Este es el secreto para preparar comida oriental en casa
Recomendaciones de Cocina

Este es el secreto para preparar comida oriental en casa

Por Kiwilimón - Diciembre 2017
  Disfrutar un buen platillo de la comida oriental siempre nos encanta en México no solo por su presentación, sino también por sus deliciosos aromas y gustos. Los diferentes métodos de cocción (principalmente al vapor y fritos – ¡frito siempre será el favorito!) y la mezcla de los sabores dulce, amargo, ácido, salado y umami (ese que te hace salivar y percibir con más intensidad los ingredientes) hacen que la comida oriental sea especialmente rica. Pero, dentro de toda esta variedad hay algo que distingue a la verdadera cocina oriental, ¿sabes qué es? Sin duda, los ingredientes auténticos son los que hacen tan especiales a todos los platillos. Las recetas hechas al estilo oriental por lo general incluyen 4 ingredientes básicos como ajo, jengibre, cúrcuma y anís estrella. Estas especias le dan un aroma riquísimo a todas las preparaciones y, además, le agregan un toque de la tradicional gastronomía oriental, que conecta la presentación, el olor y el aroma en cada comida. Entonces, ¿cómo puedes preparar estos platillos sin ser un experto en la cocina? Incluye estos 4 ingredientes a tus recetas de toda la vida desde una pechuga de pollo o una brocheta de camarón. Diviértete en tu cocina combinando sabores y verás lo sencillo que es convertir una preparación aburrida en una extraordinaria comida con toque oriental. Una de las opciones para poder cocinar a la oriental de manera práctica es utilizando MAGGI Jugoso al Sartén sabor Thai, son unas hojas sazonadoras que le dan esa esencia de la comida oriental a tus platillos, para hacerlas realmente especiales. Utiliza estas hojas y prueba lo delicioso y fácil que es incluir el sabor de la comida oriental en tus recetas con pollo, arroz, carne, camarones e incluso tus wraps. ¡Lleva CUALQUIER receta al siguiente nivel!

¿Se te antoja cocinar algo oriental?

Olvídate de pedir comida a domicilio, la mejor comida siempre es la que se prepara en casa y mejor atrévete a preparar un delicioso platillo oriental. Con MAGGI Jugoso al Sartén sabor Thai es muy fácil hacerlo. Compruébalo con esta DELICIOSA receta:

Burrito de Pollo Thai

 
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Sería injusto reducir como dieta a lo macrobiótico. Tal como fue concebida, esta filosofía parte de un principio: la conciencia de que lo que nos alimenta puede prolongar la vida, pues según George Ohsawa, el teórico fundador, los alimentos influyen en la salud física, mental, emocional y espiritual.La filosofía macrobiótica camina de la mano con las leyes de vida. “Está basada en lo cero tóxico: tanto en alimentos como en productos de uso personal y del hogar”, apunta Gina Rangel. La médula teórica pasa por reconocer el todo en los alimentos: el ying (energía fría) y el yang (energía caliente) presentes en cada ingrediente. Para lo macrobiótico la armonía se localiza justo al centro de ambas energías. Que no te sorprenda, entonces, que el plato macrobiótico sea campo minado. La base de la alimentación son los cereales, las leguminosas, las frutas y las verduras, pero la lista de restricciones es larga.Para ellos, todo alimento alejado de la constitución de la sangre tardará más tiempo en digerirse. Lo vital es que la proporción alimenticia tenga cinco ying por un yang. De ahí que haya demasiados alimentos que se queden fuera al considerarlos demasiado ying o demasiado yang. Por ejemplo, “están prohibidos los tubérculos, los pimientos, el jitomate, el café, el alcohol, los alimentos procesados y empacados (como cereales, galletas, panes blancos, los refrescos, los productos endulzados, la vainilla, las frutas tropicales como el mango, la piña, la papaya y la sandía, los sazonadores y los picantes”, confirma Gina Rangel.El ying y el yang no sólo está en los ingredientes, sino también en las preparaciones. Por un lado, está la fermentación y maceración que elimina yang, mientras que salar y cocer los alimentos elimina el exceso de ying. Los preceptos generales de esta dieta pasan por comer y beber sólo cuando se tiene hambre, haciéndolo en plena conciencia. Los alimentos deben provenir de un radio lo más próximo posible y deben ser de temporada para asegurar máxima calidad. Asimismo, deben estar mínimamente manipulados y procesados, y deben masticarse lo suficiente para que el proceso de digestión sea afable con el organismo. El pescado y los lácteos se pueden consumir una vez por mes o cuando el cuerpo así lo requiera; el huevo, una vez cada diez días. Se debe moderar el consumo de moras y frutos secos, semillas y nueces, pepino, apio y lechugas. Adicionalmente, “los utensilios que se utilizan para la preparación de alimentos deben estar libres de teflón; deben ser de maderas naturales, de cerámica o de acero inoxidable; eliminar plásticos y sustituirlos por vidrio o acero inoxidable”, complementa Gina.Te preguntarás qué es lo que queda en el plato macrobiótico. Las proporciones van del cincuenta porciento de granos integrales, treinta por ciento de frutas y vegetales y veinte por ciento de leguminosas y algas. Como esta filosofía alimentaria comenzó en Japón, las algas están incluidas. Las algas marinas son un alimento altísimo en vitaminas y minerales, por lo que si estás pensando en llevar una dieta macrobiótica, lo recomendable es no saltártelas. El resultado es una dieta compuesta mayormente por proteína vegetal formulada a través de la interacción de granos y leguminosas. “Es una dieta tan limpia y basada en ingredientes tan naturales que vas a gozar de buena salud. Con ella, dejas las toxinas prácticamente fuera de tu vida. La desventaja de la dieta macrobiótica es que puedes llegar a tener ciertas deficiencias en el cuerpo al no tener casi proteínas de origen animal. Cuida tu índice de masa muscular, el consumo de vitamina B12 y la vitamina D”, concluye Gina.Como en todo, lo recomendable es confiarle tu salud a un experto y comprobar si esta dieta es la óptima para ti. Si te dieron ganas de comenzar con un probadita de la dieta macrobiótica, aquí te incluyo una de mis recetas favoritas.Tortitas de garbanzo y verduras 2 tazas de zanahorias ralladas2 tazas de calabacitas ralladas y escurridas2 tazas de harina de garbanzo2 huevosSal marinaRalladura de limónRalladura de jengibre4 cucharaditas de aceite de aguacateEn un bowl incorpora todos los ingredientes hasta lograr una masa. Forma con ella unas tortitas de unos 8 centímetros y lleva a congelar por al menos 1 hora. Calienta el aceite de aguacate y dora las tortitas por ambos lados. Acompaña con arroz integral y sopa miso.
El prestigioso cocinero mexicano Gerardo Vásquez Lugo, del restaurante Nicos, en CDMX, reinterpreta dos recetas creación de su mamá, María Elena Lugo Zemeño y su abuela, Catalina, fáciles de preparar en casa, con un maridaje muy especial, como un homenaje a las cocineras que lo inspiraron en su carrera culinaria. Para Gerardo Vázquez Lugo, la cocina tradicional mexicana es una cocina de herencia, una cocina comunitaria, que se hace en equipo, en familia, en la cual cada platillo sabe a casa. Y para rendir homenaje a esa premisa, el internacionalmente reconocido chef celebra el Día de las Madres en familia, reinterpretando un par de platillos que remiten al amor y recuerdos de nuestras madres y abuelas.Para llevar a cabo este festejo de una forma sin igual, el icónico dúo de madre e hijo, Gerardo Vázquez Lugo y Maria Elena Lugo Zermeño, decidieron compartir dos recetas icónicas en su familia, que maridan perfecto con el sake mexicano Nami, en donde cada una cuenta una historia memorable y excepcional.Memorias de la abuelaEl primer plato, “Pepián de la abuela Cata”, es una receta casera de su abuela Catalina, originaria de Aguascalientes y que vivió unos años en Chihuahua. Este plato sencillo y de sabores muy simples, lo preparaba en vigilia y se caracteriza por el uso de pepita de calabaza tostada con todo y su cáscara, pues el secreto está en el interesante sabor que ésta última le brinda, aunque de cualquier modo se cuela para eliminar su excesiva presencia. Para Gerardo, elegir este plato lo remonta a un momento sumamente especial, de compartir la cocina con su madre, María Elena. “Hace aproximadamente 25 años, le preguntamos a Catalina que le gustaría comer de especial para su Santo, y su respuesta fue: mi propia receta de pepián, acompañado con pollo. Esa noche recuerdo haber empezado a cocinar esta pepián junto a Maria Elena hasta la madrugada”, rememora Gerardo.Producto de su consumo durante las décadas de los 30s y 40s en donde los platos eran veganos en su mayoría, este pepián se sirve con papas y vegetales, por ello su popularidad al ser retomado durante periodo de vigilia, retomando a la vez la costumbre de la cocina tradicional mexicana respecto el uso de vegetales de temporada.Esta receta, además, tiene por ingrediente especial el pollo, y para cocinarlo Gerardo pone énfasis en la técnica de masajear y sabotear con un poco de ajo, aceite, sal y pimienta, para penetrar la carne con el condimento -una técnica que su mamá le enseñó, y que volvió a observar cuando estudió en Nueva Delhi, India. De acuerdo con los principios gastronómicos de Gerardo, cada producto, cada vegetal, tiene un tratamiento especial de modo que sea posible sacar lo mejor posible de cada uno: algunos vegetales deben ir asados, otros fritos, y otros simplemente blanqueados; cada vegetal tiene un tratamiento diferente.Las dulces memorias de ElenaLa segunda receta es para los amantes del dulce: “Fresas al Brandy”, una receta de su madre, María Elena. Aunque María Elena describiría sus postres como “rústicos” o “básicos”, Gerardo reconoce que estas recetas tienen una complejidad digna de reconocer, pues vienen de una época en donde el mayor pasatiempo era preparar dulces en casa, dando una vida más larga a la fruta de cada temporada, como en este caso, las fresas con un añadido muy sencillo de licor.Originalmente esta receta lleva una crema a base de yemas cuya preparación suele ser compleja, creación de la Tía Lupe, hermana de la abuela Catalina, quién era propietaria de una sofisticada y fina repostería, cuyas recetas han sido conservadas cariñosamente por María Elena y que ambos siguen incluyendo en el menú de Nicos. Para poder replicarlo en casa, el dúo eligió una receta más simple, mientras que en el restaurante los comensales podrán disfrutarla con una espuma especial la cual, en contrario al vino, marida perfectamente con Nami, por su sabor sutil que le permite adaptarse y mezclarse con varios licores, como si se tratara de un buen cóctel. Aquí te presentamos la receta de fresas al brandy de Elena: FRESAS AL BRANDYINGREDIENTES:500 gr de fresas300 gr de azúcar2 oz de brandyPROCEDIMIENTO:Limpiar y desinfectar las fresas quitándole sus hojasEn un coludo colocamos las fresas limpias, azúcar y un poco de agua y cocinar a fuego bajo sin dejar de mover para evitar que se hagan grumos, retirar del fuego hasta que las fresas estén suaves.Enfriar y después colocar las onzas de brandy.¡Disfruta esta receta en casa o pruébalas en Nicos este fin de semana, si llevas a tu mamá obtendrá una copa de cortesía de Nami, el primer sake hecho en México!
¿Qué es lo que nos une al centro de la mesa? Las memorias familiares, los sabores que conforman nuestra identidad y el placer de compartirla. Cada historia va montada en un plato, que también representa historias individuales, de trabajo, dedicación y compromiso por crear una pieza que contenga todos estos simbolismos y rituales. Hay piezas que nos han acompañado a lo largo de la historia de México como son las vajillas de Anfora. Su fábrica, fundada en 1920, fue la principal proveedora de hoteles y restaurantes desde su fundación. En los años ochenta cuando el país se abrió a las importaciones provenientes de China, Anfora se enfrentó a la competencia que causó la quiebra de ocho de las nueve fábricas de cerámica existentes en el país, pero su calidad y compromiso la hicieron salir adelante para seguir acompañándonos en las mesas de todo México. ¿Recuerdas la vajilla de paisaje chinesco, con pagodas, lagos y montañas? Esa vajilla con la que te llevaron tus enchiladas suizas de Sanborns es de Anfora pero también lo son esas tazas con diseños increíbles de Cielito Querido.Anfora es el centro cerámico más importante de Latinoamérica y sus piezas han atestiguado el amor al centro de la mesa de todo nuestro país. En restaurantes, hoteles y mesas familiares… en las manos de presidentes, reyes y en churrerías, Anfora es la vajilla de todos y para todos. Y como el amor se celebra y busca nuevas formas de expresión, en 2012 se creó Anfora Studio, el área de diseño que aprovecha la experiencia de elaborar la mejor cerámica del país, pero combinada con la creatividad y energía de jóvenes diseñadores mexicanos como Alonso Cartú, Ariel Rojo o Prince Lauder. Desde hace 100 años, Anfora refleja la calidad y el talento mexicano, pero sobre todo la vajilla de nuestro hogar, esa que expresa siempre amor al centro de la mesa. 
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD