra manera, los libra prefieren mantener una dieta balanceada. Siempre que haya proteína en la mesa la acompañarán con cereales y vegetales. Un desayuno con huevos, jamón, jitomate y fruta es su preferido. Huevos benedictinos con jamón Escorpión Los escorpión son aventureros. Sin duda prefieren comer ingredientes nuevos, exóticos y diferentes. Les encanta un poco de queso bien añejado francés, así como un buen vino tinto rojo carmesí. Flor de cebolla frita con salsa de queso azul Sagitario Las personas del centauro prefieren comidas internacionales, exóticas. Su gusto están en encontrar platillos hindús, japoneses, malayos, chinos, etc. Mientras más lejanos del hogar, mejor. Filete de pescado al curry Capricornio Los capricornio son otro signo muy hogareño, incluso se puede decir que gustan de la comida de granja. Huevos orgánicos, vegetales frescos y frutas de temporada siempre son buena alternativa para un capricornio. Manzanas horneadas Acuario Los acuario son personas muy conscientes y por lo tanto tratan de comer frutas y verduras orgánicas y evitar siempre cuando sea posible la carne y los lácteos. Además son fanáticos de la comida local. Vegetales rostizados Piscis Extrañamente los del símbolo del pez no son demasiado fanáticos de la comida, pero sí de su aspecto. Un platillo bien montado puede llamar su atención mucho más fácilmente que un olor exquisito. Corona de queso con romero        
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El 15 de septiembre es una fecha importante para muchos latinos, pues en este día coinciden las celebraciones de independencia de cinco países de América, por lo que es el inicio del Mes de la Herencia Hispana o Hispanic Heritage Month en Estados Unidos.Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua son los países que inician este periodo de honrar la historia hispana, mientras que sólo un día después, es decir, el 16 de septiembre, México celebra su independencia y Chile, el 18 de septiembre.El Mes de la Herencia Hispana ha sido una gran celebración en el país del norte durante más de 40 años, para honrar la historia, la cultura y la influencia de las generaciones pasadas que vinieron de España, México, el Caribe y América Central y del Sur.Así como en México tenemos comidas nacionales, como el pozole, estos cinco países de América Latina también tienen sus platillos típicos y deliciosos, los cuales son una forma de honrar costumbres para los hispanos que viven en Estados Unidos, durante el Mes de Herencia Hispana.Costa Rica y su casadoEl casado es el platillo nacional de Costa Rica y consiste en frijoles, arroz con pimientos rojos en cubitos, cebollas, plátanos fritos, una ensalada de col o repollo con tomate y zanahoria, y una selección de carne que puede ser pollo, pescado, carne de cerdo o de ternera con cebollas asadas. La carne puede ir a la parrilla o salteada, pero nunca frita y a veces, el casado incluye papas fritas o verduras adicionales, como los aguacates.Las pupusas de El SalvadorLa comida más famosa de El Salvador son las pupusas, parecidas a nuestras gorditas, pero las primeras están hechas con harina de maíz o de arroz y van rellenas de queso, chicharrón, frijoles refritos, o loroco, una flor comestible nativa de El Salvador.Honduras tiene un platillo llamado BaleadasLas baleadas son un platillo popular de Honduras que no sólo los locales aman, sino también los extranjeros y es una comida simple, que se vende a precios económicos, la cual consiste en una tortilla de harina de trigo rellena frijoles refritos, mantequilla y queso rallado, aunque también pueden llevar huevo, chorizo, pollo, aguacate o incluso plátano maduro frito.Guatemala y su caldo kak ikEste plato es originario de la región kekchí y se trata de un caldo con carne de pavo, conocida en Guatemala como chunto o chompipe, verduras, especias y mucho chile; se acompaña con arroz o con tamalitos de manteca.En Nicaragua comen Gallo PintoSimilar al casado de Costa Rica, en Nicaragua, uno de los platillos más populares es el Gallo Pinto, que consiste en una mezcla de arroz y frijoles rojos, los cuales se cocinan por separado, para luego freírse juntos con un poco de cebolla, ajo y chiltoma o pimiento.El Mes de la Herencia Hispana o Hispanic Heritage Month inicia el 15 de septiembre y las conmemoraciones se extienden hasta el 15 de octubre. Este periodo es perfecto para reflexionar en la riqueza cultural que los hispanos aportan al mundo, pero sobre todo, en Estados Unidos.
Chileatoles, chamorros y barbacha. En todo el país amamos comer bien y compartir nuestros favoritos. Por eso, en esta entrega de joyas de esquina, recorreremos tres paradas obligadas en Puebla, Querétaro y el Estado de México. Chileatole de El Carmen, Puebla El chileatole es un platillo a base de maíz, con chile y sazonado con epazote y limón. Se prepara por lo general al carbón y lo sirven en piezas de barro. Es un platillo simple y confortable para el clima fresco de Puebla. Para Luis Serdio, cocinero de origen poblano a cargo de Corazón de Pollo, en CDMX, el chileatole es su gran favorito. Al hablar de este platillo típico mexicano, piensa en su infancia y los días lluviosos de verano o fríos de invierno: “Recuerdo esas noches en las que estuve con mi atole picante y el olor a carbón que desprenden los comales de Chileatole El Carmen, esa pequeña vecindad en donde está el mejor chileatole poblano y que visitó desde que tengo uso de razón.” Aquí, además del chileatole, encontrarás molotes y unos sabrosos esquites. Av 16 de Septiembre 1305 colonia del Carmen.Tacos Don Chamorro, QuerétaroPara Mariano Torre, parrillero y cocinero a cargo de Pazcuala House, el imperdible queretano es los tacos Don Chamorro. Están ubicados dentro del mercado Josefa Ortiz de Domínguez "La Cruz", en el área de comida, y es un lugar al que tienes que llegar temprano porque los taquitos vuelan. Su demanda por lo general es alta, pero se distingue por un servicio impecable, rápido y atento. “¡El chamorro se deshace en tu boca y su sabor es impecable! Si los pediste en tacos, te sorprenderá lo bien servidos que te los dan. Acompáñalos con sus chilitos en vinagre y su guacamole, elaborado con aguacate, tomillo, epazote, manteca y sal”. Dirección: Garibaldi 73 Col. Centro Querétaro, Qro.La Plaza del Taco, Estado de MéxicoLa Plaza del taco, en el Estado de México, tiene muchos puestos que presumen tener la mejor barbacoa del condado. Tal vez todos tengan razón. Pero un puesto en especial fue el que le robó el corazón a la directora de contenidos gastronómicos Alina Hernández. “Al principio llamó mi atención que de todos los puestos era el único que tenía guacamole a manos llenas. Los elegí y ahora es mi favorito de los fines de semana. Su barbacoa es suave, recién sacada del hoyo. Los tacos están bien servidos sobre tortilla de maíz azul y acompañarlos con su guacamole -del que no pica mucho- es un lujo, porque con aguacate todo siempre sabe mejor.”Dirección: Avenida Juan Flores y Casas, Juchitepec de Mariano Rivapalacio, Estado de México.
Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
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