Manteniendo Frescos Los Alimentos
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Manteniendo Frescos Los Alimentos

Por Kiwilimón - Marzo 2012
Recordemos antes que nada que todos los alimentos son perecederos. La principal causa de deterioro es el ataque de microorganismos como son las bacterias, levaduras y hongos. Una de las formas más usuales de conservar frescos los alimentos es el frío, algo que se utiliza desde la prehistoria de la humanidad. Hay pruebas notorias en distintas culturas sobre el uso de nieve y hielo para conservar las presas cazadas. Heladeras primero, congeladores, y finalmente los freezers, cambiaron la realidad del mundo a partir de los años 30, donde surgen los primero alimentos congelados. Veamos algunos tips que ayudarán a conservar frescos los alimentos, muy simples y prácticos. Comprar y congelar - Verificar siempre las fechas de vencimientos de los productos envasados. - Realizar las compras de verduras y frutas periódicamente en una verdulería, te permitirá acceder a estos productos frescos y en las cantidades que necesita cada día. - Si las compras las realizas en un supermercado, carga en su carrito por último los alimentos congelados y los mantenidos en las heladeras. Esto permitirá no romper la cadena de frío hasta llegar a su hogar. Toma la precaución de guardar estos alimentos de inmediato en la heladera o freezer ni bien desempaque la compra. - Si realizas tus compras una vez a la semana o en períodos más amplios, separe los productos que pueden ser guardado en heladera por ser utilizados de inmediato, y los que deberán guardarse en el freezer para consumir en un tiempo más extenso. - Si guarda frutas y verduras dentro de bolsas plásticas en su heladera, tenga como norma cambiarlas cada 3 días para evitar que la humedad que se genera dentro, se almacene y sea utilizada por microorganismos. - Todo recipiente contenedor o bolsa para freezado, debe estar totalmente limpia. - Al incorporar nuevos alimentos al freezer colóquelos detrás de los que ya tenía. - Hay alimentos como los panes, tortas, manteca entre otros, que absorben los olores y/o sabores. Estos deben ser almacenados en distinto lugar que aquellos que despiden olor. - Para conservar la frescura de alimentos enlatados una vez abiertos, nunca dejarlos en sus latas sino colocarlos en envases de cierre hermético. Descongelando - Cuando descongeles alimentos del refrigerador puedes dejarlos al interior de la heladera para que tomen la temperatura normal, utilizar el microondas, o puede sumergir el paquete o contenedor en agua fría. - No vuelvas a congelar un alimento descongelado, salvo que cambie su estado (crudo a cocido). - Hay alimentos que si se exponen al frío de una heladera pierden su textura y calidad. Es el caso de los plátanos, ciertas frutas y verduras. Estos no deben ser congelados. - Ante cualquier duda por el cambio de textura, olor o color de un alimento, no dudes y elimínelo de tu heladera. El conservar frescos los alimentos permitirá cuidar la salud y bienestar de su familia. A continuación te dejamos algunas recetas recomendadas para que aproveches tus compras y todos los alimentos de tu refrigerador. Mousse de Limón Un postre frío de limón, delicioso para temporada de verano y calor. Es ideal si se prepara con un día de anticipación. Ensalada de Papa con Hierbas Una rica y sencilla ensalada de papas que se puede preparar con un día de anticipación. Pescado Empapelado con Tomates y Aceitunas Pescados cocinados en papel de cera con tomates, tomillo y aceitunas. Camarones en Escabeche Este cóctel de camarones en escabeche sabe delicioso como botana acompañado de galletas saladas.. Prepáralo con un día de anticipación. Couscous Un buen cambio al arroz, el couscous es un grano típico del mediterráneo. En este caso servido con almendras. Espárragos con Vinagreta de Mostaza Un rico acompañante o plato de entrada.
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La temporada de Cuaresma inicia este año del 17 de febrero al sábado 3 de abril y se trata de un importante periodo para la iglesia católica, el cual se inaugura con el miércoles de ceniza y termina con el domingo de resurrección. Durante esta temporada la dieta de los feligreses cambia ligeramente y por eso te explicamos qué es lo que no se debe comer en Cuaresma. ¿Qué es la Cuaresma? Tal como explica la Agencia Católica de Informaciones (ACI Prensa), la Cuaresma es una festividad que se originó en el siglo IV y su objetivo es reflexionar acerca de los 40 días que Jesús pasó en el desierto antes del Viacrusis así como también darles una oportunidad a las personas para arrepentirse de sus pecados y modificar sus errores a través de su acercamiento con Jesús al prepararse para recibir la Pascua.¿Qué es lo que no se debe comer en Cuaresma? Durante este proceso, se deben hacer algunos “sacrificios” que representan el apoyo y la empatía a lo que padeció Jesús en el desierto, por eso existe una pequeña lista de alimentos prohibidos que no deben consumirse durante la temporada de Cuaresma, los cuales te mostramos a continuación.Carne rojaChorizoTocinoJamón y otros embutidosMientras existen personas que evitan las carnes rojas únicamente durante los viernes de Cuaresma, también hay quienes no las consumen durante los 40 días de la temporada. Esto se debe a que la carne roja representa los pecados y excesos de la vida mundana, aunque algunos también lo consideran el Cuerpo de Cristo, por lo que sería una falta de respeto tomarlo. ¿Qué alimentos sí se pueden comer en Cuaresma? Si eres un amante de las carnes rojas y esta temporada es complicada para ti, no te preocupes pues hay un montón de alimentos deliciosos y nutritivos que con los que puedes reemplazar tu ingrediente favorito, tal como:PolloPavoPescadoSoyaMariscosVerdurasTambién te dejamos unas cuantas recetas que podrían ayudarte a sobrellevar la falta de carne roja durante esta temporada de Cuaresma.Tacos de pescado rebozados al pastor Salmón al pibil Deliciosos ejotes a la mexicana ¿Ya conocías qué alimentos no se deben comer en Cuaresma?
Al escuchar la palabra “ceviche” tal vez comiences a salivar. Es sinónimo de emoción, de colorido y también de variedad. La época de calor los demanda en las mesas y es que no hay nada como comerse uno para una comida exquisita, rápida y ligera. Su universo comienza a explicarse desde indagar en cómo escribirlo, si con “v” o con “b”. Sobre el origen de esta palabra existe una referencia de Javier Pulgar Vidal, historiador peruano, quien asegura que viene de la palabra quechua siwich, la cual significa “pescado fresco” o “pescado tierno”.Otra explicación es la que da el Centro Virtual Cervantes que explica que este vocablo tiene sus orígenes en el árabe sikbāǧ, que es un método de conservación con ácidos como vinagre o jugo de cítricos, y que otras formas de escribirlo (menos comunes, eso sí) son seviche y sebiche. Lo cierto es que ambas son usadas y correctas, depende del lugar y la costumbre.Mauricio Ávila, investigador gastronómico, dice que el ceviche en México, en su opinión y desde el enfoque tradicional, es una técnica y no solo un platillo, para el cual es indispensable que se use un cítrico para curtir lo crudo, que puede ser pescado, camarón, langosta, caracol, almeja, entre otros insumos. Y a esto se le añaden, según la región, hierbas, verduras, chiles y salsas —crudas—, sal, entre otros, eso sí: todo fresco. Respecto a su origen expresa que hay ciertos mitos, y que si bien se ha vuelto famoso y mediático decir que este viene de Perú, aclara que lo correcto es mencionar que existe gracias a la riqueza que surgió con el intercambio a raíz de los viajes de la Nao de China en el siglo XVI, también llamada el Galeón de Manila y el Galeón de Acapulco.Estas rutas navieras comerciales y culturales que abrieron los españoles entre América y Filipinas, son las responsables de un sinfín de técnicas, ingredientes y conocimientos originarios de Asia y África. Este hecho también lo señala el Gran Larousse de la Cocina respecto al ceviche y sus posibles inicios.Además de especias, sedas, marfil, porcelana y más llegaba algo aún más significativo: comerciantes y marineros filipinos chinos, tailandeses, vietnamitas y más, así como esclavos japoneses y africanos, con saberes y sabores que fueron incorporando en las tierras a donde llegaban con los alimentos que traían tales como arroz, limón verde, naranja agria, limas, plátanos, mangos y más. Él ha realizado diferentes entrevistas en trabajo de campo alrededor de diferentes regiones como Costa Grande, Costa Chica, Quintana Roo, entre otros, y la constante es que las cocineras y los pescadores sugieren curtir el pescado durante 10 minutos máximo y en el caso de los crustáceos, de 15 a 20 minutos. También añade que se debe comer al momento, pues la prontitud y la frescura son sus reglas. Incluso, se prepara en pangas, cayucos o lanchas con la pesca recién sacada pues es parte de la cocina de marineros y las tostadas están asociadas a él ya que esta otra técnica de conservar las tortillas antes de que se echen a perder es común en nuestro país por temas de aprovechamiento y cero desperdicio.Alma Cervantes, investigadora y cocinera sinaloense, explica que el ceviche en Sinaloa es un platillo fundamental de diario: ya sea que te pares en una carreta callejera para comerlo, acompañado por un agua de cebada, o que lo prepares en casa y lo acompañes con una cerveza, es identidad alimentaria.El ceviche sinaloense original más consumido lleva limón, pimienta negra molida, a veces ajo, sal de grano, pepino, cebolla morada, jitomate y camarón fresco. Expresa que también se usa mucho el ceviche en salsas negras, que lleva casi lo mismo que el anterior —con excepción de jitomate—, y una mezcla de salsa inglesa, de soya, jugo limón y de naranja, además de chiltepín. Los de jaiba, pulpo, robalo, botete y pargo son otros habituales.Uno que está desapareciendo y que aún se ve en la parte sur de ese estado es el de camarón seco, narra Alma, ya que está relacionado a una técnica de conservación llamada barcina que consta de una bola hecha con hoja de palma sellada con hilo de caña y que envuelve  al camarón. Este se conserva ahí hasta siete años. Se solía vender en las tiendas de pueblo, pero al cambiar el tipo de comercios, se ve cada vez menos. Álvaro Maldonado es un artesano que aún las hace para conservar este conocimiento. Para Rodrigo Estrada de Agua y sal y Yemanyá, el ceviche hoy en día es un platillo emblemático en América Latina que la comunicación y la globalización ha dado a conocer. A él personalmente le entraña el ceviche estilo Acapulco de su infancia —que de acuerdo a Eduardo Palazuelos de Mario Canario y Zibu, lleva salsas Búfalo y cátsup, jitomate, aceite de oliva, pimienta, sal, orégano, aceitunas, cilantro, cebolla, jitomate y limón y puede hacerse con pescado, camarón, pulpo y más—.Ceviche is the new black, expresa Rodrigo pues es un estilo de comida que atrapa los sentidos por sus notas de acidez y picante que dan ganas de querer más y sobre todo, es un plato sumamente saludable, otra tendencia que hoy en día lo hacen atractivo. La creatividad del ceviche en la cocina contemporánea está en sacarle el máximo provecho al sabor de cada pescado y a entender que se pueden incorporar otros elementos no usuales en ellos. Una de sus creaciones es el cebiche a la leña que lleva pesca del día y camarón en salsa de chile rayado, cebolla morada y cilantro acompañado de esquites asados con un toque de sal ahumada de Alderwood.Este cocinero ha sido viajero y nómada: después de vivir ocho años en San Francisco y haber sido parte del equipo de La Mar, cebichería de Gastón Acurio, afirma que hoy en día existen cinco elementos básicos para crear un ceviche: pescado, limón y otros cítricos, sal —fundamental—, cebolla —incorporada al final para que no pierda su textura— y chiles—incluso, incorporando algunos poco usados en estas preparaciones como el chilhuacle o el puya—.La leche de tigre es algo que diferencia al peruano del mexicano, así como algunos elementos que lo conforman como la incorporación de granos frescos de maíz choclo o cancha, así como el uso del camote, que para él es un eslabón para hacerlo redondo, cremoso y con notas dulces que le dan otras sutilezas. Datos sobre el ceviche:En México existen distintos tipos de ceviche.Por ejemplo, en Manzanillo, Colima, se prepara con pescados como sierra, chile, sábalo, robalo y pargo. Su receta lleva jitomate, cebolla morada, pepino, cilantro, zanahoria, limón y sal de Colima. Su peculiaridad es que el pescado se ralla con tenedor y queda molidito muy finamente.El nayarita es similar al colimota: lleva zanahoria, cebolla, jitomate, cilantro, pepino y limón. El secreto de su receta está en lo pequeño de los trozos de los ingredientes y en dejarlos marinar muy bien en limón.En Veracruz, desde Alvarado y sus alrededores, pueden encontrarse desde los que se hacen con palmito (acompañado con una salsa de chile chilpaya), hasta los que tienen caracol. ¿Sabías qué en Perú el cebiche tiene su día? Es el 28 de junio. Esta fecha fue instaurada en el 2008, gracias a una resolución del Ministerio de la Producción (Produce), con un antecedente en el 2004, cuando fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación por el Instituto Nacional de Cultura (INC).Rodrigo sugiere que nunca se usen pescados congelados para los ceviches sino que siempre sean frescos y locales, evitando el consumo de tilapias o basas importadas, además de que se respeten las vedas.Alma aconseja que cuando hagan un ceviche antes se meta el pescado o el camarón en un poco de hielo con sal y se meta al refrigerador de media hora a una hora pues esto hace que tengan mejor consistencia.
Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
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