La mejor forma de hacer el pastel imposible
Recomendaciones de Cocina

La mejor forma de hacer el pastel imposible

Por Kiwilimón - October 2013
Este postre puede parecer de expertos pero cualquiera puede hacerlo si se usa el método adecuado.   Personalmente, la primera vez que vi el pastel imposible me quedé pasmado. No sólo eran dos de mis postres favoritos a la vez (pastel de chocolate y flan), sino que no podía comprender cómo se creaba. Al principio simplemente pensé que debía haber alguna forma mágica, después usé la lógica y pensé que los ingredientes debían tener diferentes densidades y era por eso que el pastel quedaba completamente dividido. Hasta llegué a pensar que se hacían por separado, se cortaban y unían a la perfección posteriormente, pero me equivocaba. La realidad es que resulta bastante fácil hacer este postre tan típico mexicano. Investigué y me di cuenta de que mis pensamientos lógicos tenían un poco de razón, la mejor manera de hacer un imposible o chocoflan, como se le conoce en algunos lado, es crear por separado tanto el flan como el pastel, después verter primero el pastel, después el flan dentro del mismo recipiente y finalmente hornearlos a baño María. El calor del horno a través del agua hace que la mezcla más densa, es decir, la del flan se vaya hacia abajo del recipiente y por el contrario, el pastel de chocolate que por naturaleza es más poroso emerge hacia la superficie. Cuando sacas tu preparación obtienes como resultado algo exactamente opuesto a lo que vertiste, el chocolate por arriba y el flan por debajo. Si deseas decorar y aumentar sabor lo típico es untar con dulce de leche y un poco de crema batida y espolvorear con nueces o macadamias. Este no es sólo un postre delicioso sino que también uno con el que pueden ayudar los niños y aprender de cocina y química, todo al mismo tiempo. Resulta ser una preparación interesante, rica y casi mágica a los ojos de algunos infantes, que como yo, se fascinarán con la creación de este postre.  

Receta de Pastel Imposible con Cajeta

Ingredientes: - 1 taza de cajeta comprada - 3/4 de taza de azúcar - 1/3 de taza de polvo de cocoa - 1/2 cucharadita de bicarbonato - 1/4 de cucharadita de polvo para hornear - 1 pizca de sal - 3 cucharadas de aceite vegetal - 1/2 taza de leche para hacer el buttermilk - 1 huevo a temperatura ambiente - 1/2 cucharada de extracto de vainilla - 1 lata de leche evaporada de 340 gramos (para el flan) - 1 lata de leche condensada de 400 gramos (para el flan) - 4 huevos para el flan - 1/2 cucharadita de esencia de vainilla para el flan - 1/2 cucharadita de sal para el flan - 3/4 de taza de nuez picadas y tostadas para decorar - 3/4 de taza de harina - jugo de limón gota Encuentra el procedimiento y el video para preparar esta receta haciendo click aquí.  

"¿Sabías lo sencillo que es preparar el pastel imposible?"

 
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Con un poco de canela en tu vida, tu salud podría mejorar notablemente debido a que este condimento contiene numerosas propiedades, además de un sabor y aroma maravilloso. La canela es una alta fuente de magnesio, hierro, calcio, fibra y vitaminas C y B1, por eso tienes que aprovechar estos beneficios del té de canela. La canela ayuda al sistema digestivo Una forma de consumir canela y conservar sus propiedades, es tomándolo como infusión, de este modo, es más fácil para el sistema digestivo absorberlo. La canela es carminativa, lo que significa que ayuda a reducir gases en el estómago, previene ulceras y alivia los síntomas que provocan vómitos y náuseas. ¡El té de canela es ideal para la buena digestión! El té de canela reduce malestares en la menstruación El té de canela tiene propiedades anticoagulantes que ayudan a controlar el ciclo menstrual y disminuye los cólicos y otros síntomas que trae consigo la menstruación. Disminuye los niveles de colesterol con canela Gracias a sus propiedades antioxidantes, el té de canela ayuda a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre, evitando la formación de trombos y ateromas, lo que propicia una mejor circulación de la sangre en el cuerpo. El té de canela combate los síntomas de la gripe El té de canela posee propiedades antibacterianas y antiinflamatorias y funciona como expectorante natural, por ello ayuda a combatir los síntomas del resfriado común como fiebre, tos, congestión y dolor de cabeza. ¿El té de canela ayuda a bajar de peso? Algunos estudios científicos han demostrado que las propiedades de la canela reducen los niveles de azúcar en la sangre, gracias a lo cual el cuerpo almacenaría menos grasa y, por tanto, podría favorecer la pérdida de peso en las personas. Además, la canela se puede utilizar para sustituir al azúcar. Si bien el té de canela puede tener muchos beneficios para la salud, tomarlo en exceso también podría traer consecuencias negativas, por lo que te recomendamos consultar con tu médico antes de utilizarlo en grandes cantidades. ¿Tú ya conocías los beneficios del té de canela?
No hay nada como un desayuno delicioso para comenzar bien las mañanas y si desayunos emblemáticos hablamos, no podemos omitir los de la gastronomía de El Salvador, ya que tienen una mezcla de ingredientes y platillos que te harán agua la boca. ¡No te pierdas los mejores desayunos de la comida salvadoreña! Cuajada y casamiento Dentro de la gastronomía de El Salvador, podemos encontrar la cuajada, un producto lácteo de textura cremosa, muy parecido al queso; ideal para acompañar al casamiento, una deliciosa combinación de frijoles enteros con arroz frito. ¡Un desayuno clásico entre los guanacos! Pupusas Las pupusas son esa garnachita que siempre salva a las personas de cualquier apuro y aunque se puede comer a cualquier hora del día, como las gorditas mexicanas, los salvadoreños lo suelen consumir en las mañanas. Tamales de gallina Los tamales son platillos típicos en toda América Latina y en El Salvador sobresalen los deliciosos tamales de gallina, los cuales son un desayuno delicioso para chuparse los dedos. Plátanos fritos con crema Generalmente los plátanos fritos suelen ser un postre en México, pero en el caso de la comida salvadoreña, se utilizan también como un gran desayuno. En este caso se acompañan con crema y pueden ir con casamiento también. Frijoles guisados con huevo Los frijoles son un ingrediente delicioso, lleno de nutrimentos y muy versátil que se acompaña casi con cualquier desayuno salvadoreño, aunque comúnmente se prepara con huevito. Los frijoles suelen guisarlos machados o licuados, pero eso sí, siempre llenos de sabor. ¡Toma de inspiración estos ricos platillos y prepara tu propia versión de desayunos salvadoreños!
Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD