¿Qué pescado comprar para hacer ceviche?
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¿Qué pescado comprar para hacer ceviche?

Por Eloísa Carmona - Julio 2020
Las recetas de ceviche de pescado no suelen variar mucho en sus ingredientes y su paso a paso, pero lo que sí puede ser diferente es el tipo de pescado que se puede usar.

El ceviche es un platillo con mucha historia, perfecto para el verano y muy fácil de hacer, originario de Perú, aunque también tiene versiones en Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, incluso México, pero sólo en Perú es considerado patrimonio cultural.



Para preparar este fresco platillo que no se cocina con calor, se requiere de marinar el pescado (aunque también se hace ceviche de mariscos) en cítricos como limón y lima ácida, y se llegó a usar naranja agria también. La mayoría de las versiones lleva además chile, cilantro, cebolla y tomate.

Por ejemplo, nuestra receta de ceviche tradicional señala en los ingredientes una taza de filete de pescado, 1/2 tazas de jitomate, dos cucharaditas de cebolla, dos cucharadas de chile serrano, tres cucharadas de cilantro fresco, una cucharadita de pimienta negra molida, el jugo de 5 limones y una cucharada de sal.

¿Pero qué pescado es el que se requiere comprar? Los tipos de pescados para comer son varios, por ejemplo, hay pescados azules (como el atún, las sardinas y el salmón), pescados blancos (como el bacalao, la merluza o el cazo) y pescados semigrasos (como la trucha). A continuación, te explicamos cuáles son los ideales para hacer ceviche.

Qué pescado comprar para hacer ceviche

De acuerdo con Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón, los mejores pescados para hacer ceviche son el filete de mojarra, mero, tilapia, huachinango, corvina o blanco del Nilo.

Cualquiera que elijas, lo más importante es que compres el pescado lo más fresco posible, pues esto hará que tu ceviche tenga un sabor fresco.
Otro punto importante es que marines el pescado ya cortado en cubos, que lo dejes reposar en el marinado por lo menos 20 minutos y que lo hagas en refrigeración.

Todo esto te asegurará un ceviche delicioso, perfecto para comer en verano y con todo el sabor del pescado que elijas.

Pon a prueba estos consejos y prepara uno de estos ceviches en casa:

Ceviche de pescado  

Ceviche de pescado al tamarindo

Ceviche de pescado con naranja


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Difícilmente olvidaré ese día. A lo largo y ancho de la hacienda de la familia Maza, los tambores y los acordeones marcaban el paso de los danzantes tradicionales. Alrededor, cocineras de toda la región mostraban su oficio a través de moles de todos los colores, adobos espesos y caldos picantes. El mezcal se abría paso entre las mesas. Tal escenario sólo podría significar una cosa: celebración. Unos minutos antes se había realizado el sacrificio de chivos en La Tradicional Matanza, Huajuapan de León, en el marco del festival Cofradía Mixteca. Con esta primera verbena se dio también por inaugurada la temporada de mole de caderas, tradición de las regiones mixtecas de Oaxaca, Puebla y Guerrero. Los organizadores –Alejandro Ruiz (chef de Casa Oaxaca y presidente de la CANIRAC en Oaxaca), Rodolfo Castellanos (chef de Origen), José Manuel Baños (chef de Pitiona) e Israel Loyola (chef de Restaurante Sin Nombre)–, por segundo año consecutivo, dieron cita en Oaxaca a cocineras tradicionales y a chefs de los restaurantes más emblemáticos de México. Durante los cuatro días que duró el festival fuimos invitados a un desfile de saberes y cultura volcada al plato con el fin de probar una de las siete gastronomías oaxaqueñas más relevantes: la mixteca. En el restaurante de Doña Chonita recibimos el sol con una taza de atole blanco en la mano y su desayuno mixteco. En el restaurante Obispo nos paseamos por un menú degustación con paradas de barbacoa, maíz quebrado y menudencias. Una de las noches brindamos con los mezcales de trazabilidad de Archivo Maguey y comimos tetelas rellenas de amarillito en Maguey y Maíz. Pero quizás la cumbre sucedió en el cierre, el domingo. Los treinta y cinco cocineros invitados hicieron uso de los ingredientes, las técnicas y los guisos de la región para inspirar sus propias sazones. Comimos toda suerte de delicias oaxaqueñas y otras más con toques del mundo: mole con curry (de Oscar Torres), estofado de chivo no nato (de Chuy Villarreal), el mole de luto (de Celia Florián), jocoque con setas (de Alfredo Villanueva), pepián de hoja Santa y coliflor (de Daniel Nates).Y es que se necesitan muchos días y decenas de manos para exhibir la gastronomía mixteca como se merece. La región resalta por la pobreza de sus suelos sobre las que crecen pocos ingredientes; en cambio, la creatividad de las comunidades es la que ha dado múltiples frutos. (Si cada familia tiene una forma de cocinar cierto guiso, la variable de platillos es infinita.) En la lista de tradiciones gastronómicas locales se encuentra la crianza del chivo –actividad relevante desde la llegada de los españoles–, el uso del guaje y el chile costeño, así como el cultivo de diversas especies de maíz.El mole de caderasLa chef Olga Cabrera Oropeza es mixteca. Ella aprendió todo lo que sabe de cocina de su abuela –Doña Chonita–, de su madre y su suegra. En el restaurante Tierra del Sol, instalado en la capital oaxaqueña, recupera los sabores de su comunidad en un contexto idílico.Para ella, “el mole de caderas es uno de los platillos con más identidad puesto que está preparado con ingredientes locales, como el chile costeño, que le da picor a toda nuestra cocina mixteca. Y luego también tiene guaje. Es tan importante que, de hecho, Huajuapan significa ‘guajes junto al río’”. Las cabras además son cebadas de manera natural con hierbas, como la pepicha, que crecen únicamente en la región. Esto le otorga un sabor único y penetrante al mole de caderas. Cuando la temporada termina, la fiesta continúa. Los locales preparan un mole de barbacoa, de sabor similiar, que se realiza a partir de los huesos del chivo.Los otros guisos mixtecosOlga me explicó que la cocina mixteca tiene cinco estandartes culinarios: el chileajo, el pozole mixteco, el huachimole, el mole de fiesta y los otros moles hechos con semilla de guaje. De chileajos los más comunes son el rojo y el amarillo. Y como su nombre lo indica, se prepara con ajos asados, clavos de olor, chiles costeños amarillos y ajonjolí.Confieso que nunca había probado el pozole mixteco. Bajo el cuidado de Doña Chonita y de Olga, difícilmente lo olvidaré. A diferencia de otros, se prepara con un maíz nativo, más duro que el pozolero, por lo que hay que estar atizando el fuego de la leña durante toda la noche. El caldo, hecho con hoja Santa, tiene un color neutro. Cuando se le añade un mole especiado, con fuerte sabor a clavos, es que adquiere ese color rojizo particular. Además del mixteco, en la temporada de pozole en el mes de septiembre se prepara un pozole verde y el pozole de la costa.El mole de fiesta mixteco es considerado negro, aunque su color apunta más hacia el colorado. Es ligeramente dulce. Picante, sólo lo suficiente. “El mole de fiesta mixteco es un mole espesado con muchas semillas: mucha almendra, ajonjolí; las semillas del chile no las quemamos. Solamente pasan por un tostado. Los chiles deben de quedar crujientes, pero no deben de quemarse porque este no es un mole amargo”, confirma Olga.En la cocina mixteca se pueden encontrar panes con fermentación de pulque que generalmente se cuecen a nivel de piso en hornos de piedra. “Tenemos dulces de calabaza, panes rellenos de calabaza, encaladas o regañadas”. Las encaladas son unas tortillas dulces, elaboradas a partir de harina de trigo, y cubiertas por una capa blanquecina que se asemeja al betún. Lo adornan salpicones de color rosa. Por su parte las regañadas son una suerte de galletas con el sabor de la manteca de cerdo y revolcadas con azúcar y canela.Hay mucho más. En cinco días probé todo cuanto pude pero las recetas se me escapaban entre los dedos. Faltaría sentarse a la mesa de cada casa y descubrir preparaciones únicas como la que la cocinera tradicional y dueña de Obispo, Uveira Cruz me dio a probar el primer día: un estofado hecho con aceitunas y pollo que me aseguró, no probaría en otro lugar. No se me va de la cabeza. Así es la mixteca. Cada familia es un libro de historias y herencias y, cada guiso, un lenguaje tan único como la propia sazón. 
No hay nada que un buen remedio casero no solucione, desde cómo curarte una gripa, hasta remedios para el pelo maltratado, no hay nada que no podamos solucionar con lo que ya tenemos, así que si andas buscando cómo quitar manchas difíciles de la ropa sin tener que pasarlas por cloro u otros químicos, el jugo de limón es la respuesta.Los limones son una fruta cítrica poderosa con enzimas en sus ácidos lo suficientemente fuertes como para blanquear todo, desde los dientes hasta una blusa de algodón. Aquí te dejamos cinco formas sencillas de utilizar el poder limpiador de los limones en el cuidado de la ropa.Para reemplazar el cloroSi te gusta lavar tu ropa blanca con cloro, pero sientes que ya le está pasando factura, te alegrará saber que un poco de limón viejo es una excelente alternativa, sin mencionar que huele mucho mejor. El ácido cítrico de los limones ayuda a eliminar las manchas y hace que los blancos opacos vuelvan a brillar. Lo mejor es que también es seguro de usar en ropa de colores, sólo agrega una taza de jugo de limón a tu carga de lavado junto con tu detergente habitual.Para eliminar manchas de óxidoHierve un poco de agua y humedece la mancha de óxido con jugo de limón, luego mantén el área manchada sobre el vapor durante unos minutos, hazlo con cuidado para evitar quemarte con el vapor. Por último, simplemente lava la prenda como lo harías normalmente.Cómo eliminar manchas de jugoMezcla de 1/3 de taza de jugo de limón con 2/3 de taza de agua, sumerge la mancha en esta solución y luego lávala para eliminar manchas de jugo.Pasta para manchas de moho y hongosEl moho y los hongos en materiales orgánicos como tela y cuero pueden dañar las telas al causar decoloración o incluso devorar el material. Esta pasta de limón y sal es un excelente tratamiento local para las manchas difíciles de moho. Sólo mezcla los ingredientes hasta formar una pasta, colócala sobre la mancha y pon la prenda al sol para que se seque; luego lávala como lo harías normalmente, preferiblemente con agua caliente, para matar las esporas de moho restantes.Para limpiar zapatos de cueroPara mantener los zapatos de cuero en buen estado, se requiere de una limpieza y un brillo regulares. Usa un paño suave humedecido con jugo de limón para limpiar tus zapatos para dejarlos bonitos y brillantes.
Difícilmente olvidaré ese día. A lo largo y ancho de la hacienda de la familia Maza, los tambores y los acordeones marcaban el paso de los danzantes tradicionales. Alrededor, cocineras de toda la región mostraban su oficio a través de moles de todos los colores, adobos espesos y caldos picantes. El mezcal se abría paso entre las mesas. Tal escenario sólo podría significar una cosa: celebración. Unos minutos antes se había realizado el sacrificio de chivos en La Tradicional Matanza, Huajuapan de León, en el marco del festival Cofradía Mixteca. Con esta primera verbena se dio también por inaugurada la temporada de mole de caderas, tradición de las regiones mixtecas de Oaxaca, Puebla y Guerrero. Los organizadores –Alejandro Ruiz (chef de Casa Oaxaca y presidente de la CANIRAC en Oaxaca), Rodolfo Castellanos (chef de Origen), José Manuel Baños (chef de Pitiona) e Israel Loyola (chef de Restaurante Sin Nombre)–, por segundo año consecutivo, dieron cita en Oaxaca a cocineras tradicionales y a chefs de los restaurantes más emblemáticos de México. Durante los cuatro días que duró el festival fuimos invitados a un desfile de saberes y cultura volcada al plato con el fin de probar una de las siete gastronomías oaxaqueñas más relevantes: la mixteca. En el restaurante de Doña Chonita recibimos el sol con una taza de atole blanco en la mano y su desayuno mixteco. En el restaurante Obispo nos paseamos por un menú degustación con paradas de barbacoa, maíz quebrado y menudencias. Una de las noches brindamos con los mezcales de trazabilidad de Archivo Maguey y comimos tetelas rellenas de amarillito en Maguey y Maíz. Pero quizás la cumbre sucedió en el cierre, el domingo. Los treinta y cinco cocineros invitados hicieron uso de los ingredientes, las técnicas y los guisos de la región para inspirar sus propias sazones. Comimos toda suerte de delicias oaxaqueñas y otras más con toques del mundo: mole con curry (de Oscar Torres), estofado de chivo no nato (de Chuy Villarreal), el mole de luto (de Celia Florián), jocoque con setas (de Alfredo Villanueva), pepián de hoja Santa y coliflor (de Daniel Nates).Y es que se necesitan muchos días y decenas de manos para exhibir la gastronomía mixteca como se merece. La región resalta por la pobreza de sus suelos sobre las que crecen pocos ingredientes; en cambio, la creatividad de las comunidades es la que ha dado múltiples frutos. (Si cada familia tiene una forma de cocinar cierto guiso, la variable de platillos es infinita.) En la lista de tradiciones gastronómicas locales se encuentra la crianza del chivo –actividad relevante desde la llegada de los españoles–, el uso del guaje y el chile costeño, así como el cultivo de diversas especies de maíz.El mole de caderasLa chef Olga Cabrera Oropeza es mixteca. Ella aprendió todo lo que sabe de cocina de su abuela –Doña Chonita–, de su madre y su suegra. En el restaurante Tierra del Sol, instalado en la capital oaxaqueña, recupera los sabores de su comunidad en un contexto idílico.Para ella, “el mole de caderas es uno de los platillos con más identidad puesto que está preparado con ingredientes locales, como el chile costeño, que le da picor a toda nuestra cocina mixteca. Y luego también tiene guaje. Es tan importante que, de hecho, Huajuapan significa ‘guajes junto al río’”. Las cabras además son cebadas de manera natural con hierbas, como la pepicha, que crecen únicamente en la región. Esto le otorga un sabor único y penetrante al mole de caderas. Cuando la temporada termina, la fiesta continúa. Los locales preparan un mole de barbacoa, de sabor similiar, que se realiza a partir de los huesos del chivo.Los otros guisos mixtecosOlga me explicó que la cocina mixteca tiene cinco estandartes culinarios: el chileajo, el pozole mixteco, el huachimole, el mole de fiesta y los otros moles hechos con semilla de guaje. De chileajos los más comunes son el rojo y el amarillo. Y como su nombre lo indica, se prepara con ajos asados, clavos de olor, chiles costeños amarillos y ajonjolí.Confieso que nunca había probado el pozole mixteco. Bajo el cuidado de Doña Chonita y de Olga, difícilmente lo olvidaré. A diferencia de otros, se prepara con un maíz nativo, más duro que el pozolero, por lo que hay que estar atizando el fuego de la leña durante toda la noche. El caldo, hecho con hoja Santa, tiene un color neutro. Cuando se le añade un mole especiado, con fuerte sabor a clavos, es que adquiere ese color rojizo particular. Además del mixteco, en la temporada de pozole en el mes de septiembre se prepara un pozole verde y el pozole de la costa.El mole de fiesta mixteco es considerado negro, aunque su color apunta más hacia el colorado. Es ligeramente dulce. Picante, sólo lo suficiente. “El mole de fiesta mixteco es un mole espesado con muchas semillas: mucha almendra, ajonjolí; las semillas del chile no las quemamos. Solamente pasan por un tostado. Los chiles deben de quedar crujientes, pero no deben de quemarse porque este no es un mole amargo”, confirma Olga.En la cocina mixteca se pueden encontrar panes con fermentación de pulque que generalmente se cuecen a nivel de piso en hornos de piedra. “Tenemos dulces de calabaza, panes rellenos de calabaza, encaladas o regañadas”. Las encaladas son unas tortillas dulces, elaboradas a partir de harina de trigo, y cubiertas por una capa blanquecina que se asemeja al betún. Lo adornan salpicones de color rosa. Por su parte las regañadas son una suerte de galletas con el sabor de la manteca de cerdo y revolcadas con azúcar y canela.Hay mucho más. En cinco días probé todo cuanto pude pero las recetas se me escapaban entre los dedos. Faltaría sentarse a la mesa de cada casa y descubrir preparaciones únicas como la que la cocinera tradicional y dueña de Obispo, Uveira Cruz me dio a probar el primer día: un estofado hecho con aceitunas y pollo que me aseguró, no probaría en otro lugar. No se me va de la cabeza. Así es la mixteca. Cada familia es un libro de historias y herencias y, cada guiso, un lenguaje tan único como la propia sazón. 
El pan de muerto no puede faltar en nuestras ofrendas el 1 y 2 de noviembre, ya que tiene un significado muy importante, un origen antiguo y un sabor exquisito. Hoy en día existen muchas versiones de este esponjoso pan: con cenizas, con azúcar de colores, relleno y hasta glaseado. No importa cuál sea tu favorito, recuerda colocar un pan de muerto en tu altar de Día de Muertos y de disfrutar otro en compañía de tu familia. En kiwilimón te contamos todo lo que tienes que saber sobre este tradicional pan mexicano y además recuerda que tenemos las mejores recetas para preparar pan de muerto para la familia o para comenzar tu negocio.  El verdadero origen del pan de muerto De acuerdo con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, uno de los principales antecedentes de lo que hoy conocemos como pan de muerto es un pan llamado papalotlaxcalli, un pan en forma de mariposa que únicamente se consumía durante la ceremonia del mismo nombre. En aquellos años, este pan era parecido a una tortilla y se utilizaba un sello en forma de mariposa. Sin embargo, lo más cercano al actual pan era el huitlatamalli, un tipo de tamal. Otro posible antecedente del pan de muerto proviene de las ofrendas de muertos que organizaban las culturas prehispánicas, en donde se colocaban ofrendas para la diosa Cihuapipiltin. Las dádivas que se colocan en este altar consistían principalmente en panes en forma de mariposa o rayo, los cuales se preparaban a base de amaranto. Bernardino de Sahagún también describió un pan llamado yotlaxcalli, el cual se preparaba con maíz seco y sin cal.  Por otro lado, los expertos señalan que fray Diego de Durán también describió panes y otros dulces que nos recuerdan al actual pan de muerto. Según el misionero, cuando los pueblos prehispánicos hacían ofrendas para el dios Huitzilopochtli, la gente preparaba huesos a base de amaranto y miel para la ocasión. Por otro lado, también preparaban tortillas pequeñas para la celebración.  También puedes leer: 5 recetas de pan de muerto relleno¿Qué significa el pan de muerto? Según los expertos, el tradicional pan de muerto tiene la forma de un montículo de tierra, con el cual se cubre el féretro. En el caso de la bolita que pan que se coloca en el centro, este simboliza el cráneo del difunto, mientras que las tiritas de pan que se colocan a los lados representan los huesos de los brazos y piernas.  Adicionalmente, otras versiones apuntan a que la forma del pan simboliza el ciclo de la vida y la muerte, mientras que las cuatro tiras de pan representan los cuatro puntos cardinales o las lágrimas de las familias de los difuntos. Por otro lado, otras versiones sobre el origen de este icónico pan señalan que los huesos en realidad son adornos o pétalos de flores. Sin embargo, existen muchas otras versiones que adornan los tradicionales altares de Día de Muertos.  Cabe mencionar que el clásico pan de muerto suele espolvorearse con azúcar blanca, pero en el caso de los que se espolvorean con azúcar roja, esta recuerda a los antiguos entierros prehispánicos, pues los muertos se cubrían con un polvo rojo. También puedes leer: Michipan de MuertoTipos de pan de muerto Además del pan de muerto que se consume en la mayor parte del país, hay una gran variedad de pan para esta celebración. Aquí te contamos más sobre estos ricos panes.  Mixquic, Ciudad de México San Andrés Míxquic es uno de siete pueblos originarios ubicados en la alcaldía Tláhuac, el cual ha ganado fama mundial gracias a su celebración de Día de Muertos. En esta localidad, al pan de muerto se le llama "despeinadas". Estas son unas pequeñas roscas espolvoreadas con azúcar rosa, aunque también es común encontrar pan en forma de mariposa, ya que se creía que, al morir, las niñas se convertían en pequeñas mariposas.  Estado de México El Estado de México ofrece una amplia selección de pan de muerto. Aquí te contamos más sobre ellas.  En algunas partes del estado se hornean las llamadas “muertes”, un pan preparado con yema de huevo y con forma de conejo y borrego. Por otro lado, también están el pan sobado, el "triconio", las gorditas de maíz quebrados y los "tlaxcales".  En Texcoco se prepara el pan conejo, el cual se prepara con nuez, guayaba, canela y manteca. Mientras que también se venden calaveras de masa de galleta con decoraciones hechas con azúcar tosa.  Oaxaca Oaxaca, una de las capitales culinarias más importantes del país, ofrece las "regañadas", pan hecho con hojaldre, el cual se coloca en las ofrendas y simboliza las almas de los difuntos. Otra opción es el famoso pan de yema, el cual representa las caras de los difuntos. Guerrero Este estado también nos ofrece una gran variedad de pan de muerto. Según los expertos, en las ofrendas se colocan panes llamados camarones, amargosas y tortas, aunque también es común encontrar pan en forma de muñeco o figuras, el cual se espolvorea con azúcar rosa.  En otras poblaciones se ofrecen las almas, burros, conejos, patas de mula y el pan bordado, así como pan en forma de triángulo y otros en forma de pez, perro, mariposa, alacrán y conejo, entre otros.  También puedes leer: Galletas de Pan de MuertoMichoacán El estadio de Michoacán también es conocido mundialmente por su celebración de Día de Muertos, por lo que su pan de muerto no se queda atrás. Aquí puedes encontrar el pan de ofrenda y otros panes en forma de vírgenes, conejos, burros, campesinos, sombreros y campesinas, así como pan en forma de flor y calaveras, las cuales se adornan con el nombre del difunto.  Por otro lado, el pan “rosqueta” se prepara con hojas de plátano, anís y piloncillo, mientras también es común disfrutar de las clásicas corundas durante estas fechas. También es común el pan llamado “la rodilla de cristo”, un pan redondo decorado con azúcar rosa, el cual representa las heridas de Jesús.  Puebla En este estado podrás encontrar los “golletes”, unas rosquillas decoradas con azúcar de colores y los “sequillos”, un mamón de color amarillo.
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