Recetas fáciles en licuadora
Recetas Fáciles

Recetas fáciles en licuadora

Por Kiwilimón - Noviembre 2018
Picar los ingredientes, triturarlos en el molcajete, mezclarlos en un bol, y después, limpiar todo eso. Si nada más de pensar en todo lo que tienes que hacer ya te da flojera preparar la comida, te tenemos una solución: recetas fáciles en licuadora. Cocina usando este maravilloso electrodoméstico y descubre lo sencillo que es disfrutar de una deliciosa comida con tan solo una licuadora. Flan de coco en licuadora No batalles con miles de recipientes. Con esta receta solo necesitas tu licuadora y el refractario donde hornearás el flan. Para que sepa más rico, déjalo en el refrigerador por lo menos media hora antes de servir.   Filetes de pollo en crema de chipotle Esta receta es perfecta para esas ocasiones en las que quieres lucirte, pero no tienes mucho tiempo. Para darle más sabor a la salsa puedes sustituir el agua por caldo de pollo. ¡Quedará súper rico!   Pan de elote sin harina Prepara un pan de elote como el que hacía tu abuelita sin harina y, lo mejor de todo, ¡sin ensuciar montones de cosas! Un tip: si te gusta sentir la textura del elote, no licúes mucho la mezcla. Así quedarán algunos pedacitos más enteros.   Albóndigas de carne en salsa de tomate No te compliques cortando los ingredientes a mano. Solo ponlos en la licuadora y ¡listo! Controla el número de pulsaciones para asegurarte de que tanto las albóndigas como la salsa adquieren la consistencia que buscas.   Huevos florentine con salsa holandesa No tienes que ser un experto en la cocina para preparar exquisitas recetas gourmet. Con tu licuadora es suficiente. Sirve cada huevo con pan tostado en tiritas, cebollín picado o perejil.   Aprovecha tu licuadora y saca a relucir tus habilidades culinarias. ¿Te gustaría saber más recetas con licuadora? Visita Kiwilimón para conocer más ideas.
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Las galletas de jengibre están tan relacionadas con estas fechas que saborear uno de estos bizcochos es como darle una mordida a la Navidad.  Su sabor inconfundible, especial textura y decoración característica hacen que las galletas de jengibre sean un elemento imprescindible en todas las casas durante la época navideña. Pero no siempre ha sido así. Conoce el origen de las galletas de jengibre.Para empezar, hay que saber de dónde viene el jengibre. Esta raíz es originaria de China y llegó a Europa a través de la ruta de la seda hace ya varios siglos. Durante la Edad Media se usaba como especie por su habilidad de ocultar el sabor de las carnes preservadas.Se cree que las primeras galletas de jengibre en Europa se elaboraron a finales de la Edad Media. En aquella época las galletas se decoraban con hojas de oro y tenían varias formas. Debido a que el jengibre todavía era un ingrediente difícil de conseguir en esos tiempos, las galletas de jengibre eran consideradas un lujo que solo los reyes y los más adinerados podían darse.Después de ser un producto típico de las ferias medievales, las galletas de jengibre adquirieron todo un nuevo sentido gracias a la reina Isabel I de Inglaterra. En el siglo XVI la reina pidió que sus galletas tuvieran la forma de algunos personajes, especialmente de los miembros de su corte y pretendientes. Las galletas eran decoradas con atuendos comestibles y se ofrecían a sus invitados.Unos años después los hermanos Grimm crearon un cuento tomando como inspiración las galletas de jengibre. Hansel y Gretel cuenta la historia de dos hermanos que se encuentran en medio del bosque una casa hecha enteramente de galleta de jengibre. Muchas personas atribuyen la popularidad de las casas y los muñecos de jengibre a este cuento.La costumbre de construir las casas de galleta pronto se relacionó con las fiestas navideñas, tal vez por ser una actividad divertida en la que pueden participar chicos y grandes. La tradición, que comenzó en Alemania, comenzó a esparcirse por Europa hasta llegar a América.Y así es como el día de hoy relacionamos las galletas de jengibre con la Navidad.Recetas de galletas de jengibre:Galletas de jengibre con nutellaGalletas de jengibre con chocolate blanco
¿Te convenciste de cambiar tus hábitos alimenticios? Consiente tu paladar mientras cuidas tu salud con estas recetas saludables para comenzar la dieta. Enchiladas de calabaza con pollo. Disfruta el tradicional sabor de las enchiladas, sin los carbohidratos de las tortillas. En esta receta aprenderás a envolver el pollo en láminas delgadas de calabaza para sustituir las tortillas. Sírvelas con queso panela, cilantro y, por supuesto, más salsa.LA RECETA ESTÁ AQUÍChampiñones rellenos veganos. Cumple tu propósito de llevar una alimentación más balanceada preparando estos ricos champiñones. Gracias a la sémola de trigo (couscous) y las verduras, este platillo es muy rendidor y llena bastante, así que no te quedarás con hambre.LA RECETA ESTÁ AQUÍTaquitos de nopal rellenos de requesón. Mucha fibra, mucho sabor y pocas calorías: así son estos deliciosos taquitos de nopal rellenos de requesón. Recuerda que es muy importante agregar bicarbonato al agua de cocción de los nopales para quitarles la baba.LA RECETA ESTÁ AQUÍEnsalada de fresas y aguacates. No todas las ensaladas son aburridas. Con esta receta podrás preparar un platillo lleno de sabor y textura sin demasiadas calorías. El aderezo hecho con yogurt, chía y aceite de oliva hace que todos los ingredientes se integren para darle armonía a los sabores.LA RECETA ESTÁ AQUÍCeviche de coliflor. Esta es una versión vegetariana del tradicional ceviche de mariscos. Lo mejor de todo es que, aparte de tener un sabor increíble, solo te tomará 20 minutos preparar esta receta. Puedes servir el ceviche en tacos, tostadas o canastas de tortilla.LA RECETA ESTÁ AQUÍTostadas de tinga de nopales.Si tienes antojo de una tinga, pero no quieres comer carne, aquí te tenemos la  solución. Esta receta tiene el mismo rico sabor de la tinga, solo que, en lugar de usar carne de pollo o cerdo, se utilizan nopales cortados en tiritas.LA RECETA ESTÁ AQUÍHamburguesa vegetariana con “pan” de coliflor. ¿Estás tratando de bajarle a tu consumo de carne, pero tienes un antojo terrible de hamburguesa? Con esta receta podrás disfrutar del delicioso sabor de este platillo sin un gramo de proteína animal. Además, podrás ahorrarte los carbohidratos del pan sustituyéndolo por un “pan” hecho con coliflor, queso y cebollín.LA RECETA ESTÁ AQUÍYa no tienes pretextos para no llevar una alimentación balanceada. Con estas recetas podrás comenzar el año cuidando tu salud.
Todos tenemos en nuestra cocina un tupper que quedó teñido de rojo por el chile rojo de un asado que guardamos ahí. Y aunque no se ve bonito, lo de menos es el aspecto de un refractario. El problema es cuando los utensilios de la cocina guardan olores de la comida. Si ya tienes varios platos o contenedores que huelen feo, aquí te decimos cómo quitar malos olores de vasos, platos, tuppers y todo aquel utensilio de cocina.RemojoCuando cocinas con cebolla, ajo o algún otro ingrediente de olor fuerte, lo mejor que puedes hacer es dejar el plato en cuestión de remojo. Llena un balde con agua y detergente para trastes y sumerge el utensilio que huela mal. Si no está muy impregnado, un par de minutos será suficiente para quitar el olor.Limón y salCuando los olores son un poco más difíciles, puedes usar la combinación de limón y sal. Frota el refractario con la mitad de un limón y sal. El jugo de limón neutraliza los olores, mientras que la sal ayuda a extraer cualquier resto de comida que pueda estar provocando el mal olor. Solo ten cuidado con los materiales en los que aplicas esta técnica, ya que pueden rallarse los utensilios.Vinagre y bicarbonatoOtra opción que también funciona muy bien para quitar los malos olores es mezclar vinagre con bicarbonato de sodio. En un recipiente grande pon suficiente agua (de preferencia tibia o caliente) y agrega el vinagre con el bicarbonato. Sumerge los utensilios y déjalos reposar por lo menos media hora. Después lávalos como acostumbras hacerlo.CloroEsta alternativa es efectiva, pero requiere mucho cuidado. Te sugerimos usar cloro con tu jabón cuando los trastes estuvieron en contacto con alimentos crudos, como puede ser carne de pollo, mariscos o cerdo. Ten cuidado de usar solo unas gotitas porque puede ser peligroso. Enjuaga muy bien los utensilios.Pon en práctica estos tips y cuéntanos cuáles te funcionan mejor.Estas recetas te pueden interesar:Tortitas de salmón a la mexicana con salsa de aguacateSalteado de carne con brócoliHuevos a la cazuela con poblanoTilapia a la veracruzana
No dejes que la etiqueta de un vino te intimide. Ahora te explicaremos cómo elegir un vino, para que al entrar a una licorería o al caminar por el pasillo de vinos en el súper mercado no te sientas con estrés con tantas opciones. Entre los nombres de los vinos, los tipos de uva y, por supuesto, los precios puede ser difícil tomar una decisión. Pero, no te preocupes, no necesitas ser un sommelier experimentado para escoger una botella. Aquí te decimos cómo puedes elegir un buen vino:Identifica los principales tipos de vino. Lo primero que debes saber es que hay cuatro tipos de vinos: tinto, blanco, rosado y espumoso. Dentro de estas categorías hay más clasificaciones, dependiendo del grado de azúcar, taninos o edad del vino. Si no estás muy familiarizado con las variedades del vino, tal vez el factor que más te interese saber es el nivel de azúcar que contiene. Para saber qué tan dulce es un vino fíjate en la etiqueta: seco, semiseco, abocado, semidulce y dulce.Considera el objetivo de la botella. Obviamente no es lo mismo comprar un vino para preparar un platillo que para brindar. Los vinos de cocina suelen ser mucho más económicos y no requieren mucha complejidad en cuerpo o sabor. Para mezclar o preparar bebidas como el clericot, tampoco se necesita una botella muy sofisticada. Un Cabernet es más que suficiente. Pero si estás pensando en comprar una botella para un evento especial, vale la pena que inviertas en un vino gran reserva (añejado) o un espumoso. Toma en cuenta la comida de la reunión. La manera más sencilla de maridar los alimentos con el vino es mediante las similitudes de sabor. Por ejemplo, los platillos ácidos van mejor con vinos con toques ácidos, mientras que los platillos o las preparaciones dulces (por ejemplo, un pastel de chocolate relleno de crema pastelera se acompañan con vinos dulces. En cuanto a los ingredientes principales de la comida puedes guiarte por la ley de toda la vida: las carnes rojas se sirven con vino tinto, y las carneas blancas, con vino blanco.Recuerda que el precio es solo orientativo. Un vino barato no es necesariamente malo, y un vino caro tampoco es garantía de que sea la mejor elección para tu comida. Por lo general, las botellas de origen chileno o argentino suelen ser de las más económicas, mientras que las que vienen de Europa (Francia o Italia, sobre todo) tienen mayores precios. No te dejes llevar por el precio de la botella y anímate a probar nuevas opciones. Recuerda que hay vinos mexicanos del Valle de Guadalupe (Baja California) y del Valle de Parras (Coahuila) de muy buena calidad que seguramente se encuentran dentro de tu presupuesto.Déjate llevar por tus gustos. No te preocupes si no logras distinguir el retrogusto al probar un vino. Lo importante es que disfrutes cada copa. Para orientarte al momento de elegir el vino que más se ajuste a tus gustos, puedes tomar en cuenta esto:Vinos blancosChardonnay: afrutado, pero seco.Riesling: muy dulce, con intenso sabor a frutas. Más ligero que el Chardonnay.Sauvignon blanc: seco y ácido con sabores tanto herbales como afrutados.Vinos tintosCabernet Sauvignon: vino con mucho cuerpo con notas herbales.Merlot: afrutado, muy suave, con menos taninos que el Cabernet.Pinot noir: delicado y fresco, con aromas afrutados.Sigue estos pasos para elegir la botella y disfruta tu vino. ¡Salud!
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