Cocinando una cena gourmet
Recetas Fáciles

Cocinando una cena gourmet

Por Kiwilimón - Octubre 2011
  ¿Tienes alguna visita o visitas especiales a las que deseas sorprender con una deliciosa cena gourmet? ¿No sabes qué preparar? Aquí te dejamos una guía de algunos platillos que puedes preparar y combinar para darle un sabor especial a esa cena especial. Aunque todo se ve complicado, si lo planeas con tiempo puedes tener una cena de restaurante sin problemas. Botana / Entrada Guarnición
  • Soufflé de QuesoUn souffle es perfecto para impresionar a tus invitados como primer plato. Este souffle esta preparado con queso gruyere y bechamel.
Carnes y aves Postres
  • Peras Poche con Salsa de Chocolate. Este postre de peras con salsa de chocolate realmente queda espectacular. La combinación de las peras y su salsita de chocolate esta buenísima.
¿Qué te parece? Delicioso, ¿verdad? Comparte con nosotros tus recetas y ayúdanos a saber qué otras cosas creativas podemos cocinar.
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Para cerrar la semana patria hablemos del elefante verde, blanco y rojo del cuarto: la cocina nacional es insuperable. Mientras el taco roba la atención internacional hace falta ser paisano para comprender la complejidad, amplitud y delicia de nuestra gastronomía; los entrañables guisos regionales, las tradiciones patronales, las sazones cocinadas en olla de barro, bajo el calor del pib o en la incandescencia de la brasa. Ya lo dijo la UNESCO hace justamente diez años, la cocina tradicional mexicana es patrimonio del mundo, cultura que vale la pena preservar por los siglos de los siglos. Basta ver al ajonjolí de todos los moles: el mole. Su complejidad resuena en la infinidad de ingredientes que lo componen –algunos de ellos tan improbables como unas galletas de animalitos–, en sus acepciones regionales, en las sutilezas que se modifican de acuerdo con las festividades como Día de Muertos, en su amplitud cromática que abarca casi todos los colores del arcoíris. El mole, salsa densa que nos recubre tanto la memoria como la cucharada de arroz más humilde, debe su honor, más que a sus recetas, a la tradición alrededor de su preparación.Así como en el mole, el mestizaje y la cultura se mezclan como pinturas al óleo en las cocinas tradicionales de México tanto, que hace diez años la UNESCO nombró a su totalidad como un patrimonio de la humanidad. En la declaratoria no había que ser esfinge: había que presentar un caso de estudio, reunir un sinfín de requisitos e información por parte de un grupo multidisciplinario de cocineros, historiadores, antropólogos y hasta ingenieros en alimentos con el fin de perseverar. El resultado fue una condecoración como nunca se le había otorgado a otro país. La cocina tradicional mexicana es nuestra Muralla china, nuestro Machu Picchu cultural. Según el escritor e historiador de cocina mexicana José N. Iturriaga, no es que no se hayan honrado a otras cocinas antes o después. En los últimos años se han protegido otras maravillas culinarias como, por ejemplo, la etiqueta en la cocina francesa, la dieta mediterránea y la tradición japonesa en la cocina, pero no así a un país. A diez años del fallo de la declaratoria en la que se reconocen las prácticas, rituales y elaboraciones vinculadas a nuestra cocina, merece volver a celebrar el mérito. Celebrar que en México no sólo hay 32 estados, sino una infinidad de tradiciones que se preservan en el fuego de los comales, las ollas, las vasijas de barro. Celebrar por supuesto a las cocineras tradicionales que, según Iturriaga, “son el objeto mismo de la declaratoria”, el libro atemporal de los saberes culinarios de cada región. José N. Iturriaga, escritor de libros como 'Saberes y delirios' o 'Confieso que he comido', afirma que parte de la responsabilidad de tener una cocina protegida por la UNESCO es la de rescatar, salvaguardar y promocionar la tradición “más que a un platillo o a un ingrediente; preservar la cocina de nuestros pueblos, la cocina de los mercados, de las abuelas”.Para lograrlo se creó el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, un organismo consultor de la UNESCO que lleva a cabo reuniones nacionales anuales, foros mundiales de gastronomía mexicana, seminarios académicos y hasta encuentros de cocineras tradicionales. “A los platillos y tradiciones hay que estarles dando nuevo vigor. Preservarlos y salvaguardarlos para que no caigan en desuso y se mantengan vivos. El sentido principal de la organización es la conservación de las tradiciones”. Lo que nos toca hoy en casa es aprender y enseñar sobre cocina mexicana a las generaciones venideras. Desempolvar el tortillero y echarle leña al fuego. Poner literalmente las manos en la masa y extender los hilos de la tradición hasta el infinito. Hoy te invito a tomar alguna de nuestras recetas tradicionales y prepararla en familia. Además de cincelar recuerdos harás historia, harás cultura, serás parte de este ritual iniciático que puso a suspirar a los primeros mexicanos.
Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
CONDICIONES GENERALES DEL CONCURSO “Clase en vivo – Qualtia®” KIWILIMÓN®Este concurso es presentado por Kiwilimón, S.A.P.I. de C.V. (“Kiwilimón®”) y (Qualtia®) y organizado por Kiwilimón® y Qualtia®, compañías establecidas legalmente en los Estados Unidos Mexicanos.Los participantes concursarán por medio de una fotografía de su platillo con la presentación que los participantes prefieran y la publicarán en la clase en vivo que se impartirá, o en los posts en Facebook de Kiwilimón@ mostrando el resultado de la preparación de la receta que se mostrará en la clase en vivo, lo anterior se realizará bajo las especificaciones, indicaciones, términos y condiciones de la presente campaña.La(s) fotografía(s) del concursante ganador serán seleccionadas por Qualtia®.1.- Condiciones para participar: Podrán participar todos aquellos participantes residentes en los Estados Unidos Mexicanos (México).Si quedas seleccionado y vives fuera de la Ciudad de México y/o Área Metropolitana, los gastos de viáticos y envió correrán por cuenta de Kiwilimón® y Qualtia®.2.- Principios de la Campaña: A través del presente concurso, en Kiwilimón® buscamos fomentar: a) La Honestidad: La fotografía que compartas debe ser propia. b) El Respeto y compañerismo: Kiwilimón® a través de este y todos sus concursos, busca comunicar a los participantes entre sí, así como con los administradores de la página, en la búsqueda de un espacio que logre conectar las ideas y creatividad de los participantes, por lo que agradeceremos, evites dar comentarios negativos a las otras personas que están compitiendo. Por lo anterior, para resguardar dichos principios, Kiwilimón® y Qualtia® se reservan el derecho de descalificar del concurso a cualquier participante que presente conductas contrarias a los principios señalados en los incisos a) y b) de este punto, a su sola discreción y sin previo aviso. Asimismo, Kiwilimón® y Qualtia® se reserva el derecho de descalificar del concurso a todos aquellos participantes que alteren o pretendan alterar o manipular el concurso. 3.- Mecánica del concurso: Para participar en el presente concurso se estará a lo siguiente:a) Consulta la Clase en vivo transmitida el 30 de septiembre del 2020 a las 17:00 horas a través de la red social de Facebook en la cuenta de Kiwilimón®.b) Prepara una de las recetas que se mostraron en la clase y tómale una fotografía.c) Sube tu fotografía del 30 de septiembre al 7 de octubre de 2020 a los comentarios del video de la clase en vivo transmitida, en los posts publicado a través de la red social de Kiwilimón® en Facebook®, o en Instagram mencionando a @kiwilimon y @CaperucitaMx.d) El ganador se anunciará el 10 de octubre de 2020 en una publicación en la cuenta de Kiwilimón® en la red social de Facebook.4.- Criterios de Selección: Los finalistas serán elegidos por el equipo de Qualtia®”, conforme a los siguientes criterios:a) Nitidez de la fotografía (la imagen debe tener la resolución necesaria para poder ser apreciada por los demás participantes). b) Claridad del contenido (se debe distinguir que es la receta de la clase en vivo).c) Presentación final de la receta (que sea similar a la mostrada en la clase en vivo).d) Congruencia con el contenido que se solicitó en la clase.e) Sólo se tomarán en cuenta las fotografías que sean subidas en la red social Facebook conforme al inciso “a” y “c” del numeral “3” de esta campaña.5.- Vigencia*:Podrán participar los concursantes en los términos indicados en el inciso “a” y “c” del numeral “3” de esta campaña.Los concursantes podrán participar hasta el 7 de octubre de 2020. El ganador se anunciará el 10 de octubre del mismo año a través de un post en la cuenta de Kiwilimón® en la red social Facebook®. Kiwilimón® se pondrá en contacto con el ganador a través de esta misma red social y a través del correo concursos@kiwilimon.com *La vigencia del concurso podrá extenderse, a discreción de Kiwilimón®. 6.- Premio del ganador: Se elegirá 1 (un) ganador a quien se les entregará el siguiente premio: 1er lugar - Batería de cocina de alta gama.Se solicitarán los datos personales y domicilio del ganador a través del correo concursos@kiwilimon.com para realizar el envío por paquetería en un transcurso de 10 a 20 días hábiles.Por el momento este concurso se realiza sólo para residentes en México. Agradecemos tu comprensión en caso de que residas en el extranjero, pero te invitamos a seguir de cerca todos los concursos de Kiwilimón®. 7.- Excluyentes de responsabilidad:Kiwilimón® y Qualtia® no se hacen responsables por fallas o errores que se presenten en cualquier etapa de este concurso por caso fortuito o fuerza mayor, incluyendo cualquier falla en el sistema y/o red social utilizada que no le sea imputable ni previsible. 8.- Contacto, Términos y Restricciones: La participación en este concurso implica la aceptación de las presentes condiciones. Si tienes dudas o comentarios respecto de este concurso, por favor envía un correo a la siguiente dirección: informacion@kiwilimon.com o si lo deseas, marca al número (55) 2167- 6264 o (55) 5222-0770, de lunes a viernes en un horario de 08:00 a 17:00 horas. El concursante(a) que participe en el presente concurso, reconoce expresamente que la fotografía con la cual concursa, no ha sido tomada de otra fuente y/o alterada, sino que es original, por lo que reconoce y garantiza que no viola ningún derecho de propiedad intelectual de terceros; asimismo, se compromete a sacar en paz y a salvo a Kiwilimón®, y a Qualtia® y cualquiera de sus filiales, así como a quien represente sus derechos de cualquier reclamación, demanda o acción legal de cualquier autoridad o tercero que pudiera generarse, así como indemnizarlo de cualquier gasto erogado por Kiwilimón® y/o Qualtia®; o cualquiera de sus filiales, así como a quien represente sus derechos para el caso de cualquier controversia. Se entiende que, al participar en el presente concurso: (i) el participante cede expresa e irrevocablemente de manera gratuita a Kiwilimón® y Qualtia® la totalidad de los derechos patrimoniales derivados de las fotografías que los participantes envíen a Kiwilimón® y Qualtia® para participar, no reservándose el participante ningún derecho. Para tales efectos, se entiende por “derechos patrimoniales” los señalados en los artículos 24 a 29 y demás relativos y aplicables de la Ley Federal del Derecho de Autor; y (ii) el participante autoriza expresamente a Kiwilimón® y Qualtia® a reproducir la(s) fotografía(s) con las que participe, incluso si dichas fotografías incluyen imágenes de su persona o personas que participen en el presente concurso, entendidas dichas imágenes como “derechos morales” en términos de los artículos 18 a 23 y demás relativos y aplicables de la Ley Federal del Derecho de Autor, no reservándose el participante ningún derecho. 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