La primera malteada hecha exclusivamente para Instagram
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La primera malteada hecha exclusivamente para Instagram

Por Kiwilimón - Abril 2016
Cuando crees que los has visto todo llegan malteadas cuadradas hechas específicamente para una red social: Instagram. El restaurante de comida rápida Sonic hizo un trato con la aplicación fotográfica para vender, a través de Instagram y sólo durante el festival Coachella 2016, algunas de las malteadas pertenecientes a su nueva línea. El restaurante de comida rápida Sonic estrenó su nueva línea de batidos con una campaña especialmente diseñado para Coachella . El 16 de abril , los asistentes al festival pudieron pedir una #SquareShake exclusivamente a través de Instagram y pagar mediante la publicación de una imagen en sus cuentas. Este es el primer producto diseñado y hecho para ser vendido a través de Instagram. La intención del restaurante Sonic fue la de introducir su nueva línea de malteadas Creamery Shakes . Con esto en mente contaron con la ayuda de la cocinera Christine Flynn (@chefjacqueslamerde). Trabajan con sabores nuevos como el azúcar mascabado y bourbon o la combinación de wildberry y lavanda. Todo lo relacionado con los batidos es cuadrado y con formas diseñadas para adaptarse a la plataforma digital con el mayor impacto visual posible.
Instagram no sólo es un canal ideal para promover un producto alimenticio, teniendo en cuenta que es la plataforma definitiva para las fotografías de los alimentos , también es una gran manera de atraer a un público más joven a través de una aplicación que está teniendo un éxito masivo en el mundo de las redes sociales.
Si ya no puedes del antojo te dejamos esta deliciosa malteada:
     
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Que me perdonen los oaxaqueños y los yucatecos pero la CDMX es el caldero de la comida popular del país. Nadie puede negar que los chilaquiles, las quesadillas con y sin queso, los tlacoyos y las tortas tienen su templo sagrado en Chilangolandia. Y aún así, a diferencia de otros estados con comida típica de alta estima, la capital no brilla por su cocina regional tanto como por la popular. O si no, ¿cuántas veces se han cruzado con unas míticas enchiladas defeñas, un tradicional mole tepitense o un adobo cuauhtemense? De ahí que el caldo tlalpeño sea de esos estandartes a los cuales haya que aferrarse como niño héroe. El caldo tlalpeño –de Tlalpan– es insignia estatal. En ese entonces, cuando se originó el caldo, Tlalpan no era parte del DF; formaba parte de los pueblos aledaños que orbitaban la gran capital como planetas heliocéntricos. Los fines de semana era común visitar aquellos rumbos para echarse una o dos copitas en una cantina o, si ya se venía de la fiesta y lo que se quería era salir de ella, había de todo para curarla. Una de las teorías del origen de este caldo tiene como nombre propio a Doña Pachita. Ella tenía su puesto de comida junto al tranvía que llegaba hasta el poblado. De entre los platillos que vendía para los usuarios del tren, ninguno como su caldo. Cucharada a cucharada el caldo de Tlalpan se fue haciendo famoso por su sabor y por sus efectos revigorizantes. El resto es historia. Esa infusión picosita y abundante resulta mejor que cualquier entramado de electrolitos: es un elixir para recuperar las fuerzas del alma y las del cuerpo deshidratado. De recetas de caldos tlalpeños no paramos. Ya saben: todo mundo le mete su cuchara y sus reglas. Titita, la queridísima chef detrás del restaurante El Bajío, recomienda prepararlo sin atajos para que quede mejor: “Hay que hacerlo todo el tiempo con el pollo, abundante agua, buenas verduras y mucha paciencia”. Zahie Téllez, la chef experta en los platos de cuchara mexicanos, revela que “el secreto es licuarle las hojas de hierbabuena y de cilantro una vez que rompe el hervor para aportarle una nota herbal al caldo”. Para Pepe Salinas, el chef a cargo del Balcón del Zócalo, “el caldo debe quedar con una claridad súper rica, potente en sabor y en picante, pero siempre claro. Para lograrlo hay que hidratar bien los chiles en vinagre y pasarlos por un ligero tostado”. Él los muele con suficiente agua; fríe en manteca esa base de chiles con especias, ajo y cebolla y los retira de la lumbre hasta que haga ojitos la grasa. Al final lo cuela todo. Al lado de él mi consejo carece de gran ciencia. Me gusta saltear la verdura cortada en trozos medianos en suficiente mantequilla infusionada con laurel –o ghee–. Sólo hasta que el pollo está casi listo las incorporo al caldo. Esto hace que las verduras no se sobrecuezan, se vean bonitas en el emplatado y conserven todas sus propiedades. Si les quedaron dudas, la chef Zahie Téllez nos comparte su receta de caldo tlalpeño. No sé ustedes, pero estos días de suéteres tejidos y calcetines de lana se antoja atravesarlos con un tazón de barro en la mano. Caldo Tlalpeño de Zahie2 pechugas de pollo cocidas y deshebradas1½ litros de caldo de pollo en el que se cocieron las pechugas1 taza de garbanzos cocidos250 g de zanahorias en cubos pequeños y cocidos½ cebolla picada para freír ½ cebolla picada para servir encima del caldo350 g de jitomate asado2 dientes de ajoAceite para freír1 rama de epazote¼ de taza de hojas de cilantro¼ de taza de hojas de hierbabuena2 chiles chipotles adobadosaguacate al gustoSal y pimientaEn una olla calienta un poquito del aceite e incorpora el ajo, la cebolla y el jitomate. Déjalo ahí unos 5 minutos. Cuando queden sofritos, licúalos con un poco del caldo y reserva. El caldo restante agrégalo a una olla y calienta a fuego medio. Una vez que rompa el hervor, agrega la rama de epazote. Toma un poquito de este caldo y licúa en él la hierbabuena y el cilantro y vuelve a agregarlo al caldo. Incorpora los garbanzos cocidos para que se empiecen a sazonar, y también los chiles chipotles. Incorpora las verduras ya cocidas, sólo unos minutos, para tomen el saborcito del chile. Para servir agrega el pollo deshebrado, la cebollita picada y el aguacate al gusto –que siempre nos gusta mucho–.
Los recuerdos son un montón de ladrillos que toman forma de edificación, de castillo de Disney, apenas se les pone unos kilómetros de distancia. En la comida este kilometraje se remonta a la niñez. Los platos que nos marcaron tienen como ambientación un momento de familia, una olla grande y un gesto de cariño dirigido a nosotros. Hay un narrador –mejor si tiene voz de Morgan Freeman–, y por supuesto, una abuela, una madre o alguien con quien pudimos establecer una conexión profunda. Que si aquella comida que recordamos con las vísceras y el corazón sabía rico sólo el universo lo sabe. Aquí es donde la distancia juega su truco. En los platillos entrañables hay algo de engaño que es al mismo tiempo un mantra sanador: sabe a un momento en el que nos sentimos queridos. Nos saben a amor. Nos saben a hogar. La nostalgia parece teñir de sepia y de rosa la memoria y con ello, los sabores y las vivencias pierden su nitidez. Por supuesto, esta emoción tiene la potencia de dejarnos tatuado el nombre de ese platillo que trataremos de replicar, buscar e interpretar en lo que cocinamos, comemos y compartimos. Yo no tengo una receta entrañable y especial. Tengo varias. Está el mole verde de mi abuelita y la sopa de tomate de mi mamá. Pero en el necio ejercicio que es recordar, he descubierto que en el amor a mis platillos favoritos no pesa tanto la complejidad de la receta como el tamaño del recuerdo. El mejor ejemplo que se me ocurre es el sencillo sándwich de frijoles refritos, queso Gouda y chipotle que mi papá asaba cada mañana en una sandwichera para que yo me lo llevara a la escuela. No sonaba la campana del recreo y yo ya me había comido dos de ellos –sí, dos–. El tema es que siempre he gozado de buen apetito y simplemente uno no le alcanzaba a mis ganas. A mi papá le dije una mentira piadosa. Le conté que a mis amigas les gustaba tanto mi sándwich que, mordida a mordida, me dejaban sin comer. La verdad es que yo prefería la culpa al hambre y sinceramente sus sándwiches me sabían a gloria. Él, un padre sumamente protector, comenzó a mandarme dos. Yo simplemente me los devoraba. Si alguien me pedía una mordida, me lo pensaba. Como mi historia, las recetas más especiales tienen la fuerza de hacernos sonreír y evocar cada sabor, cada sensación, como si estuviéramos ahí. Un sabor termina siendo una Polaroid, un puente al pasado y, al mismo tiempo, un gancho que nos conecta al aquí y al ahora. En Kiwilimón queríamos celebrar eso: el hermoso poder que tiene la comida para conectarnos con lo que más queremos. Por eso creamos un concurso, La Receta del Año. Con él queremos conocer las anécdotas detrás de las recetas que amas. Compártenos tu receta favorita y escribe junto a ella el relato de por qué es tan especial para ti. Al final premiaremos las mejores con una hermosa vajilla (con valor de más de 10 mil pesos), para que puedas perpetuar los recuerdos y vivencias. No sólo eso: serás parte de nuestro recetario del año y verás en video tu receta firmada con tu nombre.Para descubrir las bases de este concurso, checa esta nota o este video y si te quedan dudas, escríbenos por favor a chefkiwilimon@gmail.com. Anímate a compartir lo que más te gusta. Estoy segura de que la Receta del Año de Kiwilmón la tienes tú. Sube tu receta y su historia especial con el hashtag #Larecetadelaño desde tu cuenta en Kiwilimón y si aún no tienes, regístrate aquí.
Las aguas frescas son mucho más variadas de lo que puedes imaginar, tanto que el agua fresca de aguacate existe, es deliciosa y tienes que aprender a prepararla.Oriunda de Uruapan, en el estado de Michoacán, esta agua tiene una receta muy sencilla y es muy popular en este lugar conocido como la capital del aguacate, pues aporta alrededor de 144 toneladas a la producción del país. Cómo se hace el agua de aguacateAdemás de aprovecharlo para muchos platillos, en Uruapan se hace agua de aguacate con un toquecito de limón y resulta muy fresca y deliciosa. Para hacerla sólo necesitas licuar la pulpa de un aguacate con el jugo de un limón y un litro de agua; puedes endulzarla a tu gusto con miel, mascabado o algún sustituto.Recuerda que no necesariamente tienes que tirar el hueso, pues con él puedes hacer un té con propiedades benéficas para ti, como su contenido de antioxidantes, de vitamina C o sus propiedades antiinflamatorias, por ejemplo.Beneficios del aguacateEl aguacate es el fruto del árbol del aguacate, tiene un alto valor nutritivo, un buen sabor y una rica textura cremosa que a muchas personas les gusta. Se le suele considerar un superalimento debido a sus propiedades para la salud, pues contiene una amplia variedad de nutrientes, que incluyen 20 vitaminas y minerales diferentes.Por ejemplo, en una porción de 100 gramos de aguacate encontramos:26% del valor diario de Vitamina K20% del valor diario de folato17% del valor diario de vitamina C14% del valor diario de potasio14% del valor diario de vitamina B513% del valor diario de vitamina B610% del valor diario de Vitamina EAdemás, también contiene pequeñas cantidades de magnesio, manganeso, cobre, hierro, zinc, fósforo y vitaminas A, B1 (tiamina), B2 (riboflavina) y B3 (niacina), y estos mismos 100 gramos sólo contienen 160 calorías, 2 gramos de proteína y 15 gramos de grasas saludables. Aporta además 9 gramos de carbohidratos, de los cuales 7 son fibra, por lo que sólo hay 2 carbohidratos netos, lo que lo convierte en un alimento vegetal bajo en carbohidratos. Así que ya sea en guacamole, tostadas, agua fresca o té, no dejes de disfrutar del delicioso sabor del aguacate y de todos sus beneficios.
La leche de coco se ha vuelto muy popular y no sólo es buena para quienes desean dejar de tomar leche de vaca o no digieren bien la lactosa, sino que también tiene beneficios para el cabello.La leche de coco proviene de la pulpa blanca de los cocos marrones maduros, tiene una consistencia espesa y una textura rica y cremosa, por lo que no debe confundirse con el agua de coco, que se encuentra naturalmente en los cocos verdes.A diferencia del agua de coco, la leche no se produce de forma natural, pues para hacerla, la pulpa de coco sólida se mezcla con agua para hacer leche de coco, que es aproximadamente un 50% de agua. Aunque su uso en la cocina es el más común, aquí te dejamos un remedio casero para el cabello que te encantará.Beneficios de la leche de coco en el cabelloCuando se trata de cabello, la leche de coco puede restaurar la humedad y la fuerza, entre otros posibles beneficios, los cuales están relacionados principalmente con la pulpa del coco (una rica fuente de aceite de coco) y no con el agua utilizada para crear la leche de coco.Además de hidratarlo, la leche de coco es rica en varios nutrientes provechosos para el cabello, como:Alto contenido de ácido láurico. El ácido láurico es uno de los principales ingredientes del coco. Este ácido graso es conocido por su capacidad para penetrar en el cabello fácilmente y ayudar a fortalecer la cutícula.Alto contenido de proteína. Tu cabello está hecho de queratina, un tipo de proteína que se sustenta en los tipos de proteínas que comes. La leche de coco tiene un alto perfil de proteínas que potencialmente puede mantener tu cabello fuerte y puedes obtener estos beneficios tanto al beber leche de coco, así como al aplicarla tópicamente.Restaura el cabello y el cuero cabelludo secos. El perfil de ácidos grasos naturales de la leche de coco tiene efectos humectantes extremos. Estos pueden restaurar tanto el cabello seco como el cuero cabelludo, actuando también como un poderoso acondicionador para el cabello dañado.Cómo usar leche de coco para hidratar el cabelloPara usar la leche de coco e hidratar tu cabello, puedes usar leche de coco empaquetada sin azúcar o prueba hacer tu propia leche de coco casera con la receta fácil y rápida que puedes ver aquí, y con ella elabora una mascarilla increíblemente simple que te dejará el cabello sedoso e hidratado.Para hacer la mascarilla sólo necesitas la leche de coco, así que simplemente necesitas separar tu cabello seco en tres o cinco secciones, para ir aplicando la leche desde la raíz hasta las puntas del cabello sección por sección. Luego cubre tu cabeza con un gorro de ducha y deja la mascarilla actuar durante unos 20 minutos. Enjuaga tu cabello con agua y péinalo. Si quieres puedes añadir unas gotas de tu aceite esencial favorito.Listo, puedes reservar la leche y usarla de nuevo unos días después y mantener así tu cabello con la humedad perfecta, sedoso y con un olor muy bello de manera natural.
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