El omnipresente y jugoso jitomate

Por Kiwilimón - Octubre 2015
Fruto globoso verde, luego dorado y finalmente rojo al madurar. Su pulpa es muy jugosa de sabor ácido pero dulzón. En México hay dos variedades muy difundidas, el jitomate bola y el guajillo, siendo éste último más alargado que redondo. Aunque los botánicos sitúan su origen en Perú, la diáspora de esta solanácea se dio de manera natural en varias regiones tropicales y subtropicales de América, por eso es endémica de México a donde se extendió en tiempos ancestrales. Fue en Mesoamérica donde se domesticó. En nahuatl le llamaron «Xitomatl» —por “xictli”, ombligo, y “tomatl”, fruto globoso y acuoso— por su forma redonda y su jugos. Los españoles castellanizaron su nombre a jitomate (Lycopersicon esculentum), sin embargo de manera genérica los españoles le llamaron tomate y fue con éste último nombre con el cual se internacionalizó, por eso hoy se entiende por jitomate y tomate lo mismo. Tomate es también la nomenclatura que en náhuatl reciben una enorme variedad de plantas de la misma especie y que se distinguen del jitomate en forma, tamaño y color. banner_animal_gourmet       Muchos tomates son pequeños como una ciruela, ariñonados o con costillas marcadas como una calabaza de castilla y de colores que van desde el morado, verde, amarillo, naranja y hasta mixtos en su etapa madura. Sin embargo, más allá de sus formas, colores y tamaños en etapas tiernas no son particularmente jitomates. México utiliza muchísimo el jitomate en caldos y guisos, sin embargo, a nivel internacional se ubica a Italia no sólo como su más importante consumidor sino como a la nación que originó la planta. Se emplea principalmente en una enorme variedad de sopas y salsas rojas. Aunque también es muy útil en caldillos, moles y guisos varios —casi siempre sin piel ni semillas pues ambas suelen ser indigestas—. Crudo se emplea en ensaladas e incluso se usa en el pulque para “curarlo” y darle sabor. Es definitivamente esencial en la cocina mexicana. El contenido nutrimental de 100 gramos de tomate es de 21 kilocalorías, 4.3 gramos de hidratos de carbono, 0.6 gramos de proteínas, 0.2 gramos de lípidos, 6 miligramos de sodio, 253.5 miligramos de vitamina A y 16 miligramos de vitamina C. En inglés: ‘tomato’. En francés: ‘tomates’.

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No hay nada mejor que un domingo con asador y la familia, pareja o los amigos, pero te has puesto a pensar cuáles son los beneficios de cocinar al carbón. Te comparto algunas ventajas del porqué es una gran opción. La primera, y la cual nuestro paladar agradece, es que los alimentos adquieren una jugosidad incomparable, en específico con las carnes, pues cocinar a la parrilla asegura una temperatura uniforme que impide que se pierda la textura. Otra gran ventaja es que los nutrientes no disminuyen, al contrario, se mantienen intactos para nuestro beneficio. Por otra parte y no menos importante es que la parrilla también potencia el sabor de cada uno de los alimentos, pues no se requiere de más condimentos para su preparación. Asimismo, los alimentos suelen tener menos grasa al cocinarse en la parrilla, ya que ocupan su grasa natural y no se añaden aceites que perjudican a nuestra salud. Aquí algunas opciones de recetas que puedes preparar al carbón. Champiñones al ajillo: Asar con aceite de aguacate, ajo picado y un poco de cilantro. Agregar pimienta y sal de grano al gusto. Chiles poblanos con camarón: Asar primero los chiles, una vez que empiecen a cambiar de color, rellenarlos con queso manchego o oaxaca y camarones partidos en cachitos. Agregar jitomate picado fresco.Corazones de lechuga romana a la parmesana: Asar con aceite de oliva y colocar láminas de queso parmesano arriba. Al final agregar un toque de aceite balsámico espeso. Filetes de coliflor con sal de gusano: Asar los filetes de coliflor con aceite de oliva, agregar sal de gusano al gusto y un chorrito de mezcal para flamear. Bien, ahora ya lo sabes, además de un grato momento en compañía de los tuyos al cocinar al carbón, podrás deleitarte con platillos más livianos, menos calóricos y que ayudarán a un mejor funcionamiento de tu organismo. 
Cuando de comida mexicana se habla, los antojitos, celosos, acaparan la atención. Los puestos callejeros se abarrotan ante comensales hambrientos, críticos gastronómicos ávidos por la nota y fotógrafos listos para captar las imágenes que terminarán en Netflix. No se escapan los banquetes de los comedores familiares tradicionales, los restaurantes de manteles largos que aparecen en las listas gastronómicas del mundo. Junto a ellos, a la vista de todos, pero bajo el sutil velo de la invisibilidad, están los locales que nos dejan encima los olores de la verdadera cocina mexicana: los de la comida corrida, los de las fonditas.Casi siempre, bajo el nombre propio de una mujer –Doña Mari, Doña Margarita, Doña…– las fonditas rotulan la autoría de aquel o aquella que con un presupuesto fijo dan color a los ingredientes de la canasta básica. Por supuesto, hay excepciones a la regla, como Don Arturo, la fondita que me alimentó por casi siete años mientras trabajaba en Polanco. La comida corrida era diariamente ofrecida por un hombre, Don Rubén, cuyos fideos con crema y su budín de pan servían para amainar las jornadas de todos los publicistas que diariamente buscábamos una dosis del hogar al que pocas veces llegábamos. El planteamiento en las fonditas es básico y por ello, magistral: un pentálogo de paradas culinarias inamovibles que llenan el estómago y la ropa con los humores de las ollas. Aunque el origen es humilde, casi siempre se localizan en las periferias de los mercados, en las zonas populares, en las avenidas con flujo proletario, mayormente alejadas del bullicio turístico.En la comida corrida se sabe que no te irás a ningún lado hasta terminar el menú de pé a pá. “El término corrida es un término español que usamos en México cuando una cosa va detrás de la otra; entonces si una persona habla de corrido es porque dice una cosa y luego otra, y otra más”, comenta el ensayista e historiador gastronómico José N. Iturriaga. Una vez que te instalas, la mesera te servirá una sopa y en seguida, el arroz o la pasta. “En el caso del platillo fuerte te van a preguntar qué quieres porque casi siempre hay opciones”, asegura Iturriaga.La estructura es una institución culinaria que apenas ha cambiado con los años: por un precio que pocas veces rebasa los cien pesos, de la cocina desfilarán una serie de platillos encaminados a saciar el hambre atroz de los estudiantes, del kinestésico trabajador, del ansioso pequeño burgués. Al centro habrá además tortillas o canastas de plástico con bolillo y salsas en cazuelitas. Y es que en la comida corrida todo está dispuesto para reproducir una escena familiar, que se escapa de la gloria celebratoria del sábado o el domingo. “La comida corrida siempre viene con un vaso de aguas frescas que puede ser una limonada o un agua de jamaica, de tamarindo, de sandía, de melón, de alguna fruta de temporada”, comenta Iturriaga. En términos culturales, como todo lo que se cuece en territorio nacional, la comida corrida es fruto del mestizaje. “El primer tiempo es casi siempre una sopa de pasta. Las pastas traídas por los españoles surgen en China algo así como dos siglos antes de la Conquista. Luego, el segundo tiempo, es un arroz que también es de origen chino y que también lo trajeron los españoles. Le pusimos “mexicano” por que tiene un color rojo del jitomate con el que se cocina. El más clásico lleva chicharitos y unos cuadritos de zanahoria.”El platillo fuerte es variable, casi siempre es un guiso y no propiamente un antojito. “No estamos hablando de platillos de mucha elaboración, ya que esos son para ocasiones más festivas. Hablamos de una carnita de puerco en salsa verde con verdolagas, tinga de res con la carnita de la falda de res deshebrada. Cuando llega a haber pescado nos darán algún filetito de mojarra o de esos que compras delgaditos para que rinda mejor”. Eso sí, casi siempre irá empanizado para que sea más llenador.Los que ofrecen opciones fuera del menú casi siempre costarán unos pesos más. Ahí está el huevo o el plátano que decorará en sabor y color al arroz. Y en el fuerte, no falta la reina de la cocina de fondita: la milanesa. “La milanesa debe su nombre a Milán, que hoy es el norte de Italia pero que, en el siglo XIX, era parte del Imperio austrohúngaro. De hecho, las milanesas más famosas del mundo son en Viena, capital de Austria”. El postre irrevocable de la comida corrida es el arroz con leche que casi siempre se cocina con canela. “Toda la canela que se consume en el mundo surge de Ceilán, una isla al sur de Sri Lanka”, completa el licenciado Iturriaga. Pero no falta la gelatina, casi siempre de colores vivos –verdes, naranjas y rojos–, los budines con el pan que se queda de otros días, el pastel de tres leches para los días especiales, como los viernes, en los que la propietaria, si está de buenas, agasajará a sus comensales. La cocina de las fonditas nos hace sentir en casa en pleno ajetreo del día. De la dueña, del encargado, terminamos por hacernos íntimos, conocernos los temperamentos, acostumbrarnos a la experiencia sápida. “Las fonditas resuelven, sobre todo a quienes diario tienen que comer fuera, ya sea que eres un oficinista o estudiante del estrato socio económico de clases medias bajas y de clases de proletarias, y es que en ellas comemos comes como en tu casa”. Hay un tesoro invisible en las ciudades al que le debemos horas periodísticas. Gracias a las sazones de Doña Mari o a Don Rubén o a la doña de nuestra confianza es que se nutren nuestros corazones de una a tres P. M. Sus guisos nos recuerdan que pertenecemos a algo más que a una corporación, que somos seres humanos aún en horario laboral.
El pápalo es un quelite mexicano utilizado para condimentar diversos platillos tradicionales como salsas, frijoles, tacos y demás antojitos mexicanos. Sin embargo sus virtudes van más allá de darle un gran sabor a los alimentos, así que no dejes de conocer todos los increíbles beneficios del pápalo. El nombre del pápalo proviene del náhuatl “papalotl” que significa mariposa y “quillitl” o hierba comestible. Por esto, también se le llama mariposa azteca, ya que las hojas de esta plantita tienen forma de alas de mariposa y desde le época prehispánica se utilizaba gracias a sus grandes propiedades. El pápalo es rico en antioxidantes, minerales esenciales y otros compuestos como calcio, potasio y fósforo, hierro y retinol, que ayudan a nuestro a organismo a funcionar mejor, como te mostramos a continuación. Beneficios del pápalo Es un gran aliado del corazón, pues ayuda a regular la presión alta, reduce el colesterol y puede ayudar a limpiar las paredes de las arterias de grasa.Gracias a su alto contenido en fibra, el pápalo ayuda a mejorar la digestión y buenísimo para tratar la diarrea y la disentería.De igual manera puede usarse para tratar enfermedades del hígado, como congestión y cálculos de la vesícula.Si consumes pápalo de manera regular, puede ayudarte a prevenir la osteoporosis gracias a su alto contenido de calcio.El pápalo también protege y refuerza el sistema inmunológico.Puede ser una gran herramienta para prevenir la anemia.¿Cómo aprovechar el pápalo? Así como utilizas el cilantro o el perejil, también puedes utilizar el pápalo para sazonar la comida. Sabe especialmente rico si lo utilizas para preparar salsas como guacamole, ensaladas, tacos, tortas placeras y tus antojitos callejeros favoritos. ¿Listo para aprovechar al máximo los beneficios del pápalo?
Seguramente has escuchado que la belleza que importa es la de adentro y no podemos estar más de acuerdo, pues el cómo luces tiene que ver con el estilo de vida que llevas y sobre todo con el tipo de alimentación que ingieres. Si crees que es tiempo de ponerte botox o de someterte a procedimientos cosméticos, pues en tu piel ya se ven signos de la edad, es porque el colágeno y la elastina, las dos proteínas principales de tu piel, comienzan a escasear con el tiempo. Hábitos como estar expuesto a los rayos del sol, fumar y comer alimentos pocos nutritivos generan moléculas adicionales de radicales libres que dañan aún más la piel y provocan que luzca más frágil y seca, y magnifica las arrugas de tu rostro y líneas de expresión.Sin embargo, con una buena alimentación podemos hacer que la piel mejore significamente sin procedimientos estéticos: "Hay investigaciones que sugieren que una dieta saludable con nutrientes específicos puede ayudar a reducir los signos del envejecimiento", dice la Dra. Patricia Farris, dermatóloga y portavoz de la Academia Estadounidense de Dermatología.Estos son algunos alimentos que pueden ayudar y ser más efectivos que el bótox:Kiwis, Fresas, Cítricos, BrócoliDe acuerdo con diversos estudios de la nutricosmética, la vitamina C puede ayudar a regenerar las células de la piel, reducir las arrugas y luchar contra el envejecimiento de la piel cuando se expone a la luz solar, además ayuda a producir colágeno, por lo que comer alimentos que la contengan, puede ser muy beneficioso para nuestra apariencia. Nueces, almendras y aceitesEl ácido linoleico es el más abundante que tenemos en la piel, por lo que tener una dieta alta en este ácido reducirá el adelgazamiento de la piel y las arrugas que delatan la edad. Huevo, pescados, carne, quesosEl colágeno es una proteína que puedes encontrar en alimentos de origen animal como las aves y la carne. Juega un papel importante en el fortalecimiento de la piel, y además puede beneficiar la elasticidad y la hidratación para prevenir resequedad de la piel y a la formación de arrugas.El tiempo es algo que no podemos frenar, pero sin duda, sí podemos prevenir que se refleje en nuestra piel, recuerda: todo parte de una buena alimentación. ¡Aliméntate en serio con Santander!
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