Ingrediente del día: La Guayaba
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Ingrediente del día: La Guayaba

Por Kiwilimón - Marzo 2012
Las guayabas (Psidium spp.) son un género de unas cien especies de árboles tropicales y árboles pequeños en la familia Myrtaceae, nativas del Caribe, América Central, América del Norte y el norte de Sudamérica. Las hojas son contrarias, simples, elípticas a ovaladas, de 5 a 15 centímetros de largo. Las flores son blancas, con cinco pétalos y numerosos estambres. La fruta es comestible, redonda o en forma de pera, entre 3 a 10 cm de diámetro (hasta 12 cm en cultivos selectos). Tiene una corteza delgada y delicada, color verde pálido a amarillo en la etapa madura en algunas especies, rosa a rojo en otras, pulpa blanca cremosa o anaranjada con muchas semillitas duras y un fuerte aroma característico. Es rica en vitaminas A, B y C, además tiene beneficios nutritivos ya que su pulpa es considerada ácida beneficiando a bajar los niveles de colesterol malo. (Fuente: Wikipedia) Para aprovechar esta deliciosa fruta, te dejamos unas recetas muy buenas para preparar postres. Toma nota. Mousse de Guayaba Una muy fácil gelatina de guayaba con leche condensada. Gelatina de Guayaba Rica gelatina de guayaba con leche condensada y leche. Guayabate al Piloncillo Delicioso postre de guayaba y piloncillo. Ate de Guayaba con Queso Dulce típico mexicano de la fruta, comúnmente se come con queso. Guayabas en Almibar Una riquísima y tradicional receta mexicana de guayabas cocidas en agua, azúcar y esencias de vainilla, canela y clavo. Coctel de Guayaba Un delicioso coctel muy latino de guayaba. El poner como decoración el até le da el toque especial. Ponche Tropical Una bebida muy rica y tropical.
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Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
Los beneficios de la avena y la miel no sólo se pueden aprovechar en recetas de cocina, pues estos dos ingredientes que seguramente tienes en la alacena también tienen propiedades que ayudan a la piel de tu rostro.Mientras que la avena tiene propiedades exfoliantes y saponinas para limpiar la piel, la miel la hidrata, abre los poros de forma natural, balancea el pH y ayuda a lograr un brillo mientras combate el acné y nutre la piel envejecida. Así que además de que no tiene químicos, los beneficios de la avena y la miel en la cara son muchos y para que los pongas ya en práctica, esta mascarilla de avena y miel es muy sencilla de hacer y necesitarás:3 cucharadas de avena3 cucharaditas de mielColoca los ingredientes en un tazón y mezcla hasta que se integren bien. Entonces aplica la mezcla sobre tu rostro limpio con movimientos circulares suaves y deja actuar unos minutos hasta que se seque. Finalmente, sólo limpia la mascarilla con agua fría.Puedes usar esta mascarilla una o dos veces a la semana, antes de dormir y complementarla con tu astringente para tener mejores resultados si tienes acné. Si consigues miel cruda u orgánica, mucho mejor, pues esta miel te ayudará a equilibrar las bacterias de la piel, lo que la convierte en un excelente producto para el acné, pues acelera los procesos de curación de las células de la piel, así que será un gran aliado si tienes imperfecciones o un brote de eczema, y te ayudará a curar y reducir la inflamación. Por su parte, la avena se ha usado para el cuidado de la piel desde la antigüedad romana y en la actualidad se utilizan formulaciones especiales de avena en una variedad de productos para el cuidado de la piel, desde lociones hasta jabones de baño, así que no hay duda de sus beneficios, gracias a sus propiedades antiinflamatorias y que retienen la humedad. Prueba esta mascarilla o también puedes hacer una mezcla de arroz y avena para iluminar tu rostro, y cuéntanos cómo te funcionaron.
Los beneficios de la avena y la miel no sólo se pueden aprovechar en recetas de cocina, pues estos dos ingredientes que seguramente tienes en la alacena también tienen propiedades que ayudan a la piel de tu rostro.Mientras que la avena tiene propiedades exfoliantes y saponinas para limpiar la piel, la miel la hidrata, abre los poros de forma natural, balancea el pH y ayuda a lograr un brillo mientras combate el acné y nutre la piel envejecida. Así que además de que no tiene químicos, los beneficios de la avena y la miel en la cara son muchos y para que los pongas ya en práctica, esta mascarilla de avena y miel es muy sencilla de hacer y necesitarás:3 cucharadas de avena3 cucharaditas de mielColoca los ingredientes en un tazón y mezcla hasta que se integren bien. Entonces aplica la mezcla sobre tu rostro limpio con movimientos circulares suaves y deja actuar unos minutos hasta que se seque. Finalmente, sólo limpia la mascarilla con agua fría.Puedes usar esta mascarilla una o dos veces a la semana, antes de dormir y complementarla con tu astringente para tener mejores resultados si tienes acné. Si consigues miel cruda u orgánica, mucho mejor, pues esta miel te ayudará a equilibrar las bacterias de la piel, lo que la convierte en un excelente producto para el acné, pues acelera los procesos de curación de las células de la piel, así que será un gran aliado si tienes imperfecciones o un brote de eczema, y te ayudará a curar y reducir la inflamación. Por su parte, la avena se ha usado para el cuidado de la piel desde la antigüedad romana y en la actualidad se utilizan formulaciones especiales de avena en una variedad de productos para el cuidado de la piel, desde lociones hasta jabones de baño, así que no hay duda de sus beneficios, gracias a sus propiedades antiinflamatorias y que retienen la humedad. Prueba esta mascarilla o también puedes hacer una mezcla de arroz y avena para iluminar tu rostro, y cuéntanos cómo te funcionaron.
El otoño es temporada de renovación y buena cerveza, por eso les recomendamos siete estilos para chocar los tarros y celebrar en grande. 7 estilos de temporadaBrown AleDeriva del estilo histórico inglés London Brown, que se creó en 1902 y llegó a considerarse como la cerveza más dulce de Londres. Actualmente se elabora con malta caramelo. En boca es ligera y dulce. Tiene aromas a nuez, chocolate y caramelo. PorterSu origen se disputa entre Inglaterra e Irlanda. Fue una receta creada especialmente para trabajadores con faenas físicas muy pesadas, la cual combinó tres tipos de ales. Es densa, huele a pan y chocolate, y en boca es robusta. StoutCreadas en el Reino Unido, como evolución de la Porter, a la cual necesitaban subirle la graduación alcohólica para sus viajes hacia las colonias inglesas y al norte de Europa. Es de color muy oscuro, con notas a tostados y un marcado sabor a café. De este estilo, hay dos variantes que te harán el día: American StoutSon cervezas con aromas y sabor a café y chocolate oscuro. En boca son cremosas y te calientan en boca al tomarlas por su poder alcohólico. Russian Imperial Stout Esta es la joya de la corona. Es la cerveza más alcohólica de las variantes que hay del estilo y la más popular entre la corte imperial Rusa. Por lo general utiliza maltas torrefactas muy intensas, tiene notas de nueces y un final cálido y elegante que no te hará extrañar el vino caliente europeo. De hecho, los ingleses, quienes son sus principales productores, se volvieron fanáticos del estilo después de las guerras napoleónicas en las que se quedaron sin viñedos. Pruébala con un sabroso estofado, un molito o un postre con chocolate o caramelo quemado. WeizenbockEsta es la Weizen que marca la diferencia. Es una cerveza Lager, a diferencia de las alemanas de trigo que son Ale. Tiene mucho alcohol, con un sabor cremoso y un perfil fuerte, con pan y granos de trigo. Sería el equivalente a un destilado de cerveza. Perfecto para brindar en compañía de charcutería, salchichas o preparaciones BBQ. Doppelbock Es una especialidad Bávara, elaborada en Múnich por los monjes de San Francisco de Paula, quienes la consideraban “pan líquido”. Es rica, malteada y con sabores tostados (a veces, dependiendo su versión, tiene un ligero toque de chocolate).
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