Los 8 mejores postres para amantes del chocolate blanco
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Los 8 mejores postres para amantes del chocolate blanco

Por Kiwilimón - Junio 2017
  A todos nos gusta el chocolate, de eso no hay duda, en cualquiera de sus variantes, pero hay algo sobre el chocolate blanco que es extra especial. Su sabor y textura parecen más decadentes, casi como una mantequilla con sabor a cacao que no podemos resistir. Si tú eres de la misma opinión entonces apreciarás lo siguientes 9 mejores postres deliciosos para amantes del chocolate blanco.

Brownies con chocolate blanco

Porque decadencia es nuestra palabra favorita. via GIPHY

Galletas de chocolate blanco y macadamia

Clásicas para tener todas las tardes en el jarro de galletas. via GIPHY

Pastel de dos chocolates

La mejor combinación de la historia. via GIPHY

Tarta de chocolate blanco y queso

Suave, aterciopelada y ligera. via GIPHY

Mousse de chocolate blanco

La combinación de fresa y chocolate blanco siempre es ganadora. via GIPHY

Calaveritas de chocolate blanco

Falta aún para día de muertos, pero esta obra de arte es para todo el año. via GIPHY

Helado de chocolate blanco con crema de whiskey

Un postre elegante para tus cenas de verano. http://gph.is/2dShqL0

Cupcakes de chocolate blanco

Van a ser los panquecitos favoritos de tus hijos. via GIPHY    
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Cada vez crece más la comunidad hispana en Estados Unidos, gracias a lo cual la cultura y tradiciones de los inmigrantes se mantienen más fuertes que nunca, especialmente si hablamos de comida. De hecho, la demanda por la comida hispana se vende como pan caliente, ¡por eso te presentamos los 10 platillos latinos más populares en Estados Unidos! Si bien la lista es mucho más larga y variada, puesto que abarca más allá de la gastronomía mexicana, cubana, salvadoreña, guatemalteca o argentina, seguramente esta corta selección te dará muy buenas ideas. Tacos ¡Los tacos llegaron para quedarse! Este platillo típico mexicano es de los más consumidos en Estados Unidos y es que gracias a su gran versatilidad, cada vez es más fácil encontrar tacos en cualquier rincón del país vecino. Arepas Las arepas, ese plato colombiano y venezolano tan parecido a las gorditas mexicanas, van rellenas de queso, jamón, carne mechada o pollo y los consumidores hispanos y anglos las adoran. Pupusas Para la gastronomía de El Salvador, las pupusas no tienen comparación y parece que lo mismo opinan en Estados Unidos, ya que esta garnachita latina hecha con masa de maíz es todo un éxito. Empanadas Las empanadas son un platillo tradicional en Argentina y el público de Estados Unidos parece amarlas gracias a sus diferentes rellenos deliciosos. Pan de queso El pan de queso, originario de Brasil, es un platillo latino tan rico que incluso ya tiene una cadena de restaurantes dedicados a prepararlo que se ha ido expandiendo en territorio estadounidense rápidamente. ¡Encuéntralos en La Casa do Pao de Queijo! Guacamole El guacamole, esa salsita mexicana hecha a base de aguacate, se ha convertido en la guarnición favorita en Estados Unidos para botanear a gusto. ¡Nunca falta en las mesas! Sancocho Las sopas latinas también han cobrado gran importancia en el menú predilecto americano, por eso es que el sancocho colombiano es un platillo al que pocos se pueden resistir en Norteamérica. Congrí La población cubana ha traído su son y sabor al país americano y con ellos, podemos destacar el congrí, una receta de arroz y frijoles negros que a todos les encanta. Tamales Los tamales son un platillo tradicional que puedes encontrar en muchos países latinos, ya que sus orígenes datan desde la época prehispánica, por eso no pueden faltar entre la comunidad hispana de los Estados Unidos. Ceviche El ceviche peruano es un platillo que ha conquistado tanto a paladares hispanos, como a anglos y poco a poco se ha expandido a nivel mundial porque nadie puede resistirse a esa fresca y deliciosa receta hecha con mariscos. ¿Añadirías otro platillo a esta riquísima lista de comida latina en Estados Unidos?
La armonía en tiempos de Covid-19 no es una montaña inalcanzable. Para corrientes como el Ayurveda, el yoga o la Trofología, una buena alimentación es el camino recto hacia ella. Si no pregúntense, ¿qué es la armonía de un cuerpo sino su salud? Y ¿qué es la armonía sino mantener el equilibrio, a pesar de los acontecimientos externos de los cuales no tenemos control?De ahí la importancia de la Trofología. Esta palabra rara es una rama de la nutrición natural que estudia la bioquímica del cuerpo y las reacciones que los alimentos provocan en él. Y al hablar del estrés –adivinaron, es una reacción química del organismo– es vital adentrarnos en su estudio. Según Majo Ortiz, fundadora del Colegio Mexicano de Trofología, no hay nada más real que la frase <somos lo que comemos>. “Nuestras células son un resumen, entre otras cosas, de los alimentos que consumimos”, afirma. Darle algo estresante a nuestros órganos es arrebatarle la paz al organismo.Es cierto: comer es un acto instintivo. No hay que estudiar para saber cuál es la mejor forma de atajar una buena hamburguesa. Comer sabiamente sí es un arte. Majo explica que la magia está en seleccionar correctamente nuestros alimentos; que de preferencia “estén vivos”. Y no es que salgamos a cazar ni que le metamos una mordida a una vaca, sino procurar que nuestra comida sea 100% natural: que tenga el poder de descomponerse; que no tenga componentes químicos que alteren lo que la naturaleza ya creó en perfección. Los alimentos vivos que ofrecen los supermercados, sin embargo, son los menos. A diferencia de otros tiempos ya no suena absurdo buscar “ingredientes orgánicos” porque la mayoría está modificada. Desde la selección de alimentos podemos armonizar nuestro cuerpo para por fin liberarnos de las cadenas del estrés. Los alimentos procesados nos sobreestimulan. El exceso de azúcar brinda placer momentáneo y luego, un bajón. Majo en cambio recomienda elegir alimentos altos en vitamina c como los frutos rojos, el limón, la naranja y la guayaba que desinflamarán el cuerpo. “Un órgano inflamado es un órgano estresado”, asegura. Alimentos como el jengibre y cúrcuma infusionados en agua o adicionados a la comida conseguirán un buen resultado. Las semillas de girasol le devolverán minerales al cuerpo mientras que el yogurt con búlgaros aportará B12 para darle energía y frescura a la mente. Majo explica que el arte más difícil es el de combinar los alimentos. Y no, no todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. El Ayurveda ha explicado el tema siglos atrás. Lo difícil puede ser hacer combinaciones efectivas, de esas que el organismo pueda descomponer fácilmente y donde el desdoblamiento de carbohidratos sea sencillo. Si esto no sucede se generan toxinas y, por lo tanto, el cuerpo se estresa. Por ejemplo, Majo explica que ponerle limón a una papa hace que sus carbohidratos no se desdoblen bien. En cambio, una buena combinación de alimentos sería mezclar alimentos verdes con algo de grasas buenas como las almendras, las nueces o el aguacate e incluir carbohidratos complejos como la papa. El tercer punto para liberarnos del estrés a través de los alimentos es prepararlos correctamente. El chiste es ser consciente de que cada técnica, cada ingrediente y cada decisión a la hora de cocinar puede tener consecuencias en el organismo. Ella recomienda comer “lo más natural posible. Lo más crudo posible. Sin muchas añadiduras. Así, nos estaremos comiendo el proceso de la fotosíntesis que sucede en las plantas. Estaríamos tomando el sol, el agua y el aire que cada verdura y fruta adquirió”.La correcta selección, combinación y preparación de los elementos puede evitar la acumulación de toxinas que acaban por desarmonizar el cuerpo. El cuerpo desequilibrado es más propenso a ser irritable y a sentirse cansado en el mediano plazo, y a enfermarse a la larga. Por eso la desintoxicación regular vigilada por un experto es recomendable. Algunos alimentos que ayudan a desintoxicar el cuerpo son los fermentados, como la kombucha o el kimchi coreano, y los probióticos que producen reacciones bioquímicas buenas para el organismo. Si comemos limpio, o sea, sin exceso de ingredientes procesados, azúcares, sodios y harinas, la salud mental y física será viable.A la alimentación consciente súmale descanso, meditación, yoga y algo de cardio para oxigenar el organismo. La risa y las emociones positivas también suman. Cuando los elementos se conjugan nuestro cuerpo saca a relucir su poder autocurativo y autosanador. La armonía aparece porque lo natural del cuerpo es estar bien. No hay que obstaculizarlo nosotros.
El té verde es una popular bebida debido a que muchas personas lo toman caliente para poder bajar de peso, sin embargo, te vamos a demostrar que los beneficios del té verde son mucho más que ése y que existen muchas otras formas de consumirlo, como estas 3 maravillosas bebidas que puedes hacer con té verde. Para poder adentrarte en el impresionante mundo del té, entrevistamos a Debby Ditcher, creadora y fundadora de Zoma Tea Collection, quien asegura que el té verde es su bebida predilecta para comenzar el día porque se trata de una poderosa fuente de antioxidantes, cafeína y teanina, los cuales ayudarían a reducir el estrés, controlar la ansiedad y mejorar la capacidad de concentración. Jugo verde con té verde La tea sommelier certificada por la Escuela Argentina del Té cuenta también que el té verde es ideal para combinar con otros ingredientes, ya que potencializaría sus beneficios, dando como resultado bebidas muy saludables, como este jugo verde con té verde, para el cual necesitas: 1 manzana verde2 limones2 tallos de apio¼ jengibre¼ de pepino¼ manojo de perejil½ taza kale½ taza de espinacas½ taza de infusión de té verdeLicúa todos los ingredientes y asegúrate de mezclar bien con el té verde para disfrutar de una bebida saludable y deliciosa, que además de ayudarte a metabolizar grasa, azúcares y colesterol malo, te ayudará a mejorar tu digestión. Green tea gin and tonic Otro de los beneficios del té verde, es que te podría ayudar a alcanzar un alto nivel de relajación, especialmente si lo disfrutas acompañado de un gin tonic, ya que como explica Debby, se pueden hacer miles de combinaciones con el té verde y qué mejor que este rico cóctel. Para el green tea gin and tonic sólo necesitas mezclar un poco de infusión de té verde con los siguientes ingredientes: 60 ml de ginebra 90 ml de agua tónica Suficientes hielosInfusión de té verde con menta Ahora que, si lo que buscas es un té de media mañana o algo caliente después de comer para quitarte el antojo del postre, la empresaria mexicana experta en té recomienda prepararte una infusión de té verde y menta. 2 hojas de menta1 cucharada de hojas de té verde, o una bolsita de té1 taza de aguaPara esta bebida sólo necesitas calentar los ingredientes y dejar enfriar levemente. Debby también aconseja experimentar con los diferentes sabores que se perciben cuando la tisana cambia de temperatura, para lo cual debes evitar añadir endulzantes. Recuerda no exceder las 2 tazas al día. Como puedes darte cuenta, las posibilidades con el té verde son infinitas, su sabor es maravilloso y sus efectos muy buenos para la salud, así que te invitamos a experimentar con este ingrediente sagrado, así como también probar estas 3 diferentes bebidas con té verde. ¿Cuál se te antoja más?
El don de mi abuela era cocinar. Cada domingo religiosamente, casi un centenar de comensales se formaba alrededor de su restaurante en Tlalnepantla para probar la barbacoa. No sé si es cosa del amor, pero no he probado una de mejor sabor que la que preparaba apenas amanecía el sábado y cobijaba entre pencas en el hoyo de piedra hasta el día siguiente. Pero hoy no toca hablar de los secretos de su barbacoa sino de su plato más célebre: el mole verde. Mi abuelo subió a mi abuela a un caballo flaco cuando ella no pasaba de los catorce años. A Celia no le quedó de otra que dejar las muñecas y tomar, en cambio, los sartenes y las ollas. De la bisabuela María heredó talentos como los de percibir el sabor de los guisos usando la nariz y el de usar las cocciones como sazonador. El mole verde vino años después, en su época de oro. Doña Celia, mujer empoderada de seis hijos, hizo prolíficos negocios alrededor de la cocina. Cuando llegaba el día de su cumpleaños, el patio de su rancho se convertía en el lugar más festivo de San Andrés Timilpan. Aún recuerdo la tambora, las mesas con manteles que ella había bordado en punto de cruz, las salsas al centro y las señoras palmeando tortillas ante el inmenso comal. En medio del jolgorio y de nietos jugando a las “traís” salía la gran olla de mole verde. Como en una suerte de milagro, de esa vasija de barro, Doña Celia saciaba a sus seis hijos y a sus familias, a todos sus amigos, a todos sus compadres, a todo el pueblo. El desfile de platos cubiertos por su guiso color verde aceituna comenzaba desde un rincón del patio y corría, a veces, más allá del portón. El mole verde de ella era especial. Nadie lo dudaba. No le ponía pepitas como generalmente se usa en el Estado de México o Hidalgo. El de ella llevaba almendras. Ya saben: moles hay tantos como sazones y a mi abuelita no le gustaban las reglas; su receta es tan única como ella. Eso sí, advierto que le hace falta algo que no se contabiliza en un ingrediente o en un paso del procedimiento. Yo misma la he preparado al pie de la letra junto con mi mamá y mis tías y aunque el resultado es muy bueno, no sabe al “Mole verde de Doña Celia”. Quizá deba esperar otro rato y otra dimensión para probarlo junto a ella como me sabe en el recuerdo.Hoy que escribo esto se me antoja poner una canción de José Alfredo y hacer mis propias combinaciones frente a la olla de barro. Que desde lo lejos mi abuela sepa que la recuerdo y que por el olfato cuántico detecte si mi mole quedó rico. Lo de ella era agasajar a otros aunque no pertenecieran a su familia. Estoy segura de que la pondría feliz que ustedes prepararan su receta o cualquier otra para festejar a sus abuelos. Brindar juntos por el regalo que es su presencia. Poner la tambora, aunque sea en la grabadora, o los boleros o las de Luismi para celebrarles que, sea cual sea su don, el de los abuelos es amar incondicionalmente a sus nietos. Sí, así como Doña Celia.Mole verde estilo fiesta de Doña Celia250 g de ajonjolí100 g de almendras6 pimientas gordas +-10 clavos de olor2 pizcas de comino1 bolillo frito en aceite1 tortilla frita en aceite2 kg de tomate verde manzano, peladoChile verde jalapeño (al gusto, depende del picor que se aguante)1 pollo entero, verduras, hierbas de olor y aguaSalaceiteDesde muy temprano se pone a cocer el pollo junto con unas hojitas aromáticas, un trozo de cebolla y algunas verduras. Una vez listo, se reserva lejos de la ventana. En una olla con poca agua y algo de sal se agregan los tomates. Basta que se pongan ligeramente suaves para sacarlos de la lumbre. En otra olla, hay que poner a calentar bastante aceite y dorar el ajonjolí con las almendras peladas. Una vez listos se retiran y se ponen a freír los chiles. Hay que poner todos los ingredientes a moler junto con las especias y con un poco del caldo de pollo. Los tomates, no. Esos se dejan reservar pacientemente. En seguida, se pone a calentar una gran olla de barro, que de preferencia tenga varios años de uso. Hay que vaciar el mole y no dejar de moverlo ni un segundo para que no se pegue o se queme –de preferencia que sea la misma persona la que lo mueve y que los movimientos vayan en dirección a las manecillas del reloj para que “no se corte”–. Ahora sí se le agrega el tomate ya molido y al final, un poco de caldo, dependiendo de la consistencia que le guste a la familia. Lo último, y haciendo uso de la nariz y del buen gusto, hay que ajustar lo más importante de la receta: la sazón.
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