Deliciosas recetas fáciles con Bimbo Thins
Recetas Fáciles

Deliciosas recetas fáciles con Bimbo Thins

Por Kiwilimón - Septiembre 2012
Los Bimbo Thins es una nueva opción que se puede encontrar en los supermercados y tiendas populares para el deleite de quienes buscan una nueva alternativa de consumir pan pero bajo en calorías. Estos panecitos, por ejemplo, aportan 95 calorías en una porción, de las cuales son: 9% grasa, 78% carbohidratos y 13% proteínas. Aunque es importante tener encuenta que estos valores son únicamente del producto, falta incluir el o los ingredientes que se acompañen con el mismo. Aquí te recomendamos varias ideas de cómo preparar recetas o platillos deliciosos con estos panecitos. Verás que son muy buenos para alguna reunión, fiestas, el lunch de tus hijos, y hasta para un refrigerio del día a día. (te recomendamos hacer click en el título de la receta para ver más detalles de preparación) Bimbo Thins con Salmón. Esta receta tiene todo. La combinación es deliciosa entre textura y sabor, te encantará. Bimbo Thins con Pechuga de Pollo Asada. No puedes dejar de hacer esta receta fácil de preparar e ideal para toda la familia. Bimbo Thins con Queso Cottage y Frambuesas. No hay mejor manera de disfrutar la rica combinación de fruta con queso cottage que con Bimbo Thins, la porción perfecta del pan. Bimbo Thins con Cochinita Pibil. Un platillo típico mexicano originario de Yucatán que podrás disfrutar de forma muy saludable. Bimbo Thins con Jamón y Guacamole. Si tienes antojo de un rico guacamole, con esta receta te damos una idea de como lo puedes combinar. Bimbo Thins con Pera y Queso Gorgonzola. Si eres amante de los quesos italianos y dulces, esta es la combinación perfecta para disfrutar de un rico platillo saludable. Bimbo Thins con Queso de Cabra y Cajeta. Cuando quieras probar un postre rico, saludable y muy fácil de preparar, esta es la opción para ti. Bimbo Thins Panino. Rico panino que además de saludable esta delicioso. Club Sandwich con Bimbo Thins. Apetitoso Club Sandwich, tan fácil de preparar que se convertirá en tus recetas favoritas.  

Y tú, ¿cómo comerías los Bimbo Thins?

   
Califica esta receta
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Lavar las verduras puede parecer una tarea sencilla y sin muchas complicaciones, pero limpiar adecuadamente algunas de las más complicadas es algo que nos lleva a buscar cómo lavar el brócoli para no enfermarnos.Hay muchas formas en las que las verduras pueden contaminarse, pues conforme crecen, entran en contacto con animales, suelo, agua y trabajadores agrícolas, todos los cuales pueden introducir sustancias nocivas. Además, una vez que se cosechan las verduras, pasan por varios pares de manos (a medida que se empacan, envían, compran, preparan y almacenan), lo cual también tiene el potencial de contaminar los alimentos con bacterias y gérmenes dañinos.A pesar de que muchas verduras se pueden lavar con agua fría y no es necesario usar jabones ni detergentes, hay algunas que requieren especial atención a la hora de limpiarlas, como el brócoli, por ejemplo.Cómo lavar el brócoliComo primer paso para antes de lavar brócoli (o cualquier otra verdura), lava primero tus manos con agua y jabón, antes y después de preparar verduras frescas, en general, así evitarás contaminarlas tú mismo.Otra recomendación útil es que no laves el brócoli hasta justo antes de prepararlo. Cuando estés listo para usarlos, entonces recorta la parte dura del tallo aproximadamente a dos centímetros de la parte inferior y enjuágalo con agua corriente fría. El brócoli, como la coliflor, tiene muchos lugares donde los gérmenes pueden esconderse, así que para asegurarte de eliminarlos por completo, remójalo después de enjuagarlo en un recipiente con agua fría durante dos minutos y posteriormente, enjuaga bajo el chorro de agua fría nuevamente.También puedes remojar el brócoli en una mezcla de 4 partes de agua por 1 de vinagre blanco por 20 minutos, para después enjuagarlo bajo el chorro de agua, de esta manera, puedes reducir los residuos de pesticidas en las verduras.Aunque parece complicado, lavar el brócoli correctamente tampoco tiene mucha ciencia, pero es importante que lo hagas, para evitar bacterias y gérmenes en tus comidas.
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
Lavar las verduras puede parecer una tarea sencilla y sin muchas complicaciones, pero limpiar adecuadamente algunas de las más complicadas es algo que nos lleva a buscar cómo lavar el brócoli para no enfermarnos.Hay muchas formas en las que las verduras pueden contaminarse, pues conforme crecen, entran en contacto con animales, suelo, agua y trabajadores agrícolas, todos los cuales pueden introducir sustancias nocivas. Además, una vez que se cosechan las verduras, pasan por varios pares de manos (a medida que se empacan, envían, compran, preparan y almacenan), lo cual también tiene el potencial de contaminar los alimentos con bacterias y gérmenes dañinos.A pesar de que muchas verduras se pueden lavar con agua fría y no es necesario usar jabones ni detergentes, hay algunas que requieren especial atención a la hora de limpiarlas, como el brócoli, por ejemplo.Cómo lavar el brócoliComo primer paso para antes de lavar brócoli (o cualquier otra verdura), lava primero tus manos con agua y jabón, antes y después de preparar verduras frescas, en general, así evitarás contaminarlas tú mismo.Otra recomendación útil es que no laves el brócoli hasta justo antes de prepararlo. Cuando estés listo para usarlos, entonces recorta la parte dura del tallo aproximadamente a dos centímetros de la parte inferior y enjuágalo con agua corriente fría. El brócoli, como la coliflor, tiene muchos lugares donde los gérmenes pueden esconderse, así que para asegurarte de eliminarlos por completo, remójalo después de enjuagarlo en un recipiente con agua fría durante dos minutos y posteriormente, enjuaga bajo el chorro de agua fría nuevamente.También puedes remojar el brócoli en una mezcla de 4 partes de agua por 1 de vinagre blanco por 20 minutos, para después enjuagarlo bajo el chorro de agua, de esta manera, puedes reducir los residuos de pesticidas en las verduras.Aunque parece complicado, lavar el brócoli correctamente tampoco tiene mucha ciencia, pero es importante que lo hagas, para evitar bacterias y gérmenes en tus comidas.
Aunque Malini Seetharam llegó a México en abril de 2018, su emprendimiento de cocina del norte y del sur de la India comenzó a provocar sonrisas a los citadinos desde mayo. Pero que no se piense que Malini aterrizó en el país siendo una cocinera novata. El sabor súper construido de sus platillos ya lo anuncia. Su camino profesional comenzó varios años antes, en Nueva Delhi, con el servicio personalizado que esta chef hacía posible en la cocina de su propia casa.Malini afirma que, “cocinar y servir siempre ha sido mi interés y un motivo de alegría”. Eso puede sentirse en los curries, en las phulkas y las dosas que ella misma confecciona diariamente, en los chutneys que varían cada día de sabor. “Mi objetivo ha sido el de explorar la armonía entre la cocina mexicana y la india, especialmente en la rica abundancia de especias que ambas utilizan, ya sea en el curry y en las salsas, así como en el popurrí de dulce-picante, picante-dulce”. Las notas especiadas de su cocina son adictivas para un mexicano. Lo dice su servidora quien, al menos una vez por semana, pide uno de los cuatro menús que Malini ofrece bajo pedido, con un día de anticipación. Eso sí: cada vez que me enfrento a sus menús debo investigar en San Google para obtener una imagen, una descripción, que me prevenga del banquete que recibiré vía UBER. La propuesta gastronómica de Malini no se limita a los platillos comodín de la cocina india. Ya saben, los típicos chicken tikka masala –que en realidad es creación inglesa y no india– o las samosas. Sus combinaciones son un viaje, que, sin conocer su país, te hacen imaginar paisajes, atardeceres, recuerdos a un lugar lejano y excitante. “Quiero llevar a mis comensales a una expedición culinaria a través de las delicias regionales de la India y brindarles una perspectiva completamente nueva sobre la amplia gama de opciones disponibles en mi cocina, mostrando también algunos platos tradicionales como dosas, idlis o vadas”. ¿Autenticidad? ¿Cultura comestible? Claro. Todo eso cabe en los tuppers que te llegan a tu casa antes de la hora de la comida.La cocina india puede ser tan golosa y sana como el cinturón mande. Por eso en su menú, Malini propone algunas opciones ligeras o vegetarianas en las que el dal fry o los garbanzos en curry brillan por el elegante balance entre sus especias. Ni quién se acuerde de la carne. “Me gusta también ofrecer una experiencia de comida casera sana y saludable para mis clientes, pero sin comprometer el sabor”. Vegetariano o con pollo, del norte o del sur de la India: el sabor de la cocina de Malini es un bordado preciso y alegre del producto mexicano y las sazones de su tierra.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD