Tips de cocina: Chocolates rellenos
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Tips de cocina: Chocolates rellenos

Por Kiwilimón - October 2011
  Los chocolates pueden ser de colores y el detalle diferente estará dado por el relleno de un color contrastante. Para poder colorearlos debe utilizarse como base siempre chocolate blanco. Se puede derretir a baño de María o en microondas. El templado del chocolate es algo delicado de hacer por eso lo mejor es realizarlo por etapas y no de una sola vez, evitando así el riesgo de quemarlo. Una vez templado el chocolate se divide en dos recipientes para darle a cada uno el color que se desea, utilizar los colorantes en crema ya que los líquidos malogran el cuerpo del chocolate. Para rellenarlos las opciones son diversas, frutas confitadas rojas y verdes, cerezas confitadas, mermeladas de frutas, chocolate blanco mezclado con nueces molidas. Existen en el mercado moldes para bombones de diversas formas y tamaños y dependerá siempre del relleno que se colocará dentro del chocolate. Los moldes más profundos son ideales para rellenos con frutas en tanto que los que tienen formatos por ejemplo de estrellas, flores, árboles navideños y son de poca profundidad pueden servir para crear chocolates rellenos con cremas por ejemplo crema de menta, frambuesa, nueces. Los moldes deben estar bien secos y se aplica el chocolate por capas, dejando secar entre una y otra aplicación, lo ideal son tres capas de chocolate, luego se añade el relleno y se cubre con otras tres capas de chocolate templado. Una vez completos los moldes se llevan al refrigerador. Para rellenar chocolates con algún licor las capas de chocolate deben ser gruesas para evitar que el licor pueda salirse. Una vez bien firmes y para servirlos se colocan en una bonita fuente o plato de presentación, si son para regalo pueden colocarse en un caja de presentación. Recetas de postres recomendadas:Mousse de chocolate individualLas Mejores Galletas de Chispas de ChocolateCheesecake sin HornearTorta de Elote
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Lavar las verduras puede parecer una tarea sencilla y sin muchas complicaciones, pero limpiar adecuadamente algunas de las más complicadas es algo que nos lleva a buscar cómo lavar el brócoli para no enfermarnos.Hay muchas formas en las que las verduras pueden contaminarse, pues conforme crecen, entran en contacto con animales, suelo, agua y trabajadores agrícolas, todos los cuales pueden introducir sustancias nocivas. Además, una vez que se cosechan las verduras, pasan por varios pares de manos (a medida que se empacan, envían, compran, preparan y almacenan), lo cual también tiene el potencial de contaminar los alimentos con bacterias y gérmenes dañinos.A pesar de que muchas verduras se pueden lavar con agua fría y no es necesario usar jabones ni detergentes, hay algunas que requieren especial atención a la hora de limpiarlas, como el brócoli, por ejemplo.Cómo lavar el brócoliComo primer paso para antes de lavar brócoli (o cualquier otra verdura), lava primero tus manos con agua y jabón, antes y después de preparar verduras frescas, en general, así evitarás contaminarlas tú mismo.Otra recomendación útil es que no laves el brócoli hasta justo antes de prepararlo. Cuando estés listo para usarlos, entonces recorta la parte dura del tallo aproximadamente a dos centímetros de la parte inferior y enjuágalo con agua corriente fría. El brócoli, como la coliflor, tiene muchos lugares donde los gérmenes pueden esconderse, así que para asegurarte de eliminarlos por completo, remójalo después de enjuagarlo en un recipiente con agua fría durante dos minutos y posteriormente, enjuaga bajo el chorro de agua fría nuevamente.También puedes remojar el brócoli en una mezcla de 4 partes de agua por 1 de vinagre blanco por 20 minutos, para después enjuagarlo bajo el chorro de agua, de esta manera, puedes reducir los residuos de pesticidas en las verduras.Aunque parece complicado, lavar el brócoli correctamente tampoco tiene mucha ciencia, pero es importante que lo hagas, para evitar bacterias y gérmenes en tus comidas.
La próxima semana se celebra el Día del Niño y es una oportunidad perfecta para disfrutar con plenitud de tus pequeños. Una buena comida, un buen restaurante o una buena receta son grandes opciones para sorprenderlos.Según datos de la OMS, son 129 millones los niños y adolescentes que padecen de obesidad en el mundo, lo que ya alertó al organismo mundial. Por ello, nosotros desde casa podemos aportar, intentando alimentar a nuestros pequeños de la mejor manera. Los vegetales nunca pueden faltar, ya que aportan vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra. Se pueden incorporar verduras en sus guisos, cremas o ensaladas. La fruta también es muy importante, pero procura dársela en trozos enteros, no en zumo. La carne y los pescados también aportarán grandes cosas a los niños, pues son fuente de hierro, proteínas y ayudan a prevenir enfermedades en un futuro. También deberás integrar cereales integrales, legumbres y frutos secos. En tanto que deberás evitar en tus hijos los alimentos procesados, azúcares añadidos y harinas refinadas. Aquí les dejo algunos tips para introducir a los niños al mundo gourmet:Permitirles escoger algunos de los ingredientes y el resto escogerlos lo más gourmet posible para irlos introduciendo a nuevos sabores.Contarles historias reales con un toque de fantasía sobre el origen de los ingredientes que llevan los platillos.El tenedor de los papas es el platillo de los niños, así lo que les gusta lo piden.Darles a probar de todo pero no obligarlos a comer, respeto es la base.Procura llevarlos a los mismos restaurantes que tú, así sea un taco en la calle o un restaurante fino para educar el paladar. Evita las cadenas comerciales para niños.Desde el principio enseñarles que un gourmet disfruta todo lo que tenga calidad y sepa rico, así también serán exigentes.El resto vine desde casa, es importante promulgar con el ejemplo y respetar a los meseros y dejar buena propina si es que los atendieron bien.Estas son algunas reglas básicas para enseñarle a tus hijos a que disfruten más de la comida que finalmente lo que buscamos es que sepa sabroso sea lo que sea.
La pasta es uno de los platillos favoritos de muchos porque es sencilla y tiene muchas combinaciones. Su preparación puede tomarte sólo 30 minutos, aunque si se trata de una pasta clásica, como de la que hoy te vamos a contar, tal vez necesites buscar cómo se hace el espagueti a la boloñesa.El espagueti a la boloñesa es en realidad un derivado del ragù, una salsa italiana a base de carne, y la característica del ragù a la boloñesa es que lleva tomate y se prepara con pastas gruesas, como tallarines, tortellini o ñoquis, y nunca con espaguetis, pues las pastas gruesas sostienen mejor la carne.El ragù alla bolognese, o salsa boloñesa, es solo una de las muchas formas en que se puede preparar una salsa de carne, llamada ragù, en Italia, es decir, este es un término general que se utiliza para indicar cualquier salsa de carne cocinada a fuego lento durante muchas horas. Cada ragù se compone de numerosos ingredientes, que varían según cada región, de ahí que “alla Bolognese” signifique que pertenece al estilo de la ciudad de Bolonia.Historia, ingredientes y receta italianaSegún Livio Cerini, uno de los más grandes escritores de libros de cocina italianos del siglo XX, la base de este apetitoso estilo de preparar salsas con carne se la debemos a los romanos, sin embargo, el término ragù viene de la palabra francesa ragôuter, un verbo que puede traducirse en como “agregar sabor a algo”. El ragú deriva del periodo de la invasión romana, pues los galos reelaboraron la receta romana, transformándola en el ragú, muy similar a las salsas que conocemos hoy.Inicialmente, las salsas ragú eran una especie de guiso que se comía como plato principal, pero luego comenzaron a comerse untadas sobre pan tostado, y todos estos primeros platos de ragú se hicieron sin tomates, ya que los tomates no llegaron a Europa hasta el siglo XVI, por supuesto, desde el Nuevo Mundo y gracias a Hernán Cortés y los conquistadores.Se cree que el nacimiento de la receta original de Ragù alla Bolognese se remonta a finales del siglo XVIII, cuando Alberto Alvisi, el chef del Cardial de Imola, cocinó la primera auténtica salsa de carne a base de tomate, que se sirvió con un plato de pasta de macarrones.A principios del siglo XIX, las recetas de ragú a base de tomate comienzan a aparecer en algunos libros de cocina de la región de Emilia-Romagna. En esta época era un plato que, por lo general, estaba reservado para fiestas u ocasiones especiales.Fue hasta 1982 que la receta oficial fue registrada por Academia Italiana de Cocina en la Cámara de Comercio de Bolonia. En ella se encuentran el tocino y la leche entre los ingredientes habituales. Pero ya sea que ahora le pongas leche a tu boloñesa o no, sin tomates, nos referiríamos a estas salsas simplemente como ragú. Así que los tomates son uno de los ingredientes característicos del espagueti a la boloñesa.En la actualidad, existen muchas formas de hacer espagueti a la boloñesa, por ejemplo, vegano o en presentación de lasaña, ¿cuál es tu favorito?
El rosé combina bien con las madres. Explico: el vino de esta colorimetría es un goce hasta de ver, es conciliador, se lleva bien con casi todos en la mesa y nunca cae pesado. ¿Casualidad? Lo salomónico no se le escapa al gusto: el rosé generalmente no es tánico como un tinto y tiene más estructura que un blanco. Va bien con el pollo, con las pastas, con los postres, y saca lo mejor de la comida especiada, como la mexicana. Pescados, mariscos y arroces, todos le aguantan el paso.Hay rosés de todo tipo: existen los ligeramente abocados para los que prefieren los sorbos dulces y los hay secos, para quienes prefieren armonizar la comida salada. Los rosados son ligeritos, crujientes en acidez y perfectos para la temporada primavera-verano, como en la que nos encontramos.El proceso de vinificación también es una suerte intermedia. Su jugo nace del prensado de uvas tintas que se dejan macerar con los hollejos (pieles) el tiempo necesario para dotarle del característico color, que va del salmón al durazno, del rosa claro al frambuesa. Tras remover el hollejo, el caldo se vinifica como se haría normalmente en un vino blanco: se le da una sola fermentación sin envejecimiento y se traslada directo a la botella para conservar la frescura y las notas a fruta. A mí me gusta el rosado para las noches con amigas, para la comida asiática, para los atardeceres con terrazas. Me gusta el rosado para tomarlo con mi mamá a las seis de la tarde, la inconfundible rosé o’clock. Mejor que haya rosas de por medio y un postre –cursi, meloso– para demostrarle lo que me hace sentir. Si lo sirves en casa, no olvides enfriarlo a unos 11 o 12 grados y de preferencia, asirte con alguno de estos: Taittinger Prestige RoséSi vamos a hablar de celebración, destapemos unas burbujas. Esta champaña de color rosa intenso brilla por sus aromas a frutas salvajes, cereza y grosella. En boca es elegantísimo, fresco y frutal. Yo lo destaparía para acompañar una bruschetta con queso y frutas o para el postre, mientras recordamos con mamá aventuras de otro tiempo. MarellaEl color rosa con ribetes naranja de este vino proveniente de la grenache y la zinfandel es para admirarse. En la nariz se destacan notas a frutas frescas como fresa y hasta algo de chicle. Hay algo de mineralidad en cada sorbo y también, un poco flores que maridan bien con un arreglo de rosas y un risotto de hongos hecho desde cero. Ocho RoséDe una de las bodegas favoritas de Valle de Guadalupe, Vinícola Bruma, sale esta versión rosé proveniente de la uva sangiovese. Si vas a preparar algo con cerdo, este será tu vino. Encuentra en él notas a fresa verde, cáscara de toronja, jazmín, té de limón y un toque ligero de guayaba verde. ¿Qué tal un chamorro al pibil para celebrar a mamá con manteles largos?Ru Rosa de Uva de Bodegas del VientoYo no sé tu mamá, pero a la mía le encantan los mariscos. Si le vas a cocinar algo como camarones con coco o rebozados, te recomiendo este vino de la Sierra de Arteaga en Coahuila. A cada sorbo encontrarán notas a melón, durazno y cáscara de naranja que sacan lo mejor de tu receta marina.PolenLas notas a fresas, cítricos y sandía se destacan en este vino de la grenache y la syrah. Sus uvas crecen en el Valle de Guadalupe, específicamente en los campos orgánicos de Finca la Carrodilla. En boca el resultado es sutil y elegante y hasta un poco juguetón, perfecto para una de las recetas más emblemáticas de Kiwilimon: la pasta con pollo Alfredo. 
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