Lo que no sabías de las 10 salsas picantes favoritas de los mexicanos
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Lo que no sabías de las 10 salsas picantes favoritas de los mexicanos

Por Kiwilimón - Julio 2015

Somos mexicanos, amamos las salsas y no podemos vivir sin ellas, es así de simple. Tenemos la necesidad de ponerle sazón y picante a las verduras, las papas, las carnes, los tacos y a todo tipo de platillos que preparamos en casa. Además, como sabemos que te gustó mucho nuestra entrada: Le ponemos Valentina a todo… ¿pero sabes de dónde salió?, hoy te dejamos lo que no sabías de 10 salsas picantes. Si te da mucho antojo y quieres hacer tu propia salsa casera e incluso empezar un imperio salsero como muchas de las familias de la lista, también te dejamos algunas recetas deliciosas.

1. Tamazula

Manuel Maciel Méndez, el hombre responsable por inventar la salsa tamazula, antecedente de la Valentina, en realidad era vendedor de barras de hielo en Jalisco antes de hacer famosa su receta y tocar millones de hogares mexicanos. Antes de llamarse Tamazula, la receta era preparada por un caballero de nombre Gilberto Reyna, quien la bautizó como salsa El Torito.

2. Valentina

Nos encanta la Valentina, pero muchos no sabemos de qué chiles está hecha, la respuesta es de chiles secos puyas y chiles serranos. En 2012, y para ahorrar costos, tiempo y esfuerzo el personal de la Dirección de Cultura de Ciudad Juárez limpió 100 esculturas de bronce con Salsa Valentina. Al parecer los ingredientes de la salsa dejan los metales brillantes y relucientes.

Salsa borracha picante

3. Huichol

Para dimensionar el éxito que tiene una buena salsa mexicana, hay que saber que en 2013 salsa Huichol elaboró más de 2 millones de litros de salsa picante.

Cuando la familia López Flores inició su producción de salsa en 1949 su presupuesto era de 40 pesos y la empresa sólo poseía un molino de mano, una taponadora manual y 5 kilos de chile cascabel.

 

4. Guacamaya

Originalmente la salsa era elaborada mediante técnicas y utencilios rudimentarios por Don Pablo Gandarilla y su esposa Doña Severa del Rincón Bernal. Se usaba un molino manual para nixtamal y un metate de piedra para moler el chile y las especias que se usaban para la salsa.

La compañía que hace la Salsa Guacamaya está muy preocupada por el ambiente y usan envases y utensilios 100% reciclables para la elaboración y distribución de sus salsas.

Salsa verde

5. La tía

Aunque el precursor de la salsa La Tía fue el señor Don Pedro Zúñiga Magaña en 1975, fue su hijo José Zúñiga Gómez quien se dio a la tarea de prepararla con apenas 18 años de edad, pequeñas ollas de barro y un molino para nixtamal.

Si gustas seguir las legendarias recetas de La Tía, cuentan con un recetario en su página web donde puedes encontra la preparación de huevos endiablados, carne adobada y salsa para guisos.

6. Porki

La salsa Porki se hace en la ciudad de Yahualica, Jalisco, región conocida por tener los chiles más picantes de todo el estado. La medida utilizada para calcular el picor de los chiles se conoce como unidades de Scoville, de las cuales la salsa Porki tiene 25,000, haciéndola más picante que cualquier salsa hecha con chile manzano, jalapeño, guajillo o serrano.

Salsa roja

7. Encino

A diferencia de otras salsas que han crecido y que se han industrializado, la salsa Encino aún se hace con molido de piedra, lo que remuele y martaja los ingredientes en vez de cortarlos, dándole así un sabor y textura muy característicos. Aunque llevan en el negocio de las salsas 13 años, la receta de la salsa Encino es mucho más antigua, y se protege como si fuera secreto de estado.

8. El Yucateco

La modesta salsa inventada por Priamo J. Gamboa en 1968 y que sólo se vendía en la región del sudeste mexicano, hoy en día se puede encontrar en todo el país, Estados Unidos, Europa, Asia y Oceanía. No sólo cuentan con una fábrica donde crean las salsas, sino que poseen sus propios campos de cultivo de habanero y semilla de achiote para asegurar la mejor calidad.

 

9. Lol Tun

Lol Tun es un nombre maya que significa flor de piedra. Lo tomaron debido a que sabían que su producto estrella sería la salsa de chile habanero. Aunque la mayoría de los consumidores mexicanos ubican a las salsas Lol Tun como su único producto, la realidad es que también venden chiles, conservas, vainilla y cerezas en almíbar.

10. Cholula

La combinación de sabores entre especias, chile piquín y de árbol que lleva esta famosa salsa proviene de una receta de más de 100 años de antigüedad. La salsa Cholula se asegura de llegar a todos los públicos posibles, y además de ser una de las más consumidas en Estados Unidos, es 100% libre de gluten.

Salsa de chile de árbol cremosa
Se la ponemos a TODO, pero ¿Sabes de DÓNDE viene la SALSA VALENTINA? ¡Descubre aquí todos los DATOS curiosos! > http://goo.gl/yCMCZe Posted by kiwilimon on Saturday, July 11, 2015
 
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“Todo cura y todo sana”, asegura una canción de tradición. La Tierra entera es medicina: crece entre las milpas, se abre camino en la inmensidad de las fuentes acuíferas, sopla en el cálido aire de los desiertos, descansa en la profundidad de los llanos y las cuevas. En plantas y árboles, el alimento se llama sol. De él y del intrincado proceso de fotosíntesis es que sus beneficios se van tejiendo entre las hojas, raíces, tallos o cortezas.El primer registro de la flora medicinal mexicana, el códice De la Cruz-Badiano, data de 1522. El compendio detallaba el uso medicinal que los indígenas daban a las hierbas, su saber transmitido ancestralmente y luego aplicado a su labor como curanderos. La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) asegura que de las 4 mil especies de plantas de las que se tiene registro en el territorio nacional, al menos 3 mil podrían tener efectos medicinales. No queda duda que son ellas quienes, previo a la medicina occidental, sanaron y salvaron a los nuestros. La abuela de tradición tolteca y autora del libro Soy mujer medicina, Eva Cecilia Solís Arroyo, me explicó en entrevista que una de las curaciones prehispánicas más importantes ha sido temazcal –un ritual ceremonial en el que piedras calientes son rociadas con agua y adicionadas con hierbas medicinales–. Gracias a él, nuestros ancestros permanecían sanos. Aunque lo pareciera, la medicina tradicional no está en el olvido. Culturas madre como la china y la india han incluido los saberes de la herbolaria en los planes de salud gubernamentales extendidos entre la población. Según comenta la abuela, en México los pueblos indígenas originarios siguen combinando la medicina tradicional en conjunto con la alópata. “El mundo vegetal está a nuestro servicio, es por esto que podemos darle una intención de sanación a cada planta”, asegura. Además, nos explica que, así como en el Ayurveda, cada planta posee un espíritu con una vibración o fuerza particular: la ardiente y la sutil, la masculina y la femenina. “Las primeras son plantas de vibración fuerte. Las ocupamos en los círculos de protección, purificaciones, limpias energéticas, etcétera… Las femeninas son las que se utilizan para atraer la belleza, las que ocupamos en las cremas para el rejuvenecimiento, para sanar”, concluye la abuela. Para extraer la esencia de la planta se realizan técnicas específicas como las vaporizaciones, infusiones, destilados y cocimientos con los que se crean tés, ungüentos, aguas de uso, emplastes, fomentos, macerados, lavados y baños, tinturas y cataplasmas. Sin embargo, con tan sólo incluirlas crudas o cocidas en los alimentos de todos los días, nos brindan todos sus beneficios. Los ingredientes mexicanos favoritos de la abuela medicinaEn la botica del hogar no deben faltar las gotitas de miel melipona, provenientes de una abeja sin aguijón, fundamentales para las civilizaciones mayas. Chamanes y curanderos de todas las épocas la han ocupado como expectorante, cicatrizante, antiséptico natural y contra enfermedades de los ojos y oídos. El momo u hoja santa, por su parte, constituye el aroma y el sabor de un sinfín de guisos en el suroeste del país. El nombre místico de esta planta no es casualidad: es el resultado de su gran poder sanador. Ha sido ampliamente usado como digestivo, pues ayuda al correcto funcionamiento intestinal y disminuye el dolor abdominal; disminuye la fiebre, alivia el insomnio y relaja los nervios.El muicle, que crece en los trópicos mexicanos, es efectivo para limpiar la sangre, desintoxicar el cuerpo. Para los mixes zapotecos y totonacos cura el empacho y, en recientes investigaciones, se ha comprobado su poder antidepresivo. La corteza de cuachalalate, nativa del sur nacional, se hierve en agua para tratar el cáncer, prevenir el linfoma, ayudar en problemas gástricos y de matriz, así como desinflamar el organismo. La chaya, también de origen mexicano, se usa para tratar la diabetes, para reducir peso y para prevenir la descalcificación en niños y adultos.Para la abuela, el epazote no falta en su olla de cocción por su sabor y sus propiedades antibióticas, bactericidas e insecticidas. “Hay que tomarlo cuando existe vomito, inflamación, comezón e incluso para ayudar a expulsar la placenta después de concebir”.Aunque no son mexicanas, la abuela asegura que las buganvilias son un gran expectorante para la broquitis, por lo que las incluye en sus temazcales y hasta crudas, en las ensaladas. El ajo es otro de sus favoritos porque “es desinfectante, desparasitante y diurético”, mientras que al laurel lo prepara en tés para promover el apetito en los niños. “Tenemos que ser conscientes de que el reino vegetal es un ser vivo. Hay que volver a conectarnos con los alimentos y las plantas que utilizamos al cocinar. Al estar vivos reciben la intención y la energía que nosotros les pongamos. La invitación es a reconectar con lo que nos alimenta, a hacer de la comida nuestra medicina”, finaliza la abuela Eva.
La flor de nochebuena, una planta nativa de México, es una de las más hermosas gracias a su profundo color rojo, pues es perfecta para adornar nuestras casas durante la época de Navidad. Sin embargo, la flor no siempre ha estado asociada con celebraciones católicas. Antes de la colonización, esa flor roja se utilizaba con fines medicinales y era un elemento muy importante en los rituales de los guerreros, pues adornaba los altares de aquellos que morían en batalla. Por otro lado, para los mexicas, la flor de nochebuena también simbolizaba la sangre que se derramaba durante los sacrificios que se realizaban en honor al sol. Años más tarde, en el siglo XVII, los colonizadores adoptaron el uso de la flor para adornar los pesebres. Posteriormente, se comenzó a asociar a las nochebuenas con la Navidad, por lo que se convirtió en un símbolo de las festividades decembrinas. En náhuatl se le conoce como cuetlaxóchitl, que significa “la flor que se marchita”. En nuestro país, la Ciudad de México, Morelos, Puebla y Michoacán son los principales productores de nochebuena, de la cual existen más de 30 variedades. Aquí te contamos todo lo que debes saber sobre los usos medicinales de esta flor mexicana. También puedes leer: ¿Se puede consumir la flor de nochebuena?Propiedades medicinales de la nochebuenaLa Conabio señala que la nochebuena, una planta ornamental muy popular en México y todo el mundo, se asocia al tratamiento de padecimientos en la piel y procesos inflamatorios. Por otro lado, según la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana, algunas personas usan la flor de nochebuena para incrementar la producción de leche materna. En este caso, se hierven los pétalos en agua para preparar un té. El Atlas de las Plantas de la Medicina Tradicional Mexicana indica que, en Puebla, Michoacán, Guanajuato y el Estado de México, la flor de nochebuena se emplea en el tratamiento de herias, llagas, infecciones, fuegos en la boca, verrugas y mezquinos. En el caso de las enfermedades respiratorias como la tos y las anginas, se prepara la flor para preparar infusiones, las cuales suelen combinarse con bugambilia y gordolobo. En otros casos se utiliza para aliviar las paperas, la rabia y los problemas del corazón. Aunque aún deben realizarse varios estudios, la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana indica que se “detectó la actividad antibiótica de un extracto etanólico frente a Bacillus cereus, Bacillus megaterium y Staphylococcus albus”. También puedes leer: Beneficios medicinales y usos del cempasúchilLa nochebuena, una planta con una larga historiaAunque hoy en día usamos la flor de nochebuena para adornar nuestras casas durante la Navidad, esta hermosa flor tiene una historia que va mucho más allá de las fiestas decembrinas. En el siglo XVI, Bernardino de Sahagún señaló que la bella flor roja se empleaba para incrementar la producción de leche materna en su libro Historia general de las cosas de Nueva España. Posteriormente, Francisco Hernández reafirmó los dichos de Sahagún, pues señaló que las nodrizas consumían la flor para producir más leche. La Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana también menciona que, durante el siglo XIX, la Sociedad Mexicana de Historia Natural la utilizó para tratar “enfermedades exantemáticas, como galatógeno, galagtóforo y resolutivo”. Sin embargo, es importante mencionar que la ingesta de esta flor en grandes cantidades puede ser tóxica y causar vómito, diarrea y delirios. También debe mantenerse lejos del alcance de animales de compañía como perros y gatos. Recuerda que este artículo busca promover la cultura de nuestro país, por lo que no se recomienda el consumo de estos remedios. Acude a tu médico en casa de padecer cualquier enfermedad.
“Todo cura y todo sana”, asegura una canción de tradición. La Tierra entera es medicina: crece entre las milpas, se abre camino en la inmensidad de las fuentes acuíferas, sopla en el cálido aire de los desiertos, descansa en la profundidad de los llanos y las cuevas. En plantas y árboles, el alimento se llama sol. De él y del intrincado proceso de fotosíntesis es que sus beneficios se van tejiendo entre las hojas, raíces, tallos o cortezas.El primer registro de la flora medicinal mexicana, el códice De la Cruz-Badiano, data de 1522. El compendio detallaba el uso medicinal que los indígenas daban a las hierbas, su saber transmitido ancestralmente y luego aplicado a su labor como curanderos. La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) asegura que de las 4 mil especies de plantas de las que se tiene registro en el territorio nacional, al menos 3 mil podrían tener efectos medicinales. No queda duda que son ellas quienes, previo a la medicina occidental, sanaron y salvaron a los nuestros. La abuela de tradición tolteca y autora del libro Soy mujer medicina, Eva Cecilia Solís Arroyo, me explicó en entrevista que una de las curaciones prehispánicas más importantes ha sido temazcal –un ritual ceremonial en el que piedras calientes son rociadas con agua y adicionadas con hierbas medicinales–. Gracias a él, nuestros ancestros permanecían sanos. Aunque lo pareciera, la medicina tradicional no está en el olvido. Culturas madre como la china y la india han incluido los saberes de la herbolaria en los planes de salud gubernamentales extendidos entre la población. Según comenta la abuela, en México los pueblos indígenas originarios siguen combinando la medicina tradicional en conjunto con la alópata. “El mundo vegetal está a nuestro servicio, es por esto que podemos darle una intención de sanación a cada planta”, asegura. Además, nos explica que, así como en el Ayurveda, cada planta posee un espíritu con una vibración o fuerza particular: la ardiente y la sutil, la masculina y la femenina. “Las primeras son plantas de vibración fuerte. Las ocupamos en los círculos de protección, purificaciones, limpias energéticas, etcétera… Las femeninas son las que se utilizan para atraer la belleza, las que ocupamos en las cremas para el rejuvenecimiento, para sanar”, concluye la abuela. Para extraer la esencia de la planta se realizan técnicas específicas como las vaporizaciones, infusiones, destilados y cocimientos con los que se crean tés, ungüentos, aguas de uso, emplastes, fomentos, macerados, lavados y baños, tinturas y cataplasmas. Sin embargo, con tan sólo incluirlas crudas o cocidas en los alimentos de todos los días, nos brindan todos sus beneficios. Los ingredientes mexicanos favoritos de la abuela medicinaEn la botica del hogar no deben faltar las gotitas de miel melipona, provenientes de una abeja sin aguijón, fundamentales para las civilizaciones mayas. Chamanes y curanderos de todas las épocas la han ocupado como expectorante, cicatrizante, antiséptico natural y contra enfermedades de los ojos y oídos. El momo u hoja santa, por su parte, constituye el aroma y el sabor de un sinfín de guisos en el suroeste del país. El nombre místico de esta planta no es casualidad: es el resultado de su gran poder sanador. Ha sido ampliamente usado como digestivo, pues ayuda al correcto funcionamiento intestinal y disminuye el dolor abdominal; disminuye la fiebre, alivia el insomnio y relaja los nervios.El muicle, que crece en los trópicos mexicanos, es efectivo para limpiar la sangre, desintoxicar el cuerpo. Para los mixes zapotecos y totonacos cura el empacho y, en recientes investigaciones, se ha comprobado su poder antidepresivo. La corteza de cuachalalate, nativa del sur nacional, se hierve en agua para tratar el cáncer, prevenir el linfoma, ayudar en problemas gástricos y de matriz, así como desinflamar el organismo. La chaya, también de origen mexicano, se usa para tratar la diabetes, para reducir peso y para prevenir la descalcificación en niños y adultos.Para la abuela, el epazote no falta en su olla de cocción por su sabor y sus propiedades antibióticas, bactericidas e insecticidas. “Hay que tomarlo cuando existe vomito, inflamación, comezón e incluso para ayudar a expulsar la placenta después de concebir”.Aunque no son mexicanas, la abuela asegura que las buganvilias son un gran expectorante para la broquitis, por lo que las incluye en sus temazcales y hasta crudas, en las ensaladas. El ajo es otro de sus favoritos porque “es desinfectante, desparasitante y diurético”, mientras que al laurel lo prepara en tés para promover el apetito en los niños. “Tenemos que ser conscientes de que el reino vegetal es un ser vivo. Hay que volver a conectarnos con los alimentos y las plantas que utilizamos al cocinar. Al estar vivos reciben la intención y la energía que nosotros les pongamos. La invitación es a reconectar con lo que nos alimenta, a hacer de la comida nuestra medicina”, finaliza la abuela Eva.
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