Las mejores comidas para las mujeres
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Las mejores comidas para las mujeres

Por Kiwilimón - March 2017
¿Alguna vez te has puesto a reflexionar si realmente te alimentas de acuerdo a tus  necesidades? No solamente debes considerar tu edad, la salud de la mujer requiere cuidados específicos que pueden abordarse desde la alimentación. Conoce cuáles son los alimentos que todas las mujeres deben incluir en su dieta:

Salmón

  • ¿Qué nutrientes tiene?
  Potasio, selenio, vitamina A, vitamina B12, ácidos grasos Omega 3 y vitamina D.
  • ¿Por qué debes consumirlo?
  Ayuda a mantener el correcto funcionamiento de la tiroides. Mantiene en buen estado las arterias, disminuye los niveles de colesterol y regula la presión arterial. Contrarresta los efectos de la menopausia, fortaleciendo la estructura ósea.
  • ¿Cómo puedes comerlo?
  Salmón con salsa cremosa de limón

Leguminosas

  • ¿Qué nutrientes tienen?
  Fibra, inhibidores de proteasas, isoflavonas, hierro, vitaminas del complejo B y sodio.
  • ¿Por qué debes consumirlas?
  Algunos estudios aseguran que las leguminosas tienen propiedades protectoras en contra de enfermedades el corazón y cáncer de seno. Asimismo, las isoflavonas ayudan a regular las hormonas, ideales para tratar los síntomas del SPM y la menopausia.
  • ¿Cómo puedes comerlas?
  Hamburguesa de lentejas y avena

Frutos rojos

  • ¿Qué nutrientes tienen?
  Antocianinas, vitamina C, ácido fólico, luteína y antioxidantes.
  • ¿Por qué debes consumirlos?
  Su consumo puede reducir el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, entre ellos el cáncer de seno. De igual manera, su alto contenido en ácido fólico y vitamina C hace que sean unos alimentos imprescindibles durante el embarazo.
  • ¿Cómo puedes comerlos?
  Mousse de queso crema con frutos rojos

Alimentos de color rojo

  • ¿Qué nutrientes tienen?
  Licopeno, antocianinos, carotenos y flavonoides.
  • ¿Por qué debes consumirlos?
  Tomates (de preferencia cocinados), sandías maduras y papayas están llenos de nutrientes que ayudan a disminuir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, a reducir los niveles de colesterol y a prevenir el síndrome de degeneración muscular.
  • ¿Cómo puedes comerlos?
  Dulce de lechoza o papaya

Semillas de linaza

  • ¿Qué nutrientes tienen?
  Ácidos grasos Omega 3, fibra, ácidos fenólicos, vitamina B, magnesio, fósforo y potasio.
  • ¿Por qué debes consumirlas?
  De acuerdo con algunos estudios, las semillas de linaza pueden disminuir los bochornos, el colesterol y los triglicéridos. Incluso se ha hablado sobre su capacidad de combatir el cáncer de seno. Si estás embarazada o amamantando, consulta a tu médico antes de tomar este alimento.
  • ¿Cómo puedes comerlas?
  Vasitos de cremoso de chocolate con aguacate y linaza  
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Que me perdonen los oaxaqueños y los yucatecos pero la CDMX es el caldero de la comida popular del país. Nadie puede negar que los chilaquiles, las quesadillas con y sin queso, los tlacoyos y las tortas tienen su templo sagrado en Chilangolandia. Y aún así, a diferencia de otros estados con comida típica de alta estima, la capital no brilla por su cocina regional tanto como por la popular. O si no, ¿cuántas veces se han cruzado con unas míticas enchiladas defeñas, un tradicional mole tepitense o un adobo cuauhtemense? De ahí que el caldo tlalpeño sea de esos estandartes a los cuales haya que aferrarse como niño héroe. El caldo tlalpeño –de Tlalpan– es insignia estatal. En ese entonces, cuando se originó el caldo, Tlalpan no era parte del DF; formaba parte de los pueblos aledaños que orbitaban la gran capital como planetas heliocéntricos. Los fines de semana era común visitar aquellos rumbos para echarse una o dos copitas en una cantina o, si ya se venía de la fiesta y lo que se quería era salir de ella, había de todo para curarla. Una de las teorías del origen de este caldo tiene como nombre propio a Doña Pachita. Ella tenía su puesto de comida junto al tranvía que llegaba hasta el poblado. De entre los platillos que vendía para los usuarios del tren, ninguno como su caldo. Cucharada a cucharada el caldo de Tlalpan se fue haciendo famoso por su sabor y por sus efectos revigorizantes. El resto es historia. Esa infusión picosita y abundante resulta mejor que cualquier entramado de electrolitos: es un elixir para recuperar las fuerzas del alma y las del cuerpo deshidratado. De recetas de caldos tlalpeños no paramos. Ya saben: todo mundo le mete su cuchara y sus reglas. Titita, la queridísima chef detrás del restaurante El Bajío, recomienda prepararlo sin atajos para que quede mejor: “Hay que hacerlo todo el tiempo con el pollo, abundante agua, buenas verduras y mucha paciencia”. Zahie Téllez, la chef experta en los platos de cuchara mexicanos, revela que “el secreto es licuarle las hojas de hierbabuena y de cilantro una vez que rompe el hervor para aportarle una nota herbal al caldo”. Para Pepe Salinas, el chef a cargo del Balcón del Zócalo, “el caldo debe quedar con una claridad súper rica, potente en sabor y en picante, pero siempre claro. Para lograrlo hay que hidratar bien los chiles en vinagre y pasarlos por un ligero tostado”. Él los muele con suficiente agua; fríe en manteca esa base de chiles con especias, ajo y cebolla y los retira de la lumbre hasta que haga ojitos la grasa. Al final lo cuela todo. Al lado de él mi consejo carece de gran ciencia. Me gusta saltear la verdura cortada en trozos medianos en suficiente mantequilla infusionada con laurel –o ghee–. Sólo hasta que el pollo está casi listo las incorporo al caldo. Esto hace que las verduras no se sobrecuezan, se vean bonitas en el emplatado y conserven todas sus propiedades. Si les quedaron dudas, la chef Zahie Téllez nos comparte su receta de caldo tlalpeño. No sé ustedes, pero estos días de suéteres tejidos y calcetines de lana se antoja atravesarlos con un tazón de barro en la mano. Caldo Tlalpeño de Zahie2 pechugas de pollo cocidas y deshebradas1½ litros de caldo de pollo en el que se cocieron las pechugas1 taza de garbanzos cocidos250 g de zanahorias en cubos pequeños y cocidos½ cebolla picada para freír ½ cebolla picada para servir encima del caldo350 g de jitomate asado2 dientes de ajoAceite para freír1 rama de epazote¼ de taza de hojas de cilantro¼ de taza de hojas de hierbabuena2 chiles chipotles adobadosaguacate al gustoSal y pimientaEn una olla calienta un poquito del aceite e incorpora el ajo, la cebolla y el jitomate. Déjalo ahí unos 5 minutos. Cuando queden sofritos, licúalos con un poco del caldo y reserva. El caldo restante agrégalo a una olla y calienta a fuego medio. Una vez que rompa el hervor, agrega la rama de epazote. Toma un poquito de este caldo y licúa en él la hierbabuena y el cilantro y vuelve a agregarlo al caldo. Incorpora los garbanzos cocidos para que se empiecen a sazonar, y también los chiles chipotles. Incorpora las verduras ya cocidas, sólo unos minutos, para tomen el saborcito del chile. Para servir agrega el pollo deshebrado, la cebollita picada y el aguacate al gusto –que siempre nos gusta mucho–.
Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
El jengibre es uno de los remedios caseros más populares para fortalecer el sistema inmunológico, ya que tiene numerosos beneficios tanto para el aparato digestivo como para el aparato respiratorio. A continuación te contamos un poco más de las propiedades y beneficios del jengibre. Tal como menciona la Asociación de Consumidores Orgánicos de Estados Unidos, el jengibre posee propiedades antiinflamatorias y analgésicas que ayudarían a aliviar los síntomas provocados la gripe común debido a que ayuda a limpiar las mucosas en las vías respiratorias. También mejora la producción de secreciones en nariz y garganta. De igual manera, el jengibre es alto en fibra, vitamina C, fósforo y zinc, los cuales ayudarían a aliviar el dolor de garganta, especialmente cuando se trata de ardor y comezón al pasar la saliva, como informa. Otro de los beneficios del jengibre es que, gracias a sus enzimas proteolíticas, ayudaría al proceso de digestión, a la división de celular y a la degradación de proteínas, lo que lo hacen ideal para tratar dolor y acidez estomacal, además de dispepsia. ¿Cómo consumir jengibre? Al ser una raíz de origen natural, existen diversas formas de consumir jengibre y explotar sus propiedades, especialmente por su sabor picante y aromático. Principalmente lo puedes utilizar en tés, jugos y como especia en algunos platillos, pero a continuación te dejamos nuestro favorito. Té de jengibre para reforzar las defensas Raíz de jengibreAguaLimónMiel al gustoPon a hervir el pedazo de jengibre fresco en agua durante 15 minutos. Cuela el líquido, agrega limón y miel al gusto. Recuerda que antes de tomar un remedio natural, debes consultar a un especialista para asegurarte de que tus dolencias pueden ser tratadas de la mejor manera. ¡Asegúrate de poder aprovechar al máximo los beneficios del jengibre!
Se acerca Día de Acción de Gracias y seguramente te encuentras preparando el menú más delicioso para poder compartir con la familia. Sabemos que el pavo es un clásico que no puede faltar en la mesa, pero si quieres darle la vuelta a la tradicional cena, tienes que probar cualquiera de estas increíbles salsas o gravys de Día de Acción de Gracias. Salsa de arándanos para pavo 350 g arándanos frescos1 ½ taza azúcar¾ taza jugo de naranja½ cucharadita canela en polvo¼ jengibre rallado1 pizca clavo de olor rallado1 cucharada ralladura de naranjaPreparaciónAgrega en una ollita el azúcar, el jugo de naranja, la canela, el jengibre, el clavo de olor y los arándanos.Hierve a fuego medio alto y reduce para cocinar durante 10 minutos o hasta que los arándanos se deshagan.Retirar del fuego y añade la ralladura de naranja; enfría para servir.Salsa de vino blanco y jerez1/4 taza mantequilla1/3 taza echalotes, finamente picados1/4 taza harina3 tazas caldo de pavo1 taza vino tinto1 cucharada de jerez1 cucharada tomillo fresco, finamente picadoal gusto de salal gusto de pimienta negra recién molidaPreparaciónA fuego medio alto, derrite la mantequilla y agrega los echalotes durante 5 minutos o hasta que se ablanden. Bate con la harina y cocina durante 2 minutos hasta que se doren.Lentamente agrega el caldo de pavo con el vino sin dejar de batir. Lleva a punto de ebullición y continúa cocinando hasta reducir, por 10 minutos más.Agrega el jerez y tomillo y sazona con sal y pimienta. Deja enfríar y sirve.Gravy de ponche de frutas 500 gramos de fruta usada en el ponche1/2 diente ajo molido1 cucharada mantequilla, derretida10 gramos sal20 gramos piloncillo rallado PreparaciónLicua la fruta con el ajo y la mantequilla. Sazona con sal y pimienta la mezcla y endulza con piloncillo.Agrega un poco de agua si la consistencia es muy espesa y mueve hasta integrar.Cocina la salsa en un sartén durante unos minutos y verifica sazón.Salsa de pavo tradicional 30 gramos de mantequilla30 gramos de harina300 mililitros de caldo de res, concentrado1 pizca de sal1 pizca de pimienta PreparaciónFunde la mantequilla en un sartén a temperatura media. Incorpora poco a poco la harina, sin dejar de mover para que ésta no se queme y no se formen grumos. Permite que se cocine por unos minutos.Una vez que tengas una pasta, agrega el caldo de carne. Cuidando de incorporarlo poco a poco sin dejar de mover la preparación, lo ideal es que utilices un batidor en forma de globo.Sazonar con sal y pimienta. Mezcla y coloca en un tazón.¡Cuéntanos cuál se te antoja más de estas 4 salsas para pavo!
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