Platillos tex-mex que no nos gusta que confundan como mexicanos
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Platillos tex-mex que no nos gusta que confundan como mexicanos

Por Kiwilimón - Abril 2016
No decimos que no nos gusten, de hecho mucho de ellos pueden ser muy ricos, pero la verdad es que no son exactamente mexicanos. Puede ser que la confusión venga de que fueron creados cerca de la frontera entre México y Estados Unidos, o que los creadores usan ingredientes aztecas. Pero sea como sea hoy queremos dejar claro que estos platillos no son mexicanos, sino TEX-MEX. Fajitas Esta combinación de carne o pollo con verduras salteadas se sirve con frijoles y arroz rojo, pero la verdad es que es un platillo más texano que otra cosa. En la cocina típica mexicana puede que lo más parecido sea un molcajete, pero aún así la diferencia es abismal. Más allá de su origen unas ricas fajitas nunca están de más si se busca compartir en familia y que cada quién se prepare su taco a su antojo. Nachos En México servimos totopos como entrada, puede que con salsa si algo, pero la invención de esas tortillas fritas con queso, frijoles, crema agria y chiles jalapeños no ocurrió de este lado del Río Bravo. Esta entrada típica de días de partido es mucho más famosa en otros lugares del mundo como Estados Unidos y Europa que en el mismo México, aunque se debe decir que no son nada malos. Burritos Este platillo es un poco más debatible pue sí se inventó en México durante la época de la Revolución, su objetivo era ser una comida saludable y llenadora para lo soldados. Lo incluimos en la lista pues aunque se haya creado de este lado, el burrito es uno de los pilares de la cocina tex-mex, y un favorito de los norteamericanos. Comer burritos en México, más allá del norte del país, no es muy común que digamos. Chimichangas Un primo hermano del burrito, sólo que frito y bañado en salsa es la chimichanga y esa que sí no salió de México. Se trata, normalmente, de una monstruosidad de platillo por su tamaño que, no lo podemos negar, sí que se antoja cuando morimos de hambre y buscamos algo gordo y llenador. Este platillo es muy famosos en el sureste estadounidense y es muy requerido en varios restaurantes a diferencia de México. Chili Hay una pequeña confusión pues aunque es un platillo con frijoles negro y chiles, no quiere decir que sea mexicano. Esta especialidad el Sur de Estados Unidos se inventó en Texas y es excelente platillo para compartir en familia. Es muy rico pues es cálido, un poco picante pero también algo dulce por el uso del jitomate. Es suntuoso por la carne y los frijoles y va de la mano con un toque de crema agria y un poco de cebollín.  
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El cuerpo es el carruaje que nos fue dado para transitar la vida. Una vez que se agota, no existe un nuevo modelo, ni la posibilidad de comprarse otro al 2x1. Se dice mucho sobre su cuidado. La tendencia son las vitaminas y los alimentos que las contienen. El tema es ubicarse en el enjambre de posibilidades que se ofrecen allá afuera para mejorar su salud; observar si nuestra elección nos lleva a obsesionarnos con él o, por el contrario, a restarle valor.Para mí, cuidar el cuerpo es escucharlo. Sentarse un momento a sentirlo; conectarse con sus sensaciones: el dolor, el ardor, el placer, la armonía, la quietud. Él no miente. Anteriormente nos habían dicho que prestarle demasiada atención era un acto frívolo, que nuestra forma de filtrar el mundo debía ser a través de la razón o, si acaso, de los sentimientos, nunca a través del cuerpo o de las vísceras. Para la medicina oriental, el cuerpo habla y su estado de salud es el reflejo de las creencias de la mente y el discurso de las emociones. El cuerpo es el gran conector de todo. Gabriel Bello, comunicador certificado por el HeartMath Institute de Estados Unidos, afirma que “el cuerpo habla su propio idioma y si no lo entendemos es porque claramente no le dedicamos tiempo”. Basta observar que, si la mente está enfrascada en un dilema, el cuerpo apoyará la causa con un dolor terrible en los omóplatos. Si experimentamos ira, el cuerpo participará en el diálogo regalándonos una buena gastritis o un colón irritado, cuanto menos. Hay mucha literatura al respecto. Louis Hay, la famosa precursora del Nuevo Pensamiento, afirmaba que las enfermedades son el resultado de una emoción negativa y que para sanarla hay que intercambiarla por una positiva. Para Gabriel Bello, “las enfermedades son desequilibrios energéticos causados por distintas emociones. Entonces, si generamos emociones negativas, destructivas y estrés, ese desequilibrio llega a nivel celular. El cuerpo dará avisos de que algo no bueno está sucediendo. Si no hacemos caso, surge la enfermedad”.Ello no significa que los buenos pensamientos justifican la alimentación desequilibrada o la falta de ejercicio. Pero todo comienza desde dentro. De ahí la importancia de la meditación como técnica para mantenernos conscientes. Una vez que se escucha e interpreta la guía del cuerpo, podemos poner atención al resto: a sus amigos los pensamientos y las emociones. Cuando lo de adentro es atendido de la forma correcta, lo de afuera –las decisiones de alimentación, por ejemplo– adquieren otra perspectiva. Y hasta entonces, y no al revés, veremos cada ingrediente, cada rutina de ejercicio, el menú que ofrecemos a la familia, como potenciales de sanación. Hasta los antojos se verán diferentes.Los antojos son una de las formas que tiene el cuerpo para expresarse. A algunas mujeres embarazadas les da por comer ladrillos, gises, paredes. La razón: el organismo requiere calcio y, en ese estado tan claridoso, se potencia el antojo. Y así pasa siempre. Cuando los antojos vienen desde el lugar correcto –no de las emociones no resueltas, o de las carencias de la mente– expresan lo que el cuerpo necesita para su mejor funcionamiento. Cuidar el cuerpo es tomarse el tiempo para sentirlo, vivirlo, agradecerlo. Este 2021 la invitación es volvernos íntimos con él, convertirnos en su mejor amigo, entablar conversaciones de ida y vuelta y aprender a leer su lenguaje. Gabriel Bello incluso habla de “darle estímulos positivos, constructivos y amorosos” para mantenerlo sano. Este bien podría ser el mejor propósito del año: el cuerpo como guía para alcanzar un mejor yo.Si necesitas ayuda extra te presentamos nuestra nueva sección: Kiwilimón Te ciuda. En ella te compartimos las herramientas para lograr un cuerpo gozoso y feliz. Encontrarás recetas para diferentes tipos de alimentación, consejos y el reto Keto, una dieta de quince días avalada por nuestro equipo de nutriólogas en la que removimos los carbohidratos simples, los procesados y los azúcares para darle un reboost al organismo. Antes de comenzarla, recuerda consultar a un médico y a la par, escuchar a ese sabio que vive en ti. ¿Nos acompañas?
Esta temporada está cayendo como cubetada de agua fría, sobre todo con el retorno al semáforo rojo. Las interrogantes son demasiadas: ¿Tendremos Navidad? ¿Cuántos seremos? ¿Cocinamos o pedimos? ¿Cuánto gastaremos? Y mientras dudamos de todo y de todos, hay algo que no podemos perder. Puede que seamos dos en la mesa, pero ¿por qué privarnos también de nuestro pavo con gravy, de nuestros tamales, de aquello que ansiamos probar? Aun con todo, es Navidad. La celebración es la fecha misma como también la comida que se sirve a la mesa y el amor que nos damos. Habremos de convivir con el núcleo más cercano por las próximas semanas sin siquiera sacar la mano por la ventana. La celebración –ésta y la de vivir– no tiene que ver con lo que pasa afuera como con el acto de agradecer y bendecir. Las Navidades son extrañas, no lo niego. Casi siempre tienen algo agridulce –excepto cuando eres niño y todo es jugar con los primos y descubrir qué regalo se esconde bajo la envoltura–. Por ellos, por nosotros: merecemos una Navidad como ninguna otra. Esta vez seremos los elementales y bastará.La comida nos salvará más que nunca. Para ello habremos de cocinar con alegría y ponerle intención a la comida; llenarla de eso que nos deseamos a nosotros y a la familia. Nos reuniremos alrededor de un pavo horneado con amor, de esa pasta por la que esperamos un año entero y que nos sabe a paz. Nos tomaremos un momento para agradecer lo que sí tenemos: la abuelita que aún sonríe en un extremo de la mesa, la ensalada de manzana que este año quedó más rica, la hermosa llegada de Ana a la familia, el olor a pay de manzana que llena la casa.Dicen que la comida no hace milagros –o sí, aunque nadie lo ha documentado– pero es el vínculo más inmediato con la vida. Cenar rico puede hacernos olvidar el miedo. Además, como en las películas, puede ser el inicio de nuestro propio cuento navideño al que probablemente le falten los villancicos, la nieve o la gente, pero le sobre emoción.Y si todavía no están convencidos de que la comida salva les quiero compartir mi propia historia de Navidad, una en la que un plato de bacalao me devolvió la esperanza. Y sí, ya les conté el final.**************El aroma del bacalao siempre me lleva a ese veintidós de diciembre en el que mi mamá y mi tía cocinaban varios platillos a la vez. Mi abuelita llevaba dos semanas grave. Ellas, tan expertas en la cocina, flaqueaban casi imperceptiblemente: a veces se les caían cosas al piso, se les olvidaba poner ingredientes, los intercambiaban. La tristeza no le impediría a la familia Molina celebrar la Noche Vieja.En esa cocina las ollas sobre el fuego eran la única señal de vida. La de barro llevaba horas borboteando. Como cada año, era tan grande que le cabía bacalao para alimentar a más de quince durante la cena y el recalentado y rellenar un bote de yogurt para que cada familia se llevara. De la cazuela emanaba el olor a los ajos fritos en el aceite, el sofrito de jitomate con las cebollas y las aceitunas, al pescado previamente desalado. En otras palabras, olía a Navidad. Mi abuelita mientras tanto estaba en su cuarto. No lo sabíamos, pero le restaban unas pocas horas de vida. Recuerdo que entre la pelada de papas y manzanas me escabullí de mis labores de cortadora oficial para ir a verla. Apenas entré, la vi enderezada. Algo la tenía en alerta y mi corazón lo sintió. Mi abuelita inspiró profundamente y con voz grave desde su cama me dijo: –“Dile a tu mamá que a ese bacalao le hace falta sal”. Confieso que me quise reír. Nunca vi venir esa afirmación y menos en el contexto. Para mí, no hay un momento de más lucidez.Corrí hasta la cocina, llegué al bacalao. Tomé una cucharada y ¡rayos!, efectivamente le hacía falta sabor. Tomé un par de puñitos de sal y los fui integrando hasta sentir que estaba en su punto. Noté que el olor cambió. Ella lo sabía: conocía a la perfección a qué debe oler un bacalao hecho para sacar suspiros.Esa tarde mi abuela se devoró una torta de bacalao. Fue lo último que pidió. El veinticuatro pasamos la Navidad como pudimos, ya sin ella. A penas en el recalentado me entraron ganas de volver a probar el guiso. A la primera mordida conecté con la esperanza, con el legado de mi abuelita, con eso que resultó ser mi última experiencia con ella. En ese momento tuve una revelación: quería que la cocina y la comida se convirtieran en mi vínculo con la vida y con mis ancestras. A los pocos meses dejé mi trabajo y diez años después, me dedico plenamente a la comida. La comida del corazón salva, cura, da esperanza. Y eso es justo lo que deseo para ustedes: que haga su magia en sus mesas, en su noche, en sus días. ¡Feliz Navidad!
¿Quién no ha disfrutado, e incluso revivido, con una rica birria? Ya sea en caldo o en taco, es uno de los platillos mexicanos más populares y sabrosos que ha conquistado a quienes la prueban. La birria es representativa del estado de Jalisco, en donde se preparaba originalmente con la técnica de la barbacoa, como bien explica el chef Ricardo Muñoz Zurita en el Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana: la carne (principalmente de borrego o chivo) se sala y se unta con la salsa de chiles; se deja reposar 12 horas; se envuelve en hojas de maguey, junto con la marinada, y se introduce en una olla tapada y sellada con masa de maíz durante cuatro horas, o hasta que la carne se separe del hueso. Después se separa la carne del jugo, el cual se guisa con jitomate para después servirse en un rico caldo con la carne, cebolla y orégano al gusto.Actualmente la birria casi no se prepara en hojas de maguey, sino que se cuece al vapor, en horno o en olla de presión. El tipo de carne también varía dependiendo la región. Además del borrego y el chivo, se utiliza carne de cerdo, carnero y ternera (como en Jalisco), pescado y pollo (Michoacán) o hasta cabrito (Colima) y res (Tijuana). También se combina más de un tipo de carne. Su regla es, sea cual sea su carne, es que se deja cocinar hasta que esté en su punto, así como su condimento especial con chiles y especias que le dan un sabor único. Birria de res estilo Tijuana La birria es emblemática de Jalisco pero la birria de res de Tijuana ha conquistado los paladares de Norteamérica, desde Los Ángeles hasta Nueva York.  Visitar una birreria en Tijuana, ya sea en en puesto, carrito o establecimiento es olvidar las nacionalidades en la mesa. Los birrieros te despachan en español e inglés por igual. Te la sirven en caldo, taco o incluso en quesabirrias (tacos de birria con queso),  todos con sus salsas de casa y complementos obligados: cebolla, limón y cilantro. En una reciente publicación de Bill Esparza para Eater, destaca que la birria llegó a Tijuana desde Coatzingo, Puebla, y que para mediados de los años 80 ganó popularidad en Tijuana, misma que permeó en Estados Unidos hasta traducirse en camiones de birria en Los Ángeles y, más recientemente, en la oferta de este rico platillo en Nueva York. Y como afirma el dicho: para muestras falta un botón. Los Tacos de Birria del Río, en Tijuana, que se encuentran frente al mercado Hidalgo venden a diario 500 kilos de birria en cada jornada (de la 1 am a la 1 pm). Visitarlos es garantía de placer culinario y todo un espectáculo orquestado por grandes birrieros que despachan con maestría y velocidad media tonelada de birria en tan solo doce horas. 
Por las calles de Guadalajara la comida urbana ha tomado sus espacios, algunos callejeros y otros cobijando rincones con propuestas que ponen en el antojo del madrugador, el godín o el trasnochador una quesibirria, un taco dorado de chicharrón prensado con cebiche de pescado o una torta de chilaquil. Aquí te menciono tres paradas que ahora en épocas “covidianas” implementaron cambios de horarios y hasta el take away para que nadie se pierda sus benditas creaciones.Para garnachas y chelas, “El Puesto Ambulante”Tania López sabe que las garnachas que prepara en este sitio enclavado en el barrio de Santa Tere, no tienen pierde. Si debo de insistir en algo a probar sería la quesibirria que conjunta queso fundido con birria de suadero y tortillas recién hechas, ¡imagínate!; ahora súmale una cerveza artesanal elaborada por su socio y pareja Abraham Espadas, como la Tarara o la Cambuja. Y si te queda un cachito, bébete un vaso de su tejuino casero. Encuéntralos en @elpuestoambulanteCalle Juan Manuel 1562Horario: Martes a jueves, de 16:00 a 21:00 horas; viernes y sábados, de 16:00 a 23:00, y domingos de 11:30 a 16:00 horas.Un taco dorado al estilo “Puerco Espada” En Guadalajar hay un un cocinero llamado Tomás Fernández que hace varios años ideó un concepto muy garnachero que une el amado y mexicano taco dorado con el topping marino que más te gusta, el resultado es Puerco Espada, donde las tortillas van rellenas de papa, requesón, frijol y el imprescindible chicharrón prensado. ¿Qué hay que hacer?, dejar volar el antojo, pues puedes bañarlos de cebiche de pescado, verde de camarón o de pulpo, atún, marlin y hasta sashimi. Ojo, cierra con una de sus paletas, en especial la Mamut, de su proyecto Espada Helada, ahí mismo las venden.Encuéntralos en @puercoespadaCalle Calderón de la Barca 123Horario: Lunes a jueves de 12:00 a 18:00 horas, y de viernes a domingo de 11:00 a 18:00 horas.Tortas mañaneras, sólo en “La Trompada”Esta opción es para los hambrientos que por la mañana quieren “un alguito” sustancial, garnachero y con estilo. Su “menuzine”, como le llaman a lo que sirven, se corona con las joyas de la reina: sus tortas que llevan de nombre Francis Bacon, José Jamón Fernández, Daniela Lomo, Panela Anderson o el Chilaquille Oneill, recomendable al 100 por ciento, ésta va con crema de chiltepín y el famoso pan tapatío. Para beber, un helado chocomil, ¡mejor, imposible!Encuéntralos en @la_trompada_caligariCalle Argentina 62, Colonia AmericanaHorario: Jueves a lunes, de 8:30 a 1:45 horas.Texto y fotos: Wendy Pérez, periodista gastronómica fundadora del mezcal Aguas Mansas.
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