Pasos para disfrutar un buen café
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Pasos para disfrutar un buen café

Por Kiwilimón - Marzo 2018
Nos hemos acostumbrado a relacionar el café con madrugar y días ajetreados, pero un buen café es más que solo eso. Consiéntete a cualquier hora del día con un café de calidad y tómate el tiempo para disfrutarlo. [video width="680" height="234" mp4="http://blog.kiwilimon.com/wp-content/uploads/2018/03/giphy.mp4" autoplay="true"][/video]   Para que tu taza de café sepa aún mejor, sigue estos sencillos pasos:

1. Identifica el aroma

Antes de dar el primer trago, tómate el tiempo para percibir todos los olores que contiene una taza de café. Con una cuchara agita ligeramente tu bebida para liberar todos sus aromas. Inhala el cálido vapor de tu taza y date cuenta de la variedad de aromas que hay en el café: nueces, chocolate, caramelo…

2. Saborea cada sorbo

En lugar de beberlo con prisas, tómate el tiempo para saborear cada trago.  Poco a poco, ve descubriendo las notas y los matices del café. Cada sorbo debe revelar nuevas características de tu taza de café, como su nivel de acidez o tostado. No te esperes a que tu bebida esté tibia, un buen café se debe tomar caliente.

3. Paladea la textura

El cuerpo de un café puede ser espeso, similar a la consistencia de una crema, o ligero y muy suave. Dependiendo de la variedad será la textura del café.

4. Disfruta hasta el final

Después de cada trago, fíjate cómo evoluciona el sabor del café en tu paladar.  El gusto que se queda en tu boca te muestra los matices que no se pueden identificar solo con el aroma. No sólo tomes café, disfruta de una experiencia placentera para todos los sentidos con Jacobs. Su aroma mágico y su sabor inigualable son los elementos esenciales para convertir todos lo días en una oportunidad para hacer realidad tus sueños. Sueña con los ojos abiertos y descubre todas las posibilidades a tu alrededor. Con Jacobs todo es posible.

Disfruta de una dosis extra de café con estos deliciosos platillos:

 
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¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
La cena de Navidad es toda una experiencia de sabores y olores, los cuales impregnarán tu casa con risas y alegría. El toque mágico y dulce de esta velada sin duda se encuentra al final de la cena y no nos referimos al intercambio, sino al bendito postre, que al igual que los platillos de las fechas, sólemos comer sólo en diciembre.Luego de comer las delicias que se acostumbran en la velada navideña como el pavo, romeritos, bacalao, ensaladas y guarniciones, aunque seguramente no nos quedará un hueco, siempre podemos hacer espacio para una rebanada de pastel, pay o gelatina para poner el toque final de la cena y seguir con el ambiente que se vive dentro de nuestros hogares.Pero entre los postres postres más tradicionales para estas celebraciones, los buñuelos de piloncillo no pueden faltar, acompañados de un buen ponche o atole. Estos buñuelos se preparan con huevo, azúcar, aceite, harina blanca, sal, canela. Ya que la masa está lista, se deberán freír con aceite. Una vez que salgan del caso se espolvorean con azúcar y canela y se bañan con miel de piloncillo.Por otra parte, aunque no es precisamente navideño, el pastel es uno de los postres más comunes y puede ser de diferentes sabores. El que más se acostumbra a comer en Navidad es el tronco navideño, un bizcocho con relleno cremoso y una deliciosa cubierta de chocolate, el cual se decora con cerezas rojas.Para los que prefieran algo más sencillo, la gelatina mosaico (mezcla de fresa, limón, mango) bañanada con una mezcla de leche y leche condensada, con cerezas es infalible. Un postre sencillo, cumplidor y muy rendidor. Esta versión de Gelatina Mosaico de Ponche de Frutas funcionará bien en tu mesa navideña.Si hablamos de postres sencillos, unas fresas con crema se pueden preparar en menos de cinco minutos; sólo necesitas un kilo de fresas, dos tazas de crema, una lata de leche condensada y una cucharada de vainilla. Además de fresas, puedes preparar este platillo dulce con cualquier otra fruta, como uvas o duraznos.Intenta con estas Fresas Navideñas como postre para tu reunión o cena.Un toque lindo y un dulce detalle suelen ser las galletas de mantequilla, las cuales puedes decorar con betún de colores navideños (verde, rojo y dorado) o con alguna figura representativa de la época como Santa Claus, renos, arbolitos, bastoncillos...Lo más importante de una cena es con quién la compartes, aunque también lo es el postre, así que esperamos que estas ideas te hayan inspirado y que puedas hacer tus propias y dulces creaciones.
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Llevar una dieta saludable sigue siendo la mejor manera de obtener cantidades suficientes de las vitaminas y minerales que necesitas.Las vitaminas y minerales se consideran nutrientes esenciales, ya que actúan en sintonía y realizan cientos de funciones en el cuerpo. Por ejemplo, ayudan a sostener los huesos, sanar heridas y fortalecer el sistema inmunológico. También convierten los alimentos en energía y reparan el daño celular.Sin embargo, son tantos que tratar de hacer un seguimiento de lo que hacen todas estas vitaminas y minerales puede ser confuso. En este artículo, te explicamos cómo saber cuáles son los alimentos con mayor cantidad de vitaminas para cuidar tu salud frente a una propagación de un virus como el Coronavirus.¿Cuál es la diferencia entre vitaminas y minerales?Aunque ambos se consideran micronutrientes, las vitaminas y los minerales difieren de formas básicas. Las vitaminas son orgánicas y se pueden descomponer por calor, aire o ácido. 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Los riñones se encargan de regular continuamente los niveles de vitaminas solubles en agua, evitando los excesos del cuerpo en la orina.Estas son algunas de las vitaminas solubles en agua:- Vitaminas B Biotina (vitamina B7): hígado, soya, yema de huevo, coliflorÁcido Fólico (folato, vitamina B9): cebolla, espárragos, naranja, jugo de naranja, frijoles, espinaca, hígado de resNiacina (vitamina B3): carne de vaca, leche, huevo, frijolesÁcido pantoténico (vitamina B5): pescado, moluscos, pollo, yogur, champiñonesRiboflavina (vitamina B2): la mayoría de los alimentos vegetales y animales contienen al menos pequeñas cantidades de vitamina B2Tiamina (vitamina B1): avena, trigo, maíz, carne de cerdo, arroz completo, semillas de ajonjolíVitamina B6: ajo, plátano, alubias, grano integral, papas, frutas que no sean cítricasVitamina B12: almejas, hígado vacuno, carne de ave, huevo, leche- Vitamina C: frutas cítricas, brócoli, tomates, papa horneadaAunque las vitaminas solubles en agua tienen muchas tareas en el cuerpo, una de las más importantes es ayudar a liberar la energía que se encuentra en los alimentos que consumes. Otros ayudan a mantener los tejidos sanos. Aquí hay algunos ejemplos de cómo las diferentes vitaminas te ayudan a mantenerte saludable y en qué alimentos puedes encontrarlas:Liberar energía. Varias vitaminas B son componentes clave de ciertas coenzimas (moléculas que ayudan a las enzimas) que ayudan a liberar energía de los alimentos.Producen energía. La tiamina (ternera), la riboflavina (pollo), la niacina, el ácido pantoténico (pepitas de girasol) y la biotina (huevo) se dedican a la producción de energía.Construye proteínas y células. Las vitaminas B6, B12 (salmón) y el ácido fólico metabolizan los aminoácidos (los componentes básicos de las proteínas) y ayudan a las células a multiplicarse.Hacer colágeno. Una de las muchas funciones que desempeña la vitamina C es ayudar a producir colágeno, que une las heridas, apoya las paredes de los vasos sanguíneos y forma una base para los dientes y los huesos.Vitaminas solubles en grasaEstas son algunas vitaminas liposolubles y los alimentos en las que las encuentras:Vitamina A: lácteos (leche, mantequilla, queso cheddar), pescado (salmón), hortalizas de hojas verdes y otras verduras de color verde, anaranjado y amarillo (brócoli, zanahorias y calabacines), frutas (melón, chabacano y mango)Vitamina D: pescados grasos (atún o salmón), hígado vacuno, queso, yema de huevo, hongos, leche, leche de soya, leche de almendras, leche de avena. Vitamina E: aceites vegetales (germen de trigo, avellana, colza, girasol y almendra), almendras, avellanas, cacahuates, piñones, pescado (angula, anguila, congrio, salmón y sardina), pistaches, aguacate, espinacas, espárragos, brócoli.Vitamina K: hortalizas de hoja verde (col, espinaca, hojas de nabos, col rizada, acelga, hojas de mostaza, perejil, lechuga romana y lechuga de hoja verde), coles de Bruselas, brócoli, coliflor, repollo, pescado, hígado, carne de res, huevo y cereales (en cantidades más pequeñas).Juntos, este cuarteto de vitaminas ayuda a mantener los ojos, piel, pulmones, tracto gastrointestinal y sistema nervioso en buen estado. Estas son algunas de las otras funciones esenciales que desempeñan estas vitaminas:Construyen huesos. La formación de huesos sería imposible sin las vitaminas A, D y K.Protegen la visión. La vitamina A también ayuda a mantener las células sanas y protege tu visión.Interactúan favorablemente. Sin vitamina E, el cuerpo tendría dificultades para absorber y almacenar vitamina A.Protegen el cuerpo. La vitamina E también actúa como antioxidante, un compuesto que ayuda a proteger el cuerpo contra el daño de las moléculas inestables.Este tipo de vitaminas ingresan a la sangre a través de los canales linfáticos en la pared intestinal. Muchas vitaminas liposolubles viajan a través del cuerpo sólo bajo la escolta de proteínas que actúan como portadores.Los alimentos y aceites grasos son el depósito de las cuatro vitaminas liposolubles. Dentro del cuerpo, los tejidos grasos y el hígado actúan como los principales corrales de retención de estas vitaminas y las liberan según sea necesario.Hasta cierto punto, estas vitaminas pueden considerarse como micronutrientes de liberación prolongada. Es posible consumirlos de vez en cuando, tal vez en dosis con semanas o meses de diferencia en lugar de diariamente, y aun así obtener suficientes. El cuerpo elimina el exceso y lo distribuye gradualmente para satisfacer sus necesidades.
En cuestión de belleza, existe una gran variedad de productos con distintos precios, marcas y estilos; sin embargo, muchas veces la naturaleza es nuestra gran aliada, ya que muchísimos elementos extraídos del entorno proveen propiedades que son buenísimas y muy útiles tanto para la salud, como para la cosmética.Las fresas, además de ser deliciosas son muy benéficas para el organismo, ya que tienen un bajo índice de calorías, alto valor energético, altos niveles de vitamina C, ayuda a nivelar el colesterol, aportan vitamina B y son antioxidantes y antiinflamatorias natural, fortalecen los huesos, mejoran la vista y favorecen la circulación sanguínea.Sin embargo, también son muy efectivas en tratamientos de belleza y aquí te vamos a enseñar cómo puedes usarlas para mejorar la apariencia de tu piel.Como lo mencionamos anteriormente, la fresa contiene un importante nivel de vitamina C y ácido elágico, que ayuda a combatir los daños de los radicales libres, como la resequedad, las líneas de expresión y la flacidez, por lo que, incluyéndolos en tu dieta diaria, podrás contribuir a retardar los efectos de la edad desde adentro. Además, las fresas también tienen un alto contenido de ácido salicílico que es gran aliado a la hora de combatir los brotes de acné y regular la producción de grasa del rostro.Estas son algunas de las mascarillas que puedes hacer y usar en casa, son fáciles de preparar y verás que te serán de mucha ayuda para la apariencia de tu piel:- Limpieza profundaUsa media taza de fresas maduras y limpias y mézclala con ¼ de taza de fécula de maíz hasta obtener una pasta espesa. Colócala sobre tu cara previamente lavada, déjala por veinte minutos y luego enjuega.- ExfolianteIncorpora un huevo, media taza de fresas, una cucharada de miel natural y una cucharada de jugo de limón hasta obtener una mezcla que deberás aplicar sobre tu rostro evitando los ojos y los labios. Después de 10 minutos, enjuaga con agua fría. - Anti acnéPara esta mascarilla debes de mezclar ¼ de taza de fresas limpias con una cucharada de crema agria y aplícala sobre la zona afectada de tu piel limpia y seca por 10 minutos y posteriormente enjuaga. Esta mascarilla la puedes usar dos veces por semana para mejores resultados.Como ves, estos frutos no sólo son deliciosos, nutritivos, sino también nos ayudan a lucir bellas. Todo un regalo de la naturaleza ¿No crees?
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