Recetas al horno que te ayudarán contra el frío
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Recetas al horno que te ayudarán contra el frío

Por Kiwilimón - Octubre 2015
Hay una característica indescriptible que tienen los platillos hechos al horno, son cálidos y hogareños, perfectos para esta época del año. Hoy te tenemos cinco recetas al horno que no sólo son deliciosas, sino que también te ayudarán a mantener una buena temperatura en estos días en el que el frío empieza a ponerse más fuerte. Papas al horno con tocino Llenadoras, calientitas y deliciosas, así son las papas al horno, y en esta ocasión vienen rellenas de tocino. Es una receta súper fácil que consta de diez pasos muy sencillos, el resultado es una crocante papa que es aterciopelada por dentro y que tiene una rica textura crujiente gracias al tocino doradito. Funciona muy bien como entrada e incluso como acompañamiento para una carne, pollo o pescado. Pollo frito al horno Esta receta de pollo que típicamente se cocina en sartén o en freidora, se pasa primero por una mezcla de mostaza y mayonesa y se cubre con cereal y pan molido. Queda muy rico pues se prepara todo en el horno y eso hace que quede extremadamente crocante pero sin toda la grasa de la versión original. Te aseguramos que los niños amarán esta receta. Queso brie al horno No se trata de nada más que de un delicioso y sedoso queso brie sobre un poco de pan tostada y acompañado de arándanos para jugar entre lo dulce y lo acidito. Es una receta sumamente sencilla pero que empaca sabores fuertes y aromáticos que le encantarán a todos. Sirve muy bien como entrada, pero aún más como botana para una reunión o cena. Huevos al horno con jocoque Esta receta libanesa es deliciosa e ideal para el brunch. Sólo cuenta con cinco ingredientes y queda lista en 10 minutos, por lo que es de una dificultad muy baja. El sabor terrino tan característico del jocoque juega muy bien con la rica yema de los huevos mientras que el cebollín fresco le da ese toque fresco y vibrante para ser un plato 100% gourmet. Manzanas al horno con avena y nueces Este postre dulce lleva almendra, miel de maple, azúcar morena y canela, es toda una explosión de sabor. Tienen un toque bastante navideño festivo por lo que queda bien para comidas decembrinas, pero su temperatura y sabor nos obliga a querer probarlas ya en estos días de frío. Puedes acompañarlas con un rico té de manzana o un café para un maridaje perfecto.  
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Sería injusto reducir como dieta a lo macrobiótico. Tal como fue concebida, esta filosofía parte de un principio: la conciencia de que lo que nos alimenta puede prolongar la vida, pues según George Ohsawa, el teórico fundador, los alimentos influyen en la salud física, mental, emocional y espiritual.La filosofía macrobiótica camina de la mano con las leyes de vida. “Está basada en lo cero tóxico: tanto en alimentos como en productos de uso personal y del hogar”, apunta Gina Rangel. La médula teórica pasa por reconocer el todo en los alimentos: el ying (energía fría) y el yang (energía caliente) presentes en cada ingrediente. Para lo macrobiótico la armonía se localiza justo al centro de ambas energías. Que no te sorprenda, entonces, que el plato macrobiótico sea campo minado. La base de la alimentación son los cereales, las leguminosas, las frutas y las verduras, pero la lista de restricciones es larga.Para ellos, todo alimento alejado de la constitución de la sangre tardará más tiempo en digerirse. Lo vital es que la proporción alimenticia tenga cinco ying por un yang. De ahí que haya demasiados alimentos que se queden fuera al considerarlos demasiado ying o demasiado yang. Por ejemplo, “están prohibidos los tubérculos, los pimientos, el jitomate, el café, el alcohol, los alimentos procesados y empacados (como cereales, galletas, panes blancos, los refrescos, los productos endulzados, la vainilla, las frutas tropicales como el mango, la piña, la papaya y la sandía, los sazonadores y los picantes”, confirma Gina Rangel.El ying y el yang no sólo está en los ingredientes, sino también en las preparaciones. Por un lado, está la fermentación y maceración que elimina yang, mientras que salar y cocer los alimentos elimina el exceso de ying. Los preceptos generales de esta dieta pasan por comer y beber sólo cuando se tiene hambre, haciéndolo en plena conciencia. Los alimentos deben provenir de un radio lo más próximo posible y deben ser de temporada para asegurar máxima calidad. Asimismo, deben estar mínimamente manipulados y procesados, y deben masticarse lo suficiente para que el proceso de digestión sea afable con el organismo. El pescado y los lácteos se pueden consumir una vez por mes o cuando el cuerpo así lo requiera; el huevo, una vez cada diez días. Se debe moderar el consumo de moras y frutos secos, semillas y nueces, pepino, apio y lechugas. Adicionalmente, “los utensilios que se utilizan para la preparación de alimentos deben estar libres de teflón; deben ser de maderas naturales, de cerámica o de acero inoxidable; eliminar plásticos y sustituirlos por vidrio o acero inoxidable”, complementa Gina.Te preguntarás qué es lo que queda en el plato macrobiótico. Las proporciones van del cincuenta porciento de granos integrales, treinta por ciento de frutas y vegetales y veinte por ciento de leguminosas y algas. Como esta filosofía alimentaria comenzó en Japón, las algas están incluidas. Las algas marinas son un alimento altísimo en vitaminas y minerales, por lo que si estás pensando en llevar una dieta macrobiótica, lo recomendable es no saltártelas. El resultado es una dieta compuesta mayormente por proteína vegetal formulada a través de la interacción de granos y leguminosas. “Es una dieta tan limpia y basada en ingredientes tan naturales que vas a gozar de buena salud. Con ella, dejas las toxinas prácticamente fuera de tu vida. La desventaja de la dieta macrobiótica es que puedes llegar a tener ciertas deficiencias en el cuerpo al no tener casi proteínas de origen animal. Cuida tu índice de masa muscular, el consumo de vitamina B12 y la vitamina D”, concluye Gina.Como en todo, lo recomendable es confiarle tu salud a un experto y comprobar si esta dieta es la óptima para ti. Si te dieron ganas de comenzar con un probadita de la dieta macrobiótica, aquí te incluyo una de mis recetas favoritas.Tortitas de garbanzo y verduras 2 tazas de zanahorias ralladas2 tazas de calabacitas ralladas y escurridas2 tazas de harina de garbanzo2 huevosSal marinaRalladura de limónRalladura de jengibre4 cucharaditas de aceite de aguacateEn un bowl incorpora todos los ingredientes hasta lograr una masa. Forma con ella unas tortitas de unos 8 centímetros y lleva a congelar por al menos 1 hora. Calienta el aceite de aguacate y dora las tortitas por ambos lados. Acompaña con arroz integral y sopa miso.
Existen de antojos a antojos. Uno que tiene mucho arraigo en Jalisco y estados colindantes es la birria: una receta consistente a base de carne cocida en horno, tradicionalmente de piedra o al hoyo, bañada en una salsa o adobo donde los chiles son claves.  Sobre su origen hay varias versiones, y en todas se unen los saberes en técnicas de cocción de los locales mexicanos con los ingredientes introducidos por los españoles, en especial la res, el cerdo y el chivo. Justo una de las versiones habla sobre la popularidad que tuvo el chivo a mediados de 1800, en la zona de Jalisco y Zacatecas, antes llamada Nueva Galicia, donde estos animales se multiplicaron a tal grado que los ganaderos optaron por regalarlos a sus trabajadores.  Estos hombres y mujeres decidieron no sólo aprovechar la leche, como los españoles, sino todo el animal cociéndolo bajo tierra o en horno de piedra como lo hacían con otras carnes. Para enriquecer la receta untaron un adobo enchilado que generalmente empleaban para cocinar aves, y el resultado al paso de los años es la birria como la conocemos y disfrutamos hoy.  Otra versión sobre el origen de la birria me la compartió la investigadora Maru Toledo, quien ha dedicado más de 20 años al estudio de la cocina de la zona occidente. Datos que nos llevan al municipio jalisciense de Ameca, donde gracias al registro de las jornadas laborales de los vaqueros se sabe de una preparación que hacían bajo tierra con algunas de las reses que tenían al alcance y que los caporales seleccionaban para alimentar a todas sus cuadrillas.  Maru me aclara que esta preparación sólo iba untada con grasa, de donde viene el término birriar, que para los peninsulares hacía alusión a algo sucio o embarrado, por como veían que aderezaban el animal. Sea cual sea la versión, lo popular a la birria nadie se lo quita, y por ello al extenderse su consumo por otros estados como Aguascalientes, Michoacán, Zacatecas, Nayarit y Colima, y en el mismo Jalisco, los lugareños fueron imprimiendo su toque a la carne, al adobo y ajustado sus formas de cocinar, según sus posibilidades. Ahora no sólo el chivo y la res son protagonistas, existen zonas en estos estados que la preparan con cerdo, borrego, conejo, armadillo, iguana, pollo, ternera, pescado bagre y mixtas. Perfectas proteínas que cobijan con un mundo de adobos compuestos por chiles y especias que obedecen también a los ingredientes al alcance, aunque el chile guajillo y el jengibre seco son constantes. A la colorada versión se suma la llamada birria blanca que aún sobrevive en el Occidente; generalmente es de res y se condimenta con algunas hierbas de olor para cocinarse bajo tierra o en horno, métodos tradicionales a los que se han sumado la birria al vapor o hasta hecha como carne cocida. Por último, no nos olvidemos de la birria tatemada: proceso que consiste en volver a poner la carne ya cocida al calor del horno y dejar que se haga una costrita, que al menos en Jalisco encanta, junto a unas tortillas recién hechas y un extra de caldito por un lado. Fotos: Gilberto Hernández.
Probar la gastronomía de Honduras es transportarse a ese país centroamericano lleno de sabor, música y cultura. De hecho, la comida tradicional de Honduras fusiona lo mejor de la gastronomía indígena, española y un toque de la caribeña con tintes de comida africana, así que si quieres descubrir los secretos detrás de sus delicias, aquí te presentamos algunos de los mejores platillos de comida típica de Honduras. Baleada La baleada es esa garnachita hondureña ideal para desayunar en las mañanas. Se trata de una tortilla de trigo doblada y rellena de frijoles, queso rallado, jamón o crema agria. En ocasiones también puede llevar carne molida, huevo cocido y col. Catrachas Similares a los sopecitos mexicanos, las catrachas de Honduras son pequeñas tortillas fritas con frijoles rojos, queso rallado y cebollita. Este platillo típico de honduras es muy económico y fácil de preparar.Tapado olanchano Este plato fuerte es una delicia de la gastronomía hondureña, pues se trata de diferentes tipos de carne asada, hervida en leche de coco que se acompaña con verduras fritas, plátano y yuca, un tubérculo parecido al camote. Candinga También conocida como chanfaína o revoltijo de hígado, la candinga es un platillo típico del norte de Honduras, donde marinan el hígado de cerdo en jugo de naranja, se cocina con verduras y se acompaña con arroz. Ticucos Los ticucos son una comida típica de Honduras que se asemeja a los tamales mexicanos, pero en su versión la masa se prepara con caldo de pollo y chile y se bañan con salsa de tomate. ¿Se te antojas estas comidas típicas de Honduras?
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