Los 10 ingredientes más caros del mundo
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Los 10 ingredientes más caros del mundo

Por Kiwilimón - Julio 2015
A veces duele pagar unos cuantos pesos por una buena comida, pero ¿qué tanto son unos cuantos pesos? Existen especias, platillos, desayunos, frutas, peces o tubérculos que la mayoría no podríamos incluir en nuestra selección debido a cuestiones financieras. Aquí algunos de los ingredientes más costosos del planeta, y un poco de su historia.

Caviar Almas

Hay personas que están en una lista de espera de cuatro años para obtener este delicado ingrediente proveniente del esturión beluga albino del Mar Caspio. El caviar Almas (como se dice “diamante” en ruso) tiene un color pálido y claro comparado con el negro del caviar que hemos visto y dicen los expertos que su sabor te lleva directo al cielo. Precio: 240 mil a 444 mil pesos el kilo.

Trufas Blancas de Alba

Originarias de Piemonte, al norte de Italia, y de Croacia, estos preciados hongos crecen entre las raíces de determinadas especies de árboles y su cultivo es sumamente complicado. Perros de caza especialmente entrenados localizan las trufas que se dice además, tienen altos poderes afrodisíacos. Entre todos los tipos de trufa, la blanca es la más cotizada por su exquisito aroma y su intenso sabor. Precio: 39 mil a 121 mil pesos el kilo

Azafrán

Indiscutiblemente el condimento más caro del mundo. Son los pistilos de una flor llamadaCrocus sativus  que se recolecta a mano cortando con enorme delicadeza cada uno de éstos para consumo y sazón de exquisitos platillos como currys, arroces o pescados. Precio: 32 mil a 50 mil pesos el kilo

Café Kopi Lukak

El proceso que viven los granos de este café es tan extraño que se ha convertido en una moda en Asia, donde la gente que lo consume paga cantidades exorbitantes por una taza. Es producido en Indonesia y su característica particular es que los granos del café son comidos por una especie de felino pequeño (similar a un gato) llamado Kopi Lukak, cuyos jugos gástricos generan un proceso enzimático en los granos que después son recolectados de su excremento, brindándole este sabor especial y complejo tan demandado. Precio: 3 mil 500 a 17 mil 200 pesos el kilo

Hongos Matsutake

Una vez más, los productos de origen japonés nos sorprenden. Se cosecha en septiembre y crece al pie de los pinos alimentándose del piso forestal y de hojas secas. Son muy difíciles de cosechar, anualmente sólo se logran menos de mil toneladas en todo el mundo. Mientras más penetrante sea su aroma, mejor es su  calidad. Precio: 15 mil a 22 mil 100 pesos el kilo

Atún aleta azul

Debido a su carne, textura tan suave y sabor único e intenso, esta especie es una de las favoritas entre consumidores de pescado crudo. Está en peligro de extinción y las subastas de los mercados japoneses se pelean por los kilos de este preciado animal marino. A principios de este año, se vendió el atún aleta azul más caro del mundo en Tokio por 1.76 millones de dólares cuyo peso era de 222 kilogramos. Precio: 43 mil a 98 mil 800 pesos el kilo

Pez globo

Comer pez globo es prácticamente poner en juego nuestra vida debido a lo altamente venenoso de la especie. Sin embargo, lo conocedores comentan que es uno de los sabores más exquisitos del planeta. Hay que ser un verdadero experto para cortar este pecado sin cortar las vísceras, donde se aloja el veneno capaz de matar a más de una docena de personas.  En Japón es conocido como Fugu y degustarlo es todo una tradición. Precio: 900 a mil 300 pesos por una diminuta porción

Papa Bonnotte

Esta especie de papa que solamente crece en 50 metros cuadrados en todo el planeta, en una región de Francia. La penetración en la tierra de la algas marinas de la costa hace que el tubérculo adopte un sabor marino y salado convirtiéndolo en una “verdura del océano”. La recolección se hace a mano ya que son demasiado frágiles y solamente se cosechan una semana al año. Precio: 7 mil a 10 mil pesos el kilo

Melón Yubari

Hay quienes dicen que el melón es oro en Japón. La ciudad Yubari en Japón es donde cultivan esta fruta híbrido de dos variedades de melón. Como requisito tiene que haber sido polinizado exclusivamente por abejas y aseguran que probarlo hará feliz a cualquiera. Generalmente se venden en pares,  sus proporciones son perfectas y su carne sumamente jugosa. Precio: 5 mil a 93 mil pesos cada uno

Queso de leche de alce

Este producto exclusivo de una granja en Suecia llamada ‘Moose House’ cría los alces y los ordeñan solamente entre mayo y septiembre, tardando más de dos horas en ordeñar cada hembra.  Su producción es muy limitada y es por eso su alto precio. El sabor y los beneficios de dicho queso afirman lo que lo comen, son extraordinarios. Precio: 10 mil a 14 mil 300 pesos el kilo Ver artículo original
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Por lo general, lavar frutas y verduras con agua suele ser suficiente para eliminar la mayoría de los microbios y posibles patógenos que se encuentren en los productos frescos, pero a veces hay algunos que simplemente nos causan más desconfianza, como las fresas.Los productos frescos pueden albergar bacterias, hongos y otros microbios junto con trazas de productos químicos. Afortunadamente, hay pasos que puede tomar para ayudar a mejorar la seguridad de las frutas y vegetales.Por ejemplo, aunque parezca un paso sobrentendido, cuando manejemos frutas o en general nuestros alimentos frescos, debemos tener las manos limpias, así que primero debes lavar tus manos con agua y jabón.Otros puntos clave son limitar las cantidades que compras, pues la mayoría de los productos frescos sólo se puede almacenar de dos a cinco días, aunque frutas como las manzanas pueden durar mucho más en temperaturas adecuadas.Por otra parte, aunque lavar los productos antes de guardarlos puede parecer una idea práctica, hacerlo puede promover el crecimiento bacteriano y acelerar el deterioro, por lo que es más recomendable esperar y lavar las frutas hasta antes de usarlas. La forma correcta de lavar las frutas sin jabones ni químicosNingún método de lavado elimina por completo o mata todos los microbios que puedan estar presentes en las frutas, pero la ciencia ha demostrado que enjuagar minuciosamente los productos frescos bajo el chorro de agua es una forma eficaz de reducir el número de microorganismos. Además, lavar las frutas también ayuda a eliminar los residuos de pesticidas que puedan tener.Para lavar tus frutas sólo tienes que frotarlas bajo el chorro de agua, para eliminar la suciedad y los microorganismos de la superficie. También puedes sumergirlas en un recipiente limpio lleno de agua y tallarlas ahí, sin usar soluciones de jabón ni de cloro, pues algunas frutas son porosas y podrían absorber esos químicos, y cambiar su seguridad y sabor.Cómo lavar frutas con cáscaras o exteriores durosMuchas veces pensamos que este tipo de frutas, como melones, piñas o naranjas, no requieren ser lavadas, pero es recomendable hacerlo, pues cuando cortas estas frutas, podrías introducir los microbios de la superficie a la parte que te vas a comer, así que procura lavarlos bajo el chorro de agua antes de comenzar a pelarlos o cortarlos. Algunas instituciones de salud pública recomiendan además usar un cepillo limpio para frutas y verduras, con el fin de eliminar de manera más eficaz cualquier patógeno potencial de la piel o cáscara.Manzanas, pepinos y otras frutas firmes: lava bien frotando con tus manos bajo el chorro de agua o pela para eliminar ceras de preservación. Melones: las superficies rugosas y enredadas de algunos tipos de melón son un gran ambiente para microorganismos que se puede transferir a las superficies interiores cuando los cortas, así que para minimizar el riesgo de contaminación, cepille los melones y lávalos bajo el agua corriente antes de pelarlos o cortarlos en rodajas.Frutos rojos: las moras, las fresas o las zarzamoras son conocidas como frutos rojos o bayas, y son extremadamente frágiles, por lo que es importante ser extremadamente cuidadoso con ellas. La forma más fácil de lavar las fresas, moras y demás bayas es colocarlas en un colador y enjuagarlas con un chorro lento de agua corriente. No es recomendable remojarlas, porque los frutos rojos, como las fresas, actúan como una esponja y absorben mucha agua, lo cual afecta tanto su sabor como su textura. En el caso particular de las fresas, no debes quitar los tallos antes de lavarlas, ya que eso creará otra forma de que absorban agua.Melocotones, ciruelas y otros frutos suaves. Lávalos bajo el agua corriente y sécalos con papel o servitoallas.Si para tu paz mental necesitas algo que te haga sentir que estás desinfectando tus frutas, puedes probar con una mezcla de vinagre y agua, libre de químicos. Llena un recipiente grande con 8 tazas de agua, agrega 2 cucharadas de vinagre de manzana, y remoja ahí durante 15 minutos las frutas y verduras. Después de que haya transcurrido el tiempo, frota suavemente, cuela, seca y listo. Considera evitarlo con las frutas y verduras porosas, para que no cambien ni su sabor ni su textura.
Tlaxcala se ubica en un lugar estratégico, justo al centro de la megalópolis mexicana. Su geolocalización, cercana a la capital y a otros estados, históricamente le ha valido bendiciones y una serie de vuelcos a su destino que se tradujeron en el enriquecimiento de la cultura y un sinfín de delicias culinarias que no pasan desapercibidas.El origen de la cocina tlaxcalteca data de más de setecientos años, con el asentamiento de los primeros grupos que conformaron esta gran civilización. “Al estar cerca del eje neo volcánico Tlaxcala recibe muchas aguas de los deshielos que luego se van al subsuelo y que hacen rica y bondadosa a la tierra”, comenta Irad Santacruz, catedrático de la cocina de su entidad por la Culinary Art School. De ahí que la gastronomía emerge entre insumos inmejorables donde la tortilla es reina. No por nada, Tlaxcala significa lugar de tortillas. Para Francisco Molina, uno de los cocineros más emblemáticos del estado y cuyo restaurante Evoka es una parada imperdible en la visita, los ingredientes primordiales de la región son el maíz y el maguey. Este último es el ingrediente que más orgullo le genera: “De él se ocupa todo. Trato de utilizar la filosofía del maguey en mi restaurante”. Del agave se extrae el agua miel y la miel de agave con sus sabores herbáceos; al fermentarlo se produce el pulque; sus pencas se utilizan para cocciones como la barbacoa; hasta con la plaga del maguey, que es el gusano, se elaboran platillos de buena complejidad. Las milpas crecen por las planicies y ofrecen un puñado de ingredientes que terminarán en una buena sopa. Adicionalmente existe el llamado metepantle, un concepto proveniente de la agricultura prehispánica en el que el ecosistema se crea en torno al maguey. “Cada árbol le otorga ciertas características y ciertos nutrientes al piso, dándole una especie de equilibrio a la tierra. Para mí este es básicamente el origen de la cocina tlaxcalteca”, comenta el chef Francisco. No es un secreto que antes de la llegada de los españoles los tlaxcaltecas estaban sometidos a los aztecas. A forma de castigo por querer deslindarse de pagar impuestos a los habitantes de la región se les prohibió la compra de sal y otros insumos. De ahí que los guisos regionales ocupen pocos ingredientes, pero que aunados a la creatividad y las técnicas han hecho posible una buena variedad.“Aproximadamente se obtienen treinta y cinco ingredientes que forman parte de la culinaria tlaxcalteca, de la cocina tradicional” afirma Irad, en los que los más emblemáticos son el mole de ladrillo, el mole prieto y el atole agrio. “El mole prieto es un mole más ceremonial, un mole más líquido que espeso y que se hace con puerco. El mole de ladrillo es un mole también ceremonial de origen otomí”. Por su parte el atole agrio se elabora a partir de especies de maíz rojo y se sirve con un frijol o ayocote en el fondo.El mole que puede encontrarlo a uno en casi todo el estado es el mole de fiesta, pero claro, con ciertas sazones que van mutando en cada comunidad. Junto al estado de México e Hidalgo, comparte la tradición de la mejor barbacoa del país y la técnica del mixiote. De sopas están las tlatlapas, una sopa espesa que se preparara con frijol amarillo, el chileatole verde y la sopa de milpa común en temporada. El insumo predilecto de la época de lluvias es el hongo comestible que es proteína vegetal en guisos y moles típicos. Pero nada de eso terminaría de amalgamar sin el rey de las bebidas milenarias: el pulque. El pulque es cultura, es ingrediente en copiosos platillos, es la predilección de Quetzalcóatl y por lo que tuvo que redimirse en el exilio. En el lado dulce, Tlaxcala es un paraíso por descubrir. “Están los muéganos tradicionales de Humantla, de Santa Ana, de Santa Cruz y de la capital”; pero también están los tlaxcales –tortitas elaboradas con masa de maíz y azúcar–, los dulces de pepita, las conservas de guayaba, de camote, o de cualquier fruta de temporada. No hay que perderse tampoco los burritos –y olvida el gran envoltorio hecho con tortilla de harina–. En Tlaxcala están hechos de maíz a punto de reventar y van cubiertos por aguamiel, piloncillo o azúcar. Otros postres tradicionales son el chacualole, un postre elaborado a partir de calabaza u otras frutas y aromatizado con canela, piel de naranja y clavo, o los buñelos de rodilla y de viento. Por supuesto, en las fiestas patronales, hay que dejarse conducir hasta el aroma de unos panes de feria. Si de gastronomía callejera hay que hablar, el chef Francisco recomienda las tortas de la 2 de abril. “Son unas tortas que vienen con milanesa de cerdo, chalupa, quesadilla de huitlacoche o de queso, todo va frito. Viene con su ensalada, su jitomate y su pan”. Si se prefiere la tortilla por sobre el bolillo, hay que detenerse en una esquina por tacos de canasta, supuestamente originarios de la entidad. Irad recomienda asistir los viernes el mercado alternativo de productores agroecológicos que se instala en el parque de San Nicolás, el tianguis sabatino de Tlaxcala y el de los miércoles de la Loma: “Ahí no solamente encuentras el producto y a las personas, sino que también seguramente vas a comer delicioso en alguno de sus múltiples puestos”. Y es que sí, dar un paseo por este pequeño estado es probar tradiciones bien conservadas en un contexto de haciendas, de leyendas vivas y cruces de camino.
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