Consejos para una parrillada perfecta
Recetas Fáciles

Consejos para una parrillada perfecta

Por Kiwilimón - Junio 2011

Toma en cuenta estos pasos para lograr sorprender a tu familia e invitados a una parrillada en tu casa:

  • Espera a que la carne este a temperatura ambiente antes de cocinarla
  • Sazona generosamente con sal y pimienta por los dos lados
  • Precalienta la parrilla a fuego medio-alto
  • No muevas mucho la carne ni le des la vuelta mas de una vez
  • Deje que tu carne repose 10 min. ya que este lista antes de servirla.
¡Que lo disfrútes! Recetas recomendadas: Espárragos a la parrilla Hamburguesas Teriyaki con Piña Salsa Chimichurri
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Hay muchas razones para tener plantas en casa, pues no solo le dan vida a nuestro hogar, sino que también nos pueden servir para darle un toque extra a nuestros platillos o preparar deliciosas y relajantes infusiones o tés. ¡En Kiwilimón te decimos cuáles son las 5 mejores hierbas de cocina para cultivar desde casa! Menta De acuerdo con los expertos, la menta es una de las mejores opciones de hierbas para cultivar en casa, pues no requiere de muchos cuidados, crece rápidamente y nos regala un freso aroma. Sin embargo, antes de poner manos a la obra, recuerda que existen diferentes tipos de menta, por lo que debes asegurarte de que el tipo que elijas se pueda utilizar en la cocina. Una vez que tengas suficiente menta en casa, la puedes utilizar para adornar postres, darle un toque de frescura al agua de sabor, para preparar mojitos, hacer tés y hasta deliciosas salsas para acompañar tu menú semanal. Perejil El perejil es otra gran opción para cultivar dentro de tu hogar. Esta hierba es muy fresca y aromática, por lo que es indispensable en tu cocina. Antes de comenzar a cultivar, recuerda que hay dos tipos de perejil: el de hoja rizada y el de hoja común; escoge el que más te guste. Aunque esta hierba de cocina no requiere de muchos cuidados, es importante que obtenga bastante sol. Puedes utilizar perejil en un sinfín de platillos, sopas, salsas y ensaladas.CilantroEste es un básico en la cocina mexicana, pues sin esta hierba, los tacos no serían lo mismo. Los expertos recomiendan plantar el cilantro entre los meses de agosto y septiembre. Otra ventaja es que la planta usualmente sobrevive al invierno. Usa está hierba para darle sabor a tus salsas caseras, para darle un toque final a los tacos o para cualquier otro guiso. RomeroSi no tienes mucha experiencia en el área de la jardinería y las plantas, el romero es una gran opción para ti. Esta hierba es indispensable en la gastronomía italiana, pues las salsas y los platillos no serían tan deliciosos sin el sabor que aporta el romero. Esta planta solo requiere de bastante luz del sol. Recuerda que puedes utilizar el romero para infusionar aceites, para darle un giro a las papas o para hacer una receta de pollo o carne aún más exquisita. Albahaca¡Otra hierba de cocina imperdible de la gastronomía italiana! La albahaca es un must a la hora de preparar pesto, salsas de tomate y pizzas, pues brinda un toque especial de frescura a cualquier preparación. Los expertos dicen que a esta planta le encanta el calor y la luz brillante, por lo que es recomendable colocarla en un lugar adecuado.
Ixtapa Zihuatanejo es uno de los destinos vacacionales más conocidos en México, el cual destaca por sus playas, naturaleza y atardeceres. Un lugar perfecto para que se desconecten y disfruten en familia o en pareja. La comida de la zona es muy variada y tradicional. Pueden comer muchos platillos con ingredientes frescos del mar, como las famosas tiras de pescado, tacos de pescado, camarones al mojo de ajo, pescado en adobo o ostiones y almejas frescas. El aporreadillo, un delicioso plato elaborado con huevo, carne y chile o el puerco horneado, es icónico de la región. Ya sea en las playas o en el centro de la ciudad, existen muchos restaurantes tradicionales para comer delicioso. También hay algunos restaurantes que ofrecen comida contemporánea o internacional, los cuales se benefician de los productos frescos de la región y de la imaginación de sus chefs.¿Quién se va a dar una escapada a Ixtapa este verano? Les comparto algunas recomendaciones de restaurantes para deleitar el paladar.Gourmetip: Pedir mesa en la terraza para disfrutar de la brisa.Bistro del MarGran opción para desayunar o cenar al atardecer con vista al mar. Cocina internacional con el sello de Grupo Estoril. Pregunten por las sugerencias del día.Emilio’s PizzasBuen lugar para ir en plan relajado familiar si tienen antojo de pizza artesanal a la leña. Las costillas BBQ también valen la pena.Kau KanPónganse en manos del chef Ricardo Rodríguez, quien elabora ricos platillos de su inspiración en un paradisiaco lugar con vista al Océano Pacífico.Para más recomendaciones de restaurantes en Ixtapa los invito a mi sitio.
El imponente bosque de coníferas coquetea con robarme la atención, sin embargo, mis sentidos se concentran en algo más: ahí, subiendo los escalones de las calles empedradas de Tlalpujahua, están los puestos de comida del mercado. Hay ollas exhalando el humo de sus tamales y corundas, conservas y ates acorralados por las abejas, pan apilado en bolsas. Ay, con el pan de pulque. Ay, con el pan de pucha. En Michoacán, la naturaleza es la que llama pero es la comida la que obsesiona a regresar. Quien no ha ido a comer a este estado se ha perdido de una de las tres mejores gastronomías regionales del país. Más claro, imposible. Michoacán es un conglomerado de michoacanes. La zona lacustre, el mar, la milpa, el bosque albergan una tradición, una colección de sabores enmarcados por las técnicas ancestrales y los ingredientes endémicos. A esa suma cultural, a esas coordenadas geográficas, les debemos más que éxtasis culinarios. Gracias a ellas aparecemos en la única lista que importa: la del Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. “La gastronomía michoacana es única por la alineación de un paisaje fértil con muchos tipos de terreno y lagos ricos en pesca, así como una cultura prehispánica que ha pasado sus tradiciones a través de generaciones”, asegura el arquitectico Fernando Vela, presidente del Festival gastronómico Morelia en Boca. Desde sus heterogéneos rincones, collage de imágenes y climas, salen productos excepcionales como los charales, el pescado blanco, la trucha. En la meseta purépecha se dan productos como el amado aguacate; en Zamora del Valle, las fresas; en Valle de Apatzingán, los limones, las moras; en la milpa, esos maíces rojos, negros, azules, amarillos con la mineralidad en las entrañas; de Cotija, su queso. Aunque de quesos no son los únicos, pero sí los más prestigiosos. Otros menos conocidos son los quesos de la Ruana, de Tierra Caliente, frescos u oreados.Las manos detrás de la cocina complementan esta suerte de sortilegio. Lucero Soto, una de las chefs más representativas de la región, cree que el verdadero tesoro está en las cocineras tradicionales. Nombres como Esperanza Galván resuenan en embajadas del mundo haciendo lo que mejor saben hacer: ser guardianas de recetas y técnicas, exportadoras de cultura; ella, particularmente, de la purépecha. También está Blanca Villagómez, en Tzintzuntzan, quien según el arquitecto Fernando prepara una hueva de pescado en salsa de guajillo como ninguna otra. Lucero Soto, por su parte, no es cocinera tradicional pero acerca el folklor michoacano de las calles a los manteles emblemáticos del país desde el Restaurante Lu Cocina Michoacana. No se puede dejar de mencionar a Mariana Valencia de Cocina M, en Uruapan.En Morelia hay que emprender un peregrinaje por carnitas Don Raúl, o encaminarse de filón hasta Quiroga para probarlas confitadas en cazo de cobre. Ante una señora con una cubeta de charales hay detenerse por un taquito de tortilla de maíz, un puñito de charales fritos y unas gotitas de limón –poquita, porque no queremos críticas–. De mañana hay que estar por la catedral o el mercado y sentarse en uno de esos locales con nombres de mujeres para ser provistos de platos de plástico rojo y unos uchepos con los sabores del elote, unas corundas con la trinidad mexicana de la garnacha –crema, salsa y queso– y un atolito dulce.Yo no me pierdo la sopa tarasca para el medio día o las atapakuas purépechas, parecidas al mole; se preparan semillas como el cacahuate o la pepita de calabaza y van acompañados de verduras y carne. En Lu me gusta probar las enchiladas morelianas de pato que inhabilitan cualquier tipo de insatisfacción. El arquitecto Fernando prefiere la xanducata (una especie de pipián elaborado también con pepita), las jahuácatas (una corunda preparada en capas y que lleva frijoles) y por supuesto, el aporreadillo de Tierra Caliente. Como gran conocedor de la gastronomía de aquel estado habla del churipo purépecha (un plato de cuchara), del mole de queso y el conejo estirado, tradicional de Corpus Christi.A la hora del postre la gastronomía michoacana ofrece variedad. Los chongos zamoranos, la fruta en conserva y los ates pueden conseguirse en las tiendas que resguardan mujeres ataviadas con vestidos virreinales. Lucero Soto dice que cuando el antojo llama a mitad de calles hay que recurrir al gazpacho moreliano.Yo no dejo el estado sin comerme unas morelianas de cajeta, nuez y papel estrella o sin buscar por cielo, mar y tierra la mejor heladería, esa que venda una buena nieve de pasta de gusto avainillado, tradicional de Pátzcuaro. Cuando llega la hora pido uno doble. Y es que Michoacán, nada de sencillo. Eso nunca.
Los vinos blancos son un planeta repleto de ecosistemas. Algunos dan la sensación de estar en un jardín en primavera, otros en una mañana invernal en las montañas, en una fiesta tropical o disfrutando de una bocanada a la brisa marina. Puede que, para muchos, los vinos tintos sean quienes gozan de toda la atención. Lo cierto es que los blancos son un poema a la nariz, frescura en el paladar y los grandes amigos de los frutos el mar, las preparaciones cítricas y de aquellos platos con un ligero contenido de grasita. O sea, que, junto con la comida mexicana son el dueto perfecto.El domingo pasado asistí al evento presencial en Casa Xipe que organizó la denominación de origen española Rías Baixas en México. La cata de sus vinos fue un recordatorio de que los blancos pueden ser vinos complejos, redondos y sorprendentes. Olvídate de los vinos paliduchos, dulces como la miel –aunque siempre hay milagros en los viñedos del Señor–, y aventúrate a explorar la fiesta veraniega de los blancos.Lo que conocemos como vino blanco nace de las uvas blancas de la vitis vinifera. Las más comunes en México son la chardonnay, la sauvignon blanc y la chenin blanc procedentes principalmente del Valle de Guadalupe, Querétaro, Aguascalientes y San Luis Potosí. Si te gustan los vinos españoles entonces en tu vocabulario estarán cepas como la albariño –varietal inexorable de Rías Baixas– la malvasía, verdejo, txakoli –mi uva blanca favorita del momento–, la garnacha blanca, entre muchas otras. En los países fríos de Europa brillan varietales como la silvaner, la riesling o la gewürztraminer.Lo que hace a un blanco un deleite tiene que ver con su acidez. La acidez es al vino blanco lo que la armonía a una canción, el color a una obra de arte. Para que no sobresalga, la acidez debe estar balanceada con respecto al alcohol y al dulzor del líquido.A diferencia de un tinto, el vino blanco se cosecha cuando el nivel de grados brix (concentración de azúcares) es el ideal para el enólogo. En seguida se lleva a despalillar y estrujar. Luego se macera en frío –a unos 17 grados– y la fermentación se realiza sin piel. Generalmente se consumen jóvenes, aunque algunos otros, se dejan reposar en barricas de primero o segundo uso para no robarle protagonismo a sus aromas frutales. El líquido resultante va del amarillo verdoso al oro viejo y toda la gama de tonalidades que cabe entre ambos. Los aromas van de los florales, frutales y herbales, hasta la bollería como mantequilla, miel y brioche. También existen aromas a roble, cedro y maderas, en caso de que haya tenido envejecimiento en barrica. La sugerencia de uso es siempre fría. ¿Qué tanto? Depende de la calidad y añada del vino y claro, del momento del día. Es a menos de 12º C que los vinos blancos adquieren esa frescura y ligereza que tanto los distingue. Para maridarlos acompáñalos con quesos ligeros y frescos, de poco o nada de envejecimiento, mariscos, pescados, cocina oriental, pastas ligeras, tacos, quesadillas fritas vegetarianas, y por supuesto, postres frutales, cremosos o ligeros.Aquí te dejo algunas recomendaciones de vinos blancos que he probado últimamente y que me han sorprendido. Son un buen motivo para juntarse en la familia o con amigos para celebrar la vida. Terras Gauda Un vino de la región de Rías Baixas en el que encontrarás aromas a fruta de hueso como melocotón, cítricos como la mandarina y una marcada mineralidad. Te lo recomiendo para acompañar este delicioso molcajete de mariscos.Molcajete de MariscosDo FerreiroOtro vino de la DO de Rías Baixas cuyas uvas albariño proceden de viñedos de más de diez años. Encuentra en él una mineralidad sustanciosa, aromas a manzana y herbales, así como una excelente acidez en boca. Disfrútalo junto a pescado al horno como este que te propongo.Pescado con Papas a la Crema
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