Top 5 dulces detalles
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Top 5 dulces detalles

Por Kiwilimón - Febrero 2015
El 14 de febrero no sólo se trata de la cena romántica, sino también de esos pequeños detalles que puedes tener con tu apreja e incluso con tus amigos. Este día de San Valentín te recomendamos preparar alguna de estas recetas ideales para el día del amor y la amistad para demostrar tu cariño a quien más te importa. Aquí te dejamos nuestro top 5: dulces detalles.

Galletas de mantequilla de corazón

Unas ricas galletas recién horneadas que se deshacen en la boca son un regalo perfecto para este día. Puedes envolverlas en celofán y acompañarlas con bombones de colores si deseas usar la receta para regalos. Si vas a disfrutarlas con tu pareja simplemente acompáñalas de un rico café o té y listo. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/receta/postres/galletas/galletas-de-mantequilla/galletas-de-mantequilla-de-corazon

Panqué Red Velvet San Valentín

Esta alternativa es ideal si quieres llevar un detallito a la oficina o a un desayuno con las amigas. Alcanza hasta para 10 porciones, es súper fácil de hacer y su apariencia es muy sorprendente. Verás que el puro color del panqué junto con las chispas de colores volteará cabezas. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/receta/postres/panque-de-red-velvet-san-valentin

Cerezas cubiertas con chocolate

A veces una cena romántica puede ser reemplazada por un muy buen postre y este es uno de ellos. Puedes completar esta receta en 20 minutos, pero el sabor de las cerezas en almíbar cubiertas con el chocolate amargo es muy elegante, de hecho puedes acompañar el platillo con una copa de champaña y tendrás un tentempié perfecto para este 14 de febrero. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/receta/postres/chocolate/trufas-de-chocolate/cerezas-cubiertas-con-chocolate

Pretzels para San Valentín

Todos conocemos esta galleta crujiente y saladita de orígenes alemanes, pero seguro no has visto su versión de día del amor y la amistad. Basta con unos cuantos pretzels, chocolate blanco y chispas de colores para completar la receta. Es una preparación ideal para compartir por lo que tus amigos en la oficina e incluso tu familia te agradecerán el detalle. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/receta/postres/postres-sencillos/pretzels-para-san-valentin

Cupcakes de cheesecake marmoleado con frambuesa

De esta receta pueden salir hasta 24 pastelitos, por lo que es una receta ideal para la familia, tal vez una sorpresa matutina antes de que todos salgan al trabajo y la escuela. La combinación de frambuesa y cheesecake está comprobada y es ese sabor entre lo dulce y lo acidito lo que hace que estos panquecitos sean todo un éxito. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/receta/postres/cupcakes-de-cheesecake-marmoleados-con-frambuesa  
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Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
Las aguas frescas son mucho más variadas de lo que puedes imaginar, tanto que el agua fresca de aguacate existe, es deliciosa y tienes que aprender a prepararla.Oriunda de Uruapan, en el estado de Michoacán, esta agua tiene una receta muy sencilla y es muy popular en este lugar conocido como la capital del aguacate, pues aporta alrededor de 144 toneladas a la producción del país. Cómo se hace el agua de aguacateAdemás de aprovecharlo para muchos platillos, en Uruapan se hace agua de aguacate con un toquecito de limón y resulta muy fresca y deliciosa. Para hacerla sólo necesitas licuar la pulpa de un aguacate con el jugo de un limón y un litro de agua; puedes endulzarla a tu gusto con miel, mascabado o algún sustituto.Recuerda que no necesariamente tienes que tirar el hueso, pues con él puedes hacer un té con propiedades benéficas para ti, como su contenido de antioxidantes, de vitamina C o sus propiedades antiinflamatorias, por ejemplo.Beneficios del aguacateEl aguacate es el fruto del árbol del aguacate, tiene un alto valor nutritivo, un buen sabor y una rica textura cremosa que a muchas personas les gusta. Se le suele considerar un superalimento debido a sus propiedades para la salud, pues contiene una amplia variedad de nutrientes, que incluyen 20 vitaminas y minerales diferentes.Por ejemplo, en una porción de 100 gramos de aguacate encontramos:26% del valor diario de Vitamina K20% del valor diario de folato17% del valor diario de vitamina C14% del valor diario de potasio14% del valor diario de vitamina B513% del valor diario de vitamina B610% del valor diario de Vitamina EAdemás, también contiene pequeñas cantidades de magnesio, manganeso, cobre, hierro, zinc, fósforo y vitaminas A, B1 (tiamina), B2 (riboflavina) y B3 (niacina), y estos mismos 100 gramos sólo contienen 160 calorías, 2 gramos de proteína y 15 gramos de grasas saludables. Aporta además 9 gramos de carbohidratos, de los cuales 7 son fibra, por lo que sólo hay 2 carbohidratos netos, lo que lo convierte en un alimento vegetal bajo en carbohidratos. Así que ya sea en guacamole, tostadas, agua fresca o té, no dejes de disfrutar del delicioso sabor del aguacate y de todos sus beneficios.
Que me perdonen los oaxaqueños y los yucatecos pero la CDMX es el caldero de la comida popular del país. Nadie puede negar que los chilaquiles, las quesadillas con y sin queso, los tlacoyos y las tortas tienen su templo sagrado en Chilangolandia. Y aún así, a diferencia de otros estados con comida típica de alta estima, la capital no brilla por su cocina regional tanto como por la popular. O si no, ¿cuántas veces se han cruzado con unas míticas enchiladas defeñas, un tradicional mole tepitense o un adobo cuauhtemense? De ahí que el caldo tlalpeño sea de esos estandartes a los cuales haya que aferrarse como niño héroe. El caldo tlalpeño –de Tlalpan– es insignia estatal. En ese entonces, cuando se originó el caldo, Tlalpan no era parte del DF; formaba parte de los pueblos aledaños que orbitaban la gran capital como planetas heliocéntricos. Los fines de semana era común visitar aquellos rumbos para echarse una o dos copitas en una cantina o, si ya se venía de la fiesta y lo que se quería era salir de ella, había de todo para curarla. Una de las teorías del origen de este caldo tiene como nombre propio a Doña Pachita. Ella tenía su puesto de comida junto al tranvía que llegaba hasta el poblado. De entre los platillos que vendía para los usuarios del tren, ninguno como su caldo. Cucharada a cucharada el caldo de Tlalpan se fue haciendo famoso por su sabor y por sus efectos revigorizantes. El resto es historia. Esa infusión picosita y abundante resulta mejor que cualquier entramado de electrolitos: es un elixir para recuperar las fuerzas del alma y las del cuerpo deshidratado. De recetas de caldos tlalpeños no paramos. Ya saben: todo mundo le mete su cuchara y sus reglas. Titita, la queridísima chef detrás del restaurante El Bajío, recomienda prepararlo sin atajos para que quede mejor: “Hay que hacerlo todo el tiempo con el pollo, abundante agua, buenas verduras y mucha paciencia”. Zahie Téllez, la chef experta en los platos de cuchara mexicanos, revela que “el secreto es licuarle las hojas de hierbabuena y de cilantro una vez que rompe el hervor para aportarle una nota herbal al caldo”. Para Pepe Salinas, el chef a cargo del Balcón del Zócalo, “el caldo debe quedar con una claridad súper rica, potente en sabor y en picante, pero siempre claro. Para lograrlo hay que hidratar bien los chiles en vinagre y pasarlos por un ligero tostado”. Él los muele con suficiente agua; fríe en manteca esa base de chiles con especias, ajo y cebolla y los retira de la lumbre hasta que haga ojitos la grasa. Al final lo cuela todo. Al lado de él mi consejo carece de gran ciencia. Me gusta saltear la verdura cortada en trozos medianos en suficiente mantequilla infusionada con laurel –o ghee–. Sólo hasta que el pollo está casi listo las incorporo al caldo. Esto hace que las verduras no se sobrecuezan, se vean bonitas en el emplatado y conserven todas sus propiedades. Si les quedaron dudas, la chef Zahie Téllez nos comparte su receta de caldo tlalpeño. No sé ustedes, pero estos días de suéteres tejidos y calcetines de lana se antoja atravesarlos con un tazón de barro en la mano. Caldo Tlalpeño de Zahie2 pechugas de pollo cocidas y deshebradas1½ litros de caldo de pollo en el que se cocieron las pechugas1 taza de garbanzos cocidos250 g de zanahorias en cubos pequeños y cocidos½ cebolla picada para freír ½ cebolla picada para servir encima del caldo350 g de jitomate asado2 dientes de ajoAceite para freír1 rama de epazote¼ de taza de hojas de cilantro¼ de taza de hojas de hierbabuena2 chiles chipotles adobadosaguacate al gustoSal y pimientaEn una olla calienta un poquito del aceite e incorpora el ajo, la cebolla y el jitomate. Déjalo ahí unos 5 minutos. Cuando queden sofritos, licúalos con un poco del caldo y reserva. El caldo restante agrégalo a una olla y calienta a fuego medio. Una vez que rompa el hervor, agrega la rama de epazote. Toma un poquito de este caldo y licúa en él la hierbabuena y el cilantro y vuelve a agregarlo al caldo. Incorpora los garbanzos cocidos para que se empiecen a sazonar, y también los chiles chipotles. Incorpora las verduras ya cocidas, sólo unos minutos, para tomen el saborcito del chile. Para servir agrega el pollo deshebrado, la cebollita picada y el aguacate al gusto –que siempre nos gusta mucho–.
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