Ingredientes al cubo segunda parte
Recomendaciones de Cocina

Ingredientes al cubo segunda parte

Por Kiwilimón - Septiembre 2015
Como habrás leído en nuestra nota Ingredientes al Cubo, nos hemos inspirado en la obra artística de Lernert & Sander para invitarte a la dinámica de identificar diversos ingredientes que se encuentran en forma de cubo. Hoy continúamos y te presentamos los siguientes cinco cuadritos para que adivines qué son y además sepas cómo sorprender a tu familia y amigas usándolos en la cocina. Como ves en las imágenes, la obra de Lernert & Sander llamada Cubes, toma ingredientes crudos de toda clase para cortarlos en cubos perfectos y acomodarlos de una manera muy estética y casi hipnótica. De la variada selección de sus ingredientes nosotros escojimos los siguientes cinco: cebolla, puerro, ajo, col y jengibre. Para que te inspires en esta obra y la utilices en tu cocina te tenemos consejos de cómo llevar la moda del cubo a tus platillos:

Col

Sin ir demasiado lejos una ensalada de col donde todo fuera cúbico suena como una gran idea que llamaría la atención. Siendo la col un acompañante usual de las hamburguesas también podrían funcionar unos cubos fritos de col ya sea como acompañante del sándwich o incluso dentro, junto con el queso y el tocino.

Ajo

El ajo es un ingrediente esencial en la cocina, junto a la cebolla es un maximizador de sabores y tiene un gusto muy particular que se usa en todos los rincones del mundo. Bien frito y con un poco de soya es un excelente acompañante para un arroz chino, aún en su formato cúbico. Para una pasta con parmesano, chile y ajo tampoco quedaría mál si a tu familia le gusta los sabores italianos fuertes.

Cebolla

La cebolla es muy diversa, pero cuando limitamos su forma a un cubo no se puede usar como lo hacemos habitualmente. Por eso te recomendamos que uses los cubos de cebolla como si fueran cebollitas preparadas a la plancha con salsa inglesa, limón y sal. Es una botana clásica con un toque original. Otra idea sería capearlas y darle otra forma a los clásicos aros de cebolla.

Poro

Cómo usar poro y no pensar en la clásica crema de poro y papa. Puedes hacer la rica sopa y decorar con cubitos de poro para darle otra textura y un toque gourmet. El poro también es un excelente acompañante para el pescado, por lo que un rico salmón a la plancha con cubitos de poro y salsa cremosa sería un platillo muy tentador.

Jengibre

Éste ingrediene tan usual en la cocina asiática sería perfecto para acompañar un pollo agridulce o incluso una salsa kung pao. Es cierto también que se puede usar en platillos dulces y bebidas, pues es muy refrescante. Por qué no utilizarlo como decoración en cocteles de jengibre o incluso en una rica agua de piña y jengibre para el calor veraniego.    
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Las margaritas pueden ser un coctel internacional, pero la bebida a base de tequila es de origen mexicano. Aunque han surgido diferentes versiones sobre su historia, en todas ellas el común denominador es una mujer la protagonista: Marjorie, Daisy, Margaret o Margarita. Algunos dicen que se inventó en Ensenada y otros, en Jalisco, pero realmente esta bebida se originó en el mítico Bar Kentucky, en Ciudad Juárez, Chihuahua, a manos del Maestro Lorenzo Hernández. Es decir, muchas son las versiones y quienes quieren atribuirse la creación de este famoso coctel, pero sólo Ciudad Juárez puede hacerlo con constancia impresa.La Mejor Margarita del Mundo 2021Desde hace poco más de cinco años, la disputa por la Mejor Margarita del Mundo se ha llevado a cabo gracias a Tequila Patrón y, por supuesto, México está entre los ganadores de dos de las últimas tres ediciones.Para la edición 2021, el concurso se llevará a cabo en la cuna de las margaritas, o sea, en Ciudad Juárez, Chihuahua, del 22 de febrero al 8 de marzo, con la participación de 40 bartenders provenientes de 17 países, y para el 9 de marzo, conoceremos el nombre del país y la ciudad que ahora lleve el título de La Margarita 2021.Este certamen se llevará a cabo mediante una votación online y Difford’s Guide, referente en la industria de la coctelería mundial, será la encargada de vigilar la competencia, que además contará con la presencia del prestigiado mixólogo Oscar Olvera, considerado uno de los mejores mixólogos chihuahuenses, quien representa a México y a Ciudad Juárez en esta gran competencia internacional.Para Olvera, esta es “una gran oportunidad para demostrar al mundo el gran legado que Ciudad Juárez ha construido en la historia de la coctelería y comprobar inequívocamente que la margarita nació en Juárez”.Por su parte, Francisco Moreno Villafuerte, director del Fideicomiso de Promoción Turística Ah Chihuahua, resalta que “elementos icónicos y que confirman la base de la cultura e identidad del destino como es el caso de la Margarita, su historia y las anécdotas que se generan en torno a ésta, contribuyen a que los viajeros incrementen su listado de motivos por los cuales explorar el vasto territorio del estado grande de México: Chihuahua”.La versión creada de la Margarita por Olvera para este certamen, llamada “Wake me up Margarita”, se ha realizado gracias a un esfuerzo regional en el que diferentes establecimientos incluirán en su carta la  propuesta de la Margarita por Oscar Olvera del 22 de febrero al 9 de marzo, y podrás votar por ella aquí.
Los postres como el pan y los pasteles son un imprescindible en la vida de todas las personas y en Campanita, de la Chef Gabriela Fuente, lo entienden mejor que nadie. Esta es la recomendación de la semana, hecha por nuestra Chef Yamilette González, quien asegura que el secreto de Campanita para crear los mejores pasteles de fondant y pan es su grande pasión por lo que hacen. “Mi favorito es un clásico que no puede faltar en cualquier celebración, el pastel de 3 leches, e cual tiene la cantidad perfecta de leche que cubre un esponjadito bizcocho sabor vainilla relleno de frutas de temporada; cada bocado es simplemente celestial”, nos cuenta la Chef Yamilette. Campanita surge como un proyecto personal originado en casa la Chef Gaby, quien actualmente ya cuenta con su propio local en la calle Reforma #22, Tulantongo, Texcoco. Gaby nos cuenta que su fuente de inspiración fue la belleza de las flores y colores. La Chef Gaby ama hacer pasteles y pays con frutas, de hecho, su favorito es el pay de queso con frutos rojos, pero eso no es todo lo que la creadora de Campanita ha logrado. Gaby también se inspira en las tendencias en redes sociales para preparar cosas nuevas, le encanta innovar en panadería, siempre cuidando las recetas tradicionales pero agregando un toque original y único. La Chef Gaby se guía por el aroma de los ingredientes de la más alta calidad que encuentra en mercados tradicionales, lo cual le permite crear los pasteles más increíbles, entre los que destacan pasteles con forma de número, elaborados con un bizcocho de diferentes sabores como, café, red velvet, rompope, queso crema, vainilla y chocolate, ¡sin lugar a dudas los favoritos de su clientela! El pan más vendido es el cuernito de naranja y la trenza de guayaba con queso y qué decir de las roscas de reyes, la sensación de la temporada que inicia a finales de noviembre y termina a principios de febrero, donde podrás encontrar roscas con relleno de nata, queso con frutos rojos, queso con guayaba, queso con manzana y chocolate. Debido a la alta demanda, la Chef Gaby planea inaugurar un lugar más grande donde la gente pueda disfrutar de un café y pastel. Así que ya sabes, si estás por Texcoco no puedes perderte la oportunidad de disfrutar de los deliciosos postres de Campanita.
Entrar a la tienda. Enfrentarse a un tótem de anaqueles. Las botellas apiladas, una sobre otra, producen vértigo. Las hay rosas, blancas, negras, verdes… ¿en serio, verdes? Las hay paradas, las hay acostadas. Las etiquetas que las nombran son aburridas, la mayoría. No importa. Con castillos o con diseños hípster: ninguna parece develar el sabor que resguardan. “¿Por qué, nadie me viene a ayudar?”, te preguntas. “No, mejor que nadie venga”, te respondes.Sí, todos hemos estado ahí, en ese momento incómodo en el que debemos escoger un vino que nos va a costar y que, o puede ser un chasco o la proeza más grande de la cena. La moneda gira en el aire. Tenemos miedo o nos sentimos avergonzados como si saber de vinos fuera nuestra obligación.No diré que escoger una botella, aun para alguien letrado en el tema, sea algo sencillo. A veces simplemente uno no puede escaparse de San Google antes de tomar a un vino por los cuernos. Pero no todo está perdido. Hay algunos indicadores que te pueden guiar razonablemente en esa rara decisión de compra. 1. El precio. Cierto, no siempre es un indicador de calidad. Apuntaría, sin embargo, que aquí hay una cuestión numérica. Considera los impuestos, los gastos del viaje, los kilómetros: si viene de lejos y cuesta barato, no me fiaría. En vinos mexicanos la cosa cambia porque mayormente las bodegas que ofrecen vinos baratos son empresas de buen volumen que se toman la hechura con respeto. Por aquí puede haber buenas opciones: Monte Xanic, Santo Tomás, L.A. Cetto.2. La región. Aprender las minucias de las regiones vitivinícolas te tomaría varios años de estudio, sin embargo, existen denominaciones de origen que son bastante estrictas en sus regulaciones de calidad. Tal es el caso de Ribera del Duero, el Friuli, Montepulciano d’Abruzzo, Rueda, Albariño, los vinhos verdes de Portugal, Sonoma, por mencionar algunas. A mí personalmente me encanta lo que se hace en Parras, Coahuila. Pocas veces he fallado. 3. La uva. Un sabio dijo: “hay de todo en la viña del Señor”. En las viñas del mundo sucede lo mismo. La opción de bajo riesgo es que, cuando pruebes un vino que te guste, anotes el nombre de la uva (y de la etiqueta, claro). Así en la tienda tendrás un punto de partida. Si te inclinas por explorar opciones de tu cepa favorita, recuerda que cada varietal se desarrolla mejor en una región que en otra. ¿Ejemplos? La pinot noir en Burdeos o Sonoma. La tempranillo, en Ribera del Duero; la syrah, en Australia (mejor si es del valle de Barossa); la malbec, de Mendoza en Argentina; la riesling, en Austria y Alemania; la pinot gris, en el Friuli; la nebbiolo, en el Valle de Guadalupe, y la semillón, en Aguascalientes. Todo con sus excepciones y reservas.4. Los premios.Odio decir que los premios importan porque, cuántas veces nos hemos decepcionado en los Óscar. En los vinos sucede igual, sin embargo, puede ser un punto de partida interesante. Allá fuera existe una serie de listas hechas por conocedores que catan a ciegas. Diría que a las que hay que prestar atención son el Concours Mondial de Bruxelles, Decanter World Wine Awards, la Guía Peñín, las puntuaciones Parker y Wine Spectator. En el caso de México, a mí me gusta la selección que hace Rodolfo Gerschman en su guía Catadores del vino mexicano. Que cómo te vas a enterar que un vino tiene premios, generalmente las botellas cuentan con un distintivo o calcomanía de la medalla que ganaron. 5. Sigue nuestras recomendaciones mensuales. En Kiwilimón te damos a conocer sobre nuestras cepas favoritas, sobre los vinos que ya hemos probado y que nos encantan. Un rosado sutil y de buena acidez es el Izadi Larrosa de la Rioja; si te quieres inclinar por algo nuevo de Parras, Coahuila, vete por el cabernet-shiraz de Hacienda Florida con sus notas a frutos negros. El malbec mendocino y especiado de Trumpeter nunca falla y, si lo que buscas es un Ribera del Duero de perfil fresco, Flores de Callejo y sus notas a confitería te gustarán.6. Experimenta.Nada como el hermoso aprendizaje Montessori vinícola de probar y fallar, de probar y acertar. ¿La viste y te vibró? Inténtalo. De un mal sorbo nadie pasará y al final, si la comida fue buena, tu experiencia también lo será. 
Lo femenino es un adjetivo que describe una realidad biológica, sociológica y gramatical. Eso sí, el sustantivo al que se lo colgamos tiene que ver con una concepción ideológica. En la cocina, lo femenino se ha generalizado a dos actividades: a la informal, que termina derrumbando el zaguán de una casa por necesidad, para trasladarse a un puesto callejero; y la dulce, la de los pasteles y las galletas con royal icing, la de la estación de postres en los restaurantes con duela encerada. Pero ya hay más. Las mujeres hemos llenado la canasta de lo femenino con frutos inesperados.En el rewind de la vida, la tierra y el fuego fueron los elementos iniciáticos de lo femenino. En nosotras estaba la responsabilidad de resguardar el hogar, de encender y mantener la hoguera –del latín focus, fuego– en las cuevas originarias. En cada una, el brasero era monumento a la vida, pues alejaba animales salvajes y resguardaba el calor familiar.La civilización evolucionó, no así el destino de las de nuestro género. El fuego de la brasa se mantuvo prendido en el hogar sin el derecho a volverlo oficio. Eso sí, en la historia no faltaron las hechiceras que prepararon encantamientos culinarios, cocineras de corte, mujeres que alimentaban soldados, amas de cría y reinas que colonizaron con recetas los terruños de su lazo matrimonial. Por supuesto, estaban las monjas, las guardianas del saber teológico y culinario. Bajo el son del ora et labora se especializaron en la creación culinaria, la repostería, la confección del chocolate. A nadie extrañó que los libros de cocina y las gacetas culinarias del renacimiento y barroco ni por equivocación tuvieran el nombre de una mujer. En el siglo XVIII, momento histórico en el que la palabra gastrónomo se puso de moda, la versión gramatical en femenino brilló por su ausencia. En la nouvelle cuisine del siglo XX, en la cocina moderna de August Escoffier, a la mujer se le confinó a la mesa. Nada nuevo. Capítulos que retrataron, como en otros ámbitos, el machismo como devenir histórico. Se nos vio débiles para cargar ollas, mal agüero si estábamos en nuestro periodo. Y luego llegaron mujeres que no pidieron perdón por ser talentosas: las Eugénie Brazier –la primera mujer en obtener tres estrellas en la Guía Roja–, las Julia Child –cocinera que popularizó la cocina francesa en Estados Unidos por sus libros y programas de televisión–, las Alice Waters –la madre de la cocina californiana en su Chez Panisse de los setenta–.Gracias a las de delante y detrás, la cocina actual es un campo de batalla donde lo femenino se resignifica cada jornada. Como Gabriela Cámara, que se hizo restaurantera con menos de treinta años y ha sabido romperla en México y Estados Unidos. Como Celia Florián, cocinera de las Quince Letras, que preserva saberes regionales en su restaurante y es voz de otras cocineras tradicionales en Oaxaca. Como Martha Ortiz Chapa o Elena Reygadas, que supieron amalgamar el talento artístico con el fine dining. Como Norma Listman de Masala y Maíz que conceptualiza lo mismo una barbacoa especiada que un texto incendiario. Como Pía Quintana, Titita o Margarita Carrillo que picaron piedra, documentaron y replicaron para dignificar lo que hoy se come sobre manteles largos.  Lo femenino aterrizó entonces en los magueyes pulqueros de Hidalgo, en los de mezcal con Lala Noriega; se expandió en los campos de agave azul con la tequilera Melly Barajas Cárdenas; se sirvió en una copa martinera en la mano de Fátima León o Mafer Tejada. Es el sabor detrás de grandes cervezas con Diana Arcos, química de Wendlant. Ha sido nariz en el vino junto a Georgina Estrada, a Claudia Juárez y a Michelle Carlín y es el espíritu de los viñedos que cuida la enóloga Lourdes Martínez en Bruma. Taqueras, torteras, pescadoras, tamaleras, carniceras, dueñas de fonditas, embajadoras de bebidas, emprendedoras de proyectos comunitarios, creadoras de conceptos restauranteros, productoras gourmet, agrónomas, meseras, garroteras, conservacionistas de cultura comestible, fotógrafas culinarias, cocineras medicina, escritoras de experiencias sápidas que nos la han puesto difícil al definir lo femenino en la cocina y que han hecho que no quede vocación allá fuera sin el latido de una mujer.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD