Hummus para todos los días (11 ideas)
Recomendaciones de Cocina

Hummus para todos los días (11 ideas)

Por Kiwilimón - Abril 2014
Una de las maravillas del hummus es que puede prepararse en diversas maneras. Si tú eres fanática de este ingrediente o si mueres por incluirlo en tu dieta diaria entonces aquí van 11 alternativas para disfrutarlo a diario. Recuerda que el hummus no sólo añade vitaminas, minerales y muchas proteínas a tu dieta, también es un delicioso ingrediente bajo en calorías. 1.- Hummus solo, simplemente agrega un poco de aceite de oliva, tal vez algunas aceitunas y listo. 2.- Hummus con aguacate, revuelve los dos ingredientes y  tendrás un inesperado y delicioso guacamole tipo Medio Oriente 3.- Hummus en wraps vegetales, sólo debes incluirlo en vez de queso dentro de una tortilla integral e incluir tus vegetales favoritos. Después enrolla y disfruta. 4.- Hummus con falafel, para no cortar la tradición y probarlo con sus sabores de origen. 5.- Hummus en vez de frijoles. Agregar hummus en tus tacos y burritos le dará un dimensión extraordinaria. Puedes rellenarlo con fajitas de carne o pollo. 6.- Hummus en sopa, puede combinarlo con caldo de pollo o res y adornarlo con un poco de perejil y voilá.  7.- Hummus en tu sushi, sólo asegúrate de untar una capa en tu sushi casero y sigue rellenando con aguacate, alga, arroz y verduras. 8.- Hummus con pescado, puedes hornear un atún o salmón con hummus encima y su sabor rico y acidito combinará perfecto.  9.- Hummus como aderezo, y esto no significa que sólo vale con ensaladas sino también como un tipo de salsa sobre tu pollo frito.  10.- Hummus dentro de tu puré de papa, no lo dudes esa textura suave del hummus va perfecto con esta afamada receta de papa.  11.- Hummus como salsa de pasta, es en serio olvida el pesto y la bolognesa por unos días y mezcla tu hummus con puré de tomate para obtener esta deliciosa preparación.

Algunas recetas en las que  puedes incluir hummus

Receta de Falafel

Receta de Sushi de Mango y Salmón

Receta de Pollo Frito al Horno

¿Qué platillos de todos los días acompañas con hummus?

Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
El aceite de oliva es parte de la maravillosa dieta mediterránea, es una aderezo sencillo pero con mucho sabor para cualquier ensalada y con estos consejos, aprenderás cómo usar aceite de oliva para hacer crecer las uñas.Si tú también tienes las uñas quebradizas y las cutículas secas, probablemente no te crecen sanas y fuertes, como quisieras, pero existen varios remedios caseros fáciles que te ayudan con esto, como es el caso del aceite de oliva aplicado a diario. El aceite de oliva penetra en la piel y las uñas para ayudar a reparar los daños, además de suavizar las uñas y las cutículas, lo cual da como resultado fuerza y salud a las uñas. El aceite de oliva es una gran idea para usar como remedio casero en la piel, pues se puede utilizar en cualquier parte del cuerpo como emoliente e hidratante.Los beneficios de belleza del aceite de oliva son legítimos y hay varias formas de aplicarlo en las uñas para fortalecerlas, a continuación te contamos algunos métodos.1. Aceite de oliva para suavizar las cutículas: primero, sumerge las manos en una mezcla de partes iguales de vinagre blanco y agua tibia durante cinco minutos (para matar los gérmenes y prevenir hongos). Sécate las manos con palmaditas y aplica unas gotas de aceite de oliva en cada cutícula; deja que se absorba durante unos 10 minutos.2. Aceite de oliva para hacer crecer las uñas: además de mantener saludables las cutículas, el aceite de oliva puede ayudar a que tus uñas crezcan, debido a que es rico en vitamina E, lo cual lo hace extremadamente hidratante y se absorbe fácilmente, ideal para el crecimiento de las uñas. Remoja las uñas en aceite de oliva durante unos 20 minutos una vez a la semana para sentir este efecto fortalecedor.3. Aceite de oliva para darle brillo a las uñas: aplica aceite de oliva en las uñas y pule con un paño de algodón limpio o una lima de uñas. Esto dará a la uña brillo y protección adicional contra los químicos en el esmalte de uñas.Sin duda, el aceite de oliva te ayudará a fortalecer las uñas, pues penetra en ellas y en la piel para reparar los daños y suavizarlas, lo cual permitirá que crezcan más y mejor.
A su regreso de la guerra de Troya, Ulises (también llamado Odiseo) navegó durante 20 años por varias islas y mares. En su trayecto vivió aventuras con cíclopes, dioses y seres con poderes sobrenaturales, hasta que pudo volver a su reino, Ítaca, donde lo esperaban su esposa Penélope y su hijo Telémaco. Su viaje lleno de dificultades, retos y peripecias (conocido como La Odisea) se volvió uno de los relatos más famosos de la literatura de todos los tiempos.Llegar a Ítaca es volver a casa, al hogar, al refugio; pero también reencontrarse con seres queridos en un espacio para recuperar la memoria, descansar y relajarse de las ocupaciones del día, extender el conocimiento y la comunicación con los otros, además de compartir las historias que nos importan con la palabra y los libros. Eso es Cafebrería Ítaca, en Cerritos, San Luis Potosí, un rinconcito con cafetería, librería, biblioteca y talleres donde todos son bienvenidos.Cafebrería Ítaca es la primera cafetería-librería con una oferta de actividades culturales, literarias y talleres en Cerritos, San Luis Potosí, que promueve los vínculos con escritores y artistas de otras partes de la República. Sus fundadores, Lorena Rojas y Adán Medellín, tienen la visión de consolidar este espacio en una residencia temporal de creadores culturales y artísticos, organizar el primer festival literario de Cerritos con invitados locales, regionales y nacionales. Además de promover la lectura de todos los que los visiten, pues cuentan con una nutrida colección personal literaria. Lorena Rojas, originaria de Cerritos, San Luis Potosí, estudió Lengua y Literatura Hispanoamericanas en la UASLP y escribe cuentos y monólogos teatrales. Sus relatos se han publicado en revistas digitales como Punto en Línea y Neotraba, donde escribe la columna "Letras y Enigmas". Adán Medellín, originario de la Ciudad de México, es Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM. Ha publicado cuatro libros de cuentos: Vértigos, Tiempos de Furia, El canto circular y Blues vagabundo (Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí 2017). Obtuvo su segundo Premio Bellas Artes, ahora en Ensayo Literario, con El cielo trepanado en 2019. Ha obtenido, entre otros galardones destacados, el Premio Nacional de Relato Sergio Pitol en 2007, el Premio Nacional de Cuento Beatriz Espejo 2019 y el Iberoamericano de Cuento Ventosa Arrufat-Fundación Elena Poniatowska 2020. Lorena y Adán son fundadores de este proyecto hecho con puro corazón y pasión. Cuando visites Cafebrería Ítaca ellos te recibirán y te deleitarán con literatura y exquisitos platillos como su espagueti Ítaca, una pasta de la casa con toque marino de camarones y mejillones en una deliciosa crema especiada de tres quesos; su Clerinfusión, que es el twist sin alcohol de un cóctel clásico con una base de jugo de uva e infusión de frutos rojos y su pay de garambullo, que es un postre frío con el alma de un fruto de temporada del desierto. ¡No esperes más y emprende tu viaje a Cafebrería Ítaca!¿Dónde visitarlos? Jardín Hidalgo 15 Altos, Col. Centro, CP 79440, Cerritos, San Luis Potosí. (Frente a la plaza principal, a un costado de la Iglesia de San Juan Bautista).Síguelos en: Facebook @Itaca.cafebreria y en Instagram @cafebreria.itaca.
Cuando de comida mexicana se habla, los antojitos, celosos, acaparan la atención. Los puestos callejeros se abarrotan ante comensales hambrientos, críticos gastronómicos ávidos por la nota y fotógrafos listos para captar las imágenes que terminarán en Netflix. No se escapan los banquetes de los comedores familiares tradicionales, los restaurantes de manteles largos que aparecen en las listas gastronómicas del mundo. Junto a ellos, a la vista de todos, pero bajo el sutil velo de la invisibilidad, están los locales que nos dejan encima los olores de la verdadera cocina mexicana: los de la comida corrida, los de las fonditas.Casi siempre, bajo el nombre propio de una mujer –Doña Mari, Doña Margarita, Doña…– las fonditas rotulan la autoría de aquel o aquella que con un presupuesto fijo dan color a los ingredientes de la canasta básica. Por supuesto, hay excepciones a la regla, como Don Arturo, la fondita que me alimentó por casi siete años mientras trabajaba en Polanco. La comida corrida era diariamente ofrecida por un hombre, Don Rubén, cuyos fideos con crema y su budín de pan servían para amainar las jornadas de todos los publicistas que diariamente buscábamos una dosis del hogar al que pocas veces llegábamos. El planteamiento en las fonditas es básico y por ello, magistral: un pentálogo de paradas culinarias inamovibles que llenan el estómago y la ropa con los humores de las ollas. Aunque el origen es humilde, casi siempre se localizan en las periferias de los mercados, en las zonas populares, en las avenidas con flujo proletario, mayormente alejadas del bullicio turístico.En la comida corrida se sabe que no te irás a ningún lado hasta terminar el menú de pé a pá. “El término corrida es un término español que usamos en México cuando una cosa va detrás de la otra; entonces si una persona habla de corrido es porque dice una cosa y luego otra, y otra más”, comenta el ensayista e historiador gastronómico José N. Iturriaga. Una vez que te instalas, la mesera te servirá una sopa y en seguida, el arroz o la pasta. “En el caso del platillo fuerte te van a preguntar qué quieres porque casi siempre hay opciones”, asegura Iturriaga.La estructura es una institución culinaria que apenas ha cambiado con los años: por un precio que pocas veces rebasa los cien pesos, de la cocina desfilarán una serie de platillos encaminados a saciar el hambre atroz de los estudiantes, del kinestésico trabajador, del ansioso pequeño burgués. Al centro habrá además tortillas o canastas de plástico con bolillo y salsas en cazuelitas. Y es que en la comida corrida todo está dispuesto para reproducir una escena familiar, que se escapa de la gloria celebratoria del sábado o el domingo. “La comida corrida siempre viene con un vaso de aguas frescas que puede ser una limonada o un agua de jamaica, de tamarindo, de sandía, de melón, de alguna fruta de temporada”, comenta Iturriaga. En términos culturales, como todo lo que se cuece en territorio nacional, la comida corrida es fruto del mestizaje. “El primer tiempo es casi siempre una sopa de pasta. Las pastas traídas por los españoles surgen en China algo así como dos siglos antes de la Conquista. Luego, el segundo tiempo, es un arroz que también es de origen chino y que también lo trajeron los españoles. Le pusimos “mexicano” por que tiene un color rojo del jitomate con el que se cocina. El más clásico lleva chicharitos y unos cuadritos de zanahoria.”El platillo fuerte es variable, casi siempre es un guiso y no propiamente un antojito. “No estamos hablando de platillos de mucha elaboración, ya que esos son para ocasiones más festivas. Hablamos de una carnita de puerco en salsa verde con verdolagas, tinga de res con la carnita de la falda de res deshebrada. Cuando llega a haber pescado nos darán algún filetito de mojarra o de esos que compras delgaditos para que rinda mejor”. Eso sí, casi siempre irá empanizado para que sea más llenador.Los que ofrecen opciones fuera del menú casi siempre costarán unos pesos más. Ahí está el huevo o el plátano que decorará en sabor y color al arroz. Y en el fuerte, no falta la reina de la cocina de fondita: la milanesa. “La milanesa debe su nombre a Milán, que hoy es el norte de Italia pero que, en el siglo XIX, era parte del Imperio austrohúngaro. De hecho, las milanesas más famosas del mundo son en Viena, capital de Austria”. El postre irrevocable de la comida corrida es el arroz con leche que casi siempre se cocina con canela. “Toda la canela que se consume en el mundo surge de Ceilán, una isla al sur de Sri Lanka”, completa el licenciado Iturriaga. Pero no falta la gelatina, casi siempre de colores vivos –verdes, naranjas y rojos–, los budines con el pan que se queda de otros días, el pastel de tres leches para los días especiales, como los viernes, en los que la propietaria, si está de buenas, agasajará a sus comensales. La cocina de las fonditas nos hace sentir en casa en pleno ajetreo del día. De la dueña, del encargado, terminamos por hacernos íntimos, conocernos los temperamentos, acostumbrarnos a la experiencia sápida. “Las fonditas resuelven, sobre todo a quienes diario tienen que comer fuera, ya sea que eres un oficinista o estudiante del estrato socio económico de clases medias bajas y de clases de proletarias, y es que en ellas comemos comes como en tu casa”. Hay un tesoro invisible en las ciudades al que le debemos horas periodísticas. Gracias a las sazones de Doña Mari o a Don Rubén o a la doña de nuestra confianza es que se nutren nuestros corazones de una a tres P. M. Sus guisos nos recuerdan que pertenecemos a algo más que a una corporación, que somos seres humanos aún en horario laboral.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD