Historia del Helado
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Historia del Helado

Por Kiwilimón - Junio 2015
Favorito de grandes y chicos por su incontable variedad de sabores y frescura, el helado ha fascinado a la humanidad por milenios. Así es, este sencillo postre tiene una larga historia que va de emperadores a gente común y actualmente es una de las preparaciones más famosas y usadas en el mundo. Si a ti y a tu familia les gusta disfrutar de una paleta, una nieve e incluso de un cono, disfrutarán de nuestra nota de hoy: la historia del helado.

Historia.

Hay evidencia de que el helado, en una forma u otra, existe desde 200 años a.C., aunque nadie ha podido probar quién fue el inventor. Sí sabemos que Alejandro Magno disfrutaba de nieve y hielo saborizados con miel y néctar. Incluso hay referencias bíblicas que cuentan que el rey Salomón gustaba de bebidas congeladas en los meses calurosos de cosecha. Por su parte, durante el imperio romano, el emperador Nerón Claudio César ordenaba a sus súbditos subir a las montañas para recolectar nieve que después saborizaban con frutas y jugos. Casi mil años después Marco Polo regresó a Italia de sus viajes por Oriente con una receta de lo que hoy conocemos como el raspado, y los historiadores piensan que esta receta evolucionó en el siglo XVI hasta convertirse en el helado. No fue hasta 1660 que el helado se hizo disponible para el público en general cuando un mercader veneciano llegó con una preparación hecha a base de leche, mantequilla, crema y huevos para venderla en el primer café que existió en París: Café Procope.

Preparación.

Hay una infinidad de helados y variaciones del mismo como sorbetes y raspados, pero siempre que se hable de helado con base láctea se deben usar estos ingredientes:
  • Leche 20%
  • Saborizante 15%
  • Azúcar 10%
  • Agua 50%
  • Saborizantes o fruta seca 25%

¿Cómo se come alrededor del mundo?

Halo-halo

En las filipinas se prepara con hielo raspado mezclado con leche y saborizado con verduras hervidas.

Gelato

La famosa versión italiana contiene una cantidad mucho menor de leche y más crema, por lo que es más sedoso.

Ais Kacang

En Malasia se come esta variación del helado hecha a base de hielo raspado, jarabe, frijoles rojos hervidos y leche condensada.

Booza

En los países árabes se come este helado elástico y que no se derrite gracias a su ingrediente principal, salep, una preparación hecha a base de tubérculos.

Recetas

Si quieres preparar helado casero ahora que el verano se acerca, aquí te dejamos cinco recetas que le encantarán a toda la familia.

Helado de pistache

Ver receta completa: http://www.kiwilimon.com/receta/postres/postres-frios/helado/helado-de-pistache-hecho-en-casa

Helado de chocolate con chambord de frambuesa

Ver receta completa: http://www.kiwilimon.com/receta/postres/helado-de-chocolate-con-chambord-y-frambuesas

Helado de rompope

Ver receta completa: http://www.kiwilimon.com/receta/postres/postres-frios/helado/helado-de-rompope

Helado de fresas para verano

Ver receta completa: http://www.kiwilimon.com/receta/postres/helado-de-fresa-para-verano

Helado de chocomenta

Ver receta completa: http://www.kiwilimon.com/receta/postres/postres-frios/helado/helado-de-choco-menta      
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La gastronomía de Colombia es tan vasta y abundante como las riquezas del propio país, cuyo suelo es tan fértil que todo lo que se consume es cultivado en su mismo territorio, tal como la yuca (tubérculo similar al camote), el ñame (planta muy parecida a la papa), el maíz y los plátanos verdes. Si aún no estás familiarizado con los alimentos de la región, es hora de que conozcas la comida típica de Colombia más deliciosa. Los platillos típicos de Colombia son de los más populares en la región latinoamericana gracias a las increíbles combinaciones que se pueden hacer con sus ingredientes, además de que son platillos tan abundantes que no sólo te llenan de sabor, como podrás ver a continuación. Arepa de huevo Las arepas son una herencia de Venezuela de la época precolombina, pero se convirtieron en un plato típico de Colombia, que puedes encontrar en distintas variaciones, frita o en comal, dulces o saladas. Una de las favoritas es la arepa de huevo, la cual consiste en una especie de tortilla de masa de maíz frita, que lleva un huevo crudo en su interior, se sella y se vuelve a freír. Sancocho El sancocho es comida tradicional de Colombia de la región costera del país y se trata de una rica sopa con distintos tipos de carnes como res, pollo, gallina y verduras, condimentos y algunas especias para darle más sabor. ¡Es como un caldo de pollo pero revolucionado! Bandeja Paisa Como lo mencionamos anteriormente, la bandeja paisa es uno de los platos más completos de la comida típica de Colombia y es que trae consigo hasta 10 platillos distintos. En una bandeja paisa podemos encontrar chicharrón frito, frijoles rojos, arroz blanco, tajadas fritas de plátano, huevos fritos, cebolla, tomate, una arepa, aguacate, chorizo, morcillas (embutido de vísceras de cerdo), patacones (rodajas de plátano verde frito), carne molida y costillas. ¿Te atreverías a comer una bandeja tú solo? Tamales colombianos Al igual que México, Colombia cuenta con sus propios tamales que incluso las personas utilizan para desayunar en familia. Los tamales van envueltos en hoja de plátano y se preparan a base de maíz, rellenos de diversas legumbres y carnes. ¿Probarías este plato típico de Colombia o te quedas con la versión mexicana? Mondongo El mondongo es un caldo bastante controversial ya que, al estar hecho con vísceras, papas colombianas y una inmensa cantidad de verduras, muchos lo consideran como un alimento un tanto pesado para comer de una sola sentada, sin embargo, nunca falta en cualquier menú colombiano. Plátano maduro relleno El plátano maduro relleno es uno de los platillos colombianos más comunes para la hora del almuerzo y es que ese toque dulce es irresistible para rellenar con queso crema, arequipe (parecido al dulce de leche) y mantequilla. Aguapanela con queso Por último, te presentamos una de las bebidas más famosas en Colombia: el aguapanela con queso, una bebida que se puede servir helada o como té. El aguapanela es un producto que se obtiene de procesar la caña de azúcar y generalmente se toma caliente, acompañada de queso para mejorar su sabor. Como puedes ver, la comida típica de Colombia es vasta y llena de sabores deliciosos, por eso nos encantaría saber cuál es el platillo que se te antojó más.
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¿Existe un postre más perfecto que las galletas? No lo creo. Y aun así recuerdo con más cariño el olor a galletas haciéndose en el horno que el momento de hincarles el diente junto a un vaso con leche. No le digan a mi mamá, pero casi siempre sus galletas quedaban más duras que una palanqueta vieja. Y cuando eres pequeña, que a tu mamá le haya tomado horas hornearlas, que se haya gastado pesos de más y que haya añadido ingredientes secretos como «amorcito», puede pasar desapercibido. Tras uno o dos intentos de morder sin éxito un trozo de galleta, la dejaba olvidada sobre el mantel floreado, a reserva de que otra cosa –un objeto azucarado con la textura ideal– entretuviera mi antojo. De verdad no le digan, pero a pesar de que mi mamá es una gran cocinera, no lograba hornear las galletas perfectas. 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Sólo un correcto uso de los ingredientes, las formas, los tiempos y las temperaturas pueden conseguir unas galletas de consistencia suave pero crocante –no hay que olvidar que ese es su don, su bien, su encanto–. Lo primero es la elección de los ingredientes, mejor que sean de calidad, que la mantequilla sea de leche y no de grasa vegetal. Una buena harina hará la diferencia, el tema con ellas es el gluten. Entre menos gluten, más suaves quedarán. Antes de ponerse el mandil favorito, apenas las ganas de hornear invadan al cuerpo, hay que sacar la mantequilla del refrigerador para que se vaya aclimatando a la temperatura del ambiente. Algo a no dar por sentado es la taza medidora. Mejor que no sea la taza del café (en cada taza de café hay un mundo y las del recuerdo de Acapulco no tienen la misma proporción que la taza heredada de porcelana). Los ingredientes hay que medirlos como científico, en especial la harina. Nada de copetear. Ese poquito de más podría ser el culpable de que todos los esfuerzos se estropeen. La mantequilla: que también sea exacta. A mí alguna vez se me ocurrió quitarle un cuartito de taza y en otra ocasión usé una reducida en grasa para restarle calorías al pecado. En ambos casos me enfrenté a un triste y duro final. ¿Valió la pena? No. Ahorré calorías porque resultaron incomibles.¿Los ingredientes ya están medidos, peinados y listos para ir al baile? Ahora hay que asegurarse de ponerlos en el orden correcto dentro de la batidora. (Si no se cuenta con batidora, no pasa nada, sólo no hay que sustituirla con el poder sónico del brazo. Si la masa se manipula demasiado, se despertará a la bestia del gluten y con él, las rocas del horno). Tan sólo hay que mezclar (no batir) para obtener unas galletas perfectas. El orden es así: mantequilla a temperatura ambiente, azúcar (una mezcla de 60% blanca, 40% mascabado será genial), harina y royal cernidos como manda la tradición, la pizca de sal –que es como el alma: nadie puede vivir sin ella– y sólo hasta el final, cada uno de los huevos. Una vez integrada la masa hay que convertirla en una bola y envolverla en papel film. Lo mejor es refrigerarla toda la noche o al menos un par de horas.En el momento de la verdad el horno debe estar precalentado a 180 ºC –aunque por la altura, esta medida puede variar–. Con 10 a 12 minutos bastará. No hay que dejarse engañar por su apariencia: aunque parezca que les falta, si sus orillas están doradas, hay que sacarlas; las galletas adquieren ese look de galletas sólo hasta que se enfrían. Para ello hay que colocarlas sobre una rejilla y ser positivo mientras tanto. Seguramente los dioses de la alquimia, el amor y el horno ya se encuentran en nuestra cocina. Y para que no queden dudas sobre cómo lograr la galleta perfecta, las chefs de Kiwilimón también te comparten sus mejores tips. Tómalos en cuenta siempre que hagas cualquiera de tus recetas favoritas de galletas. La galletoterapia no se va a ir a ningún lado. Esta tendencia para hacer en familia llegó para quedarse.“Enfría las galletas unos minutos antes de hornear. Además, recuerda que la masa de galletas no se debe de manipular demasiado.”Brenda Villagómez“No sobrebatas la masa ni hornees demasiado tiempo. Sácalas cuando aún estén un poco suaves, sobre todo si las quieres tipo chunkies.”Marielle Henanine“La clave está en cómo las hornees, tanto la forma como el tiempo. Si se hacen ‘bolitas’ de 1 cucharada y media (1 scoop pequeño de helado) y le das horneado sólo hasta que dore la orilla, te quedarán suaves. Si las aplanas un poco más –aunque sea la misma cantidad– y las dejas a dorar un poco más, te quedarán crispy.”Mayte Rueda“Al momento de estirar la masa ejerce la presión suficiente para no pasar muchas veces el rodillo. Esto evitará que se caliente. Para mayor suavidad, utiliza más mantequilla que azúcar. Si ocupas una harina con menor cantidad de proteína, quedarán más suaves.”Yamilette González
Ahora que parece que todos le perdimos el miedo al horno y estamos probando con diferentes tipos de panes y recetas. Así, todos los neófitos en este terreno nos hemos encontrado con una gran duda: ¿el polvo para hornear es lo mismo que la levadura?Y todavía más preguntas, ¿podemos usarlos e intercambiarlos?, ¿cuál es el uso de cada uno? Para alguien nuevo en la horneada, es necesario saber esto y tener a la levadura y al polvo para hornear bien diferenciados.La levadura es el ingrediente que al hacer pan, realiza la fermentación. Se trata de un hongo, es decir que la levadura está compuesta por microorganismos vivos, que descomponen la materia orgánica al tiempo que generan nuevos elementos, como dióxido de carbono o alcoholes. Esto es el proceso de la fermentación y por eso, al hacer una masa para pan, cuando se indica dejarlo fermentar, se trata de ese tiempo de reposo en el que se permite a la levadura llevar a cabo este procedimiento y como resultado, la masa incrementa su volumen, pues ya hubo una transformación de materia en dióxido de carbono.Este uso de la levadura es uno de los más antiguos y se usan muchos tipos de levadura para hacer alimentos además de pan, por ejemplo, para hacer cerveza o vino.Por su parte, el polvo para hornear es una levadura química, hecha con bicarbonato de sodio, cremor tártaro (bitartrato de potasio) y un absorbente de humedad, por lo que la principal diferencia entre la levadura y el polvo para hornear es que la primera es orgánica, es decir, está viva, mientras que la segunda no.Aunque tanto el polvo para hornear como la levadura sirven para un mismo fin, no son lo mismo. Los dos productos ayudan a los alimentos horneados a aumentar su tamaño, pero el proceso por el cual lo hacen es diferente.Cuando se usa en una receta para hacer bisquets, por ejemplo, el polvo para hornear libera gas de dióxido de carbono a través de la masa, lo que hace que la comida se hinche.El proceso de la levadura es que se alimenta de los azúcares en la harina y entonces así libera dióxido de carbono, lo que hace que la comida se eleve. Ambos procesos liberan dióxido de carbono para aligerar la masa, pero la levadura es mucho más lenta y deja un sabor y olor distintos.Los dos ingredientes no sólo funcionan de manera diferente, sino que también se usan en diferentes tipos de recetas. Por ejemplo, el polvo para hornear se usa en la mayoría de los productos de repostería, como las galletas, pasteles o muffins.La levadura se usa principalmente para panes, incluidos pan blanco, trigo integral, brioche y centeno.Lo más seguro, es que la receta que estés consultando te dicte el uso de uno u otro, pero si vas a hacer un pastel y tienes levadura pero no polvo para hornear, quizá lo mejor será no intentar intercambiar los ingredientes. Ahora que ya sabes que la levadura y el polvo para hornear no son lo mismo, podrás continuar con tu dominio del delicioso y desestresante arte de hacer pan casero.
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