Recetas fáciles en licuadora
Recetas Fáciles

Recetas fáciles en licuadora

Por Kiwilimón - November 2018
Picar los ingredientes, triturarlos en el molcajete, mezclarlos en un bol, y después, limpiar todo eso. Si nada más de pensar en todo lo que tienes que hacer ya te da flojera preparar la comida, te tenemos una solución: recetas fáciles en licuadora. Cocina usando este maravilloso electrodoméstico y descubre lo sencillo que es disfrutar de una deliciosa comida con tan solo una licuadora. Flan de coco en licuadora No batalles con miles de recipientes. Con esta receta solo necesitas tu licuadora y el refractario donde hornearás el flan. Para que sepa más rico, déjalo en el refrigerador por lo menos media hora antes de servir.   Filetes de pollo en crema de chipotle Esta receta es perfecta para esas ocasiones en las que quieres lucirte, pero no tienes mucho tiempo. Para darle más sabor a la salsa puedes sustituir el agua por caldo de pollo. ¡Quedará súper rico!   Pan de elote sin harina Prepara un pan de elote como el que hacía tu abuelita sin harina y, lo mejor de todo, ¡sin ensuciar montones de cosas! Un tip: si te gusta sentir la textura del elote, no licúes mucho la mezcla. Así quedarán algunos pedacitos más enteros.   Albóndigas de carne en salsa de tomate No te compliques cortando los ingredientes a mano. Solo ponlos en la licuadora y ¡listo! Controla el número de pulsaciones para asegurarte de que tanto las albóndigas como la salsa adquieren la consistencia que buscas.   Huevos florentine con salsa holandesa No tienes que ser un experto en la cocina para preparar exquisitas recetas gourmet. Con tu licuadora es suficiente. Sirve cada huevo con pan tostado en tiritas, cebollín picado o perejil.   Aprovecha tu licuadora y saca a relucir tus habilidades culinarias. ¿Te gustaría saber más recetas con licuadora? Visita Kiwilimón para conocer más ideas.
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De las cosas que más extraño de la vieja normalidad, la experiencia de comer en un restaurante está definitivamente en el top 3. Aunque pueda pedir comida a domicilio y seguir disfrutando de mis platillos favoritos, algo hace falta.Por fortuna, ha llegado a México una plataforma que realmente trae a casa la experiencia de comer en un restaurante, más allá de solo la comida. Su nombre es Take a Restaurant y con ella puedes reservar una experiencia exclusiva de una manera fácil y personalizada, para tener la oportunidad de disfrutar de tu restaurante favorito en casa.Con este servicio puedes elegir en casa una selección de 18 exclusivos restaurantes que ofrecen una buena parte de la interesante escena gastronómica citadina, con nombres consolidados como Mikel Alonso (Grupo Biko) o Gabriela Ruíz (Carmela y Sal), hasta propuestas más atrevidas como la cocina fusión de Norma Listman y Saqib Keval (Masala y Maíz).Take a Restaurant te permite reservar a través de la web www.takearestaurant.com tu restaurante favorito, escoger una opción de menú y prepararte para que tu casa se convierta en ese restaurante tan deseado. Una vez que reservas, Take a Restaurant se encarga de coordinar todos los detalles para garantizar que cada servicio sea inolvidable. Esto significa que el equipo llega una hora antes con todo lo necesario para transformar tu casa en su restaurante; luego, tienes el servicio del personal como si estuvieras ahí, y finalmente, ellos recogen todo y dejan tu cocina impecable.Esta plataforma viene de España, en la que está disponible en Madrid y Barcelona, donde las reservas más constantes son para grupos de entre 6 y 10 personas, que buscan reunirse tranquilamente con sus amigos o familiares y poder hacer un plan diferente y disfrutar de la sobremesa sin prisa, pero también parejas que celebran ocasiones especiales.Ciudad de México es la primera ubicación internacional de Take a Restaurant, así que vale la pena probar este nuevo servicio, que promete hacernos sentir fuera de casa, sin necesidad de salir de ella.
Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
La comida tailandesa tiene sabor picante, pero no sólo por el uso de chile, sino que ese toque picante también es gracias al uso constante de especias como el jengibre, y condimentos como el curry, por ejemplo.La mezcla de sabores ácidos, salados, dulces y picantes en la gastronomía tailandesa suele deberse al uso de ingredientes como leche de coco, ajo, chiles picantes, hierba de limón y la salsa de soya. La estrella de este tipo de comida es el arroz, usado en muchos platillos de la comida tailandesa.En cuanto a las carnes que usan al cocinar, el pollo y la carne de cerdo son las más comunes, pero los platillos con camarones abundan y es parte de una de las versiones del Pad Thai, el platillo más popular no sólo en las calles de Tailandia, sino en el mundo.Pad ThaiEl pad thai consiste en un guiso de tallarines salteados con pollo o camarones o también tofu, el cual lleva salsa de pescado, soya, huevo, limón, chile y azúcar. Si tienes la fortuna de viajar al país, seguro encontrarás este platillo en los puestos callejeros tan populares, pero si no, puedes probar hacerlo en casa con nuestra receta de pad thai de camarón.Sopa Thai Tom Yum GoongEsta sopa es picante, así que seguramente como buen mexicano, te va a gustar, aunque tenemos que advertirte que no tendrá el mismo sabor picante al que estás acostumbrado, porque recuerda que la comida tailandesa mezcla dulzor, acidez, sal y picante. La sopa lleva camarones, chile, limón y setas, y va muy acorde con los días lluviosos en el país.Tam ThaiSom Tam es una ensalada muy característica de la gastronomía tailandesa, hecha con papaya verde tailandesa, que no es más que una papaya normal antes de madurar, así que su sabor no es dulce aún, acompañada de limón y chile, que en otras versiones no tan tradicionales, como la Tam Thai, puede llevar camarones secos. Puede ir acompañado de arroz, pollo frito o asado y pinchitos de cerdo.Esperamos que tengas la maravillosa oportunidad de probar estos platillos o tal vez al menos cocinar en casa al estilo thai alguna de nuestras recetas que te dejamos a continuación.Sopa thai con noodles de calabazaPad ThaiSopa tai de tallarines
Chileatoles, chamorros y barbacha. En todo el país amamos comer bien y compartir nuestros favoritos. Por eso, en esta entrega de joyas de esquina, recorreremos tres paradas obligadas en Puebla, Querétaro y el Estado de México. Chileatole de El Carmen, Puebla El chileatole es un platillo a base de maíz, con chile y sazonado con epazote y limón. Se prepara por lo general al carbón y lo sirven en piezas de barro. Es un platillo simple y confortable para el clima fresco de Puebla. Para Luis Serdio, cocinero de origen poblano a cargo de Corazón de Pollo, en CDMX, el chileatole es su gran favorito. Al hablar de este platillo típico mexicano, piensa en su infancia y los días lluviosos de verano o fríos de invierno: “Recuerdo esas noches en las que estuve con mi atole picante y el olor a carbón que desprenden los comales de Chileatole El Carmen, esa pequeña vecindad en donde está el mejor chileatole poblano y que visitó desde que tengo uso de razón.” Aquí, además del chileatole, encontrarás molotes y unos sabrosos esquites. Av 16 de Septiembre 1305 colonia del Carmen.Tacos Don Chamorro, QuerétaroPara Mariano Torre, parrillero y cocinero a cargo de Pazcuala House, el imperdible queretano es los tacos Don Chamorro. Están ubicados dentro del mercado Josefa Ortiz de Domínguez "La Cruz", en el área de comida, y es un lugar al que tienes que llegar temprano porque los taquitos vuelan. Su demanda por lo general es alta, pero se distingue por un servicio impecable, rápido y atento. “¡El chamorro se deshace en tu boca y su sabor es impecable! Si los pediste en tacos, te sorprenderá lo bien servidos que te los dan. Acompáñalos con sus chilitos en vinagre y su guacamole, elaborado con aguacate, tomillo, epazote, manteca y sal”. Dirección: Garibaldi 73 Col. Centro Querétaro, Qro.La Plaza del Taco, Estado de MéxicoLa Plaza del taco, en el Estado de México, tiene muchos puestos que presumen tener la mejor barbacoa del condado. Tal vez todos tengan razón. Pero un puesto en especial fue el que le robó el corazón a la directora de contenidos gastronómicos Alina Hernández. “Al principio llamó mi atención que de todos los puestos era el único que tenía guacamole a manos llenas. Los elegí y ahora es mi favorito de los fines de semana. Su barbacoa es suave, recién sacada del hoyo. Los tacos están bien servidos sobre tortilla de maíz azul y acompañarlos con su guacamole -del que no pica mucho- es un lujo, porque con aguacate todo siempre sabe mejor.”Dirección: Avenida Juan Flores y Casas, Juchitepec de Mariano Rivapalacio, Estado de México.
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