Hay de aceites a aceites
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Hay de aceites a aceites

Por Kiwilimón - Septiembre 2013
El uso de este producto ha sido satanizado por aquellos que prefieren una dieta más sana pero la realidad es que si escogemos bien el tiempo de aceite que usamos en la cocina no tiene por qué causar daño a nuestras dietas. En principio el  nombre del aceite viene de término latín que significa “jugo de la aceituna”. Hoy sabemos que el nombre denomina a productos similares pero de diferentes orígenes frutales y vegetales. De hecho también existen aceites animales como los de pescado, el de bacalao es un ejemplo. Sin embargo, solemos utilizar más aceites vegetales en nuestra cocina pues son más sanos y accesibles para nuestra cartera. Lo que hay que tener en cuenta es que hay algunos aceites benéficos para la salud y otros que no lo son tanto. En cualquier caso lo más importante es no excederse y considerar los sabores que conlleva cada aceite para complementar la comida. Por si tienes dudas o te gustaría saber qué aceites son buenos para tu nutrición y aptos para tu cocina aquí va un listado de los mejores:  

Aceite de canola

Este tipo tiene sabores naturales que se obtiene del prensado de la semilla de colza, pariente de la planta de mostaza y es una grasa monoinsaturada. Se recomienda usarlo para aderezos para ensaladas y para hornear ya que con la temperatura su estructura no cambia y esto ayuda a mantener sus nutrientes.

 

Aceite de girasol

Este contiene sustancias ricas en ácido oleico, el cual contiene altos niveles de grasas monoinsaturadas y por lo tanto beneficia la salud. Se recomienda para usarse a altas temperaturas y para freír alimentos.  

Aceite de maíz

Este es el más usado y suele ser el más económico, sin embrago no es muy recomendable su uso ya que contiene más grasas poliinsaturadas y un poco más de grasas saturadas que el de oliva o canola. Además se ha visto que a altas temperaturas el aceite de maíz se humea y puede producir sustancias tóxicas.  

Aceite de ajonjolí

Este es un aceite básicamente poliinsaturado, por lo que su uso debe ser en moderación, pero da muy buen sabor a la comida, principalmente en platillos asiáticos y orientales. Se recomienda usarse en sopas o platillos sofritos o en ensaladas.  

Aceite de oliva

La fama de este producto es bien merecida, es el aceite más usado por chefs y cocineros pues además de su sabor tan característico tiene propiedades antioxidantes por la vitamina E, grasas monoinsaturadas que reducen el nivel de colesterol,  ayuda al endurecimiento de huesos y también a reducir los niveles de azúcar en personas que sufren de diabetes. Además, no muchos saben que el aceite de oliva casi no se infiltra en los alimentos con los que se cocina, por lo que los residuos grasosos en los ingredientes preparados con este aceite son mínimos, por esta razón, en caso de freír es la mejor alternativa y también para ensaladas y aderezos simples. Ahora, si lo que estás buscando es un aceite de oliva premium para cocinar entonces podemos recomendarte algunos que no decepcionan en lo absoluto. Son productos de la más alta categoría que puedes encontrar en La Europea:

Desert Miracle

Este aceite de oliva virgen extra ultra-premium de origen marrueco con un sabor único contiene aromas vegetales, sobretodo manzana y plátano. También aparecen matices a otras frutas maduras como almendra, tomate, hinojo y alcachofa. En boca el sabor es almendrado pero no por esto resulta dulce, sino que conlleva un sabor terrino y ahumado perfecto para cocinar carnes y pescados.

Les Terroirs de Marrakech

Este es considerado el mejor aceite de oliva de Marruecos y se reserva para conocedores y personas que gusten del buen comer. Cuenta con notas de frutos suaves, manzana verde, aroma de alcachofa y un final picante distinto a cualquier otro aceite en el mercado. Este aceite proviene de un olivar centenario donde se ha producido este producto por la misma familia desde que se plantó el olivo.

Señoría de Segura

Es de color verde con reflejos dorados, su sabor es fresco y limpio, y viene con toques de manzana, tomatera e higuera, con tonos equilibrados y ligeramente amargos y picantes. Su alto contenido en antioxidantes naturales, vitamina E y polifenoles, le aportan una gran estabilidad y unas propiedades saludables inigualables.

Campo Mágico

Desde tiempos remotos, los árboles de olivo han formado parte de la tradición y vida de Grecia, siendo dicho país el mayor consumidor per cápita de aceite de oliva en el mundo. Este aceite en específico lleva esa herencia pues es creado con aceituna Koroneiki, oriunda de tierras helénicas. Su sabor es suave y es de textura sedosa, es un ingrediente perfecto para comerse en crudo con ensaladas y hasta en postres.  

Recetas con Aceite

Receta de Empanadas de Queso con Elotitos

Ingredientes - 16 empanadas mini obleas para empanadillas de unos 10 cm de diámetro - 4 huevos duros - 8 cucharadas de jitomate bola frito - sal de mesa - aceite de girasol - 1 taza de elotito - queso Da click aquí para ver el procedimiento para preparar esta receta.  

Receta de Helado de Aceite de Oliva y Queso Crema

Ingredientes: - 250 gramos de queso crema - 3/4 de taza de crema para batir - 1/3 de taza de aceite de oliva - 1/3 de taza de azúcar - 1/3 de taza de agua Si quieres ver cómo preparar este helado da click aquí.  

Receta de Alcachofas en Vinagreta

Ingredientes: - agua de rosas la necesaria - 1 limón el jugo - vinagre - sal de mesa - alcachofa grandes sin espinas - 4 cucharadas de clara de huevo crudo - 2 tazas de mostaza - 2/3 de taza de aceite de canola - 1/3 de taza de vinagre - pimienta negra - 2 cucharadas de perejil - huevo cocido y picado - sal de mesa Encuentra los pasos para preparar esta receta dando click aquí.  

"Prueba los aceites premium de La Europea."

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Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
Siempre escuchamos de la importancia de comer alimentos que nos aporten vitaminas, minerales o proteína, porque estos nutrientes son vitales para nuestro organismo, pero pocas veces le damos importancia a otro elemento primordial en nuestra dieta: los alimentos ricos en fibra.La fibra dietética se encuentra principalmente en frutas, verduras, cereales integrales y legumbres, y lo más probable es que la conozcas por su capacidad para prevenir o aliviar el estreñimiento. Sin embargo, los alimentos que contienen fibra también pueden brindar otros beneficios para la salud, como ayudar a mantener un peso saludable o reducir el riesgo de diabetes y enfermedades cardíacas.Beneficios de comer alimentos ricos en fibraA diferencia de las grasas, las proteínas o los carbohidratos, los cuales el cuerpo descompone y absorbe, la fibra no se digiere. Es decir, la fibra pasa relativamente intacta a través de estómago, intestino delgado y colon, y sale del cuerpo.Así, la fibra se clasifica comúnmente como soluble, que se disuelve en agua, o insoluble, que no se disuelve. La primera se encuentra en la avena, los chícharos, los frijoles, las manzanas, los cítricos, las zanahorias, la cebada y la chía; mientras que la segunda está en la harina integral, el salvado de trigo, las nueces, y en verduras como la coliflor o las papas. Una dieta con alto contenido de fibra te beneficiará de la siguiente manera:Regulariza las deposiciones. La fibra dietética aumenta el peso y el tamaño de las heces y las ablanda, por lo que son más fáciles de evacuar y finalmente, esto reduce la posibilidad de estreñimiento. Ayuda a mantener la salud intestinal. Una dieta rica en fibra puede reducir el riesgo de desarrollar hemorroides y pequeñas bolsas en el colon (enfermedad diverticular). Reduce los niveles de colesterol. La fibra soluble que se encuentra en los frijoles, la avena, la linaza y el salvado de avena puede ayudar a reducir los niveles de colesterol total en sangre al reducir los niveles de colesterol "malo" o de lipoproteínas de baja densidad. Ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre. En las personas con diabetes, la fibra, especialmente la fibra soluble, puede retardar la absorción de azúcar y ayudar a mejorar los niveles de azúcar en sangre.Ayuda a lograr un peso saludable. Los alimentos ricos en fibra tienden a saciar más, por lo que es probable que te sientas satisfecho por más tiempo y comas menos. Además, sueles tardar más en comerlos y tienden a ser menos "densos en energía", lo que significa que tienen menos calorías para el mismo volumen de alimentos.Te ayuda a vivir más tiempo. Los estudios sugieren que aumentar el consumo de fibra dietética, especialmente fibra de cereales, se asocia con un riesgo reducido de morir por enfermedades cardiovasculares y todos los cánceres.Ya conoces la importancia de la fibra en tu dieta, más allá de prevenir o ayudarte con el estreñimiento, así que ahora no dudes en incluir platillos altos en fibra en tus comidas semanales. Aquí te dejamos algunas ideas.Pan de avenaEnsalda de nopales tatemadosTortitas de coliflor en salsa de pasilla
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