Platillos por los que vale la pena viajar, ¡en México!
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Platillos por los que vale la pena viajar, ¡en México!

Por Kiwilimón - Agosto 2016
Si es cierto que la fe mueve montañas entonces la comida, sin duda, mueve a la gente. Y es que hay algunas especialidades dentro del país que son razón suficiente para salir de casa y tomar vuelo. Es cierto que muchos platillos regionales los puedes encontrar en diversas ciudades cosmopolitas de México, pero estarán de acuerdo en que no hay nada que se le compare a ir a la fuente y disfrutar cada especialidad preparada como se debe. Estos son 7 platillos por los que vale la pena viajar y dónde encontrarlos. Aguachile de callo de hacha Fresco, vibrante y picosito, así es la especialidad de mar que no se compara con ninguna otra. En esta región de México uno puede encontrar algunos de los mejores mariscos del mundo, de camarones a ostiones, el Pacífico Mexicano es la envidia de los mares. Este platillo es ideal para la resaca, o para un día soleado de playa mientras se disfruta del sol y una rica cerveza. ¿Dónde?: Ensenada Cochinita pibil La joya del sureste, una especialidad casi tan amada como los propios tacos de bistec y pastor. Este delicioso platillo incluye cerdo marinado en achiote y especias así como en jugo de naranja y limón para obtener aquel sabor entre salado, dulce y ácido que nos encanta. En los mercados de Mérida los sirven como en ningún otro lugar. ¿Dónde?: Mérida Mole poblano No podía faltar, si México es conocido por un platillo, más allá del taco, es por el mole. Y es que este aparente platillo casero o de mercado en realidad es una delicada combinación de sabores e ingredientes admirada alrededor del mundo. Un muy buen mole poblano no se encuentra fácilmente, pero uno tiene más posibilidades de topárselo cuando se encuentra en la Ciudad de los Ángeles. ¿Dónde?: Puebla, Ciudad   Torta ahogada Por alguna razón nadie ha podido imitarla. De repente puedes encontrar mole o cochinita muy rica fuera de sus lugares de origen, pero encontrar una torta ahogada perfecta fuera de Jalisco es prácticamente imposible. Puede que sea el clásico pan virote que usan, o las especias con las que hacen de la carne de cerdo más picante, pero sea lo que sea, se tiene que llegar así para probarla. ¿Dónde?: Guadalajara Tamales costeños Uno de los platillos más representativos del estado de Veracruz es el tamal, pero no es cualquier tamal. En la Ciudad de México estamos más acostumbrados a los de maíz, que son excelentes, pero los jarochos tienen una textura un poco más suntuosa, más llenadora y pueden incluso ser hasta más picantes. Vale la pena una ida a puerto simplemente por un tamalito costeño. ¿Dónde?: Xalapa o Puerto de Veracruz. Ceviche A Acapulco se va por las olas, la arena, los bares y los restaurantes, y también, por el ceviche. Hay mil versiones de este platillo alrededor del mundo, siendo el peruano el más famoso, pero el guerrerense no le pide nada. Tiene ese balance exacto de cítrico y dulzor del pescado fresco junto con lo picante de las salsas y los condimentos. No se necesita nada más que unas galletas saladas y una puesta de sol para disfrutarlo mejor. ¿Dónde?: Acapulco  
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Una mesa oaxaqueña se caracteriza por sus aromas, texturas y sabores. Hay moles y estofados, chapulines y chicatanas, tlayudas, mezcal y tejate. Oaxaca es también tierra de barro negro, de textiles, de alebrijes y mucha fiesta.La comida es parte de sus celebraciones típicas, incluso hay fiestas dedicadas a los alimentos como lo son el festival de los 7 moles, las ferias del mezcal y del tejate, así como fiestas patronales que siempre clausuran con una buena comida. Porque Oaxaca es la Tierra del sol (y del sabor), como asegura la Canción Mixteca. Visitar Oaxaca es construir recuerdos memorables en cada bocado, es apreciar la generosidad de su tierra y sus anfitriones, quienes conservan y comparten con amor un legado gastronómico heredado por generaciones. Por eso, ir a Oaxaca implica celebrar cada día en la mesa. La cocina de Oaxaca es tan variada como sus ocho regiones, en las que hay una increíble oferta gastronómica que incluye productos derivados del maíz, frutos del mar, chiles, hierbas, plantas e insectos endémicos. Te presentamos algunos de los platillos típicos oaxaqueños que tienes que probar en este estado: Chocolate de agua y tejate Son bebidas fáciles de encontrar en sus mercados, como el 20 de noviembre. Es una combinación memorable el chocolate de agua en compañía de un pan de yema, originario de los Valles Centrales, que elaboran sin líquidos más que las yemas y el huevo entero. Otra bebida obligada es el tejate, bebida de origen prehispánico que se prepara a base de maíz y cacao. Tlayudas y taquitos de lechón Nada te faltará si inicias el día con una tlayuda. Se trata de una tortilla de maíz de aproximadamente 30 centímetros, dorada sobre comal, típica de Oaxaca. Suelen prepararla con manteca, quesillo, frijoles, tasajo, aguacate y salsa. Para las noches de mezcal, unos tacos de lechón debes probar, puedes encontrarlo en puestitos emblemáticos como el Lechoncito de Oro, donde los preparan con chicharrón.Insectos Un clásico de los mercados son los chapulines naturales o con limón y chile, que son una delicia. Los encontrarás sueltos en mercados, donde te los venden a granel, o en restaurantes para botanear con un buen guacamole. La chicatana es otro insecto endémico de Oaxaca, es una hormiga que se prepara en salsas e incluso en moles y tamales. Sin embargo, la chicatana es difícil de conseguir y se recomienda sólo consumirla en temporada, que corresponde al periodo de lluvias. Moles oaxaqueños Los siete moles emblemáticos de Oaxaca son el  negro, el rojo, el coloradito, el amarillito, el verde, de chichilo y el manchamanteles. Todos son deliciosos y se elaboran con ingredientes y técnicas particulares que les dan una personalidad única. Emplean diferentes chiles, especias y proteínas, dependiendo la región en la que te encuentres. Mis favoritos son el amarillito, elaborado con chile ancho y costeño amarillo, jitomate, cebolla, ajo, comino, hierba santa, clavo, pimienta y tortilla, el cual sirven con chochoyotes (bolitas de masa de maíz), y el mole negro oaxaqueño, cuyo ingrediente principal es el chile chilhuacle. ¡No esperes más y prepara este rico plato oaxaqueño!  
Este líquido, producido por la fermentación acética de un líquido alcohólico, es uno de los más populares en las cocinas. El vinagre se utiliza para aliñar verduras, para hacer escabeches, marinados, adobos y encurtidos. En México se utilizan, principalmente, vinagres suaves que no alcanzan un alto porcentaje de acidez. Los más populares son los elaborados con sidra, manzana, cerveza de malta y otras frutas. Incluso existen vinagres de pulque, que se obtiene por la fermentación del pulque y el tequesquite, calentado y fermentado durante varios días. Sin embargo, el vinagre no sólo se usa para cocinar. Una de las cosas más maravillosas del vinagre es que es el mejor aliado para la limpieza de tu cocina. A continuación te recomendamos algunas maneras de utilizarlo para que te olvides de las manchas y la suciedad para siempre: 1. Adiós a los malos oloresElimina los malos olores de tus tuppers y otros recipientes de plástico, agregándoles un poco de vinagre y calentándolos por un par de minutos. ¡Quedarán como nuevos!2. Limpia los vegetalesTermina con gran parte de las sustancias tóxicas de tus frutas y vegetales colocándolas en agua con una cucharada de vinagre y otra de bicarbonato. 3. Lavavajillas como nuevaPara tener tu lavavajillas siempre nueva, añade al mes un vaso de vinagre al ciclo de lavado normal y tus filtros se mantendrán perfectos. 4. Esteriliza las esponjas Pon tus esponjas con vinagre y agua al microondas durante cinco minutos y quedarán como nuevas. 5. Limpieza del hornoUtiliza agua caliente con vinagre para una limpieza profunda de tu horno. Sólo rocía el horno con esta mezcla, deja actuar durante 20 minutos y hasta la grasa más adherida se quitará. ¿Tú conoces otras formas de aprovechar el vinagre en la cocina?
Existen de antojos a antojos. Uno que tiene mucho arraigo en Jalisco y estados colindantes es la birria: una receta consistente a base de carne cocida en horno, tradicionalmente de piedra o al hoyo, bañada en una salsa o adobo donde los chiles son claves.  Sobre su origen hay varias versiones, y en todas se unen los saberes en técnicas de cocción de los locales mexicanos con los ingredientes introducidos por los españoles, en especial la res, el cerdo y el chivo. Justo una de las versiones habla sobre la popularidad que tuvo el chivo a mediados de 1800, en la zona de Jalisco y Zacatecas, antes llamada Nueva Galicia, donde estos animales se multiplicaron a tal grado que los ganaderos optaron por regalarlos a sus trabajadores.  Estos hombres y mujeres decidieron no sólo aprovechar la leche, como los españoles, sino todo el animal cociéndolo bajo tierra o en horno de piedra como lo hacían con otras carnes. Para enriquecer la receta untaron un adobo enchilado que generalmente empleaban para cocinar aves, y el resultado al paso de los años es la birria como la conocemos y disfrutamos hoy.  Otra versión sobre el origen de la birria me la compartió la investigadora Maru Toledo, quien ha dedicado más de 20 años al estudio de la cocina de la zona occidente. Datos que nos llevan al municipio jalisciense de Ameca, donde gracias al registro de las jornadas laborales de los vaqueros se sabe de una preparación que hacían bajo tierra con algunas de las reses que tenían al alcance y que los caporales seleccionaban para alimentar a todas sus cuadrillas.  Maru me aclara que esta preparación sólo iba untada con grasa, de donde viene el término birriar, que para los peninsulares hacía alusión a algo sucio o embarrado, por como veían que aderezaban el animal. Sea cual sea la versión, lo popular a la birria nadie se lo quita, y por ello al extenderse su consumo por otros estados como Aguascalientes, Michoacán, Zacatecas, Nayarit y Colima, y en el mismo Jalisco, los lugareños fueron imprimiendo su toque a la carne, al adobo y ajustado sus formas de cocinar, según sus posibilidades. Ahora no sólo el chivo y la res son protagonistas, existen zonas en estos estados que la preparan con cerdo, borrego, conejo, armadillo, iguana, pollo, ternera, pescado bagre y mixtas. Perfectas proteínas que cobijan con un mundo de adobos compuestos por chiles y especias que obedecen también a los ingredientes al alcance, aunque el chile guajillo y el jengibre seco son constantes. A la colorada versión se suma la llamada birria blanca que aún sobrevive en el Occidente; generalmente es de res y se condimenta con algunas hierbas de olor para cocinarse bajo tierra o en horno, métodos tradicionales a los que se han sumado la birria al vapor o hasta hecha como carne cocida. Por último, no nos olvidemos de la birria tatemada: proceso que consiste en volver a poner la carne ya cocida al calor del horno y dejar que se haga una costrita, que al menos en Jalisco encanta, junto a unas tortillas recién hechas y un extra de caldito por un lado. Fotos: Gilberto Hernández.
Ricos en antioxidantes y en sabor, la piña y la alcachofa son dos ingredientes que se han popularizado por su consumo mezclados en un té, y que tienen beneficios para la salud como ayudar a la digestión, entre otros.No existen evidencias científicas de que el té de alcachofa y piña sirva para bajar de peso, pero sí puede ser una bebida para acompañar tus comidas, que se puede tomar caliente o fría, para refrescarte.La piña es una fruta llena de nutrientes, antioxidantes y otros compuestos útiles, como enzimas que pueden combatir la inflamación y las enfermedades, entre sus beneficios se incluye ayudar a la digestión, aumentar la inmunidad y acelerar la recuperación de una cirugía, por ejemplo.Por su parte, la alcachofa tiene beneficios como niveles más bajos de azúcar en sangre y una mejor digestión, salud del corazón y salud del hígado.Té de piña y alcachofa para la digestiónTanto las alcachofas como la piña son una gran fuente de fibra, por lo que el té puede ayudar a mantener el sistema digestivo saludable al promover bacterias intestinales amigables, reducir el riesgo de ciertos cánceres intestinales y aliviar el estreñimiento y la diarrea.Las alcachofas contienen inulina, un tipo de fibra que actúa como prebiótico, mientras que el extracto de alcachofa también puede aliviar los síntomas de indigestión, como hinchazón, náuseas y acidez estomacal, y la cinarina, un compuesto natural de las alcachofas, puede causar efectos positivos al estimular la producción de bilis, acelerar el movimiento intestinal y mejorar la digestión de ciertas grasas.Las piñas contienen un grupo de enzimas digestivas conocidas como bromelina, útiles para las personas con insuficiencia pancreática, una afección en la que el páncreas no puede producir suficientes enzimas digestivas. La mayor parte de la bromelina se encuentra en la piel de la piña, por lo que hacer el té con esta y hojas de alcachofa será la forma más provechosa de prepararlo y beneficiarte de estas propiedades digestivas del té de piña con alcachofa.
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