Cocinando con vino tinto, 10 recetas
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Cocinando con vino tinto, 10 recetas

Por Kiwilimón - Enero 2012
Preparar platillos con vino tinto suele ser delicioso, gracias a que esta bebida aporta un sabor inigualable. Aquí te dejamos algunas recetas que puedes elegir para preparar algo para tu pareja este próximo 14 de febrero. - Guisado de Carne al Vino Tinto. Este guisado de carne al vino tinto es una buena forma de preparar la carne para que quede muy suavecita, cocida en el horno a temperatura baja por mucho tiempo. La salsa de vino le da un sabor delicioso. Se puede servir con papas. - Pechugas de Pollo con Vino Marsala. Esta deliciosa receta de Pollo en vino Marsala lleva prosciutto y hongos. Es una garantía, siempre sale buena. - Pollo al Vino Tinto. Una rica forma de preparar el pollo en una salsa en base a vino tinto con cebollitas de cambray y hongos. - Res con Salsa de Vino Tinto. Un buen lomo de res queda espectacular con esta salsa de vino tinto, echallot, mantequilla y perejil. - Carne de Res con Vino y Echallots. Un rico filete de res con una salsa de vino, echallots y caldo de res. - Pollo en Vino Tinto. Este pollo lleva vino tinto, tocino y champiñones, queda delicioso. - Brocoli con Vino y Ajo. Rica receta de brócoli cocinado con ajo y vino blanco. - Salmón con Salsa de Vino y Hongos. Este rico salmón sellado esta acompañado de una salsa con hongos, vino, echalot y mantequilla. - Peras al Vino Tinto. Este receta de postre de peras cocidas en vino tinto tiene una presentación espectacular. Acompañar con helado de vainilla. - Brisket en Vino Tinto con Chabacanos. El brisket es falda de res cocinanda a fuego lento en el horno por mucho tiempo en una salsa ya sea de vino o otros jugos para logara una carne deliciosa y sumamente suave. Esta receta se acostumbra comer en fiestas.
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Lo femenino es un adjetivo que describe una realidad biológica, sociológica y gramatical. Eso sí, el sustantivo al que se lo colgamos tiene que ver con una concepción ideológica. En la cocina, lo femenino se ha generalizado a dos actividades: a la informal, que termina derrumbando el zaguán de una casa por necesidad, para trasladarse a un puesto callejero; y la dulce, la de los pasteles y las galletas con royal icing, la de la estación de postres en los restaurantes con duela encerada. Pero ya hay más. Las mujeres hemos llenado la canasta de lo femenino con frutos inesperados.En el rewind de la vida, la tierra y el fuego fueron los elementos iniciáticos de lo femenino. En nosotras estaba la responsabilidad de resguardar el hogar, de encender y mantener la hoguera –del latín focus, fuego– en las cuevas originarias. En cada una, el brasero era monumento a la vida, pues alejaba animales salvajes y resguardaba el calor familiar.La civilización evolucionó, no así el destino de las de nuestro género. El fuego de la brasa se mantuvo prendido en el hogar sin el derecho a volverlo oficio. Eso sí, en la historia no faltaron las hechiceras que prepararon encantamientos culinarios, cocineras de corte, mujeres que alimentaban soldados, amas de cría y reinas que colonizaron con recetas los terruños de su lazo matrimonial. Por supuesto, estaban las monjas, las guardianas del saber teológico y culinario. Bajo el son del ora et labora se especializaron en la creación culinaria, la repostería, la confección del chocolate. A nadie extrañó que los libros de cocina y las gacetas culinarias del renacimiento y barroco ni por equivocación tuvieran el nombre de una mujer. En el siglo XVIII, momento histórico en el que la palabra gastrónomo se puso de moda, la versión gramatical en femenino brilló por su ausencia. En la nouvelle cuisine del siglo XX, en la cocina moderna de August Escoffier, a la mujer se le confinó a la mesa. Nada nuevo. Capítulos que retrataron, como en otros ámbitos, el machismo como devenir histórico. Se nos vio débiles para cargar ollas, mal agüero si estábamos en nuestro periodo. Y luego llegaron mujeres que no pidieron perdón por ser talentosas: las Eugénie Brazier –la primera mujer en obtener tres estrellas en la Guía Roja–, las Julia Child –cocinera que popularizó la cocina francesa en Estados Unidos por sus libros y programas de televisión–, las Alice Waters –la madre de la cocina californiana en su Chez Panisse de los setenta–.Gracias a las de delante y detrás, la cocina actual es un campo de batalla donde lo femenino se resignifica cada jornada. Como Gabriela Cámara, que se hizo restaurantera con menos de treinta años y ha sabido romperla en México y Estados Unidos. Como Celia Florián, cocinera de las Quince Letras, que preserva saberes regionales en su restaurante y es voz de otras cocineras tradicionales en Oaxaca. Como Martha Ortiz Chapa o Elena Reygadas, que supieron amalgamar el talento artístico con el fine dining. Como Norma Listman de Masala y Maíz que conceptualiza lo mismo una barbacoa especiada que un texto incendiario. Como Pía Quintana, Titita o Margarita Carrillo que picaron piedra, documentaron y replicaron para dignificar lo que hoy se come sobre manteles largos.  Lo femenino aterrizó entonces en los magueyes pulqueros de Hidalgo, en los de mezcal con Lala Noriega; se expandió en los campos de agave azul con la tequilera Melly Barajas Cárdenas; se sirvió en una copa martinera en la mano de Fátima León o Mafer Tejada. Es el sabor detrás de grandes cervezas con Diana Arcos, química de Wendlant. Ha sido nariz en el vino junto a Georgina Estrada, a Claudia Juárez y a Michelle Carlín y es el espíritu de los viñedos que cuida la enóloga Lourdes Martínez en Bruma. Taqueras, torteras, pescadoras, tamaleras, carniceras, dueñas de fonditas, embajadoras de bebidas, emprendedoras de proyectos comunitarios, creadoras de conceptos restauranteros, productoras gourmet, agrónomas, meseras, garroteras, conservacionistas de cultura comestible, fotógrafas culinarias, cocineras medicina, escritoras de experiencias sápidas que nos la han puesto difícil al definir lo femenino en la cocina y que han hecho que no quede vocación allá fuera sin el latido de una mujer.
El aguacate es un alimento súper completo, ya que no sólo nos sirve para complementar la comida, hacer los guacamoles más deliciosos o ayudar a cuidar nuestra salud. De hecho, los beneficios del aguacate se extienden más allá de la pulpa, porque hasta su piel y su hueso nos hacen bien. Por eso te invitamos a sacarle el máximo provecho con estos importantes usos de la cáscara de aguacate. Usos y beneficios de la cáscara de aguacate Té de cáscara de aguacate para las molestias estomacales Aunque parece difícil de creer, científicos han descubierto que la cáscara del aguacate ayuda a combatir los parásitos intestinales, la diarrea y hasta el estreñimiento. Para hacerlo, puedes hervir la cáscara en un litro de agua y beberlo en ayudas, pero no olvides consultarlo previamente con un experto. Cáscara de aguacate para los labios De acuerdo a la revista Mui, las propiedades de la cáscara de aguacate sirven para hidratar los labios. Así que para decirle adiós a los labios resecos, muele la cáscara con un poco de aceite de coco y dale la bienvenida a un maravilloso bálsamo labial. Cáscara de aguacate para las imperfecciones de la piel La cáscara de aguacate también es una excelente opción para reducir las marcas en la piel, especialmente las estrías. Puedes preparar una emulsión con cáscara de aguacate molida, la pulpa, limón y miel. Adiós a los piojos con cáscara de aguacate Deshazte de los piojos con ayuda de 6 cáscaras de aguacate, 5 huesos y 2 ramas de ruda hervidos en ¼ de litro de agua. Esto de servirá para preparar un shampoo natural sin ningún rastro de químicos. Cáscara de aguacate para el abono La cáscara de aguacate te servirá para hacer crecer tus plantes fuertes y sanas. Basta con colocarlas cáscaras en tiras cerca de las semillas para nutrir la tierra con vitaminas y minerales. ¿Ya conocías estos usos de la cáscara de aguacate?
Esta Cuaresma sácale jugo a tus pescados y mariscos preparándolos de formas nuevas y divertidas. Si eres amante del grill, no esperes más y programa tu siguiente parrillada con productos del mar, ¡será una experiencia memorable! Y para que te vuelvas un experto en la materia, el chef Rodrigo Carrasco te comparte los 10 consejos básicos para sacarle el mayor provecho a tu parrillada de mariscos: Selecciona ingredientes frescos y carnosos.  Necesitas carne rica pero resistente al fuego. Los ingredientes con caparazones como las conchas son perfectas para el grill, porque protegen su carne. . El fuego es tu amigo. Experimenta con diferentes maderas y carbón dulce a temperatura suave y constante. Obtendrás una cocción sutil y refinada. Recuerda que, a diferencia de la carne y las verduras que requieren potencia, los ingredientes del mar necesitan sutileza en la cocción, en otras palabras: un fuego suave y constante. Marinación y reposo.  Si quieres potencializar los sabores, deja descansar tus ingredientes del mar en mezclas que te gusten antes de meterlos al fuego. Prueba salmueras, salsas, especias o infusiones con hierbas. Tiempo. La paciencia es la regla de oro en las parrilladas de mariscos. Haz tu parrillada como un ritual: selecciona tus ingredientes, déjalos reposar, prende el fuego, marina los ingredientes, haz su cocción al calor de la brasa y vuelve a dejar reposar. Piensa en el tiempo y el reposo que requieren unas ostras o en un pescado  Tikin Xic. Guarnición y acompañamientos. Elige elementos o preparaciones simples y sutiles para acompañar a tus estrellas marinas. Por ejemplo, vegetales que le den más frescura a tus pescados y mariscos, frutas o salsas con cítricos que bailen al compás del mar y de tu brasa. Presentación. Lo simple es elegante. Utiliza elementos básicos: tenedores, cucharas y  un plato. Los protagonistas de tu mesa serán los mismos pescados y mariscos. Piensa en los colores, la textura y cuerpo de unos langostinos o una leche de tigre. Un excelente tip es que pongas a enfriar tus cubiertos para que tus primeros bocados sean memorables. Combinación de mar y tierra.  ¡Aventúrate a combinarlos!  ¿Qué sería de un pescado zarandeado sin chiles?  Parrilla también cebolla, poros, chiles secos y hasta plátano. Deja que se unan en el fuego. Maridajes.  Mi regla es: acompaña tu plato caliente con una bebida fría y fresca como el mar. Entre más caliente y especiada sea tu preparación, más helada y fresca será la bebida que elegirás como vinos albariño, cavas o champañas, o bien cervezas ligeras como los estilos lager, pilsner o ipa. Sirve tu festín al centro de la mesa. A diferencia de otros platos, el mar es muy estético en la mesa. Sirve tu parrillada en piezas enteras y de manera natural,  esto te ayudará a crear composiciones únicas, además de crear el entorno perfecto para compartir los sabores al centro de la mesa. Hora del postre. Elige postres fuertes que limpien tu paladar. Después de un festín marino y de brasa tu paladar necesitará sabores cítricos, alcalinos o herbales para limpiarse. Prueba con tartas de limón, plátanos asados, o frutos rojos a la parrilla con galletas. ¡Que tu parrillada de mariscos sea todo un éxito! Rodrigo Carrasco es chef de Kitchen 6 en CDMX y, próximamente, de un nuevo proyecto de mariscos y parrilla en Ávandaro. 
Al escuchar la palabra “ceviche” tal vez comiences a salivar. Es sinónimo de emoción, de colorido y también de variedad. La época de calor los demanda en las mesas y es que no hay nada como comerse uno para una comida exquisita, rápida y ligera. Su universo comienza a explicarse desde indagar en cómo escribirlo, si con “v” o con “b”. Sobre el origen de esta palabra existe una referencia de Javier Pulgar Vidal, historiador peruano, quien asegura que viene de la palabra quechua siwich, la cual significa “pescado fresco” o “pescado tierno”.Otra explicación es la que da el Centro Virtual Cervantes que explica que este vocablo tiene sus orígenes en el árabe sikbāǧ, que es un método de conservación con ácidos como vinagre o jugo de cítricos, y que otras formas de escribirlo (menos comunes, eso sí) son seviche y sebiche. Lo cierto es que ambas son usadas y correctas, depende del lugar y la costumbre.Mauricio Ávila, investigador gastronómico, dice que el ceviche en México, en su opinión y desde el enfoque tradicional, es una técnica y no solo un platillo, para el cual es indispensable que se use un cítrico para curtir lo crudo, que puede ser pescado, camarón, langosta, caracol, almeja, entre otros insumos. Y a esto se le añaden, según la región, hierbas, verduras, chiles y salsas —crudas—, sal, entre otros, eso sí: todo fresco. Respecto a su origen expresa que hay ciertos mitos, y que si bien se ha vuelto famoso y mediático decir que este viene de Perú, aclara que lo correcto es mencionar que existe gracias a la riqueza que surgió con el intercambio a raíz de los viajes de la Nao de China en el siglo XVI, también llamada el Galeón de Manila y el Galeón de Acapulco.Estas rutas navieras comerciales y culturales que abrieron los españoles entre América y Filipinas, son las responsables de un sinfín de técnicas, ingredientes y conocimientos originarios de Asia y África. Este hecho también lo señala el Gran Larousse de la Cocina respecto al ceviche y sus posibles inicios.Además de especias, sedas, marfil, porcelana y más llegaba algo aún más significativo: comerciantes y marineros filipinos chinos, tailandeses, vietnamitas y más, así como esclavos japoneses y africanos, con saberes y sabores que fueron incorporando en las tierras a donde llegaban con los alimentos que traían tales como arroz, limón verde, naranja agria, limas, plátanos, mangos y más. Él ha realizado diferentes entrevistas en trabajo de campo alrededor de diferentes regiones como Costa Grande, Costa Chica, Quintana Roo, entre otros, y la constante es que las cocineras y los pescadores sugieren curtir el pescado durante 10 minutos máximo y en el caso de los crustáceos, de 15 a 20 minutos. También añade que se debe comer al momento, pues la prontitud y la frescura son sus reglas. Incluso, se prepara en pangas, cayucos o lanchas con la pesca recién sacada pues es parte de la cocina de marineros y las tostadas están asociadas a él ya que esta otra técnica de conservar las tortillas antes de que se echen a perder es común en nuestro país por temas de aprovechamiento y cero desperdicio.Alma Cervantes, investigadora y cocinera sinaloense, explica que el ceviche en Sinaloa es un platillo fundamental de diario: ya sea que te pares en una carreta callejera para comerlo, acompañado por un agua de cebada, o que lo prepares en casa y lo acompañes con una cerveza, es identidad alimentaria.El ceviche sinaloense original más consumido lleva limón, pimienta negra molida, a veces ajo, sal de grano, pepino, cebolla morada, jitomate y camarón fresco. Expresa que también se usa mucho el ceviche en salsas negras, que lleva casi lo mismo que el anterior —con excepción de jitomate—, y una mezcla de salsa inglesa, de soya, jugo limón y de naranja, además de chiltepín. Los de jaiba, pulpo, robalo, botete y pargo son otros habituales.Uno que está desapareciendo y que aún se ve en la parte sur de ese estado es el de camarón seco, narra Alma, ya que está relacionado a una técnica de conservación llamada barcina que consta de una bola hecha con hoja de palma sellada con hilo de caña y que envuelve  al camarón. Este se conserva ahí hasta siete años. Se solía vender en las tiendas de pueblo, pero al cambiar el tipo de comercios, se ve cada vez menos. Álvaro Maldonado es un artesano que aún las hace para conservar este conocimiento. Para Rodrigo Estrada de Agua y sal y Yemanyá, el ceviche hoy en día es un platillo emblemático en América Latina que la comunicación y la globalización ha dado a conocer. A él personalmente le entraña el ceviche estilo Acapulco de su infancia —que de acuerdo a Eduardo Palazuelos de Mario Canario y Zibu, lleva salsas Búfalo y cátsup, jitomate, aceite de oliva, pimienta, sal, orégano, aceitunas, cilantro, cebolla, jitomate y limón y puede hacerse con pescado, camarón, pulpo y más—.Ceviche is the new black, expresa Rodrigo pues es un estilo de comida que atrapa los sentidos por sus notas de acidez y picante que dan ganas de querer más y sobre todo, es un plato sumamente saludable, otra tendencia que hoy en día lo hacen atractivo. La creatividad del ceviche en la cocina contemporánea está en sacarle el máximo provecho al sabor de cada pescado y a entender que se pueden incorporar otros elementos no usuales en ellos. Una de sus creaciones es el cebiche a la leña que lleva pesca del día y camarón en salsa de chile rayado, cebolla morada y cilantro acompañado de esquites asados con un toque de sal ahumada de Alderwood.Este cocinero ha sido viajero y nómada: después de vivir ocho años en San Francisco y haber sido parte del equipo de La Mar, cebichería de Gastón Acurio, afirma que hoy en día existen cinco elementos básicos para crear un ceviche: pescado, limón y otros cítricos, sal —fundamental—, cebolla —incorporada al final para que no pierda su textura— y chiles—incluso, incorporando algunos poco usados en estas preparaciones como el chilhuacle o el puya—.La leche de tigre es algo que diferencia al peruano del mexicano, así como algunos elementos que lo conforman como la incorporación de granos frescos de maíz choclo o cancha, así como el uso del camote, que para él es un eslabón para hacerlo redondo, cremoso y con notas dulces que le dan otras sutilezas. Datos sobre el ceviche:En México existen distintos tipos de ceviche.Por ejemplo, en Manzanillo, Colima, se prepara con pescados como sierra, chile, sábalo, robalo y pargo. Su receta lleva jitomate, cebolla morada, pepino, cilantro, zanahoria, limón y sal de Colima. Su peculiaridad es que el pescado se ralla con tenedor y queda molidito muy finamente.El nayarita es similar al colimota: lleva zanahoria, cebolla, jitomate, cilantro, pepino y limón. El secreto de su receta está en lo pequeño de los trozos de los ingredientes y en dejarlos marinar muy bien en limón.En Veracruz, desde Alvarado y sus alrededores, pueden encontrarse desde los que se hacen con palmito (acompañado con una salsa de chile chilpaya), hasta los que tienen caracol. ¿Sabías qué en Perú el cebiche tiene su día? Es el 28 de junio. Esta fecha fue instaurada en el 2008, gracias a una resolución del Ministerio de la Producción (Produce), con un antecedente en el 2004, cuando fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación por el Instituto Nacional de Cultura (INC).Rodrigo sugiere que nunca se usen pescados congelados para los ceviches sino que siempre sean frescos y locales, evitando el consumo de tilapias o basas importadas, además de que se respeten las vedas.Alma aconseja que cuando hagan un ceviche antes se meta el pescado o el camarón en un poco de hielo con sal y se meta al refrigerador de media hora a una hora pues esto hace que tengan mejor consistencia.
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